{N}19,{/}9 El\u00edas llega a Berseb\u00e1: aqu\u00ed se encuentra uno de los lugares m\u00e1s antiguos de culto israelitas. Los autores b\u00edblicos que terminaron la redacci\u00f3n de estos libros despu\u00e9s de la vuelta del exilio se esforzaron por establecer que desde la construcci\u00f3n del templo de Jerusal\u00e9n no hab\u00eda habido otro lugar de culto leg\u00edtimo en Israel. Esto no obstante, se sabe que Jerusal\u00e9n no impuso su monopolio sino mucho m\u00e1s tarde, con la reforma de Jos\u00edas. Los santuarios de provincias continuaron, aunque el templo de Jerusal\u00e9n, mejor sostenido y controlado por los reyes, aparec\u00eda como el templo religioso m\u00e1s fiel a la ortodoxia de la fe. Los israelitas del norte, sin embargo, prefer\u00edan hacer la peregrinaci\u00f3n a Berseb\u00e1 (Am 5,5), en el extremo sur, y cuando El\u00edas va a buscar a Dios, no es Jerusal\u00e9n lo que le interesa, sino Berseb\u00e1. El\u00edas vuelve a las fuentes, y la fuente es la revelaci\u00f3n del Horeb.
{C}Se dirigi\u00f3 hacia la cueva y pas\u00f3 la noche en aquel lugar.{/} El Horeb era un monte sagrado y un lugar de peregrinaci\u00f3n mucho antes de que Mois\u00e9s fuera a visitarlo, seg\u00fan atestiguan las inscripciones que se han encontrado en el mismo. Como Mois\u00e9s, El\u00edas ha ido al monte donde se encuentra Dios. La {C}cueva{/} era probablemente un lugar muy conocido donde se pasaba la noche en espera de un sue\u00f1o o de una comunicaci\u00f3n divina.
Lo que pasa entonces es significativo del car\u00e1cter propio de la revelaci\u00f3n b\u00edblica. Dios no forma ante todo sabios cuya ense\u00f1anza podr\u00eda iluminar a los hombres que buscan, \u00e9l se sirve de profetas que van a pesar sobre el desenvolvimiento de la historia. No se trata de negar el testimonio excepcional que representa la vida fulgurante de El\u00edas, pero siempre encontraremos dos aspectos inseparables en la vida de los personajes b\u00edblicos, como antes en el caso de Mois\u00e9s (\u00c9x 3,14-16): primero un conocimiento de Dios, dado por Dios, y despu\u00e9s un papel en los acontecimientos pol\u00edticos y mundiales. Si a veces nos resulta dif\u00edcil comprender por qu\u00e9 est\u00e1n conectados ambos, es quiz\u00e1 porque se nos escapa el sentido real de la historia.
El\u00edas no realizar\u00e1 personalmente la triple tarea que se le conf\u00eda: le basta con llamar y formar a su sucesor (19,19).

