
{1}1{/}

ENFERMEDAD Y MUERTE DE 
OCOZ\u00cdAS{/}

{I}1_{/}Despu\u00e9s de la 
muerte de Ajab, Moab se 
rebel\u00f3 contra Israel. 
{I}2_{/}Ocoz\u00edas se cay\u00f3 por 
una ventana del piso 
superior en Samar\u00eda, 
resultando gravemente 
herido. Y envi\u00f3 
mensajeros a consultar a 
Belceb\u00fa, dios de Ecr\u00f3n, 
si se curar\u00eda de sus 
heridas.
{I}3_{/}Entonces el \u00e1ngel del 
Se\u00f1or dijo a El\u00edas, el 
tesbita: \u00abAnda al 
encuentro de los 
mensajeros del rey de 
Samar\u00eda y diles: \u00bfEs que 
no hay Dios en Israel, 
para que vay\u00e1is a 
consultar a Belceb\u00fa, dios 
de Ecr\u00f3n? {I}4_{/}Pues esto 
dice el Se\u00f1or: Ya no te 
levantar\u00e1s de la cama, 
sino que morir\u00e1s sin 
remedio\u00bb. Y El\u00edas se fue.
{I}5_{/}Los mensajeros 
regresaron, y Ocoz\u00edas les 
pregunt\u00f3: \u00ab\u00bfPor qu\u00e9 os 
hab\u00e9is vuelto?\u00bb. 
{I}6_{/}Ellos le 
respondieron: \u00abUn hombre 
nos ha salido al 
encuentro y nos ha dicho: 
Volveos al rey y decidle: 
Esto dice el Se\u00f1or: \u00bfEs 
que no hay Dios en Israel 
para que mandes a 
consultar a Belceb\u00fa, dios 
de Ecr\u00f3n? Por eso, ya no 
te levantar\u00e1s de la cama, 
sino que morir\u00e1s sin 
remedio\u00bb. {I}7_{/}Les 
pregunt\u00f3: \u00ab\u00bfQu\u00e9 aspecto 
ten\u00eda el hombre que os ha 
salido al encuentro y os 
ha dicho estas cosas?\u00bb. 
{I}8_{/}Le respondieron: \u00abEra 
un hombre velludo y con 
una correa de cuero 
ce\u00f1ida a la cintura\u00bb. \u00abEs 
El\u00edas, el tesbita\u00bb, 
exclam\u00f3 el rey.
{I}9_{/}Entonces le envi\u00f3 un 
capit\u00e1n con sus cincuenta 
soldados. Lleg\u00f3 \u00e9ste 
donde El\u00edas, que estaba 
sentado en la cima del 
monte, y le dijo: \u00abHombre 
de Dios, el rey ordena 
que vayas\u00bb. {I}10_{/}El\u00edas le 
respondi\u00f3: \u00abSi yo soy un 
hombre de Dios, que baje 
fuego del cielo y te 
devore a ti y a tus 
cincuenta\u00bb. Baj\u00f3 fuego 
del cielo, y lo devor\u00f3 a 
\u00e9l y a sus cincuenta.
{I}11_{/}Ocoz\u00edas volvi\u00f3 a 
enviarle otro capit\u00e1n con 
sus cincuenta, el cual 
fue y le dijo: \u00abHombre de 
Dios, el rey ordena que 
vayas en seguida\u00bb. 
{I}12_{/}El\u00edas respondi\u00f3: \u00abSi 
yo soy un hombre de Dios, 
que baje fuego del cielo 
y te devore a ti y a tus 
cincuenta\u00bb. Baj\u00f3 fuego 
del cielo y lo devor\u00f3 a 
\u00e9l y a sus cincuenta. 
{I}13_{/}El rey volvi\u00f3 a 
enviar un tercer capit\u00e1n 
con sus cincuenta 
soldados. Pero este 
tercer capit\u00e1n fue, se 
postr\u00f3 de rodillas ante 
El\u00edas y le suplic\u00f3: 
\u00abHombre de Dios, \u00a1por 
favor! Que mi vida y la 
de estos cincuenta 
siervos tuyos sea 
preciosa a tus ojos. 
{I}14_{/}Ha bajado fuego del 
cielo y ha devorado a los 
dos capitanes de 
cincuenta y a su gente, 
pero ahora, que mi vida 
sea preciosa a tus ojos\u00bb. 
{I}15_{/}El \u00e1ngel del Se\u00f1or 
dijo a El\u00edas: \u00abAnda con 
\u00e9l, no le tengas miedo\u00bb. 
Fue con \u00e9l, se present\u00f3 
ante el rey, {I}16_{/}y le 
dijo: \u00abEsto dice el 
Se\u00f1or: Por haber enviado 
mensajeros a consultar a 
Belceb\u00fa, dios de Ecr\u00f3n, 
como si no hubiese Dios 
en Israel para consultar 
su or\u00e1culo, no te 
levantar\u00e1s ya de la cama, 
sino que morir\u00e1s sin 
remedio\u00bb.
{I}17_{/}Ocoz\u00edas muri\u00f3 como 
hab\u00eda dicho el Se\u00f1or por 
medio de El\u00edas. Le 
sucedi\u00f3 en el trono su 
hermano Jor\u00e1n, el a\u00f1o 
segundo de Jor\u00e1n, hijo de 
Josafat, rey de Jud\u00e1, 
pues Ocoz\u00edas no ten\u00eda 
hijos. {I}18_{/}El resto de 
la historia de Ocoz\u00edas y 
todo lo que hizo est\u00e1 
escrito en el libro de 
los anales de los reyes 
de Israel.
{1}2{/}

EL\u00cdAS ES ARREBATADO AL 
CIELO{/}

{I}1_{/}Cuando el Se\u00f1or 
iba a arrebatar a El\u00edas 
en torbellino al cielo, 
El\u00edas y Eliseo salieron 
de Guilgal. {I}2_{/}Y El\u00edas 
dijo a Eliseo: \u00abQu\u00e9date 
aqu\u00ed, porque el Se\u00f1or me 
manda ir hasta Betel\u00bb. 
Eliseo replic\u00f3: \u00ab\u00a1Por 
Dios y por tu vida que no 
te dejar\u00e9!\u00bb. Y fueron 
juntos a Betel. {I}3_{/}Los 
disc\u00edpulos de los 
profetas que hab\u00eda en 
Betel salieron al 
encuentro de Eliseo y le 
dijeron: \u00ab\u00bfNo sabes que 
el Se\u00f1or va a llevarse a 
tu amo por encima de tu 
cabeza?\u00bb. \u00c9l contest\u00f3: 
\u00abTambi\u00e9n yo lo s\u00e9; 
callad\u00bb. {I}4_{/}El\u00edas dijo a 
Eliseo: \u00abQu\u00e9date aqu\u00ed, 
porque el Se\u00f1or me manda 
ir a Jeric\u00f3\u00bb. \u00c9l replic\u00f3: 
\u00ab\u00a1Por Dios y por tu vida 
que no te dejar\u00e9!\u00bb. Y 
fueron juntos a Jeric\u00f3. 
{I}5_{/}Los disc\u00edpulos de los 
profetas de Jeric\u00f3 fueron 
y dijeron a Eliseo: \u00ab\u00bfNo 
sabes que el Se\u00f1or se va 
a llevar hoy a tu amo por 
encima de tu cabeza?\u00bb. \u00c9l 
contest\u00f3: \u00abTambi\u00e9n yo lo 
s\u00e9, callad\u00bb. {I}6_{/}Luego 
El\u00edas le dijo: \u00abQu\u00e9date 
aqu\u00ed, porque el Se\u00f1or me 
manda ir al Jord\u00e1n\u00bb. Y \u00e9l 
replic\u00f3: \u00ab\u00a1Por Dios y por 
tu vida que no te 
dejar\u00e9!\u00bb. Y fueron los 
dos juntos. {I}7_{/}Cincuenta 
disc\u00edpulos de los 
profetas fueron tambi\u00e9n y 
se pararon frente a ellos 
a cierta distancia, 
mientras que los dos se 
detuvieron junto al 
Jord\u00e1n. {I}8_{/}Entonces 
El\u00edas tom\u00f3 su manto, lo 
enroll\u00f3 y golpe\u00f3 con \u00e9l 
las aguas, las cuales se 
dividieron a uno y otro 
lado, de modo que pasaron 
ambos a pie enjuto.
{I}9_{/}Y cuando pasaron, 
El\u00edas dijo a Eliseo: 
\u00abP\u00eddeme lo que quieras 
antes de que sea 
arrebatado de tu 
presencia\u00bb. Eliseo 
contest\u00f3: \u00abQue pasen a m\u00ed 
las dos terceras partes 
de tu esp\u00edritu\u00bb. 
{I}10_{/}El\u00edas repuso: 
\u00abDif\u00edcil cosa has ido a 
pedir. Con todo, si me 
ves cuando sea arrebatado 
de tu presencia, te ser\u00e1 
concedida; y si no, no lo 
ser\u00e1\u00bb. {I}11_{/}Y mientras 
iban caminando y 
conversando, un carro de 
fuego, con caballos de 
fuego, pas\u00f3 entre los 
dos, y El\u00edas fue 
arrebatado en un 
torbellino hacia el 
cielo.{I}{/}

ELISEO, SUCESOR DE EL\u00cdAS{/}

{I}12_{/}Eliseo le ve\u00eda y 
gritaba: \u00ab\u00a1Padre m\u00edo, 
padre m\u00edo, carro y 
caballer\u00eda de Israel!\u00bb. Y 
cuando dej\u00f3 de verle, 
agarr\u00f3 sus vestiduras y 
las rasg\u00f3 en dos pedazos. 
{I}13_{/}Alz\u00f3 luego el manto 
de El\u00edas, que se le hab\u00eda 
ca\u00eddo de encima, se 
volvi\u00f3 y se detuvo a la 
orilla del Jord\u00e1n. 
{I}14_{/}Entonces tom\u00f3 el 
manto, que se le hab\u00eda 
ca\u00eddo a El\u00edas de encima, 
y golpe\u00f3 con \u00e9l las 
aguas, diciendo: \u00ab\u00bfD\u00f3nde 
est\u00e1 el Se\u00f1or, Dios de 
El\u00edas? \u00bfD\u00f3nde est\u00e1?\u00bb. 
Golpe\u00f3 las aguas, y \u00e9stas 
se dividieron a uno y 
otro lado, y pas\u00f3 a pie 
enjuto.
{I}15_{/}Los disc\u00edpulos de 
los profetas de Jeric\u00f3 lo 
vieron desde el otro 
lado, y exclamaron: \u00abEl 
esp\u00edritu de El\u00edas se ha 
posado sobre Eliseo\u00bb. Le 
salieron al encuentro y 
se prosternaron ante \u00e9l 
rostro en tierra. 
{I}16_{/}Luego le dijeron: 
\u00abMira, entre tus siervos 
hay cincuenta hombres 
robustos. Que vayan y 
busquen a tu amo, no sea 
que le haya arrebatado el 
esp\u00edritu del Se\u00f1or y le 
haya arrojado en alg\u00fan 
monte o en alg\u00fan valle\u00bb. 
Pero \u00e9l dijo: \u00abNo los 
mand\u00e9is\u00bb. {I}17_{/}Y tanto le 
insistieron, que les 
dijo: \u00abMandadlos\u00bb. Y 
mandaron cincuenta 
hombres, que lo buscaron 
durante tres d\u00edas, pero 
no lo encontraron. 
{I}18_{/}Volvieron a Jeric\u00f3, 
donde estaba Eliseo, que 
les dijo: \u00ab\u00bfNo os dije yo 
que no fuerais?\u00bb.
PRIMEROS MILAGROS DE 
ELISEO{/}

{I}19_{/}Los vecinos de la 
ciudad dijeron a Eliseo: 
\u00abMira, en esta ciudad se 
vive bien, como mi se\u00f1or 
ve; pero las aguas son 
malas y esterilizan la 
tierra\u00bb. {I}20_{/}\u00c9l 
contest\u00f3: \u00abTraedme una 
escudilla nueva y poned 
en ella sal\u00bb. Y se la 
trajeron. {I}21_{/}Y fue al 
manantial del agua, y 
ech\u00f3 all\u00ed la sal, 
diciendo: \u00abEsto dice el 
Se\u00f1or: Yo saneo estas 
aguas; no se originar\u00e1 de 
ellas en adelante muerte 
ni esterilidad\u00bb. {I}22_{/}Y 
el agua qued\u00f3 saneada 
hasta el presente, tal 
como Eliseo hab\u00eda dicho.
{I}23_{/}De all\u00ed Eliseo fue a 
Betel y, cuando iba por 
el camino, unos 
rapazuelos que hab\u00edan 
salido de la ciudad 
empezaron a burlarse de 
\u00e9l, dici\u00e9ndole: \u00ab\u00a1Sube, 
calvo! \u00a1Sube, calvo!\u00bb. 
{I}24_{/}\u00c9l se dio media 
vuelta, los mir\u00f3 y los 
maldijo en el nombre del 
Se\u00f1or. Entonces salieron 
del bosque dos osas y 
despedazaron a cuarenta y 
dos de aquellos 
muchachos.
{I}25_{/}De all\u00ed fue al monte 
Carmelo, y del Carmelo 
regres\u00f3 a Samar\u00eda.
{1}3{/}

JOR\u00c1N, REY DE ISRAEL{/}

{I}1_{/}Jor\u00e1n, hijo de 
Ajab, empez\u00f3 a reinar 
sobre Israel en Samar\u00eda 
el a\u00f1o dieciocho de 
Josafat, rey de Jud\u00e1. 
Rein\u00f3 doce a\u00f1os. {I}2_{/}Hizo 
lo que es malo a los ojos 
del Se\u00f1or, aunque no 
tanto como su padre y su 
madre, pues retir\u00f3 la 
estela de Baal, que su 
padre hab\u00eda hecho. 
{I}3_{/}Sin embargo, cometi\u00f3 
los mismos pecados que 
Jerobo\u00e1n, hijo de Nabat, 
hizo cometer a Israel.
CAMPA\u00d1A CONTRA MESA, REY 
DE MOAB{/}

{I}4_{/}Mesa, rey de Moab, 
era pastor, y pagaba en 
tributo al rey de Israel 
cien mil corderos y cien 
mil carneros de lana. 
{I}5_{/}Pero, al morir Ajab, 
el rey de Moab se rebel\u00f3 
contra el rey de Israel. 
{I}6_{/}Entonces Jor\u00e1n sali\u00f3 
de Samar\u00eda y pas\u00f3 revista 
a todo Israel. {I}7_{/}Se 
puso en camino y mand\u00f3 
decir a Josafat, rey de 
Jud\u00e1: \u00abEl rey de Moab se 
ha rebelado contra m\u00ed. 
\u00bfQuieres venir conmigo a 
la guerra contra Moab?\u00bb. 
Contest\u00f3: \u00abIr\u00e9, pues t\u00fa y 
yo, tu pueblo y mi 
pueblo, tu caballer\u00eda y 
mi caballer\u00eda somos una 
misma cosa\u00bb. {I}8_{/}Luego 
pregunt\u00f3: \u00ab\u00bfPor qu\u00e9 
camino iremos?\u00bb. Jor\u00e1n 
respondi\u00f3: \u00abPor el camino 
del desierto de Ed\u00f3n\u00bb.
{I}9_{/}El rey de Israel, el 
rey de Jud\u00e1 y el rey de 
Ed\u00f3n se pusieron en 
marcha, y, despu\u00e9s de un 
recorrido de siete d\u00edas, 
falt\u00f3 el agua para el 
ej\u00e9rcito y las bestias de 
tiro. {I}10_{/}Entonces el 
rey de Israel exclam\u00f3: 
\u00ab\u00a1Ay! Sin duda que el 
Se\u00f1or ha reunido a estos 
tres reyes para 
entregarlos en manos de 
Moab\u00bb. {I}11_{/}Pero Josafat 
pregunt\u00f3: \u00ab\u00bfNo habr\u00e1 aqu\u00ed 
alg\u00fan profeta del Se\u00f1or, 
para consultar al Se\u00f1or 
por su medio?\u00bb. Uno de 
los servidores del rey de 
Israel dijo: \u00abAqu\u00ed est\u00e1 
Eliseo, el hijo de Safat, 
el que vert\u00eda agua en las 
manos de El\u00edas\u00bb. {I}12_{/}Y 
Josafat dijo: \u00abCon \u00e9l 
est\u00e1 la palabra del 
Se\u00f1or\u00bb. El rey de Israel, 
Josafat y el rey de Ed\u00f3n 
fueron a ver a Eliseo. 
{I}13_{/}Eliseo dijo al rey 
de Israel: \u00ab\u00bfQu\u00e9 tengo 
que ver yo contigo? Vete 
a consultar a los 
profetas de tu padre y a 
los de tu madre\u00bb. Pero el 
rey de Israel repuso: \u00abEs 
que el Se\u00f1or nos ha 
reunido a tres reyes para 
entregarnos en manos de 
Moab\u00bb. {I}14_{/}Eliseo dijo: 
\u00abVive el Se\u00f1or 
todopoderoso, a quien 
adoro, que si no fuese en 
atenci\u00f3n a Josafat, rey 
de Jud\u00e1, no te har\u00eda caso 
ni te mirar\u00eda. 
{I}15_{/}Traedme un arpista\u00bb. 
Y, mientras el arpista 
ta\u00f1\u00eda el arpa, la mano 
del Se\u00f1or fue sobre 
Eliseo, {I}16_{/}que dijo: 
\u00abEsto dice el Se\u00f1or: 
Cavad en este valle 
aljibes y m\u00e1s aljibes, 
{I}17_{/}porque el Se\u00f1or 
dice: No ver\u00e9is viento, 
ni ver\u00e9is lluvia; pero 
este valle se henchir\u00e1 de 
agua, de modo que pod\u00e1is 
beber vosotros, vuestros 
ganados y vuestras 
bestias de tiro. {I}18_{/}Y 
aun esto es poco para el 
Se\u00f1or: \u00e9l entregar\u00e1 a 
Moab en vuestras manos. 
{I}19_{/}Destruir\u00e9is todas 
las ciudades amuralladas, 
talar\u00e9is todos los 
\u00e1rboles frutales, 
cegar\u00e9is todos los 
manantiales de agua y 
devastar\u00e9is con piedras 
todos los mejores 
campos\u00bb. {I}20_{/}En efecto, 
a la ma\u00f1ana siguiente, a 
la hora de la ofrenda del 
sacrificio perpetuo, por 
la parte de Ed\u00f3n empez\u00f3 a 
llegar el agua hasta que 
la comarca qued\u00f3 
inundada.
{I}21_{/}Por su parte, todos 
los moabitas, enterados 
de que los reyes 
avanzaban para luchar 
contra ellos, se 
concentraron todos, desde 
la edad de empu\u00f1ar las 
armas para arriba, y se 
situaron en la frontera. 
{I}22_{/}Al levantarse por la 
ma\u00f1ana, cuando el sol 
reverberaba en el agua, 
los moabitas vieron a lo 
lejos las aguas rojizas 
como sangre, {I}23_{/}y 
dijeron: \u00abEsto es sangre. 
Sin duda que los reyes se 
han acuchillado y se han 
matado unos a otros. 
Moabitas, \u00a1al bot\u00edn!\u00bb. 
{I}24_{/}Marcharon sobre el 
campamento de Israel; 
pero los israelitas 
salieron y asestaron un 
rudo golpe a Moab, que se 
dio a la fuga. Ellos 
entraron en el pa\u00eds y 
derrotaron a Moab. 
{I}25_{/}Demolieron las 
ciudades y llenaron de 
piedras los campos 
f\u00e9rtiles; cegaron todos 
los manantiales de agua y 
talaron todos los \u00e1rboles 
frutales, hasta que no 
qued\u00f3 m\u00e1s que Quir 
Jareset. Los honderos la 
cercaron y la atacaron.
{I}26_{/}El rey de Moab, 
viendo que la lucha era 
demasiado recia para sus 
fuerzas, tom\u00f3 consigo 
setecientos hombres que 
empu\u00f1aban espada para 
abrir una brecha contra 
el rey de Ed\u00f3n, pero no 
lo consigui\u00f3. 
{I}27_{/}Etonces tom\u00f3 a su 
hijo primog\u00e9nito, el que 
deb\u00eda sucederle en el 
trono, y lo ofreci\u00f3 en 
holocausto sobre la 
muralla. Sobrevino una 
gran indignaci\u00f3n contra 
los israelitas, los 
cuales levantaron el 
campamento y volvieron a 
su tierra.
{1}4{/}

MILAGROS DE ELISEO. 
MULTIPLICACI\u00d3N DEL 
ACEITE{/}

{I}1_{/}Una mujer, esposa 
de un disc\u00edpulo de los 
profetas, fue a 
lamentarse a Eliseo: \u00abMi 
marido ha muerto. T\u00fa bien 
sabes que tu siervo era 
temeroso del Se\u00f1or. Pues 
bien, el acreedor ha 
venido a llevarse mis dos 
hijos como esclavos\u00bb. 
{I}2_{/}Eliseo le dijo: \u00ab\u00bfQu\u00e9 
puedo hacer por ti? Dime: 
\u00bfqu\u00e9 tienes en casa?\u00bb. 
Ella respondi\u00f3: \u00abS\u00f3lo 
tengo una orza de 
aceite\u00bb. {I}3_{/}\u00c9l le dijo: 
\u00abAnda, que tus vecinos te 
presten vasijas vac\u00edas. 
{I}4_{/}Entra luego en tu 
casa, ci\u00e9rrate dentro con 
tus hijos y vierte el 
aceite en todas esas 
vasijas, retir\u00e1ndolas 
seg\u00fan se van llenando\u00bb. 
{I}5_{/}Ella dej\u00f3 a Eliseo, y 
se cerr\u00f3 en casa con sus 
hijos; \u00e9stos le 
presentaban las vasijas, 
y ella las llenaba. 
{I}6_{/}Cuando las vasijas 
estaban ya llenas, dijo a 
uno de sus hijos: \u00abTr\u00e1eme 
otra vasija\u00bb. Pero \u00e9l 
respondi\u00f3: \u00abNo hay m\u00e1s 
vasijas\u00bb. Y el aceite se 
termin\u00f3. {I}7_{/}Entonces 
ella fue a contar la cosa 
al hombre de Dios, el 
cual le dijo: \u00abAnda, 
vende el aceite, paga a 
tu acreedor, y t\u00fa y tus 
hijos vivid de lo 
restante\u00bb.
RESURRECCI\u00d3N DEL HIJO DE 
LA SUNAMITA{/}

{I}8_{/}Un d\u00eda Eliseo pasaba 
por Sun\u00e1n. Viv\u00eda all\u00ed una 
mujer distinguida, que le 
invit\u00f3 con insistencia a 
comer. Y en adelante, 
siempre que pasaba, se 
paraba all\u00ed a comer. 
{I}9_{/}Aquella mujer dijo a 
su marido: \u00abMira, me he 
dado cuenta de que es un 
hombre de Dios, un santo, 
ese que pasa siempre por 
nuestra casa. {I}10_{/}Vamos 
a hacerle una habitaci\u00f3n 
arriba, y pongamos all\u00ed 
una cama, una mesa, una 
silla y un candelabro, 
para que, cuando venga a 
nuestra casa, se recoja 
en ella\u00bb.
{I}11_{/}Un d\u00eda lleg\u00f3 Eliseo, 
se retir\u00f3 al aposento y 
se acost\u00f3. {I}12_{/}Luego 
dijo a Guejaz\u00ed, su 
criado: \u00abLlama a la 
sunamita\u00bb. La llam\u00f3 y, 
cuando se present\u00f3 ante 
\u00e9l, {I}13_{/}Eliseo orden\u00f3 a 
su criado: \u00abDile: Nos 
est\u00e1s prodigando toda 
clase de cuidados; \u00bfqu\u00e9 
podr\u00eda hacer por ti? 
\u00bfTienes alguna solicitud 
que elevar al rey o al 
jefe del ej\u00e9rcito?\u00bb. Ella 
respondi\u00f3: \u00abEn medio de 
mi pueblo vivo\u00bb. 
{I}14_{/}Eliseo dijo: \u00ab\u00bfQu\u00e9 
podr\u00edamos hacer por 
ella?\u00bb. Guejaz\u00ed 
respondi\u00f3: \u00ab\u00a1No tiene 
hijos y su marido es ya 
viejo!\u00bb. {I}15_{/}Eliseo le 
dijo: \u00abLl\u00e1mala\u00bb. La 
llam\u00f3, y ella se present\u00f3 
a la puerta. {I}16_{/}Eliseo 
le dijo: \u00abEl a\u00f1o pr\u00f3ximo, 
por estas fechas, tendr\u00e1s 
en brazos un hijo\u00bb. Ella 
respondi\u00f3: \u00abNo, se\u00f1or 
m\u00edo, hombre de Dios, no 
enga\u00f1es a tu sierva\u00bb. 
{I}17_{/}Y aquella mujer 
concibi\u00f3, y al a\u00f1o 
siguiente, por aquellas 
fechas, dio a luz un 
hijo, tal como Eliseo le 
hab\u00eda anunciado.
{I}18_{/}El ni\u00f1o creci\u00f3, y un 
d\u00eda, que fue adonde 
estaba su padre con los 
segadores, {I}19_{/}dijo a su 
padre: \u00ab\u00a1Ay mi cabeza! 
\u00a1Ay mi cabeza!\u00bb. Entonces 
el padre mand\u00f3 a un 
criado: \u00abLl\u00e9vaselo a su 
madre\u00bb. {I}20_{/}\u00c9l lo llev\u00f3 
a su madre, y estuvo 
recostado sobre sus 
rodillas hasta el 
mediod\u00eda, en que muri\u00f3. 
{I}21_{/}Ella entonces lo 
subi\u00f3 y lo puso en el 
lecho del hombre de Dios; 
luego cerr\u00f3 la puerta y 
sali\u00f3. {I}22_{/}Llam\u00f3 a su 
marido y le dijo: 
\u00abM\u00e1ndame uno de los 
criados y un asna; voy 
corriendo adonde est\u00e1 el 
hombre de Dios y vuelvo\u00bb. 
{I}23_{/}\u00c9l replic\u00f3: \u00ab\u00bfPor 
qu\u00e9 vas hoy adonde \u00e9l 
est\u00e1, si no es novilunio 
ni s\u00e1bado?\u00bb. Pero ella 
dijo: \u00ab\u00a1Queda con Dios!\u00bb. 
{I}24_{/}Mand\u00f3 aparejar el 
asna, y dijo al criado: 
\u00abVe guiando, y no me 
detengas hasta que yo no 
te lo indique\u00bb.
{I}25_{/}Parti\u00f3, y lleg\u00f3 
adonde estaba el hombre 
de Dios en el monte 
Carmelo. Cuando el hombre 
de Dios la divis\u00f3 desde 
lejos, dijo a Guejaz\u00ed, su 
criado: \u00abAqu\u00e9lla es la 
sunamita. {I}26_{/}Sal a su 
encuentro y preg\u00fantale: 
\u00bfEst\u00e1s bien? \u00bfEst\u00e1 bien 
tu marido? \u00bfEst\u00e1 bien tu 
hijo?\u00bb. Ella respondi\u00f3: 
\u00abS\u00ed, bien\u00bb. {I}27_{/}Lleg\u00f3 
adonde estaba el hombre 
de Dios en el monte, y se 
abraz\u00f3 a sus pies. 
Guejaz\u00ed fue a separarla, 
pero el hombre de Dios 
dijo: \u00abD\u00e9jala, porque 
est\u00e1 muy apenada; pero el 
Se\u00f1or me lo ha tenido 
oculto y nada me ha 
manifestado\u00bb. {I}28_{/}Ella 
dijo: \u00ab\u00bfPor ventura hab\u00eda 
pedido yo un hijo a mi 
se\u00f1or? \u00bfNo le dije que no 
me enga\u00f1ase?\u00bb. 
{I}29_{/}Entonces Eliseo dijo 
a Guejaz\u00ed: \u00abC\u00ed\u00f1ete los 
lomos, toma en la mano mi 
bast\u00f3n y vete. Si 
encuentras a alguien, no 
le saludes; si alguien te 
saluda, no le respondas. 
Pon mi bast\u00f3n sobre el 
rostro del ni\u00f1o\u00bb. 
{I}30_{/}Pero la madre del 
ni\u00f1o replic\u00f3: \u00ab\u00a1Por el 
Se\u00f1or y por tu vida que 
no te dejar\u00e9!\u00bb. Eliseo se 
levant\u00f3 y la sigui\u00f3.
{I}31_{/}Guejaz\u00ed se les 
adelant\u00f3 y puso el bast\u00f3n 
sobre el rostro del ni\u00f1o, 
pero no resoll\u00f3 ni dio 
se\u00f1al de vida. Entonces 
fue al encuentro de 
Eliseo, y le dijo: \u00abEl 
ni\u00f1o no se ha 
despertado\u00bb. {I}32_{/}Cuando 
Eliseo lleg\u00f3 a la casa, 
el ni\u00f1o estaba muerto, 
echado en su cama. 
{I}33_{/}Entr\u00f3, se cerr\u00f3 en 
el aposento con el ni\u00f1o y 
or\u00f3 al Se\u00f1or. {I}34_{/}Luego 
se subi\u00f3 a la cama y se 
ech\u00f3 sobre el ni\u00f1o; puso 
la boca sobre su boca, 
los ojos sobre sus ojos, 
las palmas sobre sus 
palmas, y estando as\u00ed 
inclinado sobre \u00e9l, el 
cuerpo del ni\u00f1o entr\u00f3 en 
calor. {I}35_{/}Eliseo se 
apart\u00f3 y se puso a pasear 
por la casa de ac\u00e1 para 
all\u00e1. Luego subi\u00f3 y se 
tendi\u00f3 sobre \u00e9l. Entonces 
el ni\u00f1o estornud\u00f3 hasta 
siete veces y abri\u00f3 los 
ojos. {I}36_{/}El profeta 
llam\u00f3 a Guejaz\u00ed, y le 
dijo: \u00abLlama a la 
sunamita\u00bb. La llam\u00f3 y, 
cuando entr\u00f3, Eliseo 
dijo: \u00abToma a tu hijo\u00bb. 
{I}37_{/}Ella cay\u00f3 a sus 
pies, y se postr\u00f3 en 
tierra. Tom\u00f3 a su hijo y 
sali\u00f3.

LA COMIDA ENVENENADA{/}

{I}38_{/}Eliseo regres\u00f3 a 
Guilgal. En el pa\u00eds hab\u00eda 
carest\u00eda. Y estando un 
d\u00eda con \u00e9l los disc\u00edpulos 
de los profetas, dijo a 
su siervo: \u00abPon la olla 
grande y cuece unas 
viandas para los 
disc\u00edpulos de los 
profetas\u00bb. {I}39_{/}Uno de 
ellos sali\u00f3 al campo a 
recoger verduras, y 
habiendo encontrado una 
especie de cepa 
silvestre, recogi\u00f3 de 
ella los frutos hasta 
llenar su capa. Lleg\u00f3 a 
casa y los pic\u00f3 en la 
olla de las viandas, sin 
saber lo que eran. 
{I}40_{/}Sirvi\u00f3 luego a los 
hombres para que 
comiesen, pero apenas 
probaron del cocido, 
lanzaron un grito, 
exclamando: \u00ab\u00a1La olla 
est\u00e1 envenenada, hombre 
de Dios!\u00bb. Y no pudieron 
comer. {I}41_{/}\u00c9l orden\u00f3: 
\u00abTraedme harina\u00bb. La ech\u00f3 
en la olla, y a\u00f1adi\u00f3: 
\u00abS\u00edrveles ahora\u00bb. Y en la 
olla no se encontr\u00f3 ya 
nada malo.
MULTIPLICACI\u00d3N DE LOS 
PANES{/}

{I}42_{/}Un hombre lleg\u00f3 de 
Baal Salis\u00e1, trayendo al 
hombre de Dios el pan de 
las primicias, veinte 
panes de cebada y espigas 
nuevas en su alforja. 
Eliseo orden\u00f3: \u00abDalo a 
las gentes para que 
coman\u00bb. {I}43_{/}Pero su 
criado replic\u00f3: \u00ab\u00bfC\u00f3mo 
voy a poner esto delante 
de cien hombres?\u00bb. \u00c9l 
dijo: \u00abDalo a la gente 
para que coman, pues esto 
dice el Se\u00f1or: Comer\u00e1n, y 
sobrar\u00e1\u00bb. {I}44_{/}Se lo 
sirvi\u00f3 y comieron; y 
sobr\u00f3, como hab\u00eda dicho 
el Se\u00f1or.
{1}5{/}

CURACI\u00d3N DE NAAM\u00c1N{/}

{I}1_{/}Naam\u00e1n, general 
del ej\u00e9rcito del rey de 
Siria, era un hombre 
tenido en mucho y 
apreciado por su se\u00f1or, 
porque por su medio el 
Se\u00f1or hab\u00eda concedido una 
victoria a Siria. Pero 
estaba leproso. {I}2_{/}En 
una de sus incursiones, 
los sirios se llevaron de 
la tierra de Israel a una 
muchacha que fue a parar 
al servicio de la mujer 
de Naam\u00e1n. {I}3_{/}Y dijo a 
su se\u00f1ora: \u00ab\u00a1Si mi se\u00f1or 
se presentase al profeta 
que hay en Samar\u00eda, \u00e9l le 
librar\u00eda de su lepra!\u00bb.
{I}4_{/}Naam\u00e1n fue a decir al 
rey lo que le hab\u00eda dicho 
la muchacha. {I}5_{/}Y el rey 
respondi\u00f3: \u00abEst\u00e1 bien, 
anda y lleva una carta 
m\u00eda al rey de Israel\u00bb.
Parti\u00f3 Naam\u00e1n llevando 
consigo unos trescientos 
cuarenta kilos de plata, 
seis mil monedas de oro y 
diez mudas de vestidos. 
{I}6_{/}Y present\u00f3 al rey de 
Israel la carta que 
dec\u00eda: \u00abY al presente, 
cuando te llegue esta 
carta, sabr\u00e1s que te 
env\u00edo a mi servidor 
Naam\u00e1n, para que lo cures 
de su lepra\u00bb. {I}7_{/}Cuando 
el rey de Israel ley\u00f3 la 
carta, se rasg\u00f3 las 
vestiduras y exclam\u00f3: 
\u00ab\u00bfEs que soy yo un dios 
para dar la muerte y la 
vida, que este me manda a 
un hombre para que lo 
cure de la lepra? Fijaos 
bien, y ver\u00e9is que anda 
buscando pretextos contra 
m\u00ed\u00bb. {I}8_{/}Cuando Eliseo, 
el hombre de Dios, se 
enter\u00f3 de que el rey 
hab\u00eda rasgado sus 
vestiduras, le mand\u00f3 a 
decir: \u00ab\u00bfPor qu\u00e9 has 
rasgado tus vestiduras? 
Que venga a m\u00ed y sabr\u00e1 
que en Israel hay un 
profeta\u00bb.
{I}9_{/}Naam\u00e1n fue con sus 
caballos y su carro y se 
detuvo ante la puerta de 
la casa de Eliseo. 
{I}10_{/}Pero Eliseo le mand\u00f3 
a decir: \u00abAnda, b\u00e1\u00f1ate 
siete veces en el Jord\u00e1n, 
y tu cuerpo quedar\u00e1 
limpio\u00bb. {I}11_{/}Naam\u00e1n se 
enfad\u00f3 y se fue diciendo: 
\u00abYo pensaba que saldr\u00eda a 
recibirme, que invocar\u00eda 
el nombre del Se\u00f1or, su 
Dios, que me tocar\u00eda con 
su mano y as\u00ed sanar\u00eda de 
mi lepra. {I}12_{/}\u00bfNo son 
acaso el Abana y el 
Farfar, los r\u00edos de 
Damasco, mejores que 
todas las aguas de 
Israel? \u00bfNo me podr\u00eda 
ba\u00f1ar en ellos y quedar 
limpio?\u00bb. Dio media 
vuelta y se fue muy 
indignado. {I}13_{/}Pero sus 
criados se le acercaron y 
le dijeron: \u00abPadre 
nuestro, si el profeta te 
hubiera mandado una cosa 
dif\u00edcil, \u00bfno la habr\u00edas 
hecho? \u00a1Cu\u00e1nto m\u00e1s 
habi\u00e9ndote dicho: L\u00e1vate 
y quedar\u00e1s limpio!\u00bb.
{I}14_{/}Entonces baj\u00f3, se 
ba\u00f1\u00f3 siete veces en el 
Jord\u00e1n, como hab\u00eda dicho 
el hombre de Dios, y su 
cuerpo qued\u00f3 limpio como 
el de un ni\u00f1o. {I}15_{/}Acto 
seguido regres\u00f3 con toda 
su comitiva adonde el 
hombre de Dios, y en pie 
ante \u00e9l, dijo: \u00abReconozco 
que no hay otro dios en 
toda la tierra fuera del 
Dios de Israel. Y ahora, 
d\u00edgnate recibir un regalo 
de tu siervo\u00bb. {I}16_{/}Pero 
Eliseo replic\u00f3: \u00ab\u00a1Vive el 
Se\u00f1or, a cuyo servicio 
estoy, que no tomar\u00e9 
nada!\u00bb. Y por m\u00e1s que 
insisti\u00f3 para hac\u00e9rselo 
aceptar, lo rehus\u00f3. 
{I}17_{/}Naam\u00e1n dijo: \u00abD\u00e9jame 
llevar tierra, la carga 
de un par de mulas, pues 
tu siervo no ofrecer\u00e1 ya 
holocaustos y sacrificios 
a otros dioses fuera del 
Se\u00f1or. {I}18_{/}S\u00f3lo pido que 
el Se\u00f1or me perdone una 
cosa: cuando entre mi 
se\u00f1or en el templo de 
Rim\u00f3n y se apoye en mi 
brazo, para adorar all\u00ed, 
y yo me postre en el 
templo de Rim\u00f3n mientras 
\u00e9l se postra, que el 
Se\u00f1or me lo perdone\u00bb. 
{I}19_{/}Eliseo le respondi\u00f3: 
\u00abVete en paz\u00bb.
CASTIGO DE GUEJAZ\u00cd{/}

Se hab\u00eda alejado Naam\u00e1n 
un tanto, {I}20_{/}cuando 
Guejaz\u00ed, el criado de 
Eliseo, el hombre de 
Dios, se dijo: \u00abEs claro 
que mi amo ha sido 
demasiado condescendiente 
con este sirio Naam\u00e1n, 
hasta el punto de no 
aceptar de su mano lo que 
le hab\u00eda tra\u00eddo. \u00a1Vive el 
Se\u00f1or, que voy tras \u00e9l y 
consigo de \u00e9l alguna 
cosa!\u00bb. {I}21_{/}Guejaz\u00ed fue 
corriendo detr\u00e1s de 
Naam\u00e1n, y Naam\u00e1n al ver 
que corr\u00eda detr\u00e1s de \u00e9l, 
se baj\u00f3 del carro y le 
dijo: \u00ab\u00bfVa todo bien?\u00bb. 
{I}22_{/}Respondi\u00f3: \u00abBien. Mi 
se\u00f1or me env\u00eda a decirte: 
Acaban de llegar a m\u00ed dos 
muchachos de la monta\u00f1a 
de Efra\u00edn, de los 
disc\u00edpulos de los 
profetas. Dales, por 
favor, setenta kilos de 
plata y dos mudas de 
vestidos\u00bb. {I}23_{/}Naam\u00e1n 
respondi\u00f3: \u00abT\u00f3malo\u00bb. 
Insisti\u00f3 en que lo 
aceptara, meti\u00f3 la plata 
y las mudas de vestidos 
en dos sacos y se los dio 
a dos criados suyos, que 
se lo llevaron delante. 
{I}24_{/}Y cuando llegaron a 
la colina, Guejaz\u00ed tom\u00f3 
los sacos, los escondi\u00f3 
en su casa y despidi\u00f3 a 
los hombres, que se 
marcharon.
{I}25_{/}\u00c9l entr\u00f3 y se 
present\u00f3 a Eliseo. Eliseo 
le dijo: \u00ab\u00bfDe d\u00f3nde 
vienes?\u00bb. Guejaz\u00ed 
respondi\u00f3: \u00abTu siervo no 
ha ido a ninguna parte\u00bb. 
{I}26_{/}Eliseo le dijo: \u00ab\u00bfEs 
que no iba contigo mi 
esp\u00edritu cuando un hombre 
se baj\u00f3 de su carro para 
saludarte? Ahora que has 
recibido dinero podr\u00e1s 
comprar vestidos, 
olivares y vi\u00f1edos, 
ovejas y bueyes, siervos 
y siervas; {I}27_{/}pero la 
lepra de Naam\u00e1n se os 
pegar\u00e1 a ti y a tu 
descendencia para 
siempre\u00bb. Y sali\u00f3 de su 
presencia blanco como la 
nieve de lepra.
{1}6{/}

EL HIERRO QUE SOBRENADA{/}

{I}1_{/}Los disc\u00edpulos de los 
profetas dijeron a 
Eliseo: \u00abComo ves, el 
lugar en que vivimos 
contigo es demasiado 
estrecho para nosotros. 
{I}2_{/}D\u00e9janos ir hasta el 
Jord\u00e1n, para tomar cada 
uno un madero y 
construirnos una casa\u00bb. 
Eliseo respondi\u00f3: \u00abPod\u00e9is 
ir\u00bb. {I}3_{/}Pero uno de 
ellos dijo: \u00abVen t\u00fa con 
nosotros\u00bb. Eliseo 
contest\u00f3: \u00abIr\u00e9\u00bb. {I}4_{/}Fue 
con ellos, llegaron al 
Jord\u00e1n y se pusieron a 
cortar madera. {I}5_{/}A uno 
que estaba cortando un 
tronco se le cay\u00f3 el 
hacha al agua; y empez\u00f3 a 
gritar: \u00abAy, maestro, que 
era prestada\u00bb. {I}6_{/}El 
hombre de Dios pregunt\u00f3: 
\u00ab\u00bfD\u00f3nde ha ca\u00eddo?\u00bb. El 
otro le indic\u00f3 el sitio; 
\u00e9l cort\u00f3 un palo, lo ech\u00f3 
all\u00ed, y el hacha sali\u00f3 a 
flote. {I}7_{/}Eliseo le 
dijo: \u00abAg\u00e1rrala\u00bb, y el 
otro alarg\u00f3 la mano y la 
recogi\u00f3.
EXTRAV\u00cdO DE LOS SIRIOS{/}

{I}8_{/}El rey de Siria, que 
estaba en guerra contra 
Israel, concert\u00f3 con sus 
ayudantes lo siguiente: 
\u00abTendamos una emboscada 
en tal y tal lugar\u00bb. 
{I}9_{/}Pero el hombre de 
Dios mand\u00f3 a decir al rey 
de Israel: \u00abNo pases por 
tal lugar, porque los 
sirios est\u00e1n all\u00ed 
emboscados\u00bb. {I}10_{/}El rey 
de Israel, pues, mand\u00f3 
gente al lugar que el 
hombre de Dios le hab\u00eda 
avisado, y estuvo en 
guardia no una ni dos 
veces. {I}11_{/}Inquietado 
por este hecho, el rey de 
Siria llam\u00f3 a sus 
ayudantes y les dijo: 
\u00ab\u00bfDecidme qui\u00e9n de los 
nuestros avisa al rey de 
Israel?\u00bb. {I}12_{/}Y uno de 
sus ayudantes respondi\u00f3: 
\u00abNadie, oh rey, mi se\u00f1or; 
Eliseo, el profeta que 
vive en Samar\u00eda, es el 
que comunica al rey de 
Israel incluso todo lo 
que t\u00fa dices en tu 
dormitorio\u00bb. {I}13_{/}El rey 
orden\u00f3: \u00abId y averiguad 
d\u00f3nde se encuentra y yo 
lo mandar\u00e9 prender\u00bb. 
Alguien le dijo: \u00abEst\u00e1 en 
Dot\u00e1n\u00bb, {I}14_{/}y \u00e9l envi\u00f3 
all\u00e1 caballos, carros y 
un fuerte contingente de 
tropas. Llegaron de noche 
y cercaron la ciudad.

{I}15_{/}El criado del hombre 
de Dios se levant\u00f3 de 
madrugada y, al salir, 
vio la tropa que sitiaba 
la ciudad con caballos y 
carros. El muchacho dijo 
a Eliseo: \u00ab\u00a1Ay, se\u00f1or 
m\u00edo!, \u00bfqu\u00e9 hacemos?\u00bb. 
{I}16_{/}Y \u00e9l respondi\u00f3: \u00abNo 
temas, pues son m\u00e1s los 
que est\u00e1n con nosotros 
que los que est\u00e1n con 
ellos\u00bb. {I}17_{/}Y Eliseo or\u00f3 
as\u00ed: \u00abSe\u00f1or, \u00e1brele los 
ojos para que vea\u00bb. Y el 
Se\u00f1or abri\u00f3 los ojos del 
muchacho, el cual vio el 
monte repleto de caballos 
y carros de fuego, que 
rodeaban a Eliseo. {I}18_{/}Y 
cuando los sirios bajaban 
contra \u00e9l, Eliseo or\u00f3 al 
Se\u00f1or de esta manera: 
\u00abCiega a esa gente\u00bb. Y el 
Se\u00f1or los dej\u00f3 ciegos, 
como hab\u00eda pedido Eliseo. 
{I}19_{/}Eliseo les dijo: \u00abNo 
es \u00e9ste el camino, ni 
\u00e9sta la ciudad. Seguidme 
y os guiar\u00e9 donde est\u00e1 el 
hombre que busc\u00e1is\u00bb. Y 
los llev\u00f3 a Samar\u00eda. 
{I}20_{/}Y cuando llegaron a 
Samar\u00eda, Eliseo dijo: 
\u00abSe\u00f1or, \u00e1breles los ojos, 
para que vean\u00bb. El Se\u00f1or 
les abri\u00f3 los ojos, y 
vieron que estaban en 
medio de Samar\u00eda. {I}21_{/}El 
rey de Israel, al verlos, 
dijo a Eliseo: \u00abPadre 
m\u00edo, \u00bflos mato?\u00bb. 
{I}22_{/}Respondi\u00f3: \u00abNo los 
mates. A los que has 
hecho prisioneros con tu 
espada y tu arco puedes 
matarlos; pero a \u00e9stos 
s\u00edrveles comida y bebida, 
para que coman y beban y 
se vuelvan adonde su 
se\u00f1or\u00bb. {I}23_{/}El rey les 
prepar\u00f3 un gran banquete 
y, despu\u00e9s que comieron y 
bebieron, los dej\u00f3 en 
libertad. Ellos 
regresaron a su se\u00f1or; 
pero en adelante las 
guerrillas de Siria no 
volvieron a penetrar en 
el pa\u00eds de Israel.
ASEDIO DE SAMAR\u00cdA{/}

{I}24_{/}Despu\u00e9s de estos 
sucesos Ben Hadad, rey de 
Siria, reuni\u00f3 todo su 
ej\u00e9rcito y fue a sitiar 
Samar\u00eda. {I}25_{/}El asedio 
fue tan largo que se 
origin\u00f3 un hambre muy 
grande, hasta el punto de 
que una cabeza de asno 
lleg\u00f3 a costar ochenta 
monedas de plata, y un 
cuarto de puerros, cinco 
monedas de plata.
{I}26_{/}Pasaba el rey por la 
muralla, cuando una mujer 
le grit\u00f3: \u00abSoc\u00f3rreme, \u00a1oh 
rey, mi se\u00f1or!\u00bb. {I}27_{/}Y 
el rey respondi\u00f3: \u00abSi el 
Se\u00f1or no te socorre, \u00bfcon 
qu\u00e9 te voy a socorrer yo? 
\u00bfCon el producto de la 
era o del lagar?\u00bb. {I}28_{/}Y 
le pregunt\u00f3: \u00ab\u00bfQu\u00e9 
quieres?\u00bb. Ella 
respondi\u00f3: \u00abEsta mujer me 
hab\u00eda dicho: Entrega a tu 
hijo y nos lo comeremos 
hoy; el m\u00edo nos lo 
comeremos ma\u00f1ana. 
{I}29_{/}Cocimos a mi hijo y 
nos lo comimos. Al d\u00eda 
siguiente le dije: Trae a 
tu hijo para que nos lo 
comamos, pero ella 
escondi\u00f3 a su hijo\u00bb.
{I}30_{/}Cuando el rey oy\u00f3 
las palabras de aquella 
mujer, rasg\u00f3 sus 
vestiduras y, como pasaba 
sobre la muralla, la 
gente vio que llevaba 
interiormente el cilicio 
a ra\u00edz de la carne. 
{I}31_{/}Luego dijo: \u00abEl 
Se\u00f1or me castigue si la 
cabeza de Eliseo, hijo de 
Safat, queda hoy sobre 
sus hombros\u00bb. {I}32_{/}Eliseo 
estaba sentado en su 
casa, con los ancianos 
que le rodeaban, cuando 
el rey le envi\u00f3 a un 
mensajero; pero antes de 
que el mensajero llegase, 
Eliseo hab\u00eda dicho a los 
ancianos: \u00ab\u00bfHab\u00e9is visto 
c\u00f3mo este hijo de asesino 
ha mandado a cortarme la 
cabeza? Mirad, cuando el 
mensajero llegue, cerrad 
la puerta y no le dej\u00e9is 
pasar. \u00bfNo sent\u00eds el 
ruido de los pasos de su 
se\u00f1or detr\u00e1s de \u00e9l?\u00bb. 
{I}33_{/}A\u00fan estaba hablando 
con ellos, cuando el rey 
baj\u00f3 adonde \u00e9l estaba y 
le dijo: \u00abEsta desgracia 
procede del Se\u00f1or. \u00bfQu\u00e9 
m\u00e1s puedo esperar de 
\u00e9l?\u00bb.
{1}7{/}

LIBERACI\u00d3N PRODIGIOSA DE 
SAMAR\u00cdA{/}

{I}1_{/}Entonces Eliseo dijo: 
\u00abEscuchad la palabra del 
Se\u00f1or. Esto dice el 
Se\u00f1or: Ma\u00f1ana a estas 
horas, a la puerta de 
Samar\u00eda, quince kilos de 
flor de harina se 
conseguir\u00e1n por una 
moneda de plata, y 
treinta kilos de cebada 
tambi\u00e9n por una moneda\u00bb. 
{I}2_{/}El oficial sobre cuyo 
brazo sol\u00eda apoyarse el 
rey dijo al hombre de 
Dios: \u00abAunque el Se\u00f1or 
abriera las ventanas del 
cielo, \u00bfpodr\u00eda suceder 
tal cosa?\u00bb. Eliseo 
respondi\u00f3: \u00abPues bien, t\u00fa 
mismo lo ver\u00e1s con tus 
propios ojos, pero no 
comer\u00e1s de ello\u00bb.
{I}3_{/}Cuatro leprosos 
estaban en la puerta de 
la ciudad, y se dijeron 
mutuamente: \u00ab\u00bfQu\u00e9 hacemos 
aqu\u00ed esperando la muerte? 
{I}4_{/}Si entramos en la 
ciudad, moriremos all\u00ed de 
hambre; y si nos quedamos 
aqu\u00ed, moriremos tambi\u00e9n. 
Pasemos al campamento de 
los sirios: si nos dejan 
con vida, viviremos; y si 
nos matan, moriremos\u00bb. 
{I}5_{/}Al anochecer se 
dirigieron al campamento 
de los sirios, y cuando 
llegaron al campamento, 
vieron que no hab\u00eda 
nadie. {I}6_{/}El Se\u00f1or hab\u00eda 
hecho o\u00edr en el 
campamento de Siria un 
estr\u00e9pito de carros de 
combate y de caballos, 
estr\u00e9pito como de un 
poderoso ej\u00e9rcito, y se 
hab\u00edan dicho unos a 
otros: \u00abEl rey de Israel 
ha contratado a los reyes 
hititas y a los reyes de 
Egipto para atacarnos\u00bb. 
{I}7_{/}Y para salvar sus 
vidas, se levantaron y se 
dieron a la fuga al 
anochecer, abandonando 
sus tiendas, sus 
caballos, sus asnos y el 
campamento, tal como 
estaba.
{I}8_{/}Los leprosos llegaron 
hasta el extremo del 
campamento, entraron en 
una tienda, comieron y 
bebieron y se llevaron 
plata, oro y vestidos, 
que fueron a esconder. 
Volvieron de nuevo, 
entraron en otra tienda, 
la desvalijaron y fueron 
a esconder el bot\u00edn. 
{I}9_{/}Pero luego se dijeron 
el uno al otro: \u00abNo 
debemos obrar as\u00ed. Hoy es 
d\u00eda de j\u00fabilo, y nosotros 
nos estamos callados. Si 
esperamos hasta el 
despuntar el d\u00eda, 
incurriremos en un 
castigo. Vayamos a dar la 
noticia al palacio real\u00bb. 
{I}10_{/}Fueron y gritaron a 
los centinelas de la 
puerta de la ciudad y les 
comunicaron la noticia de 
esta manera: \u00abHemos 
entrado en el campamento 
de los sirios y all\u00ed no 
hay nadie, ni se oye 
nada. No se ven m\u00e1s que 
caballos atados, asnos 
atados y tiendas 
intactas\u00bb.
{I}11_{/}Los centinelas 
transmitieron a gritos la 
noticia al interior del 
palacio real. {I}12_{/}El rey 
se levant\u00f3, de noche como 
era, y dijo a sus 
oficiales: \u00abYo os 
aclarar\u00e9 lo que han 
tramado contra nosotros 
los sirios. Sabiendo que 
nosotros estamos 
hambrientos, han salido 
del campamento para 
esconderse en el campo, 
diciendo: Sin duda 
saldr\u00e1n de la ciudad, y 
entonces los coparemos 
vivos y entraremos en la 
ciudad\u00bb. {I}13_{/}Un oficial 
dijo: \u00abQue vayan cinco 
hombres en cinco caballos 
a ver qu\u00e9 pasa. Si quedan 
con vida, ser\u00e1n como los 
que quedan aqu\u00ed; y si 
mueren, ser\u00e1n como los 
que ya han muerto\u00bb. 
{I}14_{/}Tomaron dos carros 
con los caballos, y el 
rey los mand\u00f3 seguir al 
ej\u00e9rcito de los sirios. 
{I}15_{/}Fueron tras ellos 
hasta el Jord\u00e1n y vieron 
que todo el camino estaba 
lleno de vestidos y 
objetos que hab\u00edan tirado 
los sirios en su 
precipitada huida. Los 
mensajeros regresaron y 
comunicaron al rey la 
noticia.
{I}16_{/}Entonces sali\u00f3 el 
pueblo y saque\u00f3 el 
campamento de los sirios. 
Quince kilos de flor de 
harina, treinta de cebada 
se llegaron a dar por una 
moneda de plata, como 
hab\u00eda dicho el Se\u00f1or.
{I}17_{/}El rey hab\u00eda 
confiado la guardia de la 
puerta a aquel oficial 
sobre cuyo brazo sol\u00eda 
apoyarse; pero el pueblo 
lo pisote\u00f3 en la puerta y 
muri\u00f3, como hab\u00eda 
predicho el hombre de 
Dios cuando el rey baj\u00f3 
adonde \u00e9l estaba. {I}18_{/}En 
efecto, el hombre de Dios 
dijo al rey: \u00abMa\u00f1ana, a 
estas horas, en la puerta 
de Samar\u00eda, quince kilos 
de flor de harina o 
treinta de cebada valdr\u00e1n 
una moneda de plata\u00bb; 
{I}19_{/}el oficial respondi\u00f3 
al hombre de Dios: 
\u00abAunque el Se\u00f1or abriera 
las ventanas del cielo, 
\u00bfpodr\u00eda suceder tal 
cosa?\u00bb; \u00e9l hab\u00eda a\u00f1adido: 
\u00abT\u00fa mismo lo ver\u00e1s con 
tus propios ojos, pero no 
comer\u00e1s de ello\u00bb. {I}20_{/}Y 
as\u00ed le sucedi\u00f3. El pueblo 
lo pisote\u00f3 a la puerta y 
muri\u00f3.
{1}8{/}

EMIGRACI\u00d3N Y REGRESO DE 
LA SUNAMITA{/}

{I}1_{/}Eliseo dijo a la 
mujer cuyo hijo hab\u00eda 
resucitado: \u00abLev\u00e1ntate y 
vete con tu familia a 
fijar tu residencia 
dondequiera que sea, 
porque el Se\u00f1or ha 
llamado al hambre, que 
penetrar\u00e1 en el pa\u00eds 
durante siete a\u00f1os\u00bb. 
{I}2_{/}La mujer hizo sin 
demora lo que el hombre 
de Dios le hab\u00eda dicho, 
se fue con su familia y 
residi\u00f3 como emigrante en 
el pa\u00eds de los filisteos 
durante siete a\u00f1os. 
{I}3_{/}Al cabo de siete a\u00f1os 
regres\u00f3 del pa\u00eds de los 
filisteos y fue a 
presentarse ante el rey a 
reclamar su casa y su 
campo. {I}4_{/}El rey estaba 
entonces charlando con 
Guejaz\u00ed, el criado del 
hombre de Dios, y le 
dec\u00eda: \u00abCu\u00e9ntame todos 
los milagros que ha hecho 
Eliseo\u00bb. {I}5_{/}Y mientras 
\u00e9l contaba al rey c\u00f3mo 
hab\u00eda resucitado a un 
muerto, lleg\u00f3 la mujer a 
cuyo hijo hab\u00eda 
resucitado para reclamar 
ante el rey su casa y su 
campo. Guejaz\u00ed dijo: \u00ab\u00a1Oh 
rey, mi se\u00f1or!, \u00e9sta es 
la mujer y \u00e9ste es el 
hijo al que Eliseo 
resucit\u00f3\u00bb. {I}6_{/}\u00c9l 
pregunt\u00f3 a la mujer, y 
ella se lo cont\u00f3 todo. Y 
el monarca mand\u00f3 a un 
eunuco con esta orden: 
\u00abQue le devuelvan todas 
sus propiedades y el 
producto de sus campos 
desde el d\u00eda que abandon\u00f3 
el pa\u00eds hasta ahora\u00bb.
PROFEC\u00cdA DE ELISEO A 
JAZAEL{/}

{I}7_{/}Eliseo fue a 
Damasco. Ben Hadad, rey 
de Siria, que estaba 
enfermo, recibi\u00f3 la 
noticia de que hab\u00eda 
llegado el hombre de 
Dios. {I}8_{/}Entonces dijo a 
Jazael: \u00abToma contigo un 
presente, vete a ver al 
hombre de Dios y consulta 
por su medio al Se\u00f1or si 
me curar\u00e9 de esta 
enfermedad. {I}9_{/}Jazael 
fue a verlo llevando 
consigo lo mejor de 
Damasco: una carga de 
cuarenta camellos. Lleg\u00f3 
ante \u00e9l y dijo: \u00abTu hijo, 
Ben Hadad, rey de Siria, 
me ha enviado a ti para 
preguntarte si se curar\u00e1 
de la enfermedad\u00bb. 
{I}10_{/}Eliseo le respondi\u00f3: 
\u00abAnda y dile que se 
curar\u00e1 de la enfermedad, 
pero que de todos modos 
morir\u00e1\u00bb.
{I}11_{/}Entonces levant\u00f3 su 
cabeza, permaneci\u00f3 largo 
rato en silencio y, al 
fin, el hombre de Dios se 
ech\u00f3 a llorar. 
{I}12_{/}Jazael le pregunt\u00f3: 
\u00ab\u00bfPor qu\u00e9 llora mi 
se\u00f1or?\u00bb. \u00c9l respondi\u00f3: 
\u00abPorque s\u00e9 el mal que has 
de hacer a los 
israelitas: pondr\u00e1s fuego 
a sus fortalezas, 
degollar\u00e1s a espada a sus 
j\u00f3venes, estrellar\u00e1s a 
sus ni\u00f1os de pecho y 
abrir\u00e1s en canal a sus 
embarazadas\u00bb. {I}13_{/}Jazael 
replic\u00f3: \u00ab\u00bfPues qu\u00e9 es tu 
siervo, este perro, para 
realizar haza\u00f1as tan 
grandes?\u00bb. Y Eliseo 
respondi\u00f3: \u00abEl Se\u00f1or me 
ha revelado que t\u00fa ser\u00e1s 
el rey de Siria\u00bb.
{I}14_{/}Jazael dej\u00f3 a Eliseo 
y fue donde su se\u00f1or, el 
cual le pregunt\u00f3: \u00ab\u00bfQu\u00e9 
te ha dicho Eliseo?\u00bb. 
Respondi\u00f3: \u00abMe ha dicho 
que te curar\u00e1s\u00bb. 
{I}15_{/}Pero al d\u00eda 
siguiente Jazael tom\u00f3 el 
cobertor, lo empap\u00f3 de 
agua y lo extendi\u00f3 sobre 
el rostro del rey, el 
cual muri\u00f3. Jazael le 
sucedi\u00f3 en el trono.
JOR\u00c1N, REY DE JUD\u00c1{/}

{I}16_{/}El a\u00f1o quinto de 
Jor\u00e1n, hijo de Ajab, rey 
de Israel, subi\u00f3 al trono 
Jor\u00e1n, hijo de Josafat, 
rey de Jud\u00e1. {I}17_{/}Ten\u00eda 
treinta y dos a\u00f1os de 
edad cuando empez\u00f3 a 
reinar, y rein\u00f3 ocho a\u00f1os 
en Jerusal\u00e9n. {I}18_{/}Sigui\u00f3 
la conducta de los reyes 
de Israel y de la casa de 
Ajab, pues estaba casado 
con una hija de este. 
Hizo lo que es malo a los 
ojos del Se\u00f1or. {I}19_{/}Sin 
embargo, el Se\u00f1or no 
quiso exterminar a Jud\u00e1, 
en atenci\u00f3n a David, su 
siervo, conforme a la 
promesa que le hab\u00eda 
hecho de conservarle para 
siempre una l\u00e1mpara para 
sus hijos.
{I}20_{/}En su tiempo, Ed\u00f3n 
se independiz\u00f3 de Jud\u00e1, y 
se eligieron un rey. 
{I}21_{/}Jor\u00e1n se abri\u00f3 paso 
hasta Se\u00edr con todos sus 
carros. Los edomitas lo 
cercaron. Una noche \u00e9l y 
sus capitanes de los 
carros de combate 
atacaron a los edomitas y 
los derrotaron, pero las 
tropas huyeron a la 
desbandada. {I}22_{/}Ed\u00f3n se 
independiz\u00f3 de Jud\u00e1 hasta 
el d\u00eda de hoy. Tambi\u00e9n 
entonces se independiz\u00f3 
Libn\u00e1.
{I}23_{/}El resto de la 
historia de Jor\u00e1n y todo 
lo que hizo est\u00e1 escrito 
en los anales de los 
reyes de Jud\u00e1. {I}24_{/}Jor\u00e1n 
muri\u00f3 y fue enterrado con 
sus padres en la ciudad 
de David. Le sucedi\u00f3 en 
el trono su hijo Ocoz\u00edas.
OCOZ\u00cdAS, REY DE JUD\u00c1{/}

{I}25_{/}El a\u00f1o doce de 
Jor\u00e1n, hijo de Ajab, rey 
de Israel, subi\u00f3 al trono 
Ocoz\u00edas, hijo de Jor\u00e1n, 
rey de Jud\u00e1. {I}26_{/}Ten\u00eda 
cuarenta y dos a\u00f1os 
cuando comenz\u00f3 a reinar, 
y rein\u00f3 un a\u00f1o en 
Jerusal\u00e9n. Su madre, hija 
de Omr\u00ed, rey de Israel, 
se llamaba Atal\u00eda. 
{I}27_{/}Sigui\u00f3 la conducta 
de la casa de Ajab, 
haciendo lo que es malo a 
los ojos del Se\u00f1or, como 
la casa de Ajab, con la 
cual estaba emparentado.
{I}28_{/}Fue con Jor\u00e1n, hijo 
de Ajab, a luchar contra 
Jazael, rey de Siria, en 
Ramot de Galaad, donde 
cay\u00f3 herido Jor\u00e1n, 
{I}29_{/}que se vio obligado 
a retirarse a Yezrael 
para curarse de las 
heridas recibidas en 
Ramot cuando luchaba 
contra Jazael, rey de 
Siria. Ocoz\u00edas, hijo de 
Jor\u00e1n, rey de Jud\u00e1, fue a 
visitar a Jor\u00e1n, hijo de 
Ajab, en Yezrael, 
mientras convalec\u00eda.
{1}9{/}

JEH\u00da ES UNGIDO Y 
PROCLAMADO REY{/}

{I}1_{/}El profeta Eliseo 
llam\u00f3 a uno de los hijos 
de los profetas y le 
dijo: \u00abPrep\u00e1rate, toma en 
tu mano esta redoma de 
aceite y vete a Ramot de 
Galaad. {I}2_{/}Cuando 
llegues, ir\u00e1s a ver a 
Jeh\u00fa, hijo de Josafat y 
nieto de Nims\u00ed; entra, 
hazle levantar en medio 
de sus camaradas y 
ll\u00e9valo a una estancia 
m\u00e1s apartada. 
{I}3_{/}Entonces tomar\u00e1s la 
redoma de aceite y la 
derramar\u00e1s sobre su 
cabeza, diciendo: \u00abEsto 
dice el Se\u00f1or: Yo te unjo 
por rey de Israel\u00bb. Y, al 
momento, te escapas sin 
m\u00e1s\u00bb.
{I}4_{/}Aquel joven profeta 
parti\u00f3 para Ramot de 
Galaad, {I}5_{/}y lleg\u00f3 
cuando los jefes del 
ej\u00e9rcito estaban reunidos 
en sesi\u00f3n. Dijo: 
\u00abGeneral, tengo que 
hablar contigo\u00bb. Jeh\u00fa 
repuso: \u00ab\u00bfCon cu\u00e1l de 
todos nosotros?\u00bb. 
Respondi\u00f3: \u00abContigo, 
general\u00bb. {I}6_{/}Jeh\u00fa se 
levant\u00f3 y entr\u00f3 en la 
casa. Entonces el profeta 
derram\u00f3 el aceite sobre 
su cabeza y le dijo: 
\u00abEsto dice el Se\u00f1or, Dios 
de Israel: Yo te unjo por 
rey del pueblo del Se\u00f1or, 
de Israel. 
{I}7_{/}Exterminar\u00e1s a la 
casa de Ajab, tu se\u00f1or, y 
yo tomar\u00e9 venganza en 
Jezabel de la sangre de 
mis siervos, los 
profetas, y de la sangre 
de todos los siervos del 
Se\u00f1or. {I}8_{/}Toda la casa 
de Ajab perecer\u00e1, porque 
yo exterminar\u00e9 de Ajab 
todo var\u00f3n, sea libre o 
esclavo, en Israel. {I}9_{/}Y 
har\u00e9 de la casa de Ajab 
como de la casa de 
Jerobo\u00e1n, hijo de Nabat, 
o de la casa de Bas\u00e1, 
hijo de Aj\u00edas. {I}10_{/}A 
Jezabel la devorar\u00e1n los 
perros en el campo de 
Yezrael, y no ser\u00e1 
sepultada\u00bb. Y enseguida 
escap\u00f3.
{I}11_{/}Jeh\u00fa sali\u00f3 adonde 
estaban los s\u00fabditos de 
su se\u00f1or, que le 
preguntaron: \u00ab\u00bfHay 
novedad? \u00bfPor qu\u00e9 ha 
venido a ti ese loco?\u00bb. 
\u00c9l les respondi\u00f3: 
\u00abVosotros ya conoc\u00e9is a 
ese individuo y su 
cantinela\u00bb. 
{I}12_{/}\u00ab\u00a1Mentira! -
replicaron-. D\u00ednoslo t\u00fa\u00bb. 
\u00c9l respondi\u00f3: \u00abMe ha 
hablado de esta y esta 
manera, y me ha dicho: Yo 
te unjo por rey de 
Israel\u00bb. {I}13_{/}Entonces 
tomaron cada uno su 
propio manto, los 
tendieron a sus pies 
sobre los desnudos 
escalones, y al son de 
las trompetas gritaron: 
\u00ab\u00a1Jeh\u00fa es rey!\u00bb.
REBELI\u00d3N DE JEH\u00da{/}

{I}14_{/}De este modo Jeh\u00fa, 
hijo de Nims\u00ed, conspir\u00f3 
contra Jor\u00e1n. Jor\u00e1n hab\u00eda 
defendido Ramot de 
Galaad, con todo Israel, 
frente a Jazael, rey de 
Siria; {I}15_{/}pero tuvo que 
volver a Yezrael a 
curarse de las heridas 
que los sirios le hab\u00edan 
producido cuando luchaba 
con Jazael, rey de Siria. 
Jeh\u00fa dijo: \u00abSi est\u00e1is de 
veras conmigo, que nadie 
escape de la ciudad y 
vaya a Yezrael a dar la 
noticia\u00bb. {I}16_{/}Y Jeh\u00fa 
mont\u00f3 sobre su carro y se 
dirigi\u00f3 a Yezrael, donde 
estaba Jor\u00e1n 
convaleciente. Ocoz\u00edas, 
rey de Jud\u00e1, hab\u00eda ido a 
visitarlo.
{I}17_{/}El centinela que 
estaba sobre la torre de 
Yezrael vio venir la 
tropa de Jeh\u00fa y dijo: 
\u00abDiviso una tropa\u00bb. Jor\u00e1n 
orden\u00f3: \u00abToma un jinete y 
m\u00e1ndalo a su encuentro, y 
que pregunte si vienen en 
son de paz\u00bb. {I}18_{/}El 
jinete fue a su encuentro 
y dijo: \u00abEl rey pregunta 
si ven\u00eds en son de paz\u00bb. 
Jeh\u00fa respondi\u00f3: \u00ab\u00bfQu\u00e9 te 
importa a ti la paz? 
Ponte a mi retaguardia\u00bb. 
Y el centinela notific\u00f3: 
\u00abEl emisario ha llegado 
hasta ellos, pero no 
vuelve\u00bb. {I}19_{/}Jor\u00e1n envi\u00f3 
entonces un segundo 
jinete, el cual lleg\u00f3 y 
les dijo: \u00abEl rey 
pregunta si ven\u00eds en son 
de paz\u00bb. Pero Jeh\u00fa 
replic\u00f3: \u00ab\u00bfQu\u00e9 te importa 
a ti la paz? Ponte a mi 
retaguardia\u00bb. {I}20_{/}El 
centinela notific\u00f3 de 
nuevo: \u00abHa llegado hasta 
ellos, y no vuelve. Pero 
la marcha se parece a la 
marcha de Jeh\u00fa, hijo de 
Nims\u00ed, pues avanza con 
mucho \u00edmpetu\u00bb.
MUERTE DE JOR\u00c1N, OCOZ\u00cdAS 
Y JEZABEL{/}

{I}21_{/}Entonces Jor\u00e1n 
orden\u00f3: \u00ab\u00a1Engancha!\u00bb. Le 
engancharon el carro, y 
Jor\u00e1n, rey de Israel, y 
Ocoz\u00edas, rey de Jud\u00e1, 
salieron cada uno en su 
propio carro al encuentro 
de Jeh\u00fa. Se encontraron 
con \u00e9l en la heredad de 
Nabot, el Yezraelita. 
{I}22_{/}Cuando Jor\u00e1n vio a 
Jeh\u00fa, pregunt\u00f3: \u00ab\u00bfHay 
paz, Jeh\u00fa?\u00bb. \u00c9l replic\u00f3: 
\u00ab\u00bfQu\u00e9 paz ha de haber 
mientras duren las 
prostituciones de 
Jezabel, tu madre, y sus 
muchas hechicer\u00edas?\u00bb. 
{I}23_{/}Jor\u00e1n, entonces, 
volvi\u00f3 las riendas y 
emprendi\u00f3 la fuga, 
diciendo a Ocoz\u00edas: 
\u00ab\u00a1Traici\u00f3n, Ocoz\u00edas!\u00bb. 
{I}24_{/}Pero Jeh\u00fa hab\u00eda 
echado ya mano a su arco 
e hiri\u00f3 a Jor\u00e1n por la 
espalda, de suerte que la 
saeta le sali\u00f3 por el 
coraz\u00f3n, y cay\u00f3 
desplomado en su carro. 
{I}25_{/}Jeh\u00fa dijo a Bidcar, 
su ayudante: \u00abAg\u00e1rralo y 
t\u00edralo en la heredad de 
Nabot, el yezraelita, 
porque me acuerdo que 
cuando t\u00fa y yo 
cabalg\u00e1bamos enrolados en 
el s\u00e9quito de Ajab, su 
padre, el Se\u00f1or fulmin\u00f3 
contra \u00e9l esta sentencia:
{I}26_{/}\u00bfNo he visto ayer la 
sangre de Nabot y la 
sangre de sus hijos?
Or\u00e1culo del Se\u00f1or.
Pues en esta heredad te 
dar\u00e9 tu merecido:
Or\u00e1culo del Se\u00f1or.
Por tanto, ag\u00e1rralo y 
t\u00edralo a la heredad, 
conforme a la palabra del 
Se\u00f1or\u00bb. {I}27_{/}Ocoz\u00edas, rey 
de Jud\u00e1, al ver esto, 
huy\u00f3 camino de Bet Hag\u00e1n; 
pero Jeh\u00fa lo persigui\u00f3, 
diciendo: \u00ab\u00a1Tambi\u00e9n a 
\u00e9l!\u00bb. Y le hirieron en su 
carro, en la cuesta de 
Gur, cerca de Yible\u00e1n. \u00c9l 
huy\u00f3 a Meguido, pero all\u00ed 
muri\u00f3. {I}28_{/}Sus 
servidores lo 
transportaron en un carro 
a Jerusal\u00e9n y lo 
sepultaron en su 
sepulcro, con sus padres, 
en la ciudad de David. 
{I}29_{/}Ocoz\u00edas hab\u00eda subido 
al trono de Jud\u00e1 el a\u00f1o 
und\u00e9cimo de Jor\u00e1n, hijo 
de Ajab.
{I}30_{/}Jeh\u00fa, entretanto, 
lleg\u00f3 a Yezrael. Cuando 
Jezabel lo supo, se pint\u00f3 
los ojos, se compuso la 
cabellera y se asom\u00f3 a la 
ventana. {I}31_{/}Al entrar 
Jeh\u00fa por la puerta, ella 
dijo: \u00ab\u00bfEst\u00e1 bien Zimr\u00ed, 
el asesino de su se\u00f1or?\u00bb. 
{I}32_{/}Jeh\u00fa levant\u00f3 su 
rostro hacia la ventana y 
exclam\u00f3: \u00ab\u00bfQui\u00e9n est\u00e1 
conmigo? \u00bfQui\u00e9n?\u00bb. Se 
asomaron dos o tres 
eunucos, {I}33_{/}y \u00e9l les 
dijo: \u00abTiradla abajo\u00bb. La 
tiraron, y su sangre 
salpic\u00f3 la pared y a los 
caballos, que la 
pisotearon. {I}34_{/}\u00c9l 
entr\u00f3, y despu\u00e9s de haber 
comido y bebido, orden\u00f3: 
\u00abId a ver a esa maldita y 
sepultadla, porque es 
hija de reyes\u00bb. 
{I}35_{/}Fueron a sepultarla, 
pero no encontraron de 
ella m\u00e1s que el cr\u00e1neo, 
los pies y las manos. 
{I}36_{/}Volvieron a 
comunic\u00e1rselo a Jeh\u00fa, el 
cual dijo: \u00abEs el or\u00e1culo 
que el Se\u00f1or pronunci\u00f3 
por medio de su siervo 
El\u00edas, el tesbita, 
diciendo: En la heredad 
de Yezrael comer\u00e1n los 
perros la carne de 
Jezabel; {I}37_{/}y el 
cad\u00e1ver de Jezabel ser\u00e1 
como esti\u00e9rcol en el 
campo, en la heredad de 
Yezrael, de modo que ni 
siquiera se podr\u00e1 decir: 
\u00c9sta es Jezabel\u00bb.
{1}10{/}

EXTERMINIO DE LA FAMILIA 
DE AJAB{/}

{I}1_{/}Ajab ten\u00eda setenta 
hijos en Samar\u00eda, y Jeh\u00fa 
escribi\u00f3 cartas y las 
envi\u00f3 a Samar\u00eda a los 
grandes de la ciudad, a 
los ancianos y a los 
tutores de los hijos de 
Ajab, diciendo: 
{I}2_{/}\u00abCuando os llegue 
esta carta, ya que ten\u00e9is 
con vosotros a los hijos 
de vuestro se\u00f1or, y 
puesto que ten\u00e9is carros, 
caballos, una ciudad y 
armamento, {I}3_{/}elegid al 
mejor y m\u00e1s capaz de los 
hijos de vuestro se\u00f1or, 
colocadlo sobre el trono 
de su padre y luchad en 
pro de la casa de vuestro 
se\u00f1or\u00bb. {I}4_{/}Pero ellos, 
llenos de miedo, dijeron: 
\u00abSi dos reyes no han 
podido hacerle frente, 
\u00bfc\u00f3mo lo vamos a hacer 
nosotros?\u00bb. {I}5_{/}As\u00ed que 
el mayordomo de palacio, 
los grandes de la ciudad, 
los ancianos y los 
tutores mandaron a decir 
a Jeh\u00fa: \u00abSomos tus 
siervos; haremos lo que 
nos mandes. A nadie 
proclamaremos rey; haz lo 
que quieras\u00bb.
{I}6_{/}Entonces les escribi\u00f3 
una segunda carta, 
diciendo: \u00abSi est\u00e1is 
conmigo y me obedec\u00e9is, 
tomad las cabezas de los 
hijos de vuestro se\u00f1or y 
ma\u00f1ana, a estas horas, 
venid a m\u00ed a Yezrael\u00bb. 
Los setenta hijos del rey 
estaban con los grandes 
de la ciudad que los 
educaban. {I}7_{/}Pues bien, 
cuando les lleg\u00f3 la carta 
se apoderaron de ellos, 
degollaron a los setenta 
y, poniendo sus cabezas 
en cestos, se las 
enviaron a Yezrael. 
{I}8_{/}Vino delante un 
mensajero a notificar a 
Jeh\u00fa: \u00abHan tra\u00eddo las 
cabezas de los hijos del 
rey\u00bb. Y \u00e9l orden\u00f3: 
\u00abPonedlas en dos montones 
a la entrada de la puerta 
hasta ma\u00f1ana por la 
ma\u00f1ana\u00bb. {I}9_{/}Y al d\u00eda 
siguiente por la ma\u00f1ana 
sali\u00f3 y dijo a todo el 
pueblo: \u00abVosotros sois 
inocentes. Mirad, yo 
conspir\u00e9 contra mi se\u00f1or 
y le di muerte; pero a 
todos \u00e9stos, \u00bfqui\u00e9n los 
ha matado? {I}10_{/}Reconoced 
que de las palabras 
pronunciadas por el Se\u00f1or 
contra la casa de Ajab, 
por medio de su siervo 
El\u00edas, ni una sola ha 
ca\u00eddo por tierra\u00bb. 
{I}11_{/}Jeh\u00fa dio muerte 
tambi\u00e9n a todos los 
restantes de la casa de 
Ajab que hab\u00eda en 
Yezrael, a todos sus 
magnates, allegados y 
sacerdotes, hasta no 
dejar un superviviente.
{I}12_{/}Luego se dirigi\u00f3 a 
Samar\u00eda. En el camino, al 
pasar por Betacad de los 
pastores, {I}13_{/}se 
encontr\u00f3 con los hermanos 
de Ocoz\u00edas, rey de Jud\u00e1, 
y pregunt\u00f3: \u00ab\u00bfQui\u00e9nes 
sois vosotros?\u00bb. Ellos 
respondieron: \u00abSomos 
hermanos de Ocoz\u00edas y 
vamos a saludar a los 
hijos del rey y de la 
reina\u00bb. {I}14_{/}Entonces \u00e9l 
orden\u00f3: \u00abPrendedlos 
vivos\u00bb. Los prendieron 
vivos y los degollaron en 
la cisterna de Bet Equed. 
Eran cuarenta y dos 
hombres, y no qued\u00f3 de 
ellos ni uno solo.
{I}15_{/}Jeh\u00fa parti\u00f3 de all\u00ed 
y se encontr\u00f3 con 
Jonadab, hijo de Recab, 
que le sal\u00eda al 
encuentro. Le salud\u00f3 y le 
dijo: \u00ab\u00bfEres sincero 
conmigo como yo lo soy 
contigo?\u00bb. Jonadab 
respondi\u00f3: \u00abS\u00ed\u00bb. Entonces 
Jeh\u00fa dijo: \u00abSi es as\u00ed, 
dame la mano\u00bb. Le dio la 
mano y le hizo subir 
consigo al carro, 
{I}16_{/}diciendo: \u00abVen 
conmigo y ver\u00e1s mi celo 
por el Se\u00f1or\u00bb. Y le llev\u00f3 
en su carro. {I}17_{/}Lleg\u00f3 a 
Samar\u00eda y dio muerte a 
cuantos quedaban all\u00ed de 
la casa de Ajab, hasta 
que los extermin\u00f3, como 
el Se\u00f1or hab\u00eda dicho a 
El\u00edas.
ELIMINACI\u00d3N DEL CULTO A 
BAAL{/}

{I}18_{/}Jeh\u00fa congreg\u00f3 a todo 
el pueblo y les dijo: 
\u00abAjab rindi\u00f3 poco culto a 
Baal; Jeh\u00fa le rendir\u00e1 
mucho m\u00e1s. {I}19_{/}Pues 
bien, convocad ante m\u00ed a 
todos los profetas de 
Baal, a todos sus 
sacerdotes y a todos sus 
adoradores. Que nadie 
falte, porque tengo que 
ofrecer un sacrificio 
solemne a Baal. Todo el 
que falte morir\u00e1\u00bb. Jeh\u00fa 
obraba as\u00ed con astucia 
para hacer perecer a 
todos los adoradores de 
Baal. {I}20_{/}Y orden\u00f3: 
\u00abPromulgad una fiesta en 
honor de Baal\u00bb. Y, en 
efecto, fue anunciada. 
{I}21_{/}Jeh\u00fa envi\u00f3 emisarios 
por todo Israel, y todos 
los adoradores de Baal se 
presentaron; ni uno solo 
dej\u00f3 de venir; y entraron 
en el templo de Baal, que 
qued\u00f3 lleno de punta a 
cabo.
{I}22_{/}Jeh\u00fa dijo entonces 
al prefecto del 
vestuario: \u00abSaca 
vestiduras para todos los 
adoradores de Baal\u00bb. Y \u00e9l 
les sac\u00f3 las vestiduras. 
{I}23_{/}Jeh\u00fa y Jonadab, hijo 
de Recab, entraron en el 
templo de Baal; Jeh\u00fa 
orden\u00f3 a los adoradores 
de Baal: \u00abRegistrad y 
mirad para que no haya 
aqu\u00ed con vosotros ninguno 
de los adoradores del 
Se\u00f1or, sino \u00fanicamente 
adoradores de Baal\u00bb. 
{I}24_{/}Entraron a ofrecer 
sacrificios y 
holocaustos, y Jeh\u00fa 
apost\u00f3 fuera cincuenta 
hombres, con esta orden: 
\u00abEl que deje escapar a 
alguno de estos hombres 
que yo os pongo en las 
manos responder\u00e1 con su 
vida de la vida de 
aqu\u00e9l\u00bb.
{I}25_{/}Y cuando el 
holocausto estuvo 
terminado, Jeh\u00fa orden\u00f3 a 
la escolta y a los 
oficiales: \u00ab\u00a1Entrad, 
matadlos! Que no escape 
ni uno\u00bb. Y los pasaron a 
espada, y llegaron hasta 
el lugar m\u00e1s santo del 
templo de Baal. 
{I}26_{/}Sacaron fuera los 
cipos sagrados, y los 
quemaron; 
{I}27_{/}destruyeron tambi\u00e9n 
la estatua de Baal y 
demolieron su templo, 
convirti\u00e9ndolo en un 
muladar hasta nuestros 
d\u00edas. {I}28_{/}As\u00ed extirp\u00f3 
Jeh\u00fa a Baal de Israel.
CONDUCTA DE JEH\u00da COMO 
REY{/}

{I}29_{/}Sin embargo, Jeh\u00fa no 
se apart\u00f3 de los pecados 
de Jerobo\u00e1n, hijo de 
Nabat, el que hizo pecar 
a Israel; esto es, los 
becerros de oro, que 
hab\u00eda en Betel y en Dan. 
{I}30_{/}El Se\u00f1or dijo a 
Jeh\u00fa: \u00abPor haber obrado 
bien, haciendo lo que es 
recto a mis ojos al 
ejecutar con la casa de 
Ajab todo lo que yo hab\u00eda 
dispuesto, tus hijos se 
sentar\u00e1n en el trono de 
Israel hasta la cuarta 
generaci\u00f3n\u00bb. {I}31_{/}Pero 
Jeh\u00fa no se cuid\u00f3 de 
seguir la ley del Se\u00f1or, 
Dios de Israel, con todo 
su coraz\u00f3n, y no se 
apart\u00f3 del pecado de 
Jerobo\u00e1n, el que hizo 
pecar a Israel. {I}32_{/}En 
aquel tiempo el Se\u00f1or 
comenz\u00f3 a desmembrar a 
Israel; y Jazael derrot\u00f3 
a los israelitas en todas 
las fronteras, 
{I}33_{/}quit\u00e1ndoles, al 
oriente del Jord\u00e1n, todo 
el pa\u00eds de Galaad, esto 
es, el territorio de los 
gaditas, rubenitas y 
manasitas, desde Aroer, 
junto al torrente Arn\u00f3n, 
hasta Galaad y Bas\u00e1n. 
{I}34_{/}El resto de la 
historia de Jeh\u00fa, sus 
proezas y todo lo que 
hizo est\u00e1 escrito en el 
libro de los anales de 
los reyes de Israel. 
{I}35_{/}Jeh\u00fa muri\u00f3 y fue 
sepultado en Samar\u00eda. Le 
sucedi\u00f3 en el trono su 
hijo Joacaz. {I}36_{/}Jeh\u00fa 
rein\u00f3 sobre Israel en 
Samar\u00eda veintiocho a\u00f1os.
{1}11{/}

ATAL\u00cdA, REINA DE JUD\u00c1{/}

{I}1_{/}Cuando Atal\u00eda, 
madre de Ocoz\u00edas, vio que 
su hijo hab\u00eda muerto, fue 
y extermin\u00f3 a toda la 
familia real. {I}2_{/}Pero, 
cuando estaban matando a 
los hijos del rey, 
Joseb\u00e1, hija del rey 
Jor\u00e1n y hermana del rey 
Ocoz\u00edas, tom\u00f3 a Jo\u00e1s, 
hijo de Ocoz\u00edas, y lo 
escondi\u00f3 con su nodriza 
en el dormitorio. De esta 
manera lo libr\u00f3 de 
Atal\u00eda, que no lo mat\u00f3. 
{I}3_{/}Y estuvo escondido 
con ella seis a\u00f1os en el 
templo del Se\u00f1or, 
mientras Atal\u00eda reinaba 
en el pa\u00eds.
{I}4_{/}El a\u00f1o s\u00e9ptimo 
Yehoyad\u00e1 mand\u00f3 llamar a 
los jefes de centuria de 
los carios y de la 
escolta real y los hizo 
venir adonde \u00e9l estaba, 
al templo del Se\u00f1or. Hizo 
con ellos un pacto, y 
tom\u00e1ndoles juramento en 
el templo del Se\u00f1or, les 
mostr\u00f3 al hijo del rey. 
{I}5_{/}Y les orden\u00f3 lo 
siguiente: \u00abEsto es lo 
que hab\u00e9is de hacer: el 
tercio de vosotros que 
entra el s\u00e1bado a hacer 
la guardia en el palacio 
real {I}6_{/}y el otro tercio 
que est\u00e1 en la puerta del 
sur y el tercio que 
guarda la puerta que est\u00e1 
detr\u00e1s de la escolta 
real, har\u00e9is la guardia 
del templo por turno; 
{I}7_{/}los otros dos grupos 
vuestros, es decir, todos 
los que salen de servicio 
el s\u00e1bado, har\u00e1n la 
guardia en el templo del 
Se\u00f1or junto al rey; 
{I}8_{/}acordonar\u00e9is al rey 
con las armas en la mano, 
y al que intente penetrar 
en las filas lo mat\u00e1is. 
Acompa\u00f1ar\u00e9is al rey a 
todas partes\u00bb.
{I}9_{/}Los jefes de centuria 
hicieron todo lo que el 
sacerdote Yehoyad\u00e1 les 
mand\u00f3; cada uno tom\u00f3 a 
sus hombres, los que 
entraban de servicio el 
s\u00e1bado y los que sal\u00edan, 
y se presentaron al 
sacerdote Yehoyad\u00e1. 
{I}10_{/}El sacerdote entreg\u00f3 
a los jefes de centuria 
las lanzas y los escudos 
del rey David, que 
estaban en el templo del 
Se\u00f1or. {I}11_{/}Los de la 
escolta real se 
apostaron, cada cual con 
sus armas en la mano, de 
sur a norte, entre el 
altar y el templo, 
alrededor del rey. 
{I}12_{/}Entonces Yehoyad\u00e1 
hizo salir al hijo del 
rey y le impuso la corona 
y las insignias, lo 
proclam\u00f3 rey y lo ungi\u00f3. 
Y todos aplaudieron y 
gritaron: \u00ab\u00a1Viva el 
rey!\u00bb.
{I}13_{/}Cuando Atal\u00eda oy\u00f3 
los gritos de la guardia 
y del pueblo, fue al 
templo del Se\u00f1or donde 
estaban todos. 
{I}14_{/}Cuando vio al rey, 
que estaba de pie sobre 
el estrado, seg\u00fan el uso, 
y a los cantores y 
trompeteros junto a \u00e9l, y 
a toda la gente del pa\u00eds, 
jubilosa y tocando las 
trompetas, se rasg\u00f3 las 
vestiduras y grit\u00f3: 
\u00ab\u00a1Traici\u00f3n, traici\u00f3n!\u00bb.
{I}15_{/}Pero el sacerdote 
Yehoyad\u00e1 orden\u00f3 a los 
jefes de centuria, que 
mandaban la fuerza: 
\u00ab\u00a1Sacadla de las filas y 
matad al que la siga!\u00bb. 
Porque el sacerdote hab\u00eda 
dicho: \u00abQue no la maten 
en el templo del Se\u00f1or\u00bb. 
{I}16_{/}La echaron y, al 
pasar por la puerta de 
las caballerizas en el 
palacio real, la mataron.
{I}17_{/}Yehoyad\u00e1 sell\u00f3 un 
pacto entre el Se\u00f1or, el 
rey y el pueblo, por el 
cual se compromet\u00edan a 
ser el pueblo del Se\u00f1or. 
{I}18_{/}El pueblo entero fue 
al templo de Baal y lo 
destruyeron; hicieron 
pedazos los altares y sus 
im\u00e1genes, mataron delante 
de los altares a Mat\u00e1n, 
sacerdote de Baal. 
Despu\u00e9s, el sacerdote 
Yehoyad\u00e1 puso guardias en 
el templo del Se\u00f1or 
{I}19_{/}y reuni\u00f3 a los jefes 
de centuria, a los 
carios, a los de la 
escolta real y a todo el 
pueblo. Llevaron al rey 
del templo del Se\u00f1or al 
palacio real, entrando 
por la puerta de la 
escolta regia, y el 
monarca se sent\u00f3 sobre el 
trono de los reyes. 
{I}20_{/}Todo el pueblo se 
llen\u00f3 de j\u00fabilo, y la 
ciudad qued\u00f3 tranquila, 
pues Atal\u00eda hab\u00eda muerto 
a espada en el palacio 
real.
{1}12{/}

JO\u00c1S, REY DE JUD\u00c1{/}

{I}1_{/}Jo\u00e1s ten\u00eda siete 
a\u00f1os cuando subi\u00f3 al 
trono. {I}2_{/}Empez\u00f3 a 
reinar el a\u00f1o s\u00e9ptimo de 
Jeh\u00fa, y rein\u00f3 cuarenta 
a\u00f1os en Jerusal\u00e9n. Su 
madre se llamaba Sib\u00eda, 
de Berseba. {I}3_{/}Y Jo\u00e1s 
hizo lo que es justo a 
los ojos del Se\u00f1or todo 
el tiempo que le dirigi\u00f3 
el sacerdote Yehoyad\u00e1. 
{I}4_{/}Sin embargo, no 
desaparecieron las 
colinas, de modo que el 
pueblo segu\u00eda ofreciendo 
sacrificios y quemando 
incienso en ellas.
{I}5_{/}Jo\u00e1s dijo a los 
sacerdotes: \u00abTodo el 
dinero que traigan al 
templo del Se\u00f1or: el 
dinero de cada israelita 
empadronado, el dinero 
establecido por el 
rescate de las personas y 
todo el dinero que cada 
uno tenga a bien traer al 
templo del Se\u00f1or, {I}6_{/}lo 
recibir\u00e1n los sacerdotes, 
cada uno de su conocido, 
y ellos reparar\u00e1n los 
desperfectos del templo 
en cualquier parte que se 
encuentre alg\u00fan 
desperfecto\u00bb. {I}7_{/}Pero 
para el a\u00f1o veintitr\u00e9s 
del rey Jo\u00e1s los 
sacerdotes no hab\u00edan a\u00fan 
reparado los desperfectos 
del templo. {I}8_{/}Entonces 
el rey Jo\u00e1s llam\u00f3 al 
sacerdote Yehoyad\u00e1 y a 
los dem\u00e1s sacerdotes, y 
les dijo: \u00ab\u00bfPor qu\u00e9 no 
hab\u00e9is reparado a\u00fan los 
desperfectos del templo? 
De aqu\u00ed en adelante no 
recibir\u00e9is m\u00e1s el dinero 
de vuestros conocidos, 
sino que lo entregar\u00e9is 
para los desperfectos del 
templo\u00bb. {I}9_{/}Y los 
sacerdotes accedieron a 
no recibir dinero de la 
gente y a no tener que 
reparar los desperfectos 
del templo.
{I}10_{/}Entonces el 
sacerdote Yehoyad\u00e1 tom\u00f3 
una caja, hizo un agujero 
en su tapa y la coloc\u00f3 
junto al altar, a la 
derecha del que entraba 
en el templo del Se\u00f1or. Y 
los sacerdotes que 
guardaban la puerta 
echaban all\u00ed todo el 
dinero que tra\u00edan al 
templo del Se\u00f1or. 
{I}11_{/}Cuando ve\u00edan que en 
la caja hab\u00eda mucho 
dinero, el secretario 
real y el sumo sacerdote 
la vaciaban y contaban el 
dinero encontrado en el 
templo del Se\u00f1or. {I}12_{/}Y 
este dinero, una vez 
pesado, lo entregaban a 
los capataces encargados 
de los trabajos del 
templo del Se\u00f1or, los 
cuales lo pasaban a los 
carpinteros y 
constructores que 
trabajaban en el templo 
del Se\u00f1or, {I}13_{/}a los 
alba\u00f1iles y a los 
canteros, para comprar 
maderas y piedras 
talladas con que reparar 
los desperfectos del 
templo del Se\u00f1or, y para 
todo lo que se gastase en 
el templo en 
reparaciones. {I}14_{/}Pero 
con el dinero tra\u00eddo al 
templo del Se\u00f1or no se 
hicieron para \u00e9l copas de 
plata, cuchillos, 
aspersorios, trompetas ni 
instrumento alguno de oro 
o plata, {I}15_{/}sino que se 
entregaba a los 
encargados de las obras, 
para que con \u00e9l reparasen 
el templo del Se\u00f1or. 
{I}16_{/}Y no se ped\u00eda 
cuentas a los hombres en 
cuyas manos se pon\u00eda el 
dinero para darlo a los 
obreros, porque se 
portaban con fidelidad. 
{I}17_{/}El dinero del 
sacrificio por la culpa y 
el dinero del sacrificio 
por el pecado no se tra\u00eda 
al templo del Se\u00f1or, sino 
que era para los 
sacerdotes.
DERROTA DE JO\u00c1S Y SU 
MUERTE{/}

{I}18_{/}Jazael, rey de 
Siria, fue a atacar a Gat 
y la conquist\u00f3; luego se 
dispuso a ir contra 
Jerusal\u00e9n. {I}19_{/}Pero 
Jo\u00e1s, rey de Jud\u00e1, tom\u00f3 
todas las ofrendas que 
hab\u00edan hecho al templo 
sus antepasados Josafat, 
Jor\u00e1n y Ocoz\u00edas, reyes de 
Jud\u00e1, y las que \u00e9l mismo 
hab\u00eda hecho, y todo el 
oro que hab\u00eda en el 
templo del Se\u00f1or y en el 
palacio real, y se lo 
mand\u00f3 todo a Jazael, rey 
de Siria, el cual se 
retir\u00f3 de Jerusal\u00e9n.
{I}20_{/}El resto de la 
historia de Jo\u00e1s y todo 
lo que hizo est\u00e1 escrito 
en el libro de los anales 
de los reyes de Jud\u00e1. 
{I}21_{/}Sus s\u00fabditos se 
rebelaron, urdieron una 
conjura y mataron a Jo\u00e1s 
cuando bajaba por el 
terrapl\u00e9n. {I}22_{/}Le 
asestaron el golpe sus 
siervos Yozacar, hijo de 
Simat, y Yehozabad, hijo 
de Somer, y muri\u00f3. Fue 
sepultado con sus 
antepasados en la ciudad 
de David. Le sucedi\u00f3 en 
el trono su hijo Amas\u00edas.
{1}13{/}

JOACAZ, REY DE ISRAEL{/}

{I}1_{/}El a\u00f1o veintitr\u00e9s 
de Jo\u00e1s, hijo de Ocoz\u00edas, 
rey de Jud\u00e1, comenz\u00f3 a 
reinar sobre Israel, en 
Samar\u00eda, Joacaz, hijo de 
Jeh\u00fa. Rein\u00f3 diecisiete 
a\u00f1os. {I}2_{/}Hizo lo que es 
malo a los ojos del Se\u00f1or 
y cometi\u00f3 los pecados con 
que Jerobo\u00e1n, hijo de 
Nabat, hizo pecar a 
Israel, y no se apart\u00f3 de 
ellos. {I}3_{/}Por eso la ira 
del Se\u00f1or se encendi\u00f3 
contra Israel, 
entreg\u00e1ndolos en manos de 
Jazael, rey de Siria, y 
de Ben Hadad, hijo de 
Jazael, todo aquel 
tiempo. {I}4_{/}Pero Joacaz 
or\u00f3 al Se\u00f1or, y el Se\u00f1or 
le escuch\u00f3, porque vio la 
opresi\u00f3n con que el rey 
de Siria oprim\u00eda a 
Israel. {I}5_{/}El Se\u00f1or dio 
a Israel un salvador, que 
los libr\u00f3 del yugo de 
Siria, y los israelitas 
vivieron tranquilos en 
sus casas como antes. 
{I}6_{/}Sin embargo, no se 
apartaron de los pecados 
de la casa de Jerobo\u00e1n, 
el que hab\u00eda hecho pecar 
a Israel; incluso el cipo 
sagrado sigui\u00f3 en pie en 
Samar\u00eda. {I}7_{/}Por eso no 
dej\u00f3 a Joacaz otra gente 
que cincuenta jinetes, 
diez carros y diez mil 
infantes, porque el rey 
de Siria los hab\u00eda 
destruido y reducido como 
el polvo de la trilla.
{I}8_{/}El resto de la 
historia de Joacaz, todo 
lo que hizo y su valor 
est\u00e1 escrito en el libro 
de los anales de los 
reyes de Israel. 
{I}9_{/}Joacaz muri\u00f3 y lo 
enterraron en Samar\u00eda. Le 
sucedi\u00f3 en el trono su 
hijo Jo\u00e1s.
JO\u00c1S, REY DE ISRAEL{/}

{I}10_{/}El a\u00f1o treinta y 
siete de Jo\u00e1s, rey de 
Jud\u00e1, Jo\u00e1s, hijo de 
Joacaz, comenz\u00f3 a reinar 
sobre Israel en Samar\u00eda. 
Rein\u00f3 diecis\u00e9is a\u00f1os. 
{I}11_{/}Hizo lo que es malo 
a los ojos del Se\u00f1or y no 
se apart\u00f3 de los pecados 
con que Jerobo\u00e1n, hijo de 
Nabat, hizo pecar a 
Israel, sino que camin\u00f3 
por ellos.
{I}12_{/}El resto de la 
historia de Jo\u00e1s, todo lo 
que hizo y su valor 
cuando luch\u00f3 contra 
Amas\u00edas, rey de Jud\u00e1, 
est\u00e1 escrito en el libro 
de los anales de los 
reyes de Israel. 
{I}13_{/}Jo\u00e1s muri\u00f3 y fue 
sepultado en Samar\u00eda con 
los reyes de Israel. Le 
sucedi\u00f3 en el trono 
Jerobo\u00e1n.
\u00daLTIMA PROFEC\u00cdA Y MUERTE 
DE ELISEO{/}

{I}14_{/}Eliseo estaba 
enfermo de muerte. Jo\u00e1s, 
rey de Israel, fue a 
visitarlo; al verlo, se 
ech\u00f3 a llorar y dec\u00eda: 
\u00ab\u00a1Padre m\u00edo, padre m\u00edo, 
carro y caballer\u00eda de 
Israel!\u00bb. {I}15_{/}Y Eliseo 
le dijo: \u00abToma un arco y 
flechas\u00bb. Jo\u00e1s tom\u00f3 un 
arco y flechas. {I}16_{/}Y 
Eliseo orden\u00f3 al rey de 
Israel: \u00abPon tu mano en 
el arco\u00bb. \u00c9l puso su 
mano, y Eliseo puso la 
suya sobre las manos del 
rey. {I}17_{/}Y a\u00f1adi\u00f3: \u00abAbre 
la ventana de oriente\u00bb. 
El rey la abri\u00f3. Y Eliseo 
dijo: \u00abDispara\u00bb. Y \u00e9l 
dispar\u00f3. Eliseo exclam\u00f3: 
\u00ab\u00a1Flecha de victoria de 
parte del Se\u00f1or! \u00a1Flecha 
de victoria sobre Siria! 
Derrotar\u00e1s a Siria, en 
Afec, hasta el 
exterminio\u00bb. {I}18_{/}Y 
a\u00f1adi\u00f3: \u00abToma las 
flechas\u00bb. Y las tom\u00f3. 
Eliseo entonces orden\u00f3 al 
rey de Israel: \u00abGolpea el 
suelo\u00bb. Lo golpe\u00f3 tres 
veces, y se par\u00f3. 
{I}19_{/}Entonces el hombre 
de Dios se irrit\u00f3 contra 
\u00e9l y dijo: \u00abSi hubieras 
golpeado cinco o seis 
veces, habr\u00edas derrotado 
a Siria hasta 
exterminarlo; pero ahora 
lo derrotar\u00e1s s\u00f3lo tres 
veces\u00bb.
{I}20_{/}Eliseo muri\u00f3 y fue 
sepultado. Entrado el 
a\u00f1o, unas bandas de Moab 
hicieron correr\u00edas en el 
pa\u00eds; {I}21_{/}y sucedi\u00f3 que 
mientras unos hombres 
estaban enterrando a un 
muerto, divisaron una 
banda, echaron al hombre 
en el sepulcro de Eliseo 
y escaparon. Apenas aquel 
hombre toc\u00f3 los huesos de 
Eliseo, revivi\u00f3 y se puso 
en pie.
{I}22_{/}Y Jazael, rey de 
Siria, oprimi\u00f3 a los 
israelitas toda la vida 
de Joacaz; {I}23_{/}pero el 
Se\u00f1or tuvo compasi\u00f3n de 
ellos y, en atenci\u00f3n a su 
pacto con Abrah\u00e1n, Isaac 
y Jacob, no quiso 
destruirlos, y hasta el 
presente no los ha echado 
de su presencia. 
{I}24_{/}Jazael, rey de 
Siria, muri\u00f3 y le sucedi\u00f3 
en el trono su hijo Ben 
Hadad. {I}25_{/}Jo\u00e1s, hijo de 
Joacaz, quit\u00f3 a Ben 
Hadad, hijo de Jazael, 
las ciudades que \u00e9ste 
hab\u00eda arrebatado en la 
guerra a su padre, 
Joacaz. Le derrot\u00f3 tres 
veces, y as\u00ed recuper\u00f3 las 
ciudades de Israel.
{1}14{/}

AMAS\u00cdAS, REY DE JUD\u00c1{/}

{I}1_{/}El a\u00f1o segundo de 
Jo\u00e1s, hijo de Joacaz, rey 
de Israel, Amas\u00edas, hijo 
de Jo\u00e1s, rey de Jud\u00e1, 
empez\u00f3 a reinar. 
{I}2_{/}Ten\u00eda veinticinco 
a\u00f1os cuando subi\u00f3 al 
trono, y rein\u00f3 
veintinueve a\u00f1os en 
Jerusal\u00e9n. Su madre se 
llamaba Yeoad\u00e1n, de 
Jerusal\u00e9n. {I}3_{/}Hizo lo 
que es justo a los ojos 
del Se\u00f1or, pero no como 
David, su padre. Se port\u00f3 
como se hab\u00eda portado su 
padre, Jo\u00e1s. {I}4_{/}No 
obstante, no 
desaparecieron las 
colinas, de modo que el 
pueblo ofrec\u00eda todav\u00eda 
sacrificios y quemaba 
incienso en ellas. 
{I}5_{/}Cuando se sinti\u00f3 
fuerte en el trono, mat\u00f3 
a los siervos que hab\u00edan 
asesinado a su padre. 
{I}6_{/}Pero no mat\u00f3 a los 
hijos de los asesinos, 
conforme a lo escrito en 
el libro de la ley de 
Mois\u00e9s: \u00abLos padres no 
morir\u00e1n por la culpa de 
los hijos, ni los hijos 
por culpa de los padres, 
sino que cada uno morir\u00e1 
por su propio pecado\u00bb. 
{I}7_{/}\u00c9l derrot\u00f3 a Ed\u00f3n en 
el valle de la Sal, diez 
mil hombres en conjunto: 
tom\u00f3 por asalto Sel\u00e1, y 
le puso por nombre 
Yocteel, que conserva 
hasta el presente.
GUERRA CON ISRAEL Y 
DERROTA DE AMAS\u00cdAS{/}

{I}8_{/}Amas\u00edas mand\u00f3 a decir 
a Jo\u00e1s, hijo de Joacaz y 
nieto de Jeh\u00fa, rey de 
Israel: \u00ab\u00a1Ven, que nos 
veamos las caras!\u00bb. 
{I}9_{/}Jo\u00e1s, rey de Israel, 
mand\u00f3 a decir a Amas\u00edas, 
rey de Jud\u00e1: \u00abEl cardo 
del L\u00edbano mand\u00f3 a decir 
al cedro del L\u00edbano: Da 
tu hija por esposa a mi 
hijo. Pero pasaron las 
fieras del L\u00edbano y 
pisotearon el cardo. 
{I}10_{/}Como has derrotado a 
Ed\u00f3n, te has engre\u00eddo. 
Goza de tu gloria y 
qu\u00e9date en tu casa. \u00bfPor 
qu\u00e9 quieres acarrearte la 
desgracia, para que 
caigas t\u00fa y Jud\u00e1 
contigo?\u00bb. {I}11_{/}Pero 
Amas\u00edas no hizo caso, y 
entonces Jo\u00e1s, rey de 
Israel, fue y se vieron 
las caras \u00e9l y Amas\u00edas, 
rey de Jud\u00e1, en Bet Semes 
de Jud\u00e1. {I}12_{/}Jud\u00e1 fue 
derrotado frente a 
Israel, y cada cual huy\u00f3 
a su casa. {I}13_{/}Jo\u00e1s, rey 
de Israel, hizo 
prisionero en Bet Semes a 
Amas\u00edas, rey de Jud\u00e1; 
luego lleg\u00f3 a Jerusal\u00e9n y 
abri\u00f3 en sus murallas una 
brecha de doscientos 
metros, desde la puerta 
de Efra\u00edn hasta la puerta 
del \u00e1ngulo; {I}14_{/}se 
apoder\u00f3 de todo el oro y 
la plata y de todos los 
utensilios que hab\u00eda en 
el templo del Se\u00f1or y en 
los tesoros del palacio 
real, tom\u00f3 rehenes y se 
volvi\u00f3 a Samar\u00eda.
{I}15_{/}El resto de la 
historia de Jo\u00e1s, lo que 
hizo y su valor cuando 
luch\u00f3 contra Amas\u00edas, rey 
de Jud\u00e1, est\u00e1 escrito en 
el libro de los anales de 
los reyes de Israel. 
{I}16_{/}Jo\u00e1s muri\u00f3 y fue 
sepultado en Samar\u00eda con 
los reyes de Israel. Le 
sucedi\u00f3 en el trono su 
hijo Jerobo\u00e1n.
{I}17_{/}Amas\u00edas, hijo de 
Jo\u00e1s, rey de Jud\u00e1, vivi\u00f3 
todav\u00eda quince a\u00f1os 
despu\u00e9s de la muerte de 
Jo\u00e1s, hijo de Joacaz, rey 
de Israel. {I}18_{/}El resto 
de la historia de Amas\u00edas 
est\u00e1 escrito en el libro 
de los anales de los 
reyes de Jud\u00e1. 
{I}19_{/}Tramaron contra \u00e9l 
una conjura en Jerusal\u00e9n, 
y huy\u00f3 a Laquis, donde lo 
persiguieron y lo 
mataron. {I}20_{/}Lo 
transportaron sobre 
caballos y lo enterraron 
con sus padres en 
Jerusal\u00e9n, la ciudad de 
David. {I}21_{/}Entonces todo 
el pueblo de Jud\u00e1 tom\u00f3 a 
Azar\u00edas, que ten\u00eda 
diecis\u00e9is a\u00f1os, y lo 
proclam\u00f3 rey en lugar de 
su padre Amas\u00edas. {I}22_{/}\u00c9l 
reconstruy\u00f3 Elat y la 
devolvi\u00f3 a Jud\u00e1, despu\u00e9s 
de la muerte de su padre.
JEROBO\u00c1N II, REY DE 
ISRAEL{/}

{I}23_{/}El a\u00f1o quince de 
Amas\u00edas, hijo de Jo\u00e1s, 
rey de Jud\u00e1, Jerobo\u00e1n, 
hijo de Jo\u00e1s, rey de 
Israel, subi\u00f3 al trono en 
Samar\u00eda. Rein\u00f3 cuarenta y 
un a\u00f1os. {I}24_{/}Hizo lo que 
es malo a los ojos del 
Se\u00f1or y no se apart\u00f3 de 
todos los pecados con que 
Jerobo\u00e1n, hijo de Nabat, 
hab\u00eda hecho pecar a 
Israel. {I}25_{/}\u00c9l 
restableci\u00f3 las fronteras 
de Israel desde la 
entrada de Jamat hasta el 
mar de la Arab\u00e1, seg\u00fan el 
or\u00e1culo del Se\u00f1or, Dios 
de Israel, pronunciado 
por medio de su siervo, 
el profeta Jon\u00e1s, hijo de 
Amitay, que era de Gat 
J\u00e9fer. {I}26_{/}Porque el 
Se\u00f1or vio la amargu\u00edsima 
aflicci\u00f3n de Israel, que 
no quedaba ya esclavo ni 
libre y que no hab\u00eda 
quien socorriera a 
Israel. {I}27_{/}Y como el 
Se\u00f1or no hab\u00eda decretado 
borrar el nombre de 
Israel de debajo del 
cielo, le salv\u00f3 por medio 
de Jerobo\u00e1n, hijo de 
Jo\u00e1s.
{I}28_{/}El resto de la 
historia de Jerobo\u00e1n, 
todo lo que hizo, el 
valor con que luch\u00f3 
contra Damasco y 
restituy\u00f3 Jamat a Israel, 
est\u00e1 escrito en el libro 
de los anales de los 
reyes de Israel. 
{I}29_{/}Jerobo\u00e1n muri\u00f3 y fue 
sepultado con los reyes 
de Israel. Le sucedi\u00f3 en 
el trono su hijo 
Zacar\u00edas.
{1}15{/}

AZAR\u00cdAS, REY DE JUD\u00c1{/}

{I}1_{/}El a\u00f1o 
veintisiete de Jerobo\u00e1n, 
rey de Israel, subi\u00f3 al 
trono Azar\u00edas, hijo de 
Amas\u00edas, rey de Jud\u00e1. 
{I}2_{/}Ten\u00eda diecis\u00e9is a\u00f1os 
cuando comenz\u00f3 a reinar, 
y rein\u00f3 cincuenta y dos 
a\u00f1os en Jerusal\u00e9n. Su 
madre se llamaba Yecol\u00eda, 
de Jerusal\u00e9n. {I}3_{/}Hizo lo 
que es recto a los ojos 
del Se\u00f1or, como hab\u00eda 
hecho su padre Amas\u00edas. 
{I}4_{/}Sin embargo, no 
desaparecieron las 
colinas, de modo que el 
pueblo ofrec\u00eda a\u00fan 
sacrificios y quemaba 
incienso en ellas. {I}5_{/}El 
Se\u00f1or castig\u00f3 al rey, que 
estuvo leproso hasta su 
muerte; vivi\u00f3 en una casa 
aislada, mientras su hijo 
Jot\u00e1n estaba al frente 
del palacio del gobierno 
de la naci\u00f3n.
{I}6_{/}El resto de la 
historia de Azar\u00edas y 
todo lo que hizo est\u00e1 
escrito en el libro de 
los anales de los reyes 
de Jud\u00e1. {I}7_{/}Azar\u00edas 
muri\u00f3 y fue sepultado con 
sus padres en la ciudad 
de David. Le sucedi\u00f3 en 
el trono su hijo Jot\u00e1n.
ZACAR\u00cdAS Y SAL\u00daN, REYES 
DE ISRAEL{/}

{I}8_{/}El a\u00f1o treinta y ocho 
de Azar\u00edas, rey de Jud\u00e1, 
Zacar\u00edas, hijo de 
Jerobo\u00e1n, comenz\u00f3 a 
reinar sobre Israel. 
Rein\u00f3 en Samar\u00eda seis 
meses. {I}9_{/}Hizo lo que es 
malo a los ojos del 
Se\u00f1or, como hab\u00edan hecho 
sus antepasados, y no se 
apart\u00f3 de los pecados con 
que Jerobo\u00e1n, hijo de 
Nabat, hab\u00eda hecho pecar 
a Israel. {I}10_{/}Pero 
Sal\u00fan, hijo de Yab\u00e9s, se 
conjur\u00f3 contra \u00e9l, lo 
atac\u00f3 en Yible\u00e1n, lo mat\u00f3 
y le sucedi\u00f3 en el trono. 
{I}11_{/}El resto de la 
historia de Zacar\u00edas est\u00e1 
escrito en el libro de 
los anales de los reyes 
de Israel. {I}12_{/}As\u00ed se 
cumpli\u00f3 la palabra que el 
Se\u00f1or hab\u00eda dado a Jeh\u00fa: 
\u00abTus hijos se sentar\u00e1n en 
el trono hasta la cuarta 
generaci\u00f3n\u00bb. Y as\u00ed 
sucedi\u00f3.
{I}13_{/}Sel\u00fan, hijo de 
Yab\u00e9s, comenz\u00f3 a reinar 
el a\u00f1o treinta y ocho de 
Oz\u00edas, rey de Jud\u00e1, y 
rein\u00f3 en Samar\u00eda un mes. 
{I}14_{/}Pero Menaj\u00e9n, hijo 
de Gad\u00ed, fue de Tirs\u00e1 a 
Samar\u00eda y derrot\u00f3 a 
Sal\u00fan, hijo de Yab\u00e9s; le 
mat\u00f3 y le sucedi\u00f3 en el 
trono. {I}15_{/}El resto de 
la historia de Sal\u00fan y la 
conjura que tram\u00f3 est\u00e1 
todo ello escrito en el 
libro de los anales de 
los reyes de Israel. 
{I}16_{/}Menaj\u00e9n devast\u00f3 a 
Tap\u00faaj y todo lo que 
hab\u00eda en ella y en sus 
alrededores desde Tirs\u00e1, 
porque no le hab\u00edan 
abierto las puertas de la 
ciudad; adem\u00e1s raj\u00f3 el 
vientre a todas las 
embarazadas.
MENAJ\u00c9N, REY DE ISRAEL{/}

{I}17_{/}El a\u00f1o treinta y 
nueve de Azar\u00edas, rey de 
Jud\u00e1, Menaj\u00e9n, hijo de 
Gad\u00ed, empez\u00f3 a reinar 
sobre Israel. Rein\u00f3 diez 
a\u00f1os en Samar\u00eda. 
{I}18_{/}Hizo lo que es malo 
a los ojos del Se\u00f1or y no 
se apart\u00f3 de los pecados 
con que Jerobo\u00e1n, hijo de 
Nabat, hizo pecar a 
Israel. {I}19_{/}En su tiempo 
Pul, rey de Asiria, 
invadi\u00f3 el pa\u00eds, y 
Menaj\u00e9n entreg\u00f3 a Pul 
unos treinta y cuatro mil 
kilos de plata para que 
le ayudase a consolidar 
el poder real en sus 
manos. {I}20_{/}Menaj\u00e9n sac\u00f3 
este dinero a los ricos 
de Israel para darlo al 
rey de Asiria, a raz\u00f3n de 
medio kilo de plata cada 
uno. El rey de Asiria se 
retir\u00f3 sin detenerse en 
el pa\u00eds.
{I}21_{/}El resto de la 
historia de Menaj\u00e9n y 
todo lo que hizo est\u00e1 
escrito en el libro de 
los anales de los reyes 
de Israel. {I}22_{/}Muri\u00f3, y 
le sucedi\u00f3 en el trono su 
hijo Pecaj\u00edas.
PECAJ\u00cdAS Y P\u00c9CAJ, REYES 
DE ISRAEL{/}

{I}23_{/}El a\u00f1o cincuenta de 
Azar\u00edas, rey de Jud\u00e1, 
comenz\u00f3 a reinar sobre 
Israel en Samar\u00eda 
Pecaj\u00edas, hijo de 
Menaj\u00e9n. Rein\u00f3 dos a\u00f1os. 
{I}24_{/}Hizo lo que es malo 
a los ojos del Se\u00f1or y no 
se apart\u00f3 de los pecados 
con que Jerobo\u00e1n, hijo de 
Nabat, hizo pecar a 
Israel. {I}25_{/}Pero se 
conjur\u00f3 contra \u00e9l P\u00e9caj, 
hijo de Romel\u00eda, su 
capit\u00e1n, que lo mat\u00f3 en 
Samar\u00eda, en la torre del 
palacio real, junto con 
Argob y Ari\u00e9. Ten\u00eda 
consigo cincuenta hombres 
de Galaad. Lo mat\u00f3 y le 
sucedi\u00f3 en el trono.
{I}26_{/}El resto de la 
historia de Pecaj\u00edas y 
todo lo que hizo est\u00e1 
escrito en el libro de 
los anales de los reyes 
de Israel.
{I}27_{/}El a\u00f1o cincuenta y 
dos de Azar\u00edas, rey de 
Jud\u00e1, P\u00e9caj, hijo de 
Romel\u00eda, comenz\u00f3 a reinar 
sobre Israel. Rein\u00f3 
veinte a\u00f1os en Samar\u00eda. 
{I}28_{/}Hizo lo que es malo 
a los ojos del Se\u00f1or y no 
se apart\u00f3 de los pecados 
con que Jerobo\u00e1n, hijo de 
Nabat, hizo pecar a 
Israel. {I}29_{/}En tiempo de 
P\u00e9caj, rey de Israel, 
TeglatFalasar, rey de 
Asiria, fue y tom\u00f3 Iy\u00f3n, 
Abel Bet Maac\u00e1, Yan\u00f3aj, 
Cades, Jasor, Galaad, 
Galilea y todo el pa\u00eds de 
Neftal\u00ed, deportando todos 
sus habitantes a Asiria. 
{I}30_{/}Oseas, hijo de El\u00e1, 
tram\u00f3 una conjura contra 
P\u00e9caj, hijo de Romel\u00eda, 
lo hiri\u00f3, lo mat\u00f3 y le 
sucedi\u00f3 en el trono el 
a\u00f1o veinte de Jot\u00e1n, hijo 
de Oz\u00edas. {I}31_{/}El resto 
de la historia de P\u00e9caj y 
todo lo que hizo est\u00e1 
escrito en el libro de 
los anales de los reyes 
de Israel.
JOT\u00c1N, REY DE JUD\u00c1{/}

{I}32_{/}El a\u00f1o segundo de 
P\u00e9caj, hijo de Romel\u00eda, 
rey de Israel, comenz\u00f3 a 
reinar Jot\u00e1n, hijo de 
Oz\u00edas, rey de Jud\u00e1. 
{I}33_{/}Ten\u00eda veinticinco 
a\u00f1os cuando subi\u00f3 al 
trono, y rein\u00f3 diecis\u00e9is 
a\u00f1os en Jerusal\u00e9n. Su 
madre, hija de Sadoc, se 
llamaba Yerus\u00e1. {I}34_{/}Hizo 
lo que es bueno a los 
ojos del Se\u00f1or como su 
padre, Oz\u00edas. {I}35_{/}Sin 
embargo, no 
desaparecieron las 
colinas, de modo que el 
pueblo segu\u00eda ofreciendo 
sacrificios y quemando 
incienso en ellos. \u00c9l 
construy\u00f3 la puerta 
superior del templo del 
Se\u00f1or.
{I}36_{/}El resto de la 
historia de Jot\u00e1n y todo 
lo que hizo est\u00e1 escrito 
en el libro de los anales 
de los reyes de Jud\u00e1. 
{I}37_{/}En aquel tiempo 
comenz\u00f3 el Se\u00f1or a enviar 
contra Jud\u00e1 a Ras\u00edn, rey 
de Siria, y a P\u00e9caj, hijo 
de Romel\u00eda. {I}38_{/}Jot\u00e1n 
muri\u00f3 y fue sepultado con 
sus padres en la ciudad 
de David, su padre. Le 
sucedi\u00f3 en el trono su 
hijo Acaz.
{1}16{/}

ACAZ, REY DE JUD\u00c1{/}

{I}1_{/}El a\u00f1o diecisiete 
de P\u00e9caj, hijo de 
Romel\u00eda, subi\u00f3 al trono 
Acaz, hijo de Jot\u00e1n, rey 
de Jud\u00e1. {I}2_{/}Ten\u00eda veinte 
a\u00f1os cuando subi\u00f3 al 
trono, y rein\u00f3 diecis\u00e9is 
a\u00f1os en Jerusal\u00e9n; no 
hizo lo que es justo a 
los ojos del Se\u00f1or, su 
Dios, como su padre 
David, {I}3_{/}sino que 
sigui\u00f3 el camino de los 
reyes de Israel, y hasta 
hizo pasar por el fuego a 
su hijo, seg\u00fan las 
pr\u00e1cticas horrorosas de 
las gentes que el Se\u00f1or 
hab\u00eda echado de delante 
de los israelitas. {I}4_{/}Y 
ofreci\u00f3 sacrificios y 
quem\u00f3 incienso en los 
altozanos, en las colinas 
y bajo cualquier \u00e1rbol 
frondoso.
GUERRA SIROEFRAIMITA{/}

{I}5_{/}Ras\u00edn, rey de Siria, 
y P\u00e9caj, hijo de Romel\u00eda, 
rey de Israel, fueron a 
atacar a Jerusal\u00e9n, y 
sitiaron a Acaz; pero no 
la pudieron tomar. {I}6_{/}En 
aquella ocasi\u00f3n, el rey 
de Ed\u00f3n recuper\u00f3 Elat 
para Ed\u00f3n, echando de 
Elat a los jud\u00edos; y los 
edomitas tomaron Elat, y 
se establecieron en ella 
hasta el presente.
{I}7_{/}Acaz hab\u00eda enviado 
mensajeros a decir de su 
parte a Teglat-Falasar, 
rey de Asiria: \u00abSoy tu 
siervo y tu hijo. Ven y 
s\u00e1lvame de las manos del 
rey de Siria y del rey de 
Israel, que se han 
levantado contra m\u00ed. 
{I}8_{/}Acaz tom\u00f3 la plata y 
el oro que hab\u00eda en el 
templo del Se\u00f1or y en los 
tesoros del palacio real, 
y lo envi\u00f3 como presente 
al rey de Asiria. {I}9_{/}El 
rey de Asiria lo escuch\u00f3, 
atac\u00f3 a Damasco y la 
conquist\u00f3; deport\u00f3 sus 
habitantes a Quir, y mat\u00f3 
a Ras\u00edn.
{I}10_{/}El rey Acaz fue a 
Damasco al encuentro de 
Teglat-Falasar, rey de 
Asiria. Al ver el altar 
que hab\u00eda en Damasco, 
envi\u00f3 al sacerdote Ur\u00edas 
las dimensiones del altar 
y un plano exacto del 
mismo. {I}11_{/}Y el 
sacerdote Ur\u00edas construy\u00f3 
el altar, tal y como le 
hab\u00eda ordenado el rey 
Acaz desde Damasco, antes 
de que regresase de 
Damasco. {I}12_{/}Cuando el 
monarca lleg\u00f3 de Damasco 
y vio el altar, se acerc\u00f3 
y {I}13_{/}quem\u00f3 sobre \u00e9l su 
holocausto y su ofrenda, 
derram\u00f3 su ofrenda de 
vino y esparci\u00f3 sobre el 
altar la sangre de sus 
sacrificios de 
reconciliaci\u00f3n. {I}14_{/}En 
cuanto al altar de bronce 
que estaba ante el Se\u00f1or, 
entre el altar nuevo y el 
templo del Se\u00f1or, lo 
retir\u00f3 de all\u00ed y lo puso 
al lado norte del altar 
nuevo. {I}15_{/}Luego el rey 
Acaz orden\u00f3 al sacerdote 
Ur\u00edas: \u00abSobre el altar 
grande quemar\u00e1s el 
holocausto de la ma\u00f1ana y 
la ofrenda de la tarde, 
el holocausto del rey y 
su ofrenda, el holocausto 
de toda la gente del 
pa\u00eds, sus ofrendas de pan 
y vino; sobre \u00e9l 
derramar\u00e9is la sangre de 
los holocaustos y 
sacrificios. En cuanto al 
altar de bronce, ya 
proveer\u00e9\u00bb. {I}16_{/}El 
sacerdote Ur\u00edas hizo 
exactamente lo que el rey 
Acaz le hab\u00eda ordenado.
{I}17_{/}El rey Acaz arranc\u00f3 
tambi\u00e9n los paneles de 
las basas, quit\u00f3 los 
aguamaniles y la gran 
pila de encima de los 
toros de bronce que lo 
sosten\u00edan, y lo asent\u00f3 
sobre un z\u00f3calo de 
piedras. {I}18_{/}Y para 
complacer al rey de 
Asiria quit\u00f3 del templo 
del Se\u00f1or la tribuna del 
s\u00e1bado, que se hab\u00eda 
construido en el templo, 
y la entrada externa, 
reservada al rey.
{I}19_{/}El resto de la 
historia de todo lo que 
hizo Acaz est\u00e1 escrito en 
el libro de los anales de 
los reyes de Jud\u00e1. 
{I}20_{/}Muri\u00f3 y fue 
sepultado con sus padres 
en la ciudad de David. Le 
sucedi\u00f3 en el trono su 
hijo Ezequ\u00edas.
{1}17{/}

OSEAS, \u00daLTIMO REY DE 
ISRAEL{/}

{I}1_{/}El a\u00f1o dieciocho 
de Acaz, rey de Jud\u00e1, 
Oseas, hijo de El\u00e1, 
comenz\u00f3 a reinar sobre 
Israel. Rein\u00f3 en Samar\u00eda 
nueve a\u00f1os. {I}2_{/}Hizo lo 
que es malo a los ojos 
del Se\u00f1or, pero no tanto 
como los reyes de Israel 
que le hab\u00edan precedido. 
{I}3_{/}Salmanasar, rey de 
Asiria, lo atac\u00f3, y Oseas 
se hizo su vasallo y le 
pag\u00f3 tributo. {I}4_{/}El rey 
de Asiria descubri\u00f3 que 
Oseas le traicionaba -
pues hab\u00eda enviado 
mensajeros a So, rey de 
Egipto, y no le pagaba el 
tributo anual-, por lo 
que mand\u00f3 prenderlo y 
meterlo en la c\u00e1rcel. 
{I}5_{/}El rey de Asiria 
invadi\u00f3 todo el pa\u00eds, 
atac\u00f3 a Samar\u00eda y la 
siti\u00f3 durante tres a\u00f1os. 
{I}6_{/}El a\u00f1o nueve de 
Oseas, el rey de Asiria 
se apoder\u00f3 de Samar\u00eda, 
deport\u00f3 a Asiria a los 
israelitas y los instal\u00f3 
en Jalaj, junto al Jabor, 
r\u00edo de Goz\u00e1n, y en las 
ciudades de Media.
LA DESTRUCCI\u00d3N DE 
SAMAR\u00cdA, CASTIGO DEL 
SE\u00d1OR{/}

{I}7_{/}Esto sucedi\u00f3 porque 
los israelitas hab\u00edan 
pecado contra el Se\u00f1or, 
su Dios, el que los hab\u00eda 
sacado de Egipto, del 
poder del Fara\u00f3n, rey de 
Egipto, y hab\u00edan venerado 
a dioses extranjeros. 
{I}8_{/}Hab\u00edan seguido las 
costumbres de las gentes 
que el Se\u00f1or hab\u00eda echado 
ante ellos, as\u00ed como las 
que los reyes de Israel 
hab\u00edan introducido. 
{I}9_{/}Los israelitas 
cometieron acciones 
horrorosas contra el 
Se\u00f1or, su Dios: se 
edificaron colinas en 
todas sus localidades; 
tanto en las torres de 
vigilancia como en las 
ciudades amuralladas, 
{I}10_{/}levantaron estelas y 
cipos sagrados sobre toda 
colina elevada y bajo 
cualquier \u00e1rbol frondoso, 
{I}11_{/}y all\u00ed quemaron 
incienso como las gentes 
que el Se\u00f1or hab\u00eda echado 
ante ellos, y cometieron 
toda clase de maldades, 
irritando al Se\u00f1or, 
{I}12_{/}y adoraron a los 
\u00eddolos, cosa que el Se\u00f1or 
les hab\u00eda prohibido.
{I}13_{/}El Se\u00f1or hab\u00eda 
advertido a Israel y a 
Jud\u00e1 por medio de los 
profetas y de los 
videntes: \u00abArrepent\u00edos de 
vuestros malos caminos, 
guardad mis preceptos y 
mandamientos y seguid la 
ley que di a vuestros 
padres y que os comuniqu\u00e9 
por medio de mis siervos, 
los profetas\u00bb. {I}14_{/}Pero 
no hicieron caso, 
tuvieron una cabeza dura, 
como sus padres, que no 
confiaron en el Se\u00f1or, su 
Dios; {I}15_{/}rechazaron sus 
preceptos, la alianza que 
hab\u00eda hecho con sus 
padres y las 
amonestaciones que les 
hab\u00eda dirigido, siguieron 
a \u00eddolos vanos y se 
hicieron ellos mismos 
vanos imitando a las 
gentes circunvecinas, 
siendo as\u00ed que el Se\u00f1or 
les hab\u00eda ordenado que no 
obrasen como ellas. 
{I}16_{/}Abandonaron todos 
los preceptos del Se\u00f1or, 
su Dios, se hicieron dos 
becerros de bronce 
fundido y un cipo sagrado 
y adoraron a todos los 
astros del cielo y a 
Baal. {I}17_{/}Pasaron a sus 
hijos y a sus hijas por 
el fuego, practicaron 
adivinaciones y 
encantamientos y se 
entregaron a hacer todo 
lo que es malo a los ojos 
del Se\u00f1or, provocando as\u00ed 
su indignaci\u00f3n. {I}18_{/}Y el 
Se\u00f1or se irrit\u00f3 
sobremanera contra Israel 
y lo ech\u00f3 de su 
presencia. No qued\u00f3 m\u00e1s 
que la tribu de Jud\u00e1.
{I}19_{/}Tampoco Jud\u00e1 observ\u00f3 
los mandatos del Se\u00f1or, 
su Dios, sino que sigui\u00f3 
las costumbres de Israel. 
{I}20_{/}Por eso el Se\u00f1or 
rechaz\u00f3 a toda la raza de 
Israel, la humill\u00f3 y la 
entreg\u00f3 en manos de 
saqueadores, hasta que la 
ech\u00f3 de su presencia. 
{I}21_{/}Pues cuando Israel 
se separ\u00f3 de la casa de 
David y proclam\u00f3 rey a 
Jerobo\u00e1n, hijo de Nabat, 
Jerobo\u00e1n hizo que Israel 
se apartara del Se\u00f1or y 
pecara gravemente. {I}22_{/}Y 
los israelitas cometieron 
siempre el pecado que 
Jerobo\u00e1n hab\u00eda cometido, 
y no se apartaron de \u00e9l; 
{I}23_{/}hasta que el Se\u00f1or 
ech\u00f3 de su presencia a 
Israel, seg\u00fan lo hab\u00eda 
predicho por boca de sus 
siervos los profetas. E 
Israel fue deportado de 
su pa\u00eds a Asiria hasta 
nuestros d\u00edas.
REPOBLACI\u00d3N DEL REINO DEL 
NORTE CON EXTRANJEROS. 
ORIGEN DE LOS 
SAMARITANOS{/}

{I}24_{/}El rey de Asiria 
trajo gentes de 
Babilonia, de Cut\u00e1, de 
Av\u00e1, de Jamat y de 
Sefarv\u00e1yim, y las instal\u00f3 
en las ciudades de 
Samar\u00eda, en lugar de los 
israelitas; tomaron 
posesi\u00f3n de Samar\u00eda y 
habitaron en sus 
ciudades. {I}25_{/}Como al 
empezar a residir all\u00ed no 
tem\u00edan al Se\u00f1or, el Se\u00f1or 
les envi\u00f3 leones, que 
hac\u00edan estragos entre 
ellos. {I}26_{/}Entonces 
dijeron al rey de Asiria: 
\u00abLas gentes que trajiste 
e instalaste en las 
ciudades de Samar\u00eda no 
conocen el culto del Dios 
del pa\u00eds, el cual les ha 
mandado leones que hacen 
estragos entre ellos por 
no conocer el culto del 
Dios del pa\u00eds\u00bb. {I}27_{/}Y el 
rey de Asiria orden\u00f3: 
\u00abLlevad all\u00e1 uno de los 
sacerdotes que trajisteis 
cautivos para que viva 
con ellos y les ense\u00f1e el 
culto del Dios del pa\u00eds\u00bb. 
{I}28_{/}Vino uno de los 
sacerdotes que hab\u00eda sido 
deportado de Samar\u00eda, se 
estableci\u00f3 en Betel y les 
ense\u00f1aba c\u00f3mo deb\u00edan dar 
culto al Se\u00f1or.
{I}29_{/}Pero aquellas gentes 
se hicieron sus dioses, y 
los colocaron en los 
santuarios de las colinas 
que los samaritanos 
hab\u00edan construido, cada 
uno en la ciudad en que 
viv\u00eda. {I}30_{/}Los de 
Babilonia hicieron a 
Sucot Benot; los de Cut\u00e1, 
a Nergal; los de Jamat, a 
Asima; {I}31_{/}los de Av\u00e1, a 
Nibj\u00e1s y Tartac, y los de 
Sefarv\u00e1yim quemaban a sus 
hijos en el fuego en 
honor de sus dioses, 
Adram\u00e9lec y Anam\u00e9lec. 
{I}32_{/}Daban tambi\u00e9n culto 
al Se\u00f1or. Nombraron 
sacerdotes de entre ellos 
mismos para que oficiaran 
el culto en los 
santuarios de las 
colinas. {I}33_{/}As\u00ed que 
daban culto al Se\u00f1or y a 
sus dioses, seg\u00fan los 
ritos de las naciones de 
donde hab\u00edan sido 
deportados.
{I}34_{/}Todav\u00eda hoy siguen 
sus antiguas costumbres. 
No veneran al Se\u00f1or, no 
obran conforme a sus 
estatutos y decretos, 
conforme a la ley y al 
mandato que prescribi\u00f3 a 
los hijos de Jacob, a 
quien puso por nombre 
Israel. {I}35_{/}El Se\u00f1or 
hab\u00eda hecho con ellos una 
alianza y les hab\u00eda 
ordenado: \u00abNo venerar\u00e9is 
a dioses extranjeros, no 
os postrar\u00e9is ante ellos, 
no les servir\u00e9is ni les 
ofrecer\u00e9is sacrificios; 
{I}36_{/}s\u00f3lo al Se\u00f1or, que 
os sac\u00f3 de Egipto con 
gran fuerza y poder, le 
dar\u00e9is culto, os 
postrar\u00e9is ante \u00e9l y le 
ofrecer\u00e9is sacrificios. 
{I}37_{/}Guardar\u00e9is fielmente 
los preceptos y las 
normas, las leyes y los 
mandamientos que os 
escribi\u00f3. No dar\u00e9is culto 
a dioses extranjeros. 
{I}38_{/}No olvidar\u00e9is la 
alianza que hice con 
vosotros y no dar\u00e9is 
culto a dioses 
extranjeros, {I}39_{/}sino 
s\u00f3lo al Se\u00f1or, y entonces 
\u00e9l os librar\u00e1 de las 
manos de vuestros 
enemigos\u00bb. {I}40_{/}Pero 
ellos no hicieron caso, y 
siguieron sus antiguas 
costumbres. {I}41_{/}Y as\u00ed 
aquellas gentes dieron al 
mismo tiempo culto al 
Se\u00f1or y a sus \u00eddolos. Y 
sus descendientes siguen 
haciendo hasta el d\u00eda de 
hoy lo mismo que ellos.
{1}18{/}

EZEQU\u00cdAS, REY DE JUD\u00c1{/}

{I}1_{/}El a\u00f1o tercero de 
Oseas, hijo de El\u00e1, rey 
de Israel, comenz\u00f3 a 
reinar Ezequ\u00edas, hijo de 
Acaz, rey de Jud\u00e1. 
{I}2_{/}Ten\u00eda veinticinco 
a\u00f1os cuando subi\u00f3 al 
trono, y rein\u00f3 
veintinueve a\u00f1os en 
Jerusal\u00e9n. Su madre se 
llamaba Abi, y era hija 
de Zacar\u00edas. {I}3_{/}Hizo lo 
que es justo a los ojos 
del Se\u00f1or, como su padre 
David. {I}4_{/}Suprimi\u00f3 las 
colinas, hizo pedazos las 
estelas, arranc\u00f3 los 
cipos sagrados y machac\u00f3 
la serpiente de bronce 
que Mois\u00e9s hab\u00eda hecho 
(pues hasta entonces los 
israelitas le quemaban 
incienso; la llamaban 
Nejust\u00e1n). {I}5_{/}Puso su 
confianza en el Se\u00f1or, 
Dios de Israel; ni antes 
ni despu\u00e9s hubo un rey 
como \u00e9l en Jud\u00e1. 
{I}6_{/}Vivi\u00f3 unido al Se\u00f1or 
y no se separ\u00f3 de \u00e9l, 
guardando los preceptos 
que el Se\u00f1or hab\u00eda 
ordenado a Mois\u00e9s. {I}7_{/}Y 
el Se\u00f1or estuvo con \u00e9l, 
de modo que en todas sus 
empresas tuvo \u00e9xito; se 
rebel\u00f3 contra el rey de 
Asiria y dej\u00f3 de estarle 
sometido. {I}8_{/}\u00c9l fue 
quien derrot\u00f3 a los 
filisteos hasta Gaza y su 
t\u00e9rmino, desde las torres 
de vigilancia hasta las 
ciudades fortificadas.
CA\u00cdDA DE SAMAR\u00cdA{/}

{I}9_{/}El a\u00f1o cuarto del rey 
Ezequ\u00edas, el s\u00e9ptimo de 
Oseas, hijo de El\u00e1, rey 
de Israel, Salmanasar, 
rey de Asiria, atac\u00f3 a 
Samar\u00eda y la siti\u00f3. 
{I}10_{/}Al cabo de tres a\u00f1os 
la tom\u00f3. El a\u00f1o sexto de 
Ezequ\u00edas, el noveno de 
Oseas, rey de Israel, se 
conquist\u00f3 Samar\u00eda. {I}11_{/}Y 
el rey de Asiria deport\u00f3 
a los israelitas a Asiria 
y los instal\u00f3 en Jalaj, 
junto al Jabor, r\u00edo de 
Goz\u00e1n, y en las ciudades 
de Media, {I}12_{/}porque no 
hab\u00edan obedecido al 
Se\u00f1or, su Dios, hab\u00edan 
quebrantado su alianza y 
no hab\u00edan cumplido lo que 
les hab\u00eda ordenado 
Mois\u00e9s, siervo del Se\u00f1or.
SENAQUERIB ATACA A 
JERUSAL\u00c9N{/}

{I}13_{/}El a\u00f1o catorce del 
rey Ezequ\u00edas, Senaquerib, 
rey de Asiria, atac\u00f3 a 
todas las ciudades 
fortificadas de Jud\u00e1 y 
las tom\u00f3. {I}14_{/}Entonces 
Ezequ\u00edas, rey de Jud\u00e1, 
envi\u00f3 a Laquis una 
embajada a decir al rey 
de Asiria: \u00abHe obrado 
mal. Ret\u00edrate de aqu\u00ed y 
te pagar\u00e9 el tributo que 
me impongas\u00bb. Y el rey de 
Asiria impuso a Ezequ\u00edas, 
rey de Jud\u00e1, unos diez 
mil kilos de plata y mil 
de oro. {I}15_{/}Ezequ\u00edas 
entreg\u00f3 toda la plata que 
se encontraba en el 
templo del Se\u00f1or y en los 
tesoros del palacio real. 
{I}16_{/}En aquella ocasi\u00f3n 
Ezequ\u00edas desguarneci\u00f3 las 
puertas del santuario del 
Se\u00f1or y las columnas que 
el mismo Ezequ\u00edas, rey de 
Jud\u00e1, hab\u00eda recubierto de 
oro, y lo entreg\u00f3 al rey 
de Asiria.
{I} 17_{/}El rey de Asiria 
mand\u00f3 desde Laquis a un 
general en jefe, al jefe 
de los eunucos y al 
copero mayor, a 
Jerusal\u00e9n, al rey 
Ezequ\u00edas. Cuando llegaron 
a Jerusal\u00e9n, se 
detuvieron junto al canal 
de la alberca superior, 
que est\u00e1 en el camino del 
campo del Batanero. 
{I}18_{/}Llamaron al rey, y 
se presentaron Eliaqu\u00edn, 
hijo de Jelc\u00edas, el 
mayordomo, Sebn\u00e1, el 
secretario, y Yoaj, hijo 
de Asaf, el heraldo. 
{I}19_{/}El copero mayor les 
dijo: \u00abDecid a Ezequ\u00edas: 
Esto dice el gran rey, el 
rey de Asiria: \u00bfEn qu\u00e9 
pones tu confianza? 
{I}20_{/}Piensas que los 
planes y la fuerza para 
la guerra son s\u00f3lo 
cuesti\u00f3n de boca. \u00bfEn 
qui\u00e9n has confiado para 
rebelarte contra m\u00ed? 
{I}21_{/}Pones tu confianza 
en el sost\u00e9n de esa ca\u00f1a 
rota, en Egipto, que a 
quienquiera que se apoye 
sobre ella se le hincar\u00e1 
en la mano y se la 
traspasar\u00e1. As\u00ed ser\u00e1 el 
Fara\u00f3n, rey de Egipto, 
para todos los que 
conf\u00edan en \u00e9l. {I}22_{/}Y si 
me dec\u00eds: Confiamos en el 
Se\u00f1or, nuestro Dios, \u00bfno 
es aquel cuyas colinas y 
cuyos altares ha 
suprimido Ezequ\u00edas, 
diciendo a Jud\u00e1 y a 
Jerusal\u00e9n: S\u00f3lo deb\u00e9is 
postraros ante este altar 
en Jerusal\u00e9n? {I}23_{/}Y 
ahora acepta una apuesta 
con mi se\u00f1or, el rey de 
Asiria. Yo te dar\u00e9 dos 
mil caballos, si puedes 
procurarte jinetes para 
ellos. {I}24_{/}No puedes 
hacer huir al m\u00e1s 
insignificante de los 
siervos de mi se\u00f1or, \u00bfy 
esperas conseguir carros 
y caballos en Egipto? 
{I}25_{/}Por otra parte, \u00bfes 
que he ido yo contra este 
lugar para devastarlo sin 
el consentimiento del 
Se\u00f1or? El Se\u00f1or me ha 
dicho: Anda contra esa 
tierra y destr\u00fayela\u00bb.
{I}26_{/}Entonces Eliaqu\u00edn, 
hijo de Jelc\u00edas, Sebn\u00e1 y 
Yoaj dijeron al copero 
mayor: \u00abPor favor, habla 
a tus siervos en arameo, 
pues nosotros lo 
entendemos; no nos hables 
en jud\u00edo a o\u00eddos del 
pueblo que est\u00e1 sobre la 
muralla\u00bb.
{I}27_{/}Pero el copero mayor 
les respondi\u00f3: \u00ab\u00bfEs que 
me ha enviado mi se\u00f1or a 
decir estas cosas a tu 
se\u00f1or y a ti, y no m\u00e1s 
bien a los hombres que 
est\u00e1n sobre la muralla, 
los cuales, igual que 
vosotros, van a tener que 
comer sus excrementos y 
que beber sus orines?\u00bb. 
{I}28_{/}Y puesto en pie 
grit\u00f3 en jud\u00edo con voz 
potente: \u00abO\u00edd la palabra 
del rey grande, el rey de 
Asiria: {I}29_{/}Esto dice el 
rey: Que Ezequ\u00edas no os 
enga\u00f1e, pues no podr\u00e1 
libraros de mi mano, 
{I}30_{/}ni os haga confiar 
en el Se\u00f1or, diciendo: El 
Se\u00f1or nos librar\u00e1 y no 
entregar\u00e1 esta ciudad en 
manos del rey de Asiria. 
{I}31_{/}No escuch\u00e9is a 
Ezequ\u00edas, pues esto dice 
el rey de Asiria: Haced 
la paz conmigo y 
entregaos a m\u00ed, y as\u00ed 
podr\u00e1 comer cada uno los 
frutos de su vi\u00f1a y de su 
higuera y beber el agua 
de su cisterna {I}32_{/}hasta 
que yo venga a 
trasladaros a una tierra 
como la vuestra, tierra 
de grano y de mosto, 
tierra de pan y de vi\u00f1as, 
tierra de aceite y de 
miel. As\u00ed vivir\u00e9is y no 
morir\u00e9is. No hag\u00e1is caso 
de Ezequ\u00edas, porque os 
enga\u00f1a, diciendo: El 
Se\u00f1or nos librar\u00e1. 
{I}33_{/}\u00bfEs que han librado 
los dioses de otras 
gentes a sus respectivos 
pa\u00edses de la mano del rey 
de Asiria? {I}34_{/}\u00bfD\u00f3nde 
est\u00e1n los dioses de Jamat 
y Arpad? \u00bfD\u00f3nde los 
dioses de Sefarv\u00e1yim, de 
Hen\u00e1 y de Av\u00e1? \u00bfD\u00f3nde 
est\u00e1n los dioses de la 
tierra de Samar\u00eda? \u00bfEs 
que libraron a Samar\u00eda de 
mi mano? {I}35_{/}\u00bfQu\u00e9 Dios 
de estos pa\u00edses es el que 
ha librado su tierra de 
mi mano, para que el 
Se\u00f1or libre a Jerusal\u00e9n 
de mi poder?\u00bb.
{I}36_{/}Pero el pueblo se 
estuvo callado y no le 
respondi\u00f3 palabra, pues 
\u00e9sta era la orden del 
rey: \u00abNo le respond\u00e1is\u00bb. 
{I}37_{/}Entonces Eliaqu\u00edn, 
hijo de Jelc\u00edas, el 
mayordomo, Sebn\u00e1, el 
secretario, y Yoaj, hijo 
de Asaf, el heraldo, se 
presentaron ante 
Ezequ\u00edas, rasgadas sus 
vestiduras, y le 
refirieron las palabras 
del copero mayor.
{1}19{/}

ISA\u00cdAS CONFORTA AL REY{/}

{I}1_{/}Cuando el rey 
Ezequ\u00edas oy\u00f3 esto, rasg\u00f3 
sus vestiduras, se cubri\u00f3 
de saco y entr\u00f3 en el 
templo del Se\u00f1or. {I}2_{/}Y 
mand\u00f3 a Eliaqu\u00edn, el 
mayordomo, a Sebn\u00e1, el 
secretario, y a los 
sacerdotes m\u00e1s ancianos, 
vestidos de saco, a decir 
al profeta Isa\u00edas, hijo 
de Am\u00f3s: {I}3_{/}\u00abEsto dice 
Ezequ\u00edas: D\u00eda de 
angustia, de castigo y de 
ultraje es \u00e9ste, pues los 
hijos han llegado a punto 
de nacer, y falta la 
fuerza para darlos a luz. 
{I}4_{/}Esperamos que el 
Se\u00f1or, tu Dios, haya o\u00eddo 
todas las palabras del 
copero mayor, el que ha 
sido enviado por el rey 
de Asiria, su se\u00f1or, a 
insultar al Dios vivo, y 
le castigue por las 
palabras que el Se\u00f1or, tu 
Dios, ha o\u00eddo. Haz una 
oraci\u00f3n por el resto que 
a\u00fan queda\u00bb. {I}5_{/}Los 
servidores del rey 
Ezequ\u00edas se presentaron a 
Isa\u00edas, {I}6_{/}y \u00e9ste les 
respondi\u00f3: \u00abDecid a 
vuestro se\u00f1or: Esto dice 
el Se\u00f1or: No te asustes 
por las palabras que has 
o\u00eddo, con las cuales me 
han insultado los siervos 
del rey de Asiria. 
{I}7_{/}Voy a infundirle un 
esp\u00edritu tal que, al o\u00edr 
cierta noticia, se 
volver\u00e1 a su tierra, y 
all\u00ed le har\u00e9 morir a 
espada\u00bb.
{I}8_{/}Entretanto el copero 
mayor regres\u00f3 y encontr\u00f3 
al rey de Asiria 
asaltando Libn\u00e1, pues 
hab\u00eda o\u00eddo que se hab\u00eda 
retirado de Laquis. 
{I}9_{/}Enterado Senaquerib 
del rumor de que Tirjaca, 
rey de Etiop\u00eda, hab\u00eda 
salido a luchar contra 
\u00e9l, volvi\u00f3 a mandar 
mensajeros a Ezequ\u00edas, 
diciendo: {I}10_{/}\u00abAs\u00ed 
deb\u00e9is hablar a Ezequ\u00edas, 
rey de Jud\u00e1: No te enga\u00f1e 
tu Dios, en quien 
conf\u00edas, dici\u00e9ndote que 
Jerusal\u00e9n no ser\u00e1 
entregada en manos del 
rey de Asiria. {I}11_{/}Est\u00e1s 
enterado de lo que los 
reyes de Asiria han hecho 
con todos los pa\u00edses, 
entreg\u00e1ndolos al 
exterminio, y \u00bfvas a 
escapar t\u00fa? {I}12_{/}\u00bfLos han 
librado acaso los dioses 
de aquellos pueblos, que 
mis padres han destruido, 
como Goz\u00e1n, Jar\u00e1n, R\u00e9sef 
y los habitantes de Ed\u00e9n, 
que estaban en Telasar? 
{I}13_{/}\u00bfD\u00f3nde est\u00e1n ahora 
el rey de Jamat, el de 
Arpad, de la ciudad de 
Sefarv\u00e1yim, de Hen\u00e1 y 
Av\u00e1?\u00bb.
ORACI\u00d3N DE EZEQU\u00cdAS Y 
PROFEC\u00cdA DE ISA\u00cdAS{/}

{I}14_{/}Ezequ\u00edas tomo las 
cartas de manos de los 
mensajeros, las ley\u00f3, fue 
al templo y, 
despleg\u00e1ndolas en la 
presencia del Se\u00f1or, 
{I}15_{/}or\u00f3 as\u00ed ante \u00e9l: 
\u00ab\u00a1Se\u00f1or, Dios de Israel, 
que est\u00e1s sentado sobre 
los querubines! T\u00fa solo 
eres Dios de todos los 
reinos de la tierra; t\u00fa 
has hecho los cielos y la 
tierra. {I}16_{/}Abre, \u00a1oh 
Dios!, tu o\u00eddo y escucha; 
abre, \u00a1oh Se\u00f1or!, tus 
ojos y mira. Escucha las 
palabras que Senaquerib 
ha mandado a decir para 
ultrajar al Dios vivo. 
{I}17_{/}Es cierto, \u00a1oh 
Se\u00f1or!, los reyes de 
Asiria han desolado los 
pueblos y sus tierras; 
{I}18_{/}han echado sus 
dioses al fuego, porque 
no eran dioses, sino 
hechura de manos de 
hombres, le\u00f1os o piedras; 
y por eso los han podido 
destruir. {I}19_{/}Por tanto, 
Dios nuestro, s\u00e1lvanos de 
sus manos, y sepan todos 
los reinos de la tierra 
que t\u00fa solo, Se\u00f1or, eres 
Dios\u00bb.
{I}20_{/}Entonces Isa\u00edas, 
hijo de Am\u00f3s, mand\u00f3 a 
decir a Ezequ\u00edas: \u00abEsto 
dice el Se\u00f1or, Dios de 
Israel: La oraci\u00f3n que me 
has dirigido con motivo 
de Senaquerib, rey de 
Asiria, la he escuchado. 
{I}21_{/}\u00c9sta es la palabra 
que el Se\u00f1or ha 
pronunciado contra \u00e9l:
Te desprecia, se burla de 
ti
la virgen hija de Si\u00f3n,
detr\u00e1s de ti menea la 
cabeza
la hija de Jerusal\u00e9n.
{I}22_{/}\u00bfA qui\u00e9n has 
injuriado y ultrajado,
o contra qui\u00e9n has alzado 
la voz?
Has levantado tus ojos al 
cielo
contra el Santo de 
Israel.
{I}23_{/}Por boca de tus 
mensajeros
has injuriado al Se\u00f1or, 
diciendo:
Con la multitud de mis 
carros
me he hecho poderoso, 
he escalado la cima de 
los montes, 
las cumbres del L\u00edbano, 
he cortado sus m\u00e1s altos 
cedros, 
lo mejor de sus cipreses,
he penetrado en su m\u00e1s 
elevado lugar,
en los m\u00e1s frondosos 
bosques.
{I}24_{/}Yo he excavado y 
bebido
las aguas extranjeras,
y he secado con la planta 
de mis pies
todos los r\u00edos de Egipto.
{I}25_{/}\u00bfNo est\u00e1s enterado?
De antiguo lo he 
preparado,
desde tiempos remotos lo 
tengo decidido;
ahora lo llevo a efecto.
As\u00ed redujiste a montones 
de escombros
las ciudades 
fortificadas;
{I}26_{/}sus habitantes, 
impotentes,
quedaron consternados y 
confusos,
hechos semejantes a la 
hierba del campo,
al verdor del c\u00e9sped,
al heno de los tejados
y al grano agostado antes 
de espigar.
{I}27_{/}Pero sea que te 
levantes o te sientes,
que entres o salgas, yo 
lo s\u00e9.
{I}28_{/}Puesto que te has 
enfurecido
contra m\u00ed y tu insolencia
ha llegado a mis o\u00eddos,
pondr\u00e9 mi anillo en tus 
narices
y mi freno en tus labios
y te har\u00e9 volver por el 
camino
por el cual has venido.
{I}29_{/}S\u00edrvate esto de 
se\u00f1al: este a\u00f1o se comer\u00e1 
lo que brote de la 
semilla ca\u00edda, y el a\u00f1o 
que viene lo que nazca 
sin sembrar; pero al 
tercer a\u00f1o sembrar\u00e9is y 
cosechar\u00e9is, plantar\u00e9is 
vi\u00f1as y comer\u00e9is su 
fruto.
{I}30_{/}El resto 
superviviente de la casa 
de Jud\u00e1 volver\u00e1 a 
arraigar por debajo y 
dar\u00e1 fruto por encima; 
{I}31_{/}porque de Jerusal\u00e9n 
saldr\u00e1 un resto y un 
grupo superviviente del 
monte de Si\u00f3n. El celo 
del Se\u00f1or todopoderoso 
har\u00e1 esto.
{I}32_{/}Por lo cual, esto 
dice el Se\u00f1or
acerca del rey de Asiria:
No entrar\u00e1 en esta 
ciudad,
ni lanzar\u00e1 en ella una 
flecha,
no le opondr\u00e1 escudo,
ni construir\u00e1 contra ella 
terraplenes.
{I}33_{/}Por el camino que ha 
venido regresar\u00e1,
y en esta ciudad no 
entrar\u00e1.
Or\u00e1culo del Se\u00f1or.
{I}34_{/}Yo proteger\u00e9 a esta 
ciudad para salvarla
en atenci\u00f3n a m\u00ed mismo
y a David, mi siervo\u00bb.
{I}35_{/}Y aquella misma 
noche sali\u00f3 el \u00e1ngel del 
Se\u00f1or e hiri\u00f3 en el 
campamento de Asiria a 
ciento ochenta y cinco 
mil; y, al levantarse por 
la ma\u00f1ana, vieron que 
todos ellos eran 
cad\u00e1veres. {I}36_{/}Entonces 
Senaquerib, rey de 
Asiria, se retir\u00f3, y 
regres\u00f3 a N\u00ednive. {I}37_{/}Y 
cuando estaba haciendo 
oraci\u00f3n en el templo de 
su dios Nisroc, sus hijos 
Adrem\u00e9lec y Sar\u00e9ser lo 
mataron a espada y 
huyeron a Ararat. Le 
sucedi\u00f3 en el trono su 
hijo Asarad\u00f3n.
{1}20{/}

ENFERMEDAD DE EZEQU\u00cdAS Y 
SU CURACI\u00d3N{/}

{I}1_{/}Por aquel tiempo, 
Ezequ\u00edas cay\u00f3 gravemente 
enfermo; Isa\u00edas, hijo de 
Am\u00f3s, el profeta, se 
present\u00f3 a \u00e9l y le dijo: 
\u00abEsto dice el Se\u00f1or: 
Arregla los asuntos de tu 
casa, porque vas a morir; 
no curar\u00e1s\u00bb. {I}2_{/}Entonces 
Ezequ\u00edas se volvi\u00f3 contra 
la pared y or\u00f3 al Se\u00f1or 
as\u00ed: {I}3_{/}\u00ab\u00a1Ay, Se\u00f1or! 
Acu\u00e9rdate de que me he 
conducido en tu servicio 
con fidelidad y de todo 
coraz\u00f3n, y he hecho lo 
que es justo a tus ojos\u00bb. 
Y Ezequ\u00edas rompi\u00f3 a 
llorar amargamente.
{I}4_{/}A\u00fan no hab\u00eda salido 
Isa\u00edas del patio central, 
cuando el Se\u00f1or le dijo: 
{I}5_{/}\u00abVu\u00e9lvete y di a 
Ezequ\u00edas, jefe de mi 
pueblo: Esto dice el 
Se\u00f1or, Dios de tu padre 
David: He escuchado tu 
oraci\u00f3n y he mirado tus 
l\u00e1grimas. Te voy a 
devolver la salud. Dentro 
de tres d\u00edas podr\u00e1s ir al 
templo del Se\u00f1or. 
{I}6_{/}A\u00f1adir\u00e9 a tus d\u00edas 
quince a\u00f1os, te librar\u00e9 a 
ti y a esta ciudad de las 
manos del rey de Asiria y 
proteger\u00e9 a esta ciudad 
en atenci\u00f3n a m\u00ed mismo y 
a mi siervo David\u00bb. {I}7_{/}E 
Isa\u00edas orden\u00f3: \u00abTraed un 
emplasto de higos secos\u00bb. 
Lo trajeron, lo aplicaron 
a la llaga y el rey se 
cur\u00f3.
{I}8_{/}Y Ezequ\u00edas pregunt\u00f3 a 
Isa\u00edas: \u00ab\u00bfCu\u00e1l ser\u00e1 la 
se\u00f1al de que el Se\u00f1or me 
curar\u00e1 y podr\u00e9 ir dentro 
de tres d\u00edas al templo 
del Se\u00f1or?\u00bb. {I}9_{/}Isa\u00edas 
respondi\u00f3: \u00ab\u00c9sta es la 
se\u00f1al de que el Se\u00f1or 
cumplir\u00e1 la palabra que 
ha dado: \u00bfQuieres que la 
sombra adelante diez 
grados o que retroceda 
diez grados?\u00bb. 
{I}10_{/}Ezequ\u00edas replic\u00f3: 
\u00abF\u00e1cil es a la sombra 
adelantar diez grados. 
No; que la sombra vuelva 
atr\u00e1s diez grados\u00bb. 
{I}11_{/}Entonces el profeta 
Isa\u00edas invoc\u00f3 al Se\u00f1or, 
el cual hizo retroceder a 
la sombra los diez grados 
en el cuadrante de Acaz.
EMBAJADA DEL REY DE 
BABILONIA E IMPRUDENCIA 
DE EZEQU\u00cdAS{/}

{I}12_{/}Por aquel tiempo, 
Merodac Balad\u00e1n, hijo de 
Balad\u00e1n, rey de 
Babilonia, envi\u00f3 cartas y 
un presente a Ezequ\u00edas, 
al saber que se hab\u00eda 
curado de su enfermedad. 
{I}13_{/}Ezequ\u00edas recibi\u00f3 
gran contento y mostr\u00f3 a 
los enviados todo su 
tesoro, la plata, el oro, 
los aromas, los ung\u00fcentos 
preciosos, su armer\u00eda y 
todo lo que ten\u00eda en sus 
almacenes; no hubo cosa 
en su palacio o en sus 
dominios que no se la 
mostrase.
{I}14_{/}Pero el profeta 
Isa\u00edas se present\u00f3 al rey 
Ezequ\u00edas y le dijo: \u00ab\u00bfQu\u00e9 
han dicho estos hombres o 
de d\u00f3nde han venido a 
ti?\u00bb. Ezequ\u00edas respondi\u00f3: 
\u00abHan venido de la lejana 
Babilonia\u00bb. {I}15_{/}\u00ab\u00bfQu\u00e9 
han visto en tu casa?\u00bb, 
replic\u00f3 Isa\u00edas. Y 
Ezequ\u00edas respondi\u00f3: \u00abHan 
visto todo lo que hay; 
nada ha habido en mis 
almacenes que no se lo 
haya ense\u00f1ado\u00bb. 
{I}16_{/}Isa\u00edas entonces dijo 
a Ezequ\u00edas: \u00abEscucha la 
palabra del Se\u00f1or: 
{I}17_{/}Vienen d\u00edas en que 
lo que hay en tu casa y 
lo que tus padres 
atesoraron hasta el d\u00eda 
de hoy ser\u00e1 llevado a 
Babilonia. No quedar\u00e1 
nada, dice el Se\u00f1or. 
{I}18_{/}A tus propios hijos 
los llevar\u00e1n a Babilonia, 
para convertirlos en 
eunucos en la corte del 
rey\u00bb. {I}19_{/}Y Ezequ\u00edas 
respondi\u00f3 a Isa\u00edas: 
\u00abJusta es la palabra del 
Se\u00f1or que has 
pronunciado\u00bb. Pens\u00f3: \u00abAl 
menos en mis d\u00edas habr\u00e1 
paz y seguridad\u00bb.
{I}20_{/}El resto de la 
historia de Ezequ\u00edas, sus 
haza\u00f1as y c\u00f3mo construy\u00f3 
la alberca y el acueducto 
para conducir las aguas a 
la ciudad, est\u00e1 escrito 
en el libro de los anales 
de los reyes de Jud\u00e1. 
{I}21_{/}Ezequ\u00edas muri\u00f3 y le 
sucedi\u00f3 en el trono 
Manas\u00e9s.
{1}21{/}

REINADO DE MANAS\u00c9S{/}

{I}1_{/}Manas\u00e9s ten\u00eda 
doce a\u00f1os cuando subi\u00f3 al 
trono, y rein\u00f3 en 
Jerusal\u00e9n cincuenta y 
cinco. Su madre se 
llamaba Jefsib\u00e1. {I}2_{/}Hizo 
lo que es malo a los ojos 
del Se\u00f1or, imitando las 
pr\u00e1cticas horrendas de 
las gentes que el Se\u00f1or 
hab\u00eda echado ante los 
israelitas. 
{I}3_{/}Reconstruy\u00f3 las 
colinas que su padre 
Ezequ\u00edas hab\u00eda destruido; 
levant\u00f3 altares a Baal, y 
un cipo sagrado, como 
hab\u00eda hecho Acaz, rey de 
Israel; ador\u00f3 a todos los 
astros del cielo y les 
rindi\u00f3 culto. 
{I}4_{/}Construy\u00f3 tambi\u00e9n 
altares en el templo del 
Se\u00f1or, del que el Se\u00f1or 
hab\u00eda dicho: \u00abPondr\u00e9 en 
Jerusal\u00e9n mi nombre\u00bb. 
{I}5_{/}Y levant\u00f3 altares a 
todos los astros del 
cielo en los dos atrios 
del templo del Se\u00f1or. 
{I}6_{/}Quem\u00f3 a su hijo, se 
dio a la magia y a 
encantamientos, instituy\u00f3 
nigromantes y adivinos, e 
hizo tantas cosas malas a 
los ojos del Se\u00f1or que 
provoc\u00f3 su indignaci\u00f3n. 
{I}7_{/}Y hasta puso la 
imagen de Aser\u00e1 en el 
templo del Se\u00f1or, del que 
el Se\u00f1or hab\u00eda dicho a 
David y a Salom\u00f3n, su 
hijo: \u00abEn este templo y 
en Jerusal\u00e9n, elegida por 
m\u00ed entre todas las tribus 
de Israel, pondr\u00e9 mi 
nombre para siempre; 
{I}8_{/}y no permitir\u00e9 de 
nuevo que los israelitas 
anden errantes fuera de 
la tierra que he dado a 
sus padres, con tal que 
hagan lo que yo les he 
ordenado y cumplan la ley 
que les prescribi\u00f3 mi 
siervo Mois\u00e9s\u00bb. {I}9_{/}Pero 
ellos no hicieron caso, y 
Manas\u00e9s los descarri\u00f3, 
induci\u00e9ndolos a hacer el 
mal, m\u00e1s a\u00fan que las 
gentes que el Se\u00f1or hab\u00eda 
destruido ante los 
israelitas.
{I}10_{/}Entonces el Se\u00f1or 
habl\u00f3 as\u00ed por medio de 
sus siervos los profetas: 
{I}11_{/}\u00abPuesto que Manas\u00e9s, 
rey de Jud\u00e1, ha cometido 
estas monstruosidades, 
peores que las de los 
amorreos que le 
precedieron, y ha hecho 
pecar a Jud\u00e1 con sus 
\u00eddolos, {I}12_{/}el Se\u00f1or, 
Dios de Israel, dice lo 
siguiente: Voy a acarrear 
sobre Jerusal\u00e9n y sobre 
Jud\u00e1 una desventura tal 
que zumbar\u00e1n los o\u00eddos de 
todos los que la oigan. 
{I}13_{/}Y extender\u00e9 sobre 
Jerusal\u00e9n la cuerda de 
Samar\u00eda y la plomada de 
la casa de Ajab, y 
fregar\u00e9 a Jerusal\u00e9n como 
se friega un plato, y 
fregado se vuelve boca 
abajo. {I}14_{/}Rechazar\u00e9 el 
resto de mi heredad y lo 
entregar\u00e9 en manos de sus 
enemigos, para que sean 
bot\u00edn y despojo de sus 
adversarios; {I}15_{/}porque 
han hecho lo que es malo 
a mis ojos, y han 
provocado mi indignaci\u00f3n, 
desde el d\u00eda que salieron 
sus padres de Egipto 
hasta el presente\u00bb.
{I}16_{/}Adem\u00e1s, Manas\u00e9s 
verti\u00f3 much\u00edsima sangre 
inocente, hasta anegar 
Jerusal\u00e9n de extremo a 
extremo, aun 
prescindiendo del pecado 
que hizo cometer a Jud\u00e1 
haciendo lo que es malo a 
los ojos del Se\u00f1or.
{I}17_{/}El resto de la 
historia de Manas\u00e9s, todo 
lo que hizo y el pecado 
que cometi\u00f3 est\u00e1 escrito 
en el libro de los anales 
de los reyes de Jud\u00e1. 
{I}18_{/}Manas\u00e9s muri\u00f3 y fue 
sepultado en el jard\u00edn de 
su palacio, en el jard\u00edn 
de Uz\u00e1. Le sucedi\u00f3 en el 
trono su hijo Am\u00f3n.
REINADO DE AM\u00d3N{/}

{I}19_{/}Am\u00f3n ten\u00eda veintid\u00f3s 
a\u00f1os cuando subi\u00f3 al 
trono, y rein\u00f3 dos a\u00f1os 
en Jerusal\u00e9n. Su madre se 
llamaba Mesul\u00e9met, hija 
de Jar\u00fas, de Yotb\u00e1. 
{I}20_{/}Hizo lo que es malo 
a los ojos del Se\u00f1or, 
como su padre Manas\u00e9s. 
{I}21_{/}Sigui\u00f3 los caminos 
de su padre y ador\u00f3 a los 
\u00eddolos que hab\u00eda adorado 
su padre. {I}22_{/}Abandon\u00f3 
al Se\u00f1or, Dios de sus 
padres, y no sigui\u00f3 sus 
caminos. {I}23_{/}Sus mismos 
servidores tramaron una 
conjura contra \u00e9l y lo 
asesinaron en su propia 
casa; {I}24_{/}pero el pueblo 
mat\u00f3 a todos los que se 
hab\u00edan conjurado contra 
el rey Am\u00f3n y proclam\u00f3 
rey a su hijo Jos\u00edas.
{I}25_{/}El resto de la 
historia de Am\u00f3n, todo lo 
que hizo, est\u00e1 escrito en 
el libro de los anales de 
los reyes de Jud\u00e1. 
{I}26_{/}Fue sepultado en su 
sepulcro, en el jard\u00edn de 
Uz\u00e1. Le sucedi\u00f3 en el 
trono su hijo Jos\u00edas.
{1}22{/}

JOS\u00cdAS, REY DE JUD\u00c1{/}

{I}1_{/}Jos\u00edas ten\u00eda ocho 
a\u00f1os cuando subi\u00f3 al 
trono, y rein\u00f3 treinta y 
un a\u00f1os en Jerusal\u00e9n. Su 
madre se llamaba Yedid\u00e1, 
hija de Adaya, de Boscat. 
{I}2_{/}Hizo lo que es justo 
a los ojos del Se\u00f1or y 
anduvo por los caminos de 
su padre David, sin 
apartarse a derecha ni a 
izquierda.
{I}3_{/}El a\u00f1o dieciocho de 
su reinado, Jos\u00edas envi\u00f3 
al templo a su secretario 
Saf\u00e1n, hijo de Asal\u00edas y 
nieto de Mesul\u00e1n. Le 
dijo: {I}4_{/}\u00abVete a ver al 
sumo sacerdote Jelc\u00edas y 
dile que re\u00fana el dinero 
aportado al templo del 
Se\u00f1or, que los guardas de 
la puerta han recogido 
del pueblo; {I}5_{/}y que se 
lo den a los encargados 
de las obras del templo 
del Se\u00f1or, para que \u00e9stos 
paguen a los obreros que 
reparan sus desperfectos: 
{I}6_{/}carpinteros, maestros 
de obras y alba\u00f1iles, y 
para comprar maderas y 
piedras talladas con que 
reparar el templo. 
{I}7_{/}Pero que no se les 
pida cuentas del dinero 
que se les d\u00e9, porque se 
portan fielmente\u00bb.
ENCUENTRO DEL LIBRO DE LA 
LEY{/}

{I}8_{/}Jelc\u00edas, el sumo 
sacerdote, dijo a Saf\u00e1n, 
el secretario: \u00abHe 
encontrado el libro de la 
ley en el templo del 
Se\u00f1or\u00bb. Jelc\u00edas dio el 
libro a Saf\u00e1n, quien lo 
ley\u00f3. {I}9_{/}Saf\u00e1n fue 
inmediatamente a informar 
al rey: \u00abTus siervos han 
recogido el dinero que 
hab\u00eda en el templo y se 
lo han dado a los 
encargados de las obras\u00bb. 
{I}10_{/}Despu\u00e9s le comunic\u00f3 
la noticia: \u00abEl sacerdote 
Jelc\u00edas me ha dado un 
libro\u00bb. Y Saf\u00e1n lo ley\u00f3 
en presencia del rey.
{I}11_{/}Cuando el rey oy\u00f3 
las palabras del libro de 
la ley, rasg\u00f3 sus 
vestiduras {I}12_{/}y orden\u00f3 
al sacerdote Jelc\u00edas, a 
Ajic\u00e1n, hijo de Saf\u00e1n, a 
Acbor, hijo de Miqueas, a 
Saf\u00e1n, el secretario, y a 
Asa\u00edas, cortesano del 
rey: {I}13_{/}\u00abId y consultad 
al Se\u00f1or por m\u00ed, por el 
pueblo y por todo Jud\u00e1 
acerca de las palabras de 
este libro que se ha 
encontrado; pues la ira 
del Se\u00f1or se ha encendido 
contra nosotros, porque 
nuestros padres no 
hicieron caso de las 
palabras de este libro 
que se ha encontrado 
cumpliendo lo que est\u00e1 
escrito en \u00e9l\u00bb. {I}14_{/}El 
sacerdote Jelc\u00edas, 
Ajic\u00e1n, Acbor, Saf\u00e1n y 
Asa\u00edas fueron a ver a la 
profetisa Juld\u00e1, esposa 
de Sal\u00fan, hijo de Ticua y 
nieto de Jarj\u00e1s, el 
guardarropa del templo. 
Juld\u00e1 viv\u00eda en el barrio 
nuevo de Jerusal\u00e9n. Le 
expusieron el caso, 
{I}15_{/}y ella les dijo: 
\u00abEsto dice el Se\u00f1or, Dios 
de Israel: Decid al 
hombre que os ha enviado: 
{I}16_{/}Esto dice el Se\u00f1or: 
Voy a traer la desgracia 
sobre este lugar y sobre 
sus habitantes, es decir, 
todas las palabras del 
libro que ha o\u00eddo el rey 
de Jud\u00e1, {I}17_{/}por haberme 
abandonado y haber 
quemado incienso a dioses 
extranjeros hasta 
provocar mi indignaci\u00f3n 
con todas las obras de 
sus manos; mi c\u00f3lera se 
encender\u00e1 contra este 
lugar y no se apagar\u00e1. 
{I}18_{/}Y al rey de Jud\u00e1, 
que os ha mandado a 
consultar al Se\u00f1or, 
decidle: Esto dice el 
Se\u00f1or, Dios de Israel, 
respecto a las palabras 
que has escuchado: 
{I}19_{/}Por haberse 
conmovido tu coraz\u00f3n y 
haberte humillado delante 
del Se\u00f1or al o\u00edr las 
palabras con que \u00e9l ha 
amenazado a este lugar y 
a sus habitantes, el 
terror y la maldici\u00f3n, y 
haber llorado delante de 
m\u00ed, yo tambi\u00e9n te he 
escuchado, dice el Se\u00f1or. 
{I}20_{/}Por eso, te 
conceder\u00e9 morir y ser 
enterrado en paz, y tus 
ojos no ver\u00e1n toda la 
desventura que yo voy a 
acarrear sobre este 
lugar\u00bb. Los mensajeros 
llevaron la respuesta al 
rey.
{1}23{/}

REFORMA RELIGIOSA DE 
JOS\u00cdAS{/}

{I}1_{/}El rey convoc\u00f3 a 
todos los ancianos de 
Jud\u00e1 y de Jerusal\u00e9n, 
{I}2_{/}fue al templo del 
Se\u00f1or con todos los 
hombres de Jud\u00e1, los 
habitantes de Jerusal\u00e9n, 
los sacerdotes, los 
profetas y todo el 
pueblo, chicos y grandes, 
y ley\u00f3 ante ellos todas 
las palabras del libro de 
la alianza encontrado en 
el templo del Se\u00f1or. 
{I}3_{/}Luego, de pie en el 
estrado, sell\u00f3 ante la 
presencia del Se\u00f1or el 
pacto de seguir al Se\u00f1or, 
guardar sus mandatos, sus 
instrucciones y sus leyes 
con todo el coraz\u00f3n y con 
toda el alma, y de 
cumplir las cl\u00e1usulas de 
la alianza escritas en 
aquel libro. Y todo el 
pueblo ratific\u00f3 la 
alianza.
DESTRUCCI\u00d3N DE LA 
IDOLATR\u00cdA{/}

{I}4_{/}El rey orden\u00f3 al sumo 
sacerdote Jelc\u00edas, al 
sacerdote segundo y a los 
guardianes de la puerta 
sacar fuera del templo 
del Se\u00f1or todos los 
utensilios del culto de 
Baal, de Aser\u00e1 y de los 
astros del cielo; los 
quem\u00f3 a las afueras de 
Jerusal\u00e9n en los campos 
del Cedr\u00f3n y llev\u00f3 sus 
cenizas a Betel. 
{I}5_{/}Luego suprimi\u00f3 los 
sacerdotes id\u00f3latras que 
los reyes de Jud\u00e1 hab\u00edan 
instituido y que hab\u00edan 
quemado incienso en las 
colinas, en las ciudades 
de Jud\u00e1 y en los aleda\u00f1os 
de Jerusal\u00e9n; suprimi\u00f3 
tambi\u00e9n a los que hab\u00edan 
quemado incienso a Baal, 
al sol, a la luna, a los 
planetas y todos los 
astros del cielo.
{I}6_{/}Sac\u00f3 del templo del 
Se\u00f1or la imagen de Aser\u00e1, 
la quem\u00f3 a las afueras de 
Jerusal\u00e9n, junto al 
torrente Cedr\u00f3n, y tir\u00f3 
sus cenizas en la fosa 
com\u00fan. {I}7_{/}Demoli\u00f3 la 
casa de prostituci\u00f3n, 
contigua al templo del 
Se\u00f1or, donde las mujeres 
tej\u00edan mantos para la 
Aser\u00e1. {I}8_{/}Mand\u00f3 venir a 
todos los sacerdotes de 
las ciudades de Jud\u00e1, 
profan\u00f3 las colinas donde 
los sacerdotes hab\u00edan 
quemado incienso desde 
Guibe\u00e1 hasta Berseba y 
destruy\u00f3 la colina de los 
s\u00e1tiros que hab\u00eda a la 
entrada de la puerta de 
Josu\u00e9, gobernador de la 
ciudad, la cual se 
encuentra a la derecha 
del que entra por la 
puerta de la ciudad. 
{I}9_{/}Pero los sacerdotes 
de las colinas no iban al 
altar del Se\u00f1or en 
Jerusal\u00e9n, aunque com\u00edan 
los panes sin levadura 
con sus hermanos. 
{I}10_{/}Adem\u00e1s profan\u00f3 el 
Tofet en el valle de Ben 
Hinn\u00f3n, para que nadie 
pasase a su hijo o a su 
hija por el fuego en 
honor de Moloc. 
{I}11_{/}Suprimi\u00f3 los 
caballos consagrados al 
sol por los reyes de Jud\u00e1 
a la entrada del templo 
del Se\u00f1or, cerca del 
aposento cuidado por el 
eunuco Natanm\u00e9lec, en el 
atrio, y quem\u00f3 el carro 
del sol. {I}12_{/}Destruy\u00f3 
los altares que hab\u00eda 
sobre el terrado de la 
estancia superior de 
Acaz, construidos por los 
reyes de Jud\u00e1, y los 
altares que Manas\u00e9s hab\u00eda 
levantado en los dos 
atrios del templo del 
Se\u00f1or; los hizo all\u00ed 
pedazos y arroj\u00f3 el polvo 
al torrente Cedr\u00f3n. 
{I}13_{/}Profan\u00f3 las colinas 
que hab\u00eda al oriente de 
Jerusal\u00e9n y al sur del 
monte Olivete, y que 
Salom\u00f3n, rey de Israel, 
hab\u00eda edificado a 
Astart\u00e9, \u00eddolo repugnante 
de Moab, y a Cam\u00f3s, \u00eddolo 
repugnante de los 
amonitas. {I}14_{/}Despedaz\u00f3 
las estelas, los cipos 
sagrados y llen\u00f3 sus 
lugares de huesos 
humanos.
{I}15_{/}Destruy\u00f3 el altar 
que hab\u00eda en Betel, y el 
santuario{I} {/}que hab\u00eda 
construido Jerobo\u00e1n, hijo 
de Nabat, el que hab\u00eda 
inducido a Israel a 
pecar; hizo pedazos sus 
piedras, reduci\u00e9ndolas a 
polvo, y quem\u00f3 el cipo 
sagrado. {I}16_{/}De regreso, 
al ver los sepulcros que 
hab\u00eda en el monte, envi\u00f3 
a recoger los huesos de 
los sepulcros y los quem\u00f3 
en el altar; de este modo 
profan\u00f3, conforme a la 
palabra del Se\u00f1or, 
pronunciada por el hombre 
de Dios cuando Jerobo\u00e1n, 
durante la solemnidad, 
estaba de pie ante el 
altar. {I}17_{/}Luego, volvi\u00f3 
su mirada hacia el 
sepulcro del hombre de 
Dios que hab\u00eda predicho 
estas cosas, y dijo: 
\u00ab\u00bfQu\u00e9 monumento es aquel 
que diviso?\u00bb. Los de la 
ciudad respondieron: \u00abEs 
el sepulcro del hombre de 
Dios que vino de Jud\u00e1 y 
predijo las cosas que t\u00fa 
has hecho sobre el altar 
de Betel\u00bb. {I}18_{/}Y \u00e9l 
orden\u00f3: \u00abDejadlo; que 
nadie remueva sus 
huesos\u00bb. As\u00ed sus huesos 
fueron conservados junto 
con los huesos del 
profeta oriundo de 
Samar\u00eda.
{I}19_{/}Jos\u00edas suprimi\u00f3 
tambi\u00e9n todos los 
santuarios de las colinas 
que hab\u00eda en las ciudades 
de Samar\u00eda, construidos 
por los reyes de Israel, 
irritando al Se\u00f1or. Hizo 
con ellos lo mismo que 
hab\u00eda hecho en Betel. 
{I}20_{/}Inmol\u00f3 sobre los 
altares a todos los 
sacerdotes de las colinas 
que hab\u00eda all\u00ed, quem\u00f3 
sobre ellos huesos 
humanos y luego se volvi\u00f3 
a Jerusal\u00e9n.
RESTAURACI\u00d3N DE LA 
PASCUA{/}

{I}21_{/}El rey orden\u00f3 a todo 
el pueblo: \u00abCelebrad la 
pascua del Se\u00f1or, vuestro 
Dios, conforme est\u00e1 
escrito en el libro de la 
alianza\u00bb. {I}22_{/}En verdad, 
nunca se hab\u00eda celebrado 
una pascua como \u00e9sta 
desde el tiempo de los 
jueces que hab\u00edan 
gobenado a Israel, ni en 
todo el tiempo de los 
reyes de Israel y de 
Jud\u00e1. {I}23_{/}S\u00f3lo en el a\u00f1o 
dieciocho del rey Jos\u00edas 
se celebr\u00f3 en Jerusal\u00e9n 
una pascua semejante en 
honor del Se\u00f1or.
{I}24_{/}Jos\u00edas extermin\u00f3 
tambi\u00e9n a los 
nigromantes, a los 
adivinos, los fetiches, 
los \u00eddolos y todos los 
\u00eddolos repugnantes que se 
ve\u00edan en el pa\u00eds de Jud\u00e1 
y en Jerusal\u00e9n, a fin de 
llevar a efecto las 
palabras de la ley 
escritas en el libro que 
hab\u00eda encontrado el 
sacerdote Jelc\u00edas en el 
templo del Se\u00f1or. {I}25_{/}Ni 
antes ni despu\u00e9s de 
Jos\u00edas hubo un rey que se 
volviera como \u00e9l al Se\u00f1or 
con todo su coraz\u00f3n, con 
toda su alma y con toda 
su fuerza, conforme en 
todo con la ley de 
Mois\u00e9s.
{I}26_{/}Sin embargo, el 
Se\u00f1or no depuso su ira 
contra Jud\u00e1 a causa de 
todos los ultrajes con 
que le hab\u00eda irritado 
Manas\u00e9s. {I}27_{/}Y el Se\u00f1or 
dijo: \u00abApartar\u00e9 tambi\u00e9n 
de mi presencia a Jud\u00e1, 
como apart\u00e9 a Israel; y 
rechazar\u00e9 a esta ciudad, 
Jerusal\u00e9n, que hab\u00eda 
elegido, y el templo, del 
que hab\u00eda dicho: All\u00ed 
estar\u00e1 mi nombre\u00bb.
MUERTE DE JOS\u00cdAS{/}

{I}28_{/}El resto de la 
historia de Jos\u00edas y todo 
lo que hizo est\u00e1 escrito 
en el libro de los anales 
de los reyes de Jud\u00e1.
{I}29_{/}En su tiempo, el 
Fara\u00f3n Nec\u00f3, rey de 
Egipto, fue en ayuda del 
rey de Asiria hacia el 
r\u00edo \u00c9ufrates. El rey 
Jos\u00edas le sali\u00f3 al paso, 
pero el fara\u00f3n le dio 
muerte al primer 
encuentro en Meguido. 
{I}30_{/}Sus oficiales 
llevaron su cad\u00e1ver en un 
carro, de Meguido a 
Jerusal\u00e9n, y lo 
enterraron en su 
sepulcro. El pueblo ungi\u00f3 
y proclam\u00f3 rey en su 
lugar a su hijo Joacaz.
REINADO DE JOACAZ{/}

{I}31_{/}Joacaz ten\u00eda 
veintitr\u00e9s a\u00f1os cuando 
subi\u00f3 al trono, y rein\u00f3 
tres meses en Jerusal\u00e9n. 
Su madre se llamaba 
Jamutal, hija de 
Jerem\u00edas, de Libn\u00e1. 
{I}32_{/}Hizo lo que es malo 
a los ojos del Se\u00f1or, 
como lo hab\u00edan hecho sus 
antepasados. {I}33_{/}Pero el 
Fara\u00f3n Nec\u00f3 lo encaden\u00f3 
en Ribla, en el pa\u00eds de 
Jamat, lo destron\u00f3 de 
Jerusal\u00e9n e impuso al 
pa\u00eds un tributo de tres 
mil cuatrocientos kilos 
de plata y treinta y 
cuatro de oro. {I}34_{/}Y el 
Fara\u00f3n Nec\u00f3 nombr\u00f3 rey a 
Eliaqu\u00edn, hijo de Jos\u00edas, 
en lugar de su padre 
Jos\u00edas, y le cambi\u00f3 el 
nombre en Joaqu\u00edn; a 
Joacaz, lo llev\u00f3 a 
Egipto, donde muri\u00f3. 
{I}35_{/}Joaqu\u00edn entreg\u00f3 la 
plata y el oro al fara\u00f3n. 
Para poder dar al fara\u00f3n 
el oro y la plata tuvo 
que poner un impuesto a 
todo el pa\u00eds, a cada uno 
seg\u00fan sus bienes.
REINADO DE JOAQU\u00cdN{/}

{I}36_{/}Joaqu\u00edn ten\u00eda 
veinticinco a\u00f1os cuando 
subi\u00f3 al trono, y rein\u00f3 
once a\u00f1os en Jerusal\u00e9n. 
Su madre se llamaba 
Zebida, hija de Pedayas, 
de Rum\u00e1. {I}37_{/}Hizo lo que 
es malo a los ojos del 
Se\u00f1or, igual que sus 
antepasados.
{1}24{/}

PRIMERA INCURSI\u00d3N DE 
NABUCODONOSOR{/}

{I}1_{/}En su tiempo, 
Nabucodonosor, rey de 
Babilonia, lo atac\u00f3, y 
Joaqu\u00edn le estuvo 
sometido durante tres 
a\u00f1os; pero luego se 
rebel\u00f3 contra \u00e9l. {I}2_{/}Y 
el Se\u00f1or mand\u00f3 contra \u00e9l 
bandas de caldeos, de 
sirios, moabitas y 
amonitas; las mand\u00f3 
contra Jud\u00e1 para 
destruirlo, conforme a la 
palabra que el Se\u00f1or 
hab\u00eda pronunciado por 
medio de sus siervos los 
profetas. {I}3_{/}Esto 
sucedi\u00f3 contra Jud\u00e1 por 
mandato del Se\u00f1or, que 
quer\u00eda apartarlo de su 
presencia a causa de 
todos los pecados 
cometidos por Manas\u00e9s 
{I}4_{/}y de la sangre 
inocente que \u00e9l hab\u00eda 
derramado hasta llenar 
Jerusal\u00e9n. El Se\u00f1or no 
quiso perdonar.
{I}5_{/}El resto de la 
historia de Joaqu\u00edn y 
todo lo que hizo est\u00e1 
escrito en el libro de 
los anales de los reyes 
de Jud\u00e1. {I}6_{/}Joaqu\u00edn 
muri\u00f3, y le sucedi\u00f3 en el 
trono su hijo Jecon\u00edas.
{I}7_{/}El rey de Egipto no 
volvi\u00f3 a salir m\u00e1s de su 
pa\u00eds, porque el rey de 
Babilonia hab\u00eda 
conquistado todas sus 
posesiones desde el 
torrente de Egipto hasta 
el r\u00edo \u00c9ufrates.
REINADO DE JECON\u00cdAS{/}

{I}8_{/}Jecon\u00edas ten\u00eda 
dieciocho a\u00f1os cuando 
subi\u00f3 al trono, y rein\u00f3 
tres meses en Jerusal\u00e9n. 
Su madre se llamaba 
Nejust\u00e1, hija de Elnat\u00e1n, 
de Jerusal\u00e9n. {I}9_{/}Hizo lo 
que es malo a los ojos 
del Se\u00f1or, igual que su 
padre.
{I}10_{/}En su tiempo las 
tropas de Nabucodonosor, 
rey de Babilonia, fueron 
contra Jerusal\u00e9n, y la 
sitiaron. 
{I}11_{/}Nabucodonosor mismo, 
rey de Babilonia, lleg\u00f3 
mientras sus tropas 
sitiaban la ciudad. 
{I}12_{/}Entonces Jecon\u00edas, 
rey de Jud\u00e1, sali\u00f3 al 
encuentro del rey de 
Babilonia, \u00e9l y su madre, 
sus cortesanos, sus 
magnates y sus eunucos. Y 
el rey de Babilonia los 
captur\u00f3 al a\u00f1o octavo de 
su reinado. {I}13_{/}Sac\u00f3 de 
all\u00ed, como hab\u00eda dicho el 
Se\u00f1or, todos los tesoros 
del templo del Se\u00f1or y 
del palacio real, e hizo 
pedazos todos los objetos 
de oro que Salom\u00f3n, rey 
de Israel, hab\u00eda 
fabricado para el 
santuario del Se\u00f1or. 
{I}14_{/}Deport\u00f3 a todo 
Jerusal\u00e9n, a todos los 
magnates y poderosos, 
unos diez mil, y a todos 
los herreros y 
cerrajeros. No dej\u00f3 m\u00e1s 
que las gentes pobres.
{I}15_{/}Llev\u00f3 cautivos a 
Babilonia a Jecon\u00edas y a 
la madre del rey, a sus 
mujeres, a sus eunucos y 
a los nobles del pa\u00eds. 
{I}16_{/}Se llev\u00f3 tambi\u00e9n a 
todos los ricos, unos 
siete mil, y a los 
herreros y cerrajeros, 
unos mil, todos ellos 
hombres aptos para la 
guerra. {I}17_{/}Y el rey de 
Babilonia, en lugar de 
Jecon\u00edas, puso por rey a 
Matan\u00edas, su t\u00edo, y le 
cambi\u00f3 el nombre en 
Sedec\u00edas.
SEDEC\u00cdAS, \u00daLTIMO REY DE 
JUD\u00c1{/}

{I}18_{/}Sedec\u00edas ten\u00eda 
veinti\u00fan a\u00f1os cuando 
subi\u00f3 al trono, y rein\u00f3 
once a\u00f1os en Jerusal\u00e9n. 
Su madre se llamaba 
Jamutal, hija de 
Jerem\u00edas, de Libn\u00e1. 
{I}19_{/}Hizo lo que es malo 
a los ojos del Se\u00f1or, 
igual que Joaqu\u00edn. 
{I}20_{/}Por eso, el Se\u00f1or 
mont\u00f3 en c\u00f3lera contra 
Jerusal\u00e9n y contra Jud\u00e1 y 
los apart\u00f3 de su 
presencia. Sedec\u00edas se 
rebel\u00f3 contra el rey de 
Babilonia.
{1}25{/}

MUERTE DE SEDEC\u00cdAS{/}

{I}1_{/}El a\u00f1o noveno de 
su reinado, el d\u00eda d\u00e9cimo 
del mes d\u00e9cimo, 
Nabucodonosor, rey de 
Babilonia, lleg\u00f3 con todo 
su ej\u00e9rcito contra 
Jerusal\u00e9n, y la siti\u00f3; y 
construyeron un muro de 
asedio alrededor. {I}2_{/}La 
ciudad estuvo sitiada 
hasta el a\u00f1o und\u00e9cimo del 
rey Sedec\u00edas. {I}3_{/}Al 
cuarto mes, el d\u00eda noveno 
del mes, la carest\u00eda era 
tan recia en la ciudad 
que no hab\u00eda pan para el 
pueblo. {I}4_{/}Entonces se 
practic\u00f3 una brecha en la 
ciudad, y todos los 
hombres de armas huyeron 
de noche por la puerta 
entre los dos muros que 
daban al jard\u00edn real, 
mientras los caldeos 
rodeaban la ciudad, y 
escaparon hacia la Arab\u00e1. 
{I}5_{/}Pero el ej\u00e9rcito de 
los caldeos persigui\u00f3 al 
rey y lo alcanz\u00f3 en la 
llanura de Jeric\u00f3; todo 
el ej\u00e9rcito lo abandon\u00f3 y 
se dispers\u00f3. 
{I}6_{/}Apresaron al rey, y 
lo condujeron a Ribla, 
ante el rey de Babilonia, 
el cual pronunci\u00f3 contra 
\u00e9l la sentencia. 
{I}7_{/}Degoll\u00f3 a sus hijos 
en su presencia, y a \u00e9l 
le sac\u00f3 los ojos y lo 
llev\u00f3 encadenado a 
Babilonia.
DESTRUCCI\u00d3N DEL TEMPLO Y 
DEPORTACI\u00d3N DE JUD\u00c1{/}

{I}8_{/}El mes quinto, el 
s\u00e9ptimo d\u00eda del mes -el 
a\u00f1o diecinueve del rey 
Nabucodonosor, rey de 
Babilonia-, Nebuzard\u00e1n, 
jefe de la escolta y 
ministro del rey de 
Babilonia, lleg\u00f3 a 
Jerusal\u00e9n; {I}9_{/}incendi\u00f3 
el templo del Se\u00f1or y el 
palacio real y prendi\u00f3 
fuego a todas las casas y 
palacios de Jerusal\u00e9n. 
{I}10_{/}Todo el ej\u00e9rcito de 
los caldeos, que estaba a 
las \u00f3rdenes del jefe de 
la escolta, demoli\u00f3 las 
murallas de Jerusal\u00e9n. 
{I}11_{/}Nebuzard\u00e1n, jefe de 
la escolta, deport\u00f3 al 
resto de la poblaci\u00f3n que 
quedaba en la ciudad, a 
los pr\u00f3fugos que se 
hab\u00edan pasado al rey de 
Babilonia y al resto de 
la plebe. {I}12_{/}S\u00f3lo dej\u00f3 
a los m\u00e1s pobres para el 
cultivo de los vi\u00f1edos y 
los campos.
{I}13_{/}Los caldeos hicieron 
pedazos las columnas de 
bronce que hab\u00eda en el 
templo del Se\u00f1or, las 
basas y la pila de 
bronce, y llevaron el 
bronce a Babilonia. 
{I}14_{/}Tomaron las ollas, 
las palas, los cuchillos, 
las cazuelas y todos los 
instrumentos de cobre con 
los que se hac\u00eda el 
servicio sagrado. {I}15_{/}El 
jefe de la escolta tom\u00f3 
tambi\u00e9n los incensarios, 
las copas y dem\u00e1s objetos 
de oro y plata. {I}16_{/}No 
se pod\u00eda calcular el peso 
de las dos columnas, de 
la pila y de las basas, 
hechas por Salom\u00f3n para 
el templo del Se\u00f1or, todo 
ello de bronce. {I}17_{/}La 
altura de una columna era 
de nueve metros, y encima 
hab\u00eda un capitel de 
bronce cuya altura era de 
dos metros y medio; 
alrededor del capitel 
hab\u00eda una guirnalda con 
granadas, todo ello de 
bronce. La segunda 
columna era igual.
{I}18_{/}El jefe de la 
escolta apres\u00f3 al sumo 
sacerdote Serayas, al 
sacerdote segundo 
Sofon\u00edas y a los tres 
guardianes de la puerta, 
{I}19_{/}al eunuco que ten\u00eda 
a su cargo a la gente de 
la guerra y a cinco 
hombres de los \u00edntimos 
del rey que se 
encontraban en la ciudad, 
al secretario del general 
del ej\u00e9rcito que alistaba 
a la gente del pa\u00eds y a 
sesenta hombres que hab\u00eda 
en la ciudad. 
{I}20_{/}Nebuzard\u00e1n, jefe de 
la escolta, los condujo 
ante el rey de Babilonia, 
en Ribla. {I}21_{/}Y el rey 
de Babilonia los mand\u00f3 
matar en Ribla, en la 
tierra de Jamat. As\u00ed Jud\u00e1 
fue deportado lejos de su 
tierra.
GODOL\u00cdAS, GOBERNADOR DE 
JUD\u00c1{/}

{I}22_{/}Nabucodonosor, rey 
de Babilonia, puso al 
frente del pueblo que 
qued\u00f3 en Jud\u00e1 a Godol\u00edas, 
hijo de Ajic\u00e1n, hijo de 
Saf\u00e1n. {I}23_{/}Cuando los 
jefes y el ej\u00e9rcito se 
enteraron de que el rey 
de Babilonia hab\u00eda hecho 
gobernador a Godol\u00edas, 
fueron a presentarse a \u00e9l 
en Misp\u00e1: Ismael, hijo de 
Netan\u00edas; Juan, hijo de 
Carej; Serayas, hijo de 
Tanjumet, el netofita; 
Yezan\u00edas, de Maac\u00e1, con 
sus hombres. 
{I}24_{/}Godol\u00edas les prest\u00f3 
juramento a ellos y a sus 
hombres, y les dijo: \u00abNo 
teng\u00e1is miedo en servir a 
los caldeos; volved a 
vuestro pa\u00eds, servid al 
rey de Babilonia y 
gozar\u00e9is de bienestar\u00bb.
ASESINATO DE GODOL\u00cdAS{/}

{I}25_{/}Pero el s\u00e9ptimo mes 
lleg\u00f3 Ismael, hijo de 
Netan\u00edas y nieto de 
Elisam\u00e1, de estirpe real, 
con diez hombres y mat\u00f3 a 
Godol\u00edas y a los jud\u00edos y 
caldeos que estaban con 
\u00e9l en Misp\u00e1. 
{I}26_{/}Entonces todo el 
pueblo, chicos y grandes, 
y los jefes de las 
milicias se levantaron y 
huyeron a Egipto, porque 
ten\u00edan miedo a los 
caldeos.
REHABILITACI\u00d3N DE 
JECON\u00cdAS{/}

{I}27_{/}El a\u00f1o treinta y 
siete de la cautividad de 
Jecon\u00edas, rey de Jud\u00e1, el 
duod\u00e9cimo mes, el d\u00eda 
veintisiete del mes, Evil 
Merodac, rey de 
Babilonia, el a\u00f1o de su 
ascensi\u00f3n, indult\u00f3 a 
Jecon\u00edas, rey de Jud\u00e1, y 
lo sac\u00f3 de la prisi\u00f3n. 
{I}28_{/}Le trat\u00f3 
ben\u00e9volamente y le 
concedi\u00f3 un trono sobre 
los tronos de los reyes 
que hab\u00eda en Babilonia. 
{I}29_{/}De este modo 
Jecon\u00edas se quit\u00f3 el 
traje de preso y comi\u00f3 a 
la mesa real todos los 
d\u00edas de su vida. {I}30_{/}Su 
sustento cotidiano le fue 
suministrado por el rey, 
d\u00eda a d\u00eda, mientras 
vivi\u00f3.
