
{1}1{/}

INTRODUCCI\u00d3N HIST\u00d3RICA: 
BARUC Y LOS JUD\u00cdOS DE 
BABILONIA{/}

{I}1_{/}\u00c9ste es el texto 
del libro escrito por 
Baruc, hijo de Ner\u00edas, 
hijo de Majs\u00edas, hijo de 
Sedec\u00edas, hijo de 
Asad\u00edas, hijo de Jelc\u00edas, 
en Babilonia, {I}2_{/}el a\u00f1o 
quinto, el d\u00eda siete del 
mismo mes en que los 
caldeos hab\u00edan tomado e 
incendiado Jerusal\u00e9n.
{I}3_{/}Baruc ley\u00f3 el texto 
de este libro ante 
Jecon\u00edas, hijo de 
Joaqu\u00edn, rey de Jud\u00e1, y 
ante todo el pueblo 
congregado para escuchar 
esta lectura, {I}4_{/}ante 
los dignatarios, los 
familiares del rey, los 
ancianos; en una palabra, 
ante el pueblo entero, 
desde el m\u00e1s chico al m\u00e1s 
grande, de todos los que 
habitaban en Babilonia, a 
orillas del r\u00edo Sud. 
{I}5_{/}Todos lloraban, 
hac\u00edan ayunos y oraciones 
en la presencia del 
Se\u00f1or. {I}6_{/}Luego hicieron 
una colecta de dinero, 
seg\u00fan las posibilidades 
de cada uno, {I}7_{/}y lo 
mandaron a Jerusal\u00e9n, al 
sacerdote Joaqu\u00edn, hijo 
de Jelc\u00edas, hijo de 
Sal\u00f3n, a los dem\u00e1s 
sacerdotes y al resto del 
pueblo que se encontraban 
con \u00e9l en Jerusal\u00e9n. 
{I}8_{/}Ya Baruc, el d\u00eda diez 
del mes de siv\u00e1n, hab\u00eda 
recobrado los utensilios 
del templo del Se\u00f1or, 
sacados del templo, para 
restituirlos a Jud\u00e1; 
utensilios de plata, 
mandados hacer por 
Sedec\u00edas, hijo de Jos\u00edas, 
rey de Jud\u00e1; {I}9_{/}despu\u00e9s 
que Nabucodonosor, rey de 
Babilonia, se hab\u00eda 
llevado de Jerusal\u00e9n a 
Jecon\u00edas, a los 
pr\u00edncipes, a los rehenes, 
a los nobles y a los 
plebeyos, y los hab\u00eda 
deportado a Babilonia.
{I}10_{/}Les dec\u00edan: \u00abAh\u00ed os 
mandamos dinero para que 
con \u00e9l compr\u00e9is 
holocaustos, sacrificios 
por el pecado e incienso; 
haced ofrendas y 
presentadlas sobre el 
altar del Se\u00f1or Dios 
nuestro. {I}11_{/}Rogad por 
la vida de Nabucodonosor, 
rey de Babilonia, y por 
la vida de su hijo 
Baltasar, para que sus 
d\u00edas en la tierra sean 
como los del cielo. 
{I}12_{/}El Se\u00f1or nos d\u00e9 
fuerzas e ilumine 
nuestros ojos para vivir 
a la sombra de 
Nabucodonosor, rey de 
Babilonia, y de su hijo 
Baltasar, sirvi\u00e9ndolos 
largo tiempo y gozando de 
su favor.
{I}13_{/}Rogad tambi\u00e9n por 
nosotros al Se\u00f1or Dios 
nuestro, porque hemos 
pecado contra \u00e9l y 
todav\u00eda hoy no se ha 
retirado de nosotros la 
indignaci\u00f3n y la ira del 
Se\u00f1or. {I}14_{/}Y leed este 
libro que os mandamos, 
para que se haga p\u00fablica 
confesi\u00f3n en el templo 
del Se\u00f1or, en el d\u00eda de 
fiesta y en los d\u00edas de 
la asamblea.
LA CONFESI\u00d3N DE LOS 
PECADOS{/}

{I}15_{/}Dir\u00e9is: Al Se\u00f1or 
Dios nuestro pertenece la 
justicia, y a nosotros en 
cambio en este d\u00eda la 
verg\u00fcenza: la verg\u00fcenza 
para los hombres de Jud\u00e1 
y para los habitantes de 
Jerusal\u00e9n, {I}16_{/}para 
nuestros reyes, nuestros 
pr\u00edncipes, nuestros 
sacerdotes, nuestros 
profetas y nuestros 
padres. {I}17_{/}Porque hemos 
pecado contra el Se\u00f1or, 
{I}18_{/}le hemos 
desobedecido y no hemos 
escuchado la voz del 
Se\u00f1or Dios nuestro, ni 
hemos seguido los 
preceptos que el Se\u00f1or 
nos hab\u00eda puesto delante. 
{I}19_{/}Desde que el Se\u00f1or 
sac\u00f3 a nuestros padres de 
Egipto hasta el d\u00eda de 
hoy hemos sido infieles 
al Se\u00f1or Dios nuestro y 
nos hemos alejado para no 
o\u00edr su voz.
{I}20_{/}Por esto se nos han 
pegado las calamidades y 
la maldici\u00f3n que el Se\u00f1or 
comunic\u00f3 a su siervo 
Mois\u00e9s, cuando sac\u00f3 a 
nuestros padres de 
Egipto, para darnos una 
tierra que mana leche y 
miel; \u00e9ste es nuestro 
caso presente. 
{I}21_{/}Nosotros no hemos 
escuchado la voz del 
Se\u00f1or Dios nuestro, 
conforme a todas las 
palabras de los profetas 
que nos ha enviado, 
{I}22_{/}sino que cada uno de 
nosotros ha seguido el 
capricho de su perverso 
coraz\u00f3n, sirviendo a 
dioses extra\u00f1os y 
haciendo lo que desagrada 
al Se\u00f1or Dios nuestro.
{1}2{/}

LOS JUD\u00cdOS RECONOCEN QUE 
LOS CASTIGOS DEL SE\u00d1OR 
SON JUSTOS{/}

{I}1_{/}Por eso el Se\u00f1or Dios 
nuestro ha cumplido la 
amenaza que hab\u00eda 
pronunciado contra 
nosotros, contra nuestros 
jueces que gobernaron a 
Israel, contra nuestros 
reyes y nuestros 
pr\u00edncipes, contra las 
gentes de Israel y de 
Jud\u00e1. {I}2_{/}Jam\u00e1s ocurri\u00f3 
debajo del cielo entero 
nada semejante a lo 
ocurrido en Jerusal\u00e9n, 
como estaba escrito en la 
ley de Mois\u00e9s: {I}3_{/}que 
lleg\u00e1ramos a comer uno la 
carne de su propio hijo, 
otro la carne de su 
propia hija. {I}4_{/}Adem\u00e1s, 
el Se\u00f1or los entreg\u00f3 en 
manos de todos los reinos 
de alrededor para que 
fuesen objeto de oprobio 
y maldici\u00f3n entre todos 
los pueblos de los 
contornos, donde el Se\u00f1or 
los dispers\u00f3. {I}5_{/}Hemos 
sido hechos esclavos en 
lugar de se\u00f1ores, porque 
hemos pecado contra el 
Se\u00f1or Dios nuestro, no 
escuchando su voz. {I}6_{/}Al 
Se\u00f1or Dios nuestro le 
pertenece la justicia; a 
nosotros y a nuestros 
padres, la verg\u00fcenza, 
como es el caso presente. 
{I}7_{/}El Se\u00f1or nos hab\u00eda 
amenazado con todas estas 
calamidades que ahora nos 
han sobrevenido. {I}8_{/}Pero 
nosotros no hemos 
aplacado el rostro del 
Se\u00f1or convirti\u00e9ndose cada 
uno de los pensamientos 
de su perverso coraz\u00f3n. 
{I}9_{/}Por eso el Se\u00f1or ha 
vigilado sobre los 
castigos y los ha 
descargado contra 
nosotros, porque el Se\u00f1or 
es justo en todo lo que 
nos orden\u00f3 hacer. 
{I}10_{/}Pero nosotros no 
hemos escuchado su voz 
siguiendo los 
mandamientos que nos 
hab\u00eda puesto delante.

POR LA LIBERACI\u00d3N DE 
ISRAEL{/}

{I}11_{/}Y ahora, oh Se\u00f1or, 
Dios de Israel, que 
sacaste a tu pueblo de 
Egipto con mano fuerte, 
entre se\u00f1ales y 
prodigios, con gran poder 
y tu brazo extendido, y 
te ganaste as\u00ed un nombre 
hasta el d\u00eda de hoy, 
{I}12_{/}nosotros hemos 
pecado, hemos procedido 
con cr\u00edmenes y con 
injusticias, Se\u00f1or Dios 
nuestro, contra todos tus 
mandamientos. 
{I}13_{/}Ret\u00edrese tu ira de 
nosotros, porque hemos 
quedado bien escasos en 
medio de las gentes entre 
las que nos dispersaste. 
{I}14_{/}Escucha, Se\u00f1or, 
nuestra oraci\u00f3n y nuestra 
s\u00faplica, l\u00edbranos por tu 
honor y haz que ganemos 
el favor de los que nos 
deportaron, {I}15_{/}para que 
sepa toda la tierra que 
t\u00fa eres el Se\u00f1or Dios 
nuestro y que tu nombre 
se invoca sobre Israel y 
sobre su raza.
{I}16_{/}M\u00edranos, Se\u00f1or, 
desde tu santa morada, 
ati\u00e9ndenos; inclina, 
Se\u00f1or, tu o\u00eddo y escucha. 
{I}17_{/}Abre los ojos y 
mira, que no son los 
muertos en el abismo, 
aquellos cuyo esp\u00edritu 
fue separado de sus 
entra\u00f1as, los que 
celebran tu gloria y tu 
justicia, {I}18_{/}sino el 
alma cargada de 
aflicci\u00f3n, el que camina 
encorvado y extenuado, 
los ojos l\u00e1nguidos y el 
est\u00f3mago hambriento, \u00e9sos 
son los que celebran tu 
gloria y tu justicia, 
Se\u00f1or.
{I}19_{/}No apoyamos en los 
m\u00e9ritos de nuestros 
padres y de nuestros 
reyes la misericordia que 
te suplicamos, oh Se\u00f1or 
Dios nuestro. {I}20_{/}Porque 
has descargado sobre 
nosotros tu c\u00f3lera y tu 
furor, como hab\u00edas 
amenazado por medio de 
tus siervos los profetas 
al decir: {I}21_{/}\u00abEsto dice 
el Se\u00f1or: Doblegad 
vuestras espaldas, servid 
al rey de Babilonia y 
seguir\u00e9is viviendo en la 
tierra que yo di a 
vuestros padres. 
{I}22_{/}Pero si no escuch\u00e1is 
la invitaci\u00f3n del Se\u00f1or a 
servir al rey de 
Babilonia, {I}23_{/}har\u00e9 
desaparecer de las 
ciudades de Jud\u00e1 y de 
Jerusal\u00e9n el canto de 
alegr\u00eda y de alborozo, el 
canto del esposo y de la 
esposa, y todo el pa\u00eds 
quedar\u00e1 hecho un 
desierto, sin 
habitantes\u00bb. {I}24_{/}Pero 
nosotros no hicimos caso 
de tu invitaci\u00f3n de 
servir al rey de 
Babilonia; y t\u00fa entonces 
has cumplido tus amenazas 
pronunciadas por medio de 
tus siervos los profetas; 
esto es, que los huesos 
de nuestros reyes y de 
nuestros padres ser\u00edan 
sacados de sus sepulcros. 
{I}25_{/}Y, efectivamente, 
han sido tirados por el 
suelo al calor del d\u00eda y 
al fr\u00edo de la noche, y 
ellos murieron en medio 
de atroces penalidades de 
hambre, de espada y de 
peste. {I}26_{/}Y al templo 
que lleva tu nombre lo 
has reducido al miserable 
estado en que se 
encuentra ahora, a causa 
de las injusticias de la 
casa de Israel y de la 
casa de Jud\u00e1.
{I}27_{/}Sin embargo, has 
obrado con nosotros, 
Se\u00f1or Dios nuestro, seg\u00fan 
toda tu bondad y tu gran 
misericordia, {I}28_{/}como 
hab\u00edas hablado por medio 
de tu siervo Mois\u00e9s, el 
d\u00eda en que le ordenaste 
escribir tu ley en 
presencia de los 
israelitas, diciendo: 
{I}29_{/}\u00abSi no escuch\u00e1is mi 
voz, esta grande, enorme 
muchedumbre quedar\u00e1 con 
toda seguridad reducida a 
un peque\u00f1o n\u00famero en 
medio de las naciones 
entre las que yo los 
dispersar\u00e9. {I}30_{/}Pues 
bien s\u00e9 que no me 
escuchar\u00e1n, porque son un 
pueblo de cabeza dura; 
pero en el pa\u00eds de su 
destierro recapacitar\u00e1n, 
{I}31_{/}entonces reconocer\u00e1n 
que yo soy el Se\u00f1or su 
Dios. Yo les dar\u00e9 un 
coraz\u00f3n y unos o\u00eddos que 
oigan. {I}32_{/}Y ellos me 
alabar\u00e1n en el pa\u00eds de su 
destierro, se acordar\u00e1n 
de mi nombre, 
{I}33_{/}desistir\u00e1n de su 
cabeza dura y de sus 
perversas obras, 
acord\u00e1ndose de lo que les 
sucedi\u00f3 a sus padres, que 
pecaron contra m\u00ed. {I}34_{/}Y 
los volver\u00e9 a la tierra 
que bajo juramento 
promet\u00ed a sus padres, a 
Abrah\u00e1n, a Isaac y a 
Jacob, y tomar\u00e1n posesi\u00f3n 
de ella. All\u00ed los 
multiplicar\u00e9, y ya no 
menguar\u00e1n. {I}35_{/}Y 
establecer\u00e9 con ellos una 
alianza eterna: yo ser\u00e9 
su Dios, ellos ser\u00e1n mi 
pueblo, y no volver\u00e9 a 
echar nunca m\u00e1s a mi 
pueblo Israel de la 
tierra que les di.
{1}3{/}

ORACI\u00d3N POR EL PERD\u00d3N{/}

{I}1_{/}Oh Se\u00f1or 
todopoderoso, Dios de 
Israel, un alma 
angustiada, un esp\u00edritu 
abatido es el que clama a 
ti. {I}2_{/}Escucha, Se\u00f1or, 
ten piedad, porque hemos 
pecado contra ti. {I}3_{/}T\u00fa 
te sientas en tu trono 
eternamente, mas nosotros 
por siempre pereceremos. 
{I}4_{/}Se\u00f1or todopoderoso, 
Dios de Israel, de los 
hijos de aquellos que 
pecaron contra ti. No 
dieron ellos o\u00eddos a la 
voz del Se\u00f1or, su Dios, y 
por eso se han pegado a 
nosotros esas 
calamidades. {I}5_{/}No te 
acuerdes de las 
injusticias de nuestros 
padres; acu\u00e9rdate ahora 
de tu mano y de tu 
nombre. {I}6_{/}Pues t\u00fa eres 
el Se\u00f1or Dios nuestro, y 
nosotros queremos 
alabarte, Se\u00f1or. {I}7_{/}Para 
eso has llenado de tu 
temor nuestros corazones, 
para que invoc\u00e1semos tu 
nombre. Queremos alabarte 
en nuestro destierro, 
porque hemos apartado de 
nuestro coraz\u00f3n toda la 
injusticia de nuestros 
padres, que pecaron ante 
ti. {I}8_{/}Y aqu\u00ed estamos 
todav\u00eda en nuestro 
destierro, donde t\u00fa nos 
dispersaste para que 
fu\u00e9semos oprobio, 
maldici\u00f3n, condenaci\u00f3n 
por todas las injusticias 
de nuestros padres, que 
se apartaron del Se\u00f1or 
Dios nuestro.
LA SABIDUR\u00cdA DE DIOS, 
\u00daNICA TABLA DE SALVACI\u00d3N{/}

{I}9_{/}Escucha, Israel, 
los preceptos de vida,
tiende tu o\u00eddo para 
aprender la sabidur\u00eda.
{I}10_{/}\u00bfPor qu\u00e9, Israel,
por qu\u00e9 te encuentras en 
tierra de enemigos,
envejeces en un pa\u00eds 
extra\u00f1o,
{I}11_{/}te has contaminado 
con los muertos
y eres contado entre los 
que bajan al abismo?
{I}12_{/}Es que has 
abandonado
la fuente de la 
sabidur\u00eda;
{I}13_{/}si hubieras andado 
por el camino de Dios,
habr\u00edas vivido en paz 
eternamente.
{I}14_{/}Aprende d\u00f3nde est\u00e1 
la prudencia,
d\u00f3nde la fuerza,
d\u00f3nde la inteligencia,
para saber con ello d\u00f3nde 
est\u00e1 la longevidad y la 
vida,
d\u00f3nde la lumbre de los 
ojos y la paz.
{I}15_{/}Pero \u00bfqui\u00e9n ha 
encontrado su mansi\u00f3n,
qui\u00e9n ha entrado en sus 
tesoros?
{I}16_{/}\u00bfD\u00f3nde est\u00e1n los 
pr\u00edncipes de las naciones
y los que doman las 
bestias de la tierra?
{I}17_{/}\u00bfLos que juegan con 
las aves del cielo,
los que acumulan la plata 
y el oro,
en que conf\u00edan los 
hombres
y nunca se cansan de 
adquirirlas;
{I}18_{/}los que con tanto 
af\u00e1n labran la plata,
sin que haya rival para 
sus obras?
{I}19_{/}Han desaparecido,
han bajado al abismo;
otros han surgido en su 
lugar;
{I}20_{/}otros m\u00e1s j\u00f3venes 
han visto la luz
y han vivido en la 
tierra;
pero el camino de la 
ciencia no lo han 
conocido,
{I}21_{/}no han sabido sus 
senderos.
Sus hijos tampoco han 
dado con ella,
han quedado lejos de su 
camino.
{I}22_{/}No se oy\u00f3 hablar de 
ella en Cana\u00e1n,
ni fue vista en Tem\u00e1n.
{I}23_{/}Los hijos de Agar,
que andan buscando la 
prudencia en la tierra,
los mercaderes de Madi\u00e1n 
y de Tem\u00e1n,
los narradores de f\u00e1bulas
y los buscadores de 
prudencia
no conocieron el camino 
de la sabidur\u00eda,
ni descubrieron sus 
senderos.
{I}24_{/}\u00a1Oh Israel, qu\u00e9 
grande es la morada de 
Dios,
qu\u00e9 vasto el lugar de su 
dominio!
{I}25_{/}Grande es y sin 
l\u00edmites,
excelso e inmenso.
{I}26_{/}All\u00ed nacieron los 
gigantes,
los famosos de antiguo,
de elevada estatura,
expertos en la guerra.
{I}27_{/}Pero Dios no eligi\u00f3 
a \u00e9stos,
ni a ellos ense\u00f1\u00f3 el 
camino de la sabidur\u00eda,
{I}28_{/}y por eso 
perecieron;
por no tener prudencia,
perecieron por su 
insensatez.
{I}29_{/}\u00bfQui\u00e9n subi\u00f3 al 
cielo y la tom\u00f3?
\u00bfQui\u00e9n la hizo bajar 
desde las nubes?
{I}30_{/}\u00bfQui\u00e9n atraves\u00f3 el 
mar para alcanzarla
y la trajo a precio de 
oro puro?
{I}31_{/}Nadie conoce su 
camino,
nadie sabe sus senderos.
{I}32_{/}Pero aquel que todo 
lo sabe la conoce,
con su inteligencia la 
descubri\u00f3;
el que estableci\u00f3 la 
tierra para siempre
y la llen\u00f3 de animales,
{I}33_{/}el que env\u00eda la luz 
y ella va,
la llama y temblorosa le 
obedece.
{I}34_{/}Brillan los astros 
en su sitio llenos de 
alegr\u00eda;
{I}35_{/}los llama \u00e9l y 
responden:
aqu\u00ed estamos,
y brillan jubilosos para 
su hacedor.
{I}36_{/}\u00c9ste es nuestro 
Dios;
ning\u00fan otro es comparable 
a \u00e9l.
{I}37_{/}\u00c9l descubri\u00f3 los 
caminos de la sabidur\u00eda
y se los ense\u00f1\u00f3 a Jacob, 
su siervo,
a Israel, su preferido.
{I}38_{/}As\u00ed apareci\u00f3 ella en 
la tierra
y lleg\u00f3 al alcance de los 
hombres.
{1}4{/}

{I}1_{/}Ella es el libro
de los mandamientos de 
Dios,
la ley que permanece 
eternamente.
Todos los que la guardan 
alcanzar\u00e1n la vida,
mas los que la abandonan 
morir\u00e1n.
{I}2_{/}Vu\u00e9lvete, Jacob, y 
abr\u00e1zala,
camina al resplandor de 
su luz.
{I}3_{/}No cedas tu gloria a 
otro,
ni tu dignidad a naci\u00f3n 
extranjera.
{I}4_{/}Felices somos, 
Israel,
pues podemos descubrir lo 
que agrada al Se\u00f1or.
JERUSAL\u00c9N EXHORTA Y 
CONSUELA A SUS HIJOS{/}

{I}5_{/}\u00a1\u00c1nimo, pueblo 
m\u00edo, memorial de Israel!
{I}6_{/}Hab\u00e9is sido vendidos 
a las naciones,
mas no para ser 
aniquilados,
sino que por haber 
provocado la c\u00f3lera de 
Dios
hab\u00e9is sido entregados a 
los enemigos.
{I}7_{/}Pues irritasteis a 
vuestro creador,
ofreciendo sacrificios a 
los demonios,
y no a Dios.
{I}8_{/}Olvidasteis al Dios 
eterno,
el que os sustent\u00f3;
y afligisteis a 
Jerusal\u00e9n,
la que os cri\u00f3.
{I}9_{/}Vio ella 
desencadenarse
contra vosotros la c\u00f3lera 
de Dios,
y dijo: Escuchad, vecinas 
de Si\u00f3n:
Dios me ha enviado un 
gran dolor.
{I}10_{/}He visto el 
cautiverio de mis hijos y 
mis hijas,
que el eterno les mand\u00f3.
{I}11_{/}Con gozo los hab\u00eda 
yo criado
y los he visto partir con 
llanto y duelo.
{I}12_{/}Nadie se regocije de 
m\u00ed,
de verme viuda, 
abandonada de tantos.
Estoy en soledad por los 
pecados de mis hijos,
porque se apartaron de la 
ley de Dios;
{I}13_{/}no conocieron sus 
preceptos,
no caminaron en los 
mandamientos de Dios,
ni siguieron las sendas 
de la educaci\u00f3n
conforme a su justicia.
{I}14_{/}\u00a1Vengan las vecinas 
de Si\u00f3n!
Acordaos del cautiverio 
de mis hijos y mis hijas,
que el eterno les mand\u00f3.
{I}15_{/}Pues fue \u00e9l quien 
trajo sobre ellos
una naci\u00f3n de lejos,
naci\u00f3n desvergonzada y de 
lengua extra\u00f1a,
que no respet\u00f3 al 
anciano,
ni tuvo compasi\u00f3n del 
ni\u00f1o
{I}16_{/}y se llev\u00f3 a los 
hijos preferidos de la 
viuda
y la dej\u00f3 desolada, 
privada de sus hijas.
ESPERO VUESTRA SALVACI\u00d3N{/}

{I}17_{/}Y yo, \u00bfc\u00f3mo puedo 
ayudaros?
{I}18_{/}Aquel que trajo 
sobre vosotros
estas calamidades os 
arrancar\u00e1
de las manos de vuestros 
enemigos.
{I}19_{/}\u00a1Seguid, hijos, 
seguid vuestro camino!
Que yo me quedo sola.
{I}20_{/}Me he quitado el 
vestido de la paz,
me he puesto el sayal de 
mis s\u00faplicas;
clamar\u00e9 al eterno 
mientras viva.
{I}21_{/}\u00c1nimo, hijos m\u00edos, 
aclamad al Se\u00f1or;
\u00e9l os librar\u00e1 de la 
tiran\u00eda,
de las manos de vuestros 
enemigos.
{I}22_{/}Yo espero del eterno 
vuestra salvaci\u00f3n;
del santo me viene la 
alegr\u00eda,
por la misericordia
que pronto llegar\u00e1 a 
vosotros
de parte del eterno, 
vuestro salvador.
{I}23_{/}Os he visto partir 
con llanto y duelo,
pero el Se\u00f1or os 
devolver\u00e1 a m\u00ed
entre alegr\u00eda y gozo para 
siempre.
{I}24_{/}Y como las vecinas 
de Si\u00f3n
ven ahora vuestro 
cautiverio,
as\u00ed ver\u00e1n pronto vuestra 
salvaci\u00f3n de parte de 
Dios,
que os llegar\u00e1 con gran 
gloria
y esplendor del eterno.
{I}25_{/}Hijos, soportad con 
paciencia la ira
que de parte de Dios os 
ha alcanzado;
tu enemigo te ha 
perseguido,
pero pronto ver\u00e1s su 
ruina
y pondr\u00e1s tu pie en su 
nuca.
{I}26_{/}Mis hijos m\u00e1s 
mimados han tenido
que recorrer caminos 
\u00e1speros,
han sido llevados
como reba\u00f1o arrebatado 
por enemigos.
{I}27_{/}\u00c1nimo, hijos m\u00edos, 
clamad a Dios,
pues el que os ha 
castigado
se acordar\u00e1 de vosotros;
{I}28_{/}y si vuestro 
pensamiento
s\u00f3lo fue apartaros de 
Dios,
volved ahora y buscadle
con ardor diez veces 
mayor.
{I}29_{/}Pues el que trajo 
sobre vosotros
estas calamidades os 
traer\u00e1,
con vuestra salvaci\u00f3n, la 
alegr\u00eda perdurable.
CONSOLACI\u00d3N DEL PROFETA 
DE LA CIUDAD{/}

{I}30_{/}Ten \u00e1nimo, 
Jerusal\u00e9n;
te consolar\u00e1 aquel que te 
ha dado un nombre.
{I}31_{/}\u00a1Desdichados los que 
te maltrataron
y se alegraron de tu 
ca\u00edda!
{I}32_{/}Desdichadas las 
ciudades
a las que sirvieron tus 
hijos,
desdichada la que a tus 
hijos recibi\u00f3.
{I}33_{/}Pues como se alegr\u00f3 
de tu ca\u00edda

y festej\u00f3 tu ruina,
as\u00ed se afligir\u00e1 por su 
propia devastaci\u00f3n.
{I}34_{/}Yo le quitar\u00e9 la 
alegr\u00eda de su abundante 
poblaci\u00f3n
y su j\u00fabilo se convertir\u00e1 
en luto.
{I}35_{/}Un fuego caer\u00e1 sobre 
ella
de parte del eterno por 
muchos d\u00edas,
y ser\u00e1 morada de demonios 
mucho tiempo.
{I}36_{/}Vuelve tus ojos al 
oriente, Jerusal\u00e9n,
y contempla el gozo que 
te viene de Dios.
{I}37_{/}Mira, vuelven tus 
hijos,
los que viste partir;
vuelven reunidos desde 
oriente a occidente,
por la palabra del santo,
alegres de la gloria de 
Dios.
{1}5{/}

{I}1_{/}Jerusal\u00e9n, qu\u00edtate tu 
ropa
de luto y aflicci\u00f3n
y v\u00edstete para siempre
la magnificencia de la 
gloria
que te viene de Dios.
{I}2_{/}Ponte el manto de la 
justicia de Dios,
corona tu cabeza con la 
diadema de gloria del 
eterno,
{I}3_{/}porque Dios mostrar\u00e1 
tu esplendor
a todas las naciones que 
hay bajo el cielo,
{I}4_{/}porque Dios te dar\u00e1 
este nombre para siempre:
\u00abPaz de la justicia\u00bb
y \u00abGloria de la piedad\u00bb.
{I}5_{/}Lev\u00e1ntate, Jerusal\u00e9n, 
sube a lo alto,
vuelve tus ojos hacia 
oriente
y mira a tus hijos 
reunidos
del oriente al occidente
por la palabra del santo,
alegres del recuerdo de 
Dios.
{I}6_{/}Salieron de ti 
marchando a pie,
llevados por los 
enemigos,
pero el Se\u00f1or te los 
devuelve tra\u00eddos con 
honor,
como en un trono real.
{I}7_{/}Porque Dios ha 
ordenado
que sean rebajados todo 
monte elevado
y los collados eternos,
y colmados los valles
hasta allanar la tierra,
para que Israel camine 
segura
bajo la gloria de Dios.
{I}8_{/}Y hasta las selvas y 
todo \u00e1rbol arom\u00e1tico
har\u00e1n sombra a Israel, 
por orden de Dios.
{I}9_{/}Porque Dios guiar\u00e1 a 
Israel con alegr\u00eda,
a la luz de su gloria,
escolt\u00e1ndolo con su 
misericordia y su 
justicia.
{1}6{/}

CARTA DE JEREM\u00cdAS{/}

Copia de la carta que 
mand\u00f3 Jerem\u00edas a los que 
iban a ser deportados a 
Babilonia por el rey de 
los babilonios, para 
informarles de lo que 
Dios le hab\u00eda 
encomendado.
{I}1_{/}Por los pecados 
que hab\u00e9is cometido 
delante de Dios vais a 
ser llevados cautivos a 
Babilonia por 
Nabucodonosor, rey de los 
babilonios. {I}2_{/}Una vez 
llegados a Babilonia, 
estar\u00e9is all\u00ed durante 
largos a\u00f1os, mucho 
tiempo, hasta siete 
generaciones; despu\u00e9s de 
lo cual yo os sacar\u00e9 de 
all\u00ed en paz. {I}3_{/}Vais a 
ver en Babilonia dioses 
de plata, de oro y de 
madera, que son llevados 
a hombros y que meten 
miedo a los paganos. 
{I}4_{/}Estad en guardia: no 
hag\u00e1is como esos 
extranjeros, no os dej\u00e9is 
asustar por esos dioses, 
{I}5_{/}cuando ve\u00e1is 
multitudes delante y 
detr\u00e1s de ellos 
ador\u00e1ndolos, decid 
interiormente: \u00abA ti s\u00f3lo 
se debe adoraci\u00f3n, 
Se\u00f1or\u00bb. {I}6_{/}Porque mi 
\u00e1ngel est\u00e1 con vosotros; 
\u00e9l tendr\u00e1 cuidado de 
vuestras vidas.
{I}7_{/}Porque la lengua de 
esos dioses ha sido 
limada por el art\u00edfice y 
ellos, por m\u00e1s dorados y 
plateados que est\u00e9n, son 
pura farsa y no pueden 
hablar. {I}8_{/}Como para una 
muchacha presumida, as\u00ed 
se toma oro y se hacen 
coronas para la cabeza de 
esos dioses. {I}9_{/}A veces 
los sacerdotes roban a 
sus dioses oro y plata 
para sus propios gastos, 
e incluso pagan con ello 
a las prostitutas del 
templo. {I}10_{/}Adornan 
tambi\u00e9n con lujosos 
vestidos, como si fuesen 
hombres, a sus dioses de 
plata, de oro y de 
madera; pero \u00e9stos no se 
libran ni de la ro\u00f1a ni 
de los gusanos, {I}11_{/}por 
m\u00e1s que est\u00e9n vestidos de 
p\u00farpura. Tienen que 
limpiarles tambi\u00e9n la 
cara del polvo del templo 
que se acumula en ellos. 
{I}12_{/}Entre ellos hay 
quien empu\u00f1a el cetro, 
como un gobernador de 
provincia, pero no podr\u00eda 
matar a quien le ofende. 
{I}13_{/}Otro tiene en su 
diestra espada y hacha, 
pero no puede defenderse 
de la guerra o de los 
ladrones. {I}14_{/}Por donde 
se puede ver que no son 
dioses. Por tanto, no les 
teng\u00e1is miedo.
{I}15_{/}Lo mismo que un vaso 
que se usa se hace 
inservible cuando se 
rompe, as\u00ed son sus dioses 
colocados en el templo. 
{I}16_{/}Sus ojos est\u00e1n 
llenos del polvo 
levantado por los pies de 
los que entran. {I}17_{/}Como 
a uno que ha ofendido al 
rey y est\u00e1 para ser 
ajusticiado se lo tiene 
bien encerrado por todas 
partes, as\u00ed los 
sacerdotes aseguran los 
templos de estos dioses 
con puertas, cerrojos y 
trancas, para que no sean 
saqueados por los 
ladrones. {I}18_{/}Les 
encienden l\u00e1mparas y en 
n\u00famero mayor que para 
ellos mismos; pero de 
ellas los dioses no ven 
ni una sola. {I}19_{/}Les 
pasa lo mismo que a las 
vigas del templo, cuyo 
interior, como dicen, 
est\u00e1 carcomido por la 
polilla. A los gusanos 
que suben del suelo y los 
devoran a ellos y sus 
vestidos no los sienten. 
{I}20_{/}Sus caras est\u00e1n 
ennegrecidas por el humo 
del templo. {I}21_{/}Sobre su 
cuerpo y sus cabezas 
revolotean las lechuzas, 
los vencejos y otros 
p\u00e1jaros; tambi\u00e9n tienen 
gatos encima. {I}22_{/}Por 
donde se puede ver que no 
son dioses. \u00a1No les 
teng\u00e1is miedo!
{I}23_{/}El oro mismo que los 
reviste para 
embellecerlos no 
brillar\u00eda si no hubiera 
quien les limpiara la 
herrumbre. Ni cuando eran 
fundidos se daban cuenta. 
{I}24_{/}A precios fabulosos 
fueron comprados esos 
dioses en los que no hay 
soplo de vida. {I}25_{/}Al no 
tener pies, son llevados 
a hombros, exhibiendo a 
los hombres su propia 
ignominia. Y quedan 
tambi\u00e9n avergonzados sus 
servidores; porque si 
aqu\u00e9llos caen en tierra, 
tienen que ser ellos los 
que los levanten. {I}26_{/}Si 
se les pone derechos, no 
pueden moverse por s\u00ed 
mismos; si se les 
inclina, no logran 
enderezarse solos; como 
delante de cad\u00e1veres, se 
les presentan las 
ofrendas. {I}27_{/}Las 
ofrendas que les hacen, 
los sacerdotes las venden 
para su provecho, otra 
parte la ponen en 
conserva sus mujeres, sin 
repartir nada al pobre y 
al enfermo. Y las mujeres 
que acaban de dar a luz y 
las que est\u00e1n en estado 
de menstruaci\u00f3n tocan 
esas ofrendas. {I}28_{/}Claro 
est\u00e1, por tanto, que no 
son dioses; as\u00ed que no 
los tem\u00e1is.
{I}29_{/}Y \u00bfc\u00f3mo pueden 
llamarse dioses? Son 
mujeres las que presentan 
ofrendas ante estos 
dioses de plata, de oro y 
de madera. {I}30_{/}Y en sus 
templos los sacerdotes 
est\u00e1n sentados, con las 
t\u00fanicas desgarradas, las 
cabezas y las barbas 
rapadas y con la cabeza 
descubierta; {I}31_{/}vocean 
y chillan delante de sus 
dioses como se hace en un 
banquete f\u00fanebre. 
{I}32_{/}Los sacerdotes toman 
las ropas de sus dioses 
para vestir a sus mujeres 
y a sus hijos. {I}33_{/}Si se 
les hace alg\u00fan bien o 
alg\u00fan mal no pueden dar 
el pago correspondiente. 
Ni pueden poner ni quitar 
rey. {I}34_{/}Tampoco son 
capaces de dar ni 
riquezas ni dinero. Si 
alguien les hace una 
promesa y no la cumple, 
no pueden pedir cuentas. 
{I}35_{/}Son incapaces de 
librar a un hombre de la 
muerte o de arrancar al 
d\u00e9bil de las garras del 
prepotente. {I}36_{/}No 
pueden devolver la vista 
al ciego ni librar al que 
se halla en la miseria. 
{I}37_{/}No sienten compasi\u00f3n 
de la viuda ni favorecen 
al hu\u00e9rfano. {I}38_{/}A los 
pe\u00f1ascos del monte se 
parecen esos dioses de 
madera, dorados o 
plateados; sus servidores 
quedar\u00e1n avergonzados. 
{I}39_{/}\u00bfC\u00f3mo, pues, se 
puede pensar o decir que 
son dioses?
{I}40_{/}Los mismos caldeos 
los desacreditan: cuando 
ven a un mudo que no 
puede hablar, se lo 
presentan a Bel, 
pidi\u00e9ndole que le haga 
hablar; \u00a1como si este 
dios pudiera o\u00edr! {I}41_{/}Y 
son incapaces de darse 
cuenta de esto y de 
abandonar a sus dioses, 
\u00a1tan insensatos son! 
{I}42_{/}Las mujeres ce\u00f1idas 
de cuerdas se sientan 
junto a los caminos 
quemando como incienso el 
salvado; {I}43_{/}y cuando 
una de ellas, solicitada 
por alg\u00fan transe\u00fante, se 
acuesta con \u00e9l, reprocha 
a su vecina no haber sido 
escogida como ella y de 
que su cuerda no haya 
sido rota. {I}44_{/}As\u00ed todo 
lo que se hace en honor 
de ellos es embuste. 
\u00bfC\u00f3mo, pues, se puede 
pensar o decir que son 
dioses?

{I}45_{/}Han sido hechos por 
artesanos y orfebres, y 
no son otra cosa que lo 
que sus art\u00edfices quieren 
que sean. {I}46_{/}Los mismos 
autores no duran mucho 
tiempo; por tanto, \u00bfc\u00f3mo 
van a ser dioses los 
fabricados por ellos? 
{I}47_{/}S\u00f3lo mentira y 
verg\u00fcenza han dejado a su 
posteridad. {I}48_{/}Cuando 
sobreviene una guerra o 
alguna calamidad, los 
sacerdotes andan pensando 
d\u00f3nde refugiarse con sus 
dioses. {I}49_{/}\u00bfC\u00f3mo, pues, 
no comprender que no son 
dioses los que no pueden 
salvarse de la guerra y 
de las calamidades? 
{I}50_{/}No siendo otra cosa 
que madera, dorada o 
plateada, f\u00e1cilmente se 
puede deducir de aqu\u00ed que 
no son m\u00e1s que mentira. 
Para todos, naciones y 
reyes, resultar\u00e1 claro 
que no son dioses, sino 
hechura de manos de 
hombres, y que en ellos 
no hay ninguna operaci\u00f3n 
divina. {I}51_{/}\u00bfA qui\u00e9n, 
pues, no parecer\u00e1 
evidente que no son 
dioses?
{I}52_{/}No pueden establecer 
un rey en un pa\u00eds, ni dar 
a los hombres la lluvia. 
{I}53_{/}No saben hacer 
justicia ni evitar la 
injusticia, pues no 
pueden nada; son como 
cornejas entre el cielo y 
la tierra. {I}54_{/}Y si 
llega a prenderse fuego 
el templo de esos dioses 
de madera, dorados o 
plateados, sus sacerdotes 
escapar\u00e1n y se pondr\u00e1n a 
salvo; pero ellos se 
quedar\u00e1n como postes, 
presa de las llamas. 
{I}55_{/}Tampoco pueden 
resistir a un rey ni a un 
ej\u00e9rcito enemigo. 
{I}56_{/}\u00bfC\u00f3mo, pues, creer o 
pensar que son dioses?
{I}57_{/}No pueden defenderse 
de ladrones ni de 
salteadores estos dioses 
de madera, plateados o 
dorados; aqu\u00e9llos, m\u00e1s 
fuertes que ellos, les 
quitan el oro, la plata y 
los vestidos que los 
recubren, y se van con 
ello sin que los dioses 
puedan socorrerse a s\u00ed 
mismos. {I}58_{/}Mucho mejor 
es ser un rey que 
demuestra su poder o un 
utensilio provechoso en 
una casa, del cual se 
sirve su due\u00f1o, que no 
estos falsos dioses; o 
una puerta en una casa, 
que pone en seguro cuanto 
hay dentro de ella, que 
no estos falsos dioses; o 
un poste de madera en un 
palacio, que no estos 
falsos dioses.
{I}59_{/}El sol, la luna y 
las estrellas, que 
brillan y cumplen su 
cometido, son obedientes; 
{I}60_{/}igualmente el 
rel\u00e1mpago, cuando 
aparece, es bien visible; 
asimismo el viento sopla 
en todo pa\u00eds; {I}61_{/}las 
nubes, cuando reciben de 
Dios la orden de recorrer 
toda la tierra, la 
ejecutan al punto; y el 
fuego, enviado de lo alto 
a devorar montes y 
bosques, cumple lo que se 
le ha encomendado. 
{I}62_{/}Pero estos dioses no 
pueden compararse a 
ninguna de estas cosas, 
ni en belleza ni en 
potencia. {I}63_{/}As\u00ed que no 
s puede creer ni pensar 
que sean dioses, cuando 
no pueden hacer justicia 
ni proporcionar bien 
alguno a los hombres. 
{I}64_{/}Sabiendo, pues, que 
no son dioses, no los 
tem\u00e1is.
{I}65_{/}Son incapaces de 
maldecir a los reyes o de 
bendecirlos; {I}66_{/}no 
hacen ver a las gentes 
se\u00f1ales en el cielo, ni 
resplandecen como el sol, 
ni alumbran como la luna. 
{I}67_{/}Las mismas bestias 
tienen mayores 
posibilidades que ellos, 
puesto que pueden 
refugiarse bajo cubierto 
y protegerse a s\u00ed mismas. 
{I}68_{/}Por ning\u00fan lado, 
pues, aparece que sean 
dioses. As\u00ed que no los 
tem\u00e1is.
{I}69_{/}Como un espantajo en 
un melonar, que no guarda 
nada, as\u00ed son sus dioses 
de madera, dorados o 
plateados. {I}70_{/}Como un 
espino en un huerto, en 
el que todos los p\u00e1jaros 
vienen a posarse; en fin, 
como un muerto echado en 
la oscuridad, as\u00ed son sus 
dioses de madera, dorados 
y plateados. {I}71_{/}Por la 
p\u00farpura y el lino, que se 
pudre encima de ellos, 
conocer\u00e9is tambi\u00e9n que no 
son dioses. Finalmente, 
ellos mismos ser\u00e1n 
carcomidos y quedar\u00e1n 
hechos una verg\u00fcenza en 
el pa\u00eds. {I}72_{/}Mucho m\u00e1s 
vale, pues, el hombre 
justo que no tiene 
\u00eddolos; \u00e9l ser\u00e1 
preservado de la 
verg\u00fcenza
