{N}1,{/}1: (1-4) Los vv. 1-3 presentan un resumen precioso de la teolog\u00eda de la salvaci\u00f3n y el apostolado. La esperanza escatol\u00f3gica (v. 2) es frecuentemente mencionada en las cartas pastorales, juntamente con la fe y la caridad. Son las tres virtudes teologales, que constituyen la base s\u00f3lida y firme de toda vida cristiana (cf 1Tim 1,5; 2Tim 3,10; Tit 2,2).

{N}1,{/}5: (5-9) En cuanto a los obispos-presb\u00edteros, cf la nota a 1Tim 3,1-7. Una de las cualidades del candidato al sacerdocio ha de ser el conservar fielmente la doctrina recibida de los ap\u00f3stoles y predicarla frente a las falsas doctrinas. La Iglesia es la depositaria de esa doctrina, que sus ministros tienen que transmitir con toda fidelidad y sus exigencias. Es a su luz, no tergivers\u00e1ndola, como hay que responder a los problemas de todos los tiempos. Por lo dem\u00e1s, el ministro de la Iglesia s\u00f3lo puede presentarse como tal si transmite fielmente su doctrina.

{N}1,{/}10: (10-16) Tambi\u00e9n en la carta a Tito, Pablo tiene que poner en guardia frente a los judaizantes. Una vez m\u00e1s se advierte lo dif\u00edcil que resultaba a los jud\u00edos convertidos al cristianismo el abandonar las prescripciones de la ley mosaica. Pablo manifiesta que lo que hace buenas o malas las obras no son aquellas prescripciones, ya caducas despu\u00e9s de la venida de Cristo, que inaugura una nueva ley, sino las disposiciones buenas con que se realizan dentro del esp\u00edritu de esta.

{N}2,{/}11: (11-15) Aunque las pastorales miran m\u00e1s bien a la pr\u00e1ctica de las obras cristianas, aparecen de vez en cuando en ellas principios cristianos, que constituyen su mejor base y fundamento. As\u00ed, en esta per\u00edcopa: la gracia misericordiosa que se ha manifestado en Cristo Jes\u00fas y que se extiende a todos los hombres, la firme esperanza en la venida del Se\u00f1or, el amor de Cristo que se entreg\u00f3 a la muerte de cruz para redimirnos de todos nuestros pecados.

{N}3,{/}4: (4-7) Se afirma el car\u00e1cter gratuito de la justificaci\u00f3n, que se debe no a las buenas obras conformes con la ley natural y la recta raz\u00f3n que nosotros pudi\u00e9ramos hacer, sino a la misericordia de Dios (2Tim 1,9). El \u00ablavatorio de regeneraci\u00f3n\u00bb es el bautismo, cuyos elementos enumera: el agua, la acci\u00f3n del Esp\u00edritu Santo. Igualmente enumera sus efectos: la nueva (re)generaci\u00f3n, la comunicaci\u00f3n del Esp\u00edritu Santo, la gracia santificante y la vida eterna.

