{N}1,{/}1: (1-12) Pablo hace una alabanza entusiasta de la fe de los tesalonicenses. La autenticidad de dicha fe se halla garantizada por las persecuciones que han tenido que soportar. El convencimiento que tienen de haber experimentado la ayuda de Dios en ellas debe llevarles a la firme convicci\u00f3n de la destrucci\u00f3n del mal y del triunfo del evangelio, porque es la palabra de Dios. Ellos han sido purificados para tener una plaza segura en el reino. Por el contrario, los que se han burlado de la voluntad de Dios y han rechazado su palabra ser\u00e1n separados de Dios.

{N}2,{/}1: (1-12) A pesar de las afirmaciones de la primera carta, los \u00e1nimos no se tranquilizaron. Segu\u00edan las preocupaciones y las especulaciones. Por eso, en la segunda se vuelve sobre el asunto. Y se afirma que, antes de la parus\u00eda, tienen que venir los signos anunciadores de la misma. Son mencionados los tres siguientes, que, por raz\u00f3n de la especial dificultad en su identificaci\u00f3n, vamos a tratar en particular: 1) La {C}apostas\u00eda.{/} La defecci\u00f3n en la fe se acent\u00faa en tiempos de dificultad y de persecuci\u00f3n. Como ocurri\u00f3 en tiempos de Ant\u00edoco IV Ep\u00edfanes (176-163 a.C.). Desde entonces, la defecci\u00f3n en la fe o la apostas\u00eda se convirti\u00f3 en un clich\u00e9 y pas\u00f3 al lenguaje apocal\u00edptico, utilizado para describir los tiempos \u00faltimos (Mt 24,10-12: Ap 16,9.21). En este sentido debe interpretarse la apostas\u00eda de 2,3; defecci\u00f3n de aquellos que est\u00e1n destinados a la perdici\u00f3n por haber rechazado la fe y no haber recibido el amor de la verdad que los salva (vv. 10-12). La apostas\u00eda no indica un tiempo concreto; no es una indicaci\u00f3n cronol\u00f3gica gracias a la cual pueda fijarse el punto exacto en el que tendr\u00e1 lugar el fin \u00faltimo. 2) El {C}imp\u00edo.{/} La defecci\u00f3n en la fe se encarna personalmente en el hombre imp\u00edo, en el adversario o el anticristo. \u00bfDe qu\u00e9 o de qui\u00e9n se trata? De ninguna figura hist\u00f3rica en concreto, sino de una fuerza de orden moral en relaci\u00f3n estrecha con Satan\u00e1s (adversario y Satan\u00e1s significan lo mismo). Esta fuerza moral prosigue la lucha comenzada por la serpiente antigua. Se opone a Dios y a su reino entre los hombres. El imp\u00edo simboliza, por tanto, a todos aquellos que, en la lucha del mundo presente, se al\u00edan con Satan\u00e1s contra Cristo y contra su reino. 3) El {C}obst\u00e1culo.{/} Se trata de algo o alguien (vv. 6s) que se opone al imp\u00edo. Estamos ante una designaci\u00f3n simb\u00f3lica. Este obst\u00e1culo que se opone al imp\u00edo comprende varias cosas: desde el amor de Dios que quiere salvar a los hombres y no deja desplegar todas sus fuerzas al imp\u00edo, hasta incluir todas las fuerzas del mes\u00edas y del bien que combaten contra el diablo y sus aliados.

{N}2,{/}13: (2,13-2,5) El evangelio es presentado como una llamada de Dios, en la que se realiza la elecci\u00f3n para la salvaci\u00f3n, gracias a la acci\u00f3n del Esp\u00edritu y, aceptada en la fe, es apertura al gozo de una esperanza inquebrantable, juntamente con el deseo de que tambi\u00e9n otros lleguen a beneficiarse del mismo evangelio.

{N}3,{/}6: (6-18) Probablemente no se trata de meros holgazanes, sino de algunos pretenciosos que se hac\u00edan pasar por ap\u00f3stoles, con la pretensi\u00f3n de vivir \u00abliberados\u00bb, imponiendo a la comunidad la obligaci\u00f3n de sustentarlos. Desarrollaban su actividad cambiando caprichosamente las instrucciones del Ap\u00f3stol. Las instrucciones de Pablo sobre el asunto son claras: que trabajen, como \u00e9l mismo lo hizo estando entre ellos; y si no, que no coman; que la comunidad se aleje de ellos; en todo caso, que no les trate como enemigos, sino que les amoneste como hermanos.

