{N}1,{/}1: (1-5) Pr\u00f3logo extra\u00f1o en Pablo. Despu\u00e9s de constatar con firmeza su condici\u00f3n de ap\u00f3stol, sin tributar elogio alguno a los destinatarios, concreta que la \u00abgracia y la paz\u00bb vienen de Cristo, que se entreg\u00f3 por nosotros.

{N}1,{/}11: (11-24) Despu\u00e9s de un fuerte reproche a los g\u00e1latas, les hace saber que el evangelio que les ha predicado lo ha recibido de Jesucristo (vv. 11s); ni antes de su conversi\u00f3n ni despu\u00e9s de ella pudo recibirlo de los hombres. Del v. 16 podr\u00eda concluirse la necesidad de la contemplaci\u00f3n previa a la predicaci\u00f3n. Muchos padres ven en el v. 18 un reconocimiento del primado de Pedro por parte de Pablo; el verbo \u00abistorein\u00bb en el griego helen\u00edstico significa la visita a una persona o monumento que, por su importancia, merec\u00eda ser visitado.

{N}2,{/}1: (1-10) Su doctrina est\u00e1 de acuerdo con la propuesta por Pedro en el concilio de Jerusal\u00e9n. Los ap\u00f3stoles confirman la predicaci\u00f3n de Pablo. Este, que no hab\u00eda cedido a las exigencias de los judaizantes empe\u00f1ados en la circuncisi\u00f3n de Tito, no fue obligado ahora a realizarla. Se preocupa Pablo por estar de acuerdo con los Ap\u00f3stoles.

{N}2,{/}11: (11-21) Otro episodio que confirma el acuerdo de su doctrina con la de Pedro. Este, que en el concilio hab\u00eda ense\u00f1ado que la ley mosaica hab\u00eda perdido su valor, ahora en Antioqu\u00eda hab\u00eda comido con los gentiles. Pero al llegar a Antioqu\u00eda los judaizantes, se retra\u00eda de comer con los gentiles, actitud en la que le sigui\u00f3 el mismo Bernab\u00e9. Pablo cay\u00f3 en seguida en la cuenta de las consecuencias funestas que pod\u00eda traer aquella actitud, y se opuso p\u00fablicamente a ella (pod\u00eda dar a entender que continuaban en vigor las prescripciones de la ley). Pens\u00f3 que Pedro hab\u00eda ido demasiado lejos en su condescendencia. El mismo t\u00e9rmino \u00absimulaci\u00f3n\u00bb indica que la actitud pr\u00e1ctica de Pedro no estaba de acuerdo con sus principios. El conjunto de los episodios revela la autoridad de Pedro, a la que con raz\u00f3n acude Pablo. Para v. 16, cf Sal 143,2 y Rom 3,20ss. Advierte la preciosa doctrina del v. 20 y el grado de identificaci\u00f3n con Cristo que lleg\u00f3 a conseguir Pablo. \u00c9l ha venido a ser el principio y motor de toda la vida y actividad de Pablo. Y deber\u00e1 serlo de todo cristiano, que, muerto al hombre viejo, debe vivir una vida nueva en Cristo como en su ambiente vital.

{N}3,{/}6: (6-14) Para el argumento tomado de Abrah\u00e1n, cf Rom 4,1-25. En un doble sentido puede decirse que la ley nos hace esclavos de maldici\u00f3n: {C}a){/} cf v. 10 y Dt 27,26; ahora bien, \u00bfera posible el cumplimiento de toda la ley? (cf Mt 23,4; Jn 7,19; He 7,53; 15,10; Rom 2,17-24); {C}b){/} adem\u00e1s, la ley ense\u00f1a el bien que debemos hacer y el mal que hay que evitar. Pero ella por s\u00ed misma no da la gracia necesaria para conseguirlo; nos hace con ello hijos de ira y esclavos de las maldiciones con que amenaza a los transgresores. Cristo asumi\u00f3 esa maldici\u00f3n que pesaba sobre nosotros, y con su muerte nos redimi\u00f3 de ella. Esta ha hecho posible que la bendici\u00f3n de Abrah\u00e1n pasase a los gentiles, ya que la ley con sus prescripciones rituales era el muro que separaba a jud\u00edos y gentiles (cf Ef 2,11ss). Para los vv. 11s, cf Hab 2,4; Lev 18,5, y Rom 3,24ss: mientras que la fe mira a los actos internos, a las disposiciones interiores, la ley mira a los actos externos.

{N}3,{/}15: (15-18) La ley no abroga la promesa. Este es un testamento que no puede quedar invalidado por aquella, contrato bilateral que vino cuatrocientos treinta a\u00f1os m\u00e1s tarde (\u00c9x 12,40s). La promesa es un don gratuito que se obtiene por la sola fe, mientras que la ley exige unas obras, y la herencia por ellas recibida tendr\u00eda raz\u00f3n de salario. Para que la promesa permanezca en pie, la herencia tiene que conferirse por la fe en Cristo (don gratuito), no por la ley (no don, sino salario).

{N}3,{/}19: (3,19-4,7) Surge la pregunta: \u00bfcu\u00e1l fue entonces la misi\u00f3n de la ley? Pablo le se\u00f1ala un triple papel: {C}a){/} manifestar las transgresiones y aumentarlas (al no dar la gracia para cumplirlas), y mediante ello disponer al hombre a la fe en Cristo (al conocer su debilidad e impotencia pondr\u00eda su esperanza en Cristo, de quien vendr\u00eda la gracia); {C}b){/} servir de pedagogo que ense\u00f1ara el camino para llegar a Cristo (advierte la en aquel tiempo sorprendente doctrina de los vv. 26-29: todos son una misma cosa; m\u00e1s a\u00fan, \u00abuno\u00bb en Cristo Jes\u00fas: el griego utiliza el masculino \u00abeis\u00bb no el neutro \u00aben\u00bb); {C}c){/} servir al hombre de tutela hasta la mayor\u00eda de edad, la plenitud de los tiempos en que Cristo le concede la filiaci\u00f3n divina y el pleno derecho a las promesas. Los \u00abelementos del mundo\u00bb del v. 3 parecen designar los principados y potestades que manten\u00edan a los hombres bajo su tutela por medio de la ley (cf 3,19; Col 2,18.20). Advierte la profunda doctrina teol\u00f3gica de vv. 4s. (cf Rom 8,15ss). La conversi\u00f3n de los g\u00e1latas fue obra de Dios.

{N}4,{/}21: (21-31) El AT, dado en el Sina\u00ed, est\u00e1 simbolizado en la esclava Agar y la Jerusal\u00e9n terrestre. El NT, promulgado por Cristo, lo est\u00e1 en Sara y en la Jerusal\u00e9n celeste, o mejor en la Iglesia peregrina que culminar\u00e1 su camino en la Jerusal\u00e9n gloriosa del cielo. Esta es nuestra madre y nosotros sus hijos, los hijos de la promesa, los herederos con Cristo de la gloria celestial.

{N}5,{/}1: (1-12) Cristo no s\u00f3lo nos ha liberado de las prescripciones rituales de la ley, sino en rigor de toda ley externa; esta podr\u00e1 servir al hombre de indicador del camino a seguir, pero la motivaci\u00f3n radical y \u00faltima, el principio interno y din\u00e1mico de toda obra para el cristiano tiene que ser el amor a Dios y el amor al pr\u00f3jimo. Advierte la constataci\u00f3n del v. 6, cuyas exigencias mencionar\u00e1 despu\u00e9s: la fe que justifica es la fe viva y operante que lleva a las obras de caridad (cf 1Jn 3,22s).

{N}5,{/}13: (13-26) Constataciones y exhortaciones sobre la caridad. Para el v. 14, cf Lev 19,18 y nota a Rom 13,8-10. Se a\u00f1ade un tema querido al Ap\u00f3stol: la vida seg\u00fan la carne y seg\u00fan el Esp\u00edritu (cf Rom 8,1-3): el cristiano tiene que renunciar a las concupiscencias de la naturaleza y dejarse conducir por la acci\u00f3n del Esp\u00edritu, produciendo los frutos que enumera el v. 22.

{N}6,{/}1: (1-18) En esa renuncia para vivir unida a la cruz de Cristo pone el Ap\u00f3stol su gloria (6,14). Los jud\u00edos se gloriaban de la circuncisi\u00f3n; Pablo, de las se\u00f1ales que en su cuerpo han dejado (v. 17) los malos tratos que recibi\u00f3 por parte de los jud\u00edos (cf 2Cor 4,10; 11,23-28).

