{N}1,{/}1: (1-4) Lucas comienza con un pr\u00f3logo, de estilo cl\u00e1sico, similar al que utilizaban los historiadores de la \u00e9poca helenista. Si bien \u00abTe\u00f3filo\u00bb puede designar un personaje ilustre, el evangelio, en realidad, est\u00e1 dirigido a todos los cristianos (Te\u00f3filo=amado de Dios).

{N}1,{/}5: (5-25) El \u00abevangelio de la infancia\u00bb (cc. 1-2) est\u00e1 estructurado en dos d\u00edpticos (en torno a Juan y a Jes\u00fas), dispuestos de tal manera que aparece repetidamente la dignidad superior de Jes\u00fas respecto del Bautista, sobreestimado por algunos de sus disc\u00edpulos. El anuncio del nacimiento de Juan a Zacar\u00edas tiene lugar en el momento cumbre del ejercicio de su sacerdocio: entrar en el santuario del Se\u00f1or a ofrecer el incienso era la funci\u00f3n m\u00e1s sagrada que pod\u00eda realizar un sacerdote, y, seg\u00fan la Misn\u00e1, s\u00f3lo pod\u00eda ser otorgada una vez en la vida. Advierte ya desde un principio los sentimientos de \u00abtemor\u00bb (admiraci\u00f3n) (v. 12) y alegr\u00eda (v. 14) ante la irrupci\u00f3n de lo divino. Para el v. 17, cf Mt 17,10-13. La esterilidad era considerada como un oprobio y un deshonor entre los jud\u00edos (G\u00e9n 30,23; 1Sam 1,5-8).

{N}1,{/}26: (26-38) El \u00abal\u00e9grate\u00bb recuerda la invitaci\u00f3n a la alegr\u00eda con que comenzaban los anuncios mesi\u00e1nicos a la hija de Si\u00f3n (Sof 3,14s; Jl 2,21-27; Zac 2,14; 9,9). La \u00abplenitud\u00bb de gracia de Mar\u00eda hay que deducirla de su condici\u00f3n de madre del mes\u00edas, hijo de Dios, que supone una relaci\u00f3n singular\u00edsima con Dios. Ah\u00ed est\u00e1 el fundamento de los dogmas de su inmaculada concepci\u00f3n y asunci\u00f3n en cuerpo y alma a los cielos, que los exegetas-te\u00f3logos y el sentir de los fieles han ido explicitando, y un d\u00eda el magisterio proclam\u00f3 doctrina revelada. La explicaci\u00f3n tradicional del v. 34 supone en Mar\u00eda un voto previo de virginidad. Otros autores juzgan m\u00e1s probable que Mar\u00eda fue normalmente al matrimonio con Jos\u00e9. Durante el tiempo de los desposorios (duraban un a\u00f1o), Dios le hace saber sus planes sobre ella. La dificultad que encuentra es que durante el tiempo de los desposorios no se pod\u00eda hacer vida matrimonial. El \u00e1ngel, notifica que ser\u00e1 obra del Esp\u00edritu Santo. Mar\u00eda, al descubrir la misi\u00f3n para la que Dios la destina y para reservarse completamente para su hijo, habr\u00eda emitido, de acuerdo con Jos\u00e9, el voto de continencia. La respuesta de Mar\u00eda, que recoge el tradicional rezo del \u00e1ngelus, recuerda el momento cumbre del amor de Dios a los hombres y la respuesta modelo de Mar\u00eda para toda vocaci\u00f3n cristiana.

{N}1,{/}39: (39-56) La ciudad de Zacar\u00edas e Isabel se identifica con Ain Karim, seis kil\u00f3metros al oeste de Jerusal\u00e9n. El \u00abMagnificat\u00bb est\u00e1 inspirado en el canto de Ana (1Sam 2,1-10). Mar\u00eda pone de relieve no la virtud de la humildad, sino su humilde condici\u00f3n social. Todo \u00e9l es un canto a la misericordia de Dios para con los pobres y humildes, en quienes Dios se complace y a los que colma de bienes espirituales. Mar\u00eda permaneci\u00f3 con Isabel hasta despu\u00e9s del nacimiento de Juan (v. 56), dato que anticipa por el sistema de eliminaci\u00f3n. Cf {C}Intr.{/}

{N}1,{/}57; (57-80) La circuncisi\u00f3n, se\u00f1al de la alianza de Dios con Israel (G\u00e9n 17,1-14), incorporaba al ni\u00f1o al pueblo de Israel. El \u00abBenedictus\u00bb, lleno de alusiones al AT, alaba en su primera parte (vv. 68-75) a Dios por las promesas del AT, y concluye con la esperanza de su pr\u00f3xima realizaci\u00f3n. En la segunda (vv. 76-79) celebra que van a cumplirse mediante la intervenci\u00f3n del hijo de Zacar\u00edas.

{N}2,{/}1: (1-21) Se trata probablemente de un censo realizado por los a\u00f1os 8-6 a.C. en Palestina por Cirino, aplicaci\u00f3n de un censo general del imperio, decretado por Augusto el 746 de la fundaci\u00f3n de Roma. Dionisio el Exiguo, monje del s. VI, que tuvo la feliz idea de tomar como punto de partida para el c\u00f3mputo del tiempo el nacimiento de Cristo, crey\u00f3 que este hab\u00eda nacido el 753 de la fundaci\u00f3n de Roma, aunque el hecho tuvo lugar probablemente en el 748. El nacimiento en Bel\u00e9n da lugar al cumplimiento de Mal 5,1-3. \u00abPrimog\u00e9nito\u00bb es el t\u00e9rmino t\u00e9cnico para designar al primer nacido, que ten\u00eda que ser ofrecido y rescatado en el templo; no se concluye que Mar\u00eda tuviera m\u00e1s hijos. El nacimiento de Jes\u00fas tiene lugar en condiciones de humildad y pobreza extremas; no habiendo encontrado albergue en la posada (o no viendo en esta el lugar adecuado para el acontecimiento que esperaban), Mar\u00eda y Jos\u00e9 se retiran a una de las cuevas que se encontraban en las colinas que rodean Bel\u00e9n. La primera manifestaci\u00f3n del nacimiento de Jes\u00fas se hace a los pobres y humildes. Apenas nacido el salvador, los \u00e1ngeles proclaman la misi\u00f3n que viene a realizar: glorificar al Padre y traer a los hombres la paz mesi\u00e1nica.

{N}2,{/}22: (22-38) Lucas describe con amplitud este acto cultual en el templo de Jerusal\u00e9n; la ciudad santa ocupa un lugar eminente en este evangelio. Cf \u00c9x 13,2; Lev 12,2. Ya al principio del evangelio aparece el universalismo, en boca de Sime\u00f3n (v. 32), y el anuncio de que el mes\u00edas ser\u00eda \u00abblanco de contradicci\u00f3n\u00bb, situaci\u00f3n que afectar\u00eda tambi\u00e9n a la madre del mes\u00edas (v. 35).

{N}2,{/}41: (41-52)El \u00fanico episodio que conocemos de la adolescencia de Jes\u00fas es un ejemplo de cumplimiento de un deber religioso, y en familia. A la pregunta de Jos\u00e9 y Mar\u00eda, Jes\u00fas responde con unas palabras que les resultaron misteriosas. Son las primeras pronunciadas por Jes\u00fas consignadas en el evangelio, y muestran su conciencia de ser \u00abel Hijo\u00bb. Dice, como siempre, \u00abmi Padre\u00bb, no \u00abnuestro Padre\u00bb. Cf Jn 5,18.

{N}2,{/}51: (51-52) Jes\u00fas vive sumiso a Jos\u00e9 y Mar\u00eda. Cumple con ello la voluntad del Padre. Crec\u00eda en todos los aspectos y se iba preparando para la misi\u00f3n futura que le esperaba. El Padre se complac\u00eda sobremanera en ello. Y experimentaban una impresi\u00f3n gratamente favorable cuantos segu\u00edan todos sus pasos. 
{N}3,{/}1: (1-18) El a\u00f1o 15 de Tiberio C\u00e9sar fue el 28/29 seg\u00fan el c\u00f3mputo romano (el 27/28 seg\u00fan el c\u00f3mputo sirio). Si a\u00f1adimos los aproximadamente cinco a\u00f1os de la equivocaci\u00f3n de Dionisio el Exiguo, Cristo al comenzar su ministerio p\u00fablico (unos meses despu\u00e9s del comienzo del de Juan) tendr\u00eda unos treinta y cuatro/treinta y cinco a\u00f1os. La indicaci\u00f3n del v. 23 es aproximada, y tal vez s\u00f3lo quiere decir que Cristo ten\u00eda la edad precisa para una funci\u00f3n p\u00fablica. Poncio Pilato fue procurador de Judea del 26 al 36 d.C. Para los vv. 4-6, cf Is 40,3-5; sobre la cita de Mc 1,2s a\u00f1ade el 6a; va muy bien con el universalismo lucano. Al texto paralelo de Mt 3,4-12 a\u00f1ade el contenido de los vv. 10-14; van muy bien a Lucas, que pone con frecuencia de relieve las exigencias que lleva consigo la vocaci\u00f3n cristiana.
\u0095{N}3,{/}19: (19-21) Cf Mt 14,1-12. Lucas anticipa la prisi\u00f3n del Bautista. Para Lucas, historiador de la salvaci\u00f3n, Juan pertenece a la etapa del AT; por ello refiere lo que concierne a \u00e9l antes de introducir a Jesucristo en su ministerio p\u00fablico; ni siquiera lo mencionar\u00e1 en el bautismo de Jes\u00fas.

{N}3,{/}21: (21-22) S\u00f3lo Lucas constata la oraci\u00f3n de Jes\u00fas. Es tema singular suyo; presenta a Cristo en oraci\u00f3n ante los grandes acontecimientos de su vida Cf Is 42,1; alusi\u00f3n al siervo del Se\u00f1or, que encarna el mesianismo de Jes\u00fas. Algunos c\u00f3dices leen: \u00abT\u00fa eres mi hijo, yo te he engendrado hoy\u00bb; ser\u00eda una alusi\u00f3n al Sal 2,7, en que se promete al mes\u00edas un reino universal; estar\u00eda muy de acuerdo con la teolog\u00eda universalista de Lucas. A partir del bautismo, Lucas presentar\u00e1 a Jes\u00fas conducido por la acci\u00f3n del Esp\u00edritu Santo (cf 4,1s.14.18, etc).

{N}3,{/}23: (23-38) La genealog\u00eda de Lucas asciende hasta Ad\u00e1n: Cristo viene a salvar a todos los hombres, inaugurando un nuevo linaje humano (cf Rom 5,12ss). La armonizaci\u00f3n de las genealog\u00edas de Mateo y Lucas (de David a Jos\u00e9 s\u00f3lo tienen dos nombres comunes) es un problema que no ha encontrado explicaci\u00f3n satisfactoria. La explicaci\u00f3n m\u00e1s frecuente dice, conforme a la ley del levirato (cf Dt 25,5-10) que Mateo da la genealog\u00eda legal o regia, y Lucas la ascendencia de sangre. La genealog\u00eda de Lucas es m\u00e1s universalista que la de Mateo.

{N}4,{/}1: (1-11) Cf Mt 4,1-11. Lucas hace resaltar m\u00e1s la acci\u00f3n del Esp\u00edritu Santo. Coloca la segunda tentaci\u00f3n de Mateo en tercer lugar, para hacer culminar la victoria de Cristo como modelo de tentaci\u00f3n y victoria para los cristianos. El tiempo \u00aboportuno\u00bb mira a la oraci\u00f3n del huerto (22,39ss). Satan\u00e1s ejerce su dominio por el pecado (Rom 1-3), por la muerte (Sab 2,24), que lo constituye en pr\u00edncipe de este mundo (Jn 12-31; 1Jn 5,19).

{N}4,{/}15: (15-30) Lucas ha reunido aqu\u00ed dos idas de Jes\u00fas a Nazaret: una al principio de su ministerio, coronada por el \u00e9xito; la segunda, hacia mediados del mismo, en que fue incomprendido y rechazado (cf Mt 13,53-58; Mc 6,1-6). En la primera se presenta como el profeta anunciado por Is 61,1s, que viene a evangelizar a los pobres, lo que determina para siempre la tarea preferencial de la Iglesia. Al anticipar la segunda, seguramente ha pretendido presentar desde un principio la mala acogida que tendr\u00eda por parte de los jud\u00edos (cf Mt 2,1-12).

{N}4,{/}31: (31-37) No resulta f\u00e1cil en los relatos evang\u00e9licos determinar cu\u00e1ndo se trata de una fuerza diab\u00f3lica y cu\u00e1ndo de una enfermedad (que los jud\u00edos atribu\u00edan a los esp\u00edritus malos). Lo cierto es que todo mal, en \u00faltimo t\u00e9rmino, proviene del Maligno, y que la presencia de Jes\u00fas provoca un fuerte enfrentamiento entre las fuerzas del bien y las de mal.

{N}5,{/}1: (1-11) Advi\u00e9rtase el parecido con Jn 21,4-11. El relato da especial relieve a la vocaci\u00f3n de Pedro. La actitud de Cristo, que fundamenta la potestad primacial y la misi\u00f3n apost\u00f3lica de Pedro, infunde \u00e1nimo a este y a sus compa\u00f1eros, anunci\u00e1ndoles con la captura de tan gran cantidad de peces el gran n\u00famero de gentiles que entrar\u00edan en el reino.

{N}5,{/}12: (12-16) Cf Mt 8,1-4. Lucas advierte que Jes\u00fas, despu\u00e9s de sus encuentros con las multitudes, se retiraba a orar, como algo espont\u00e1neo y habitual. Es en la oraci\u00f3n donde el ap\u00f3stol tiene que llenarse de lo que luego debe comunicar a los dem\u00e1s.

{N}5,{/}17: (17-26) Cf Mt 9,1-8. Lucas, sensible a las reacciones que provocaba en las multitudes la presencia de Jes\u00fas, constata el asombro, el temor reverencial, la glorificaci\u00f3n.

{N}5,{/}27: (27-39) Como los disc\u00edpulos (v. 11), tambi\u00e9n Lev\u00ed \u00ablo dej\u00f3 todo\u00bb; el banquete que prepara refleja que deb\u00eda tener una posici\u00f3n elevada. Para el ayuno y met\u00e1foras del pan y del vino, cf Mt 9,14ss. El v. 39, propio de Lucas, se refiere seguramente a los jud\u00edos, que, aferrados al vino a\u00f1ejo de la ley, rechazaban el vino de la nueva alianza. El vino nuevo que ofrece Jes\u00fas no es del gusto de los que han bebido el vino a\u00f1ejo de la ley.

{N}6,{/}1: (1-11) Cf Mt 12,1-4. Cuando est\u00e1 por medio la caridad, no hay que tener ning\u00fan escr\u00fapulo en dejar a un lado la sacralidad del s\u00e1bado y atender al necesitado, con tal que esto no sea una disculpa para omitir los deberes dominicales. En el v. 10 omite el gesto de Jes\u00fas, que mira alrededor con ira y tristeza (Mc 3,5). Lucas omite, frente a Marcos, presentar a Jes\u00fas afectado por emociones profundas.

{N}6,{/}12: (12-19) Antes de la elecci\u00f3n de los ap\u00f3stoles, decisi\u00f3n trascendental para su tarea mesi\u00e1nica, Jes\u00fas pasa la noche en oraci\u00f3n. El relato que sigue (vv. 17-19), com\u00fan a Mateo y Marcos, viene muy bien a Lucas, que se complace en poner de relieve la bondad y misericordia de Jes\u00fas (cf v. 19).

{N}6,{/}20: (20-26) Aqu\u00ed comienza lo que suele llamarse el \u00abpeque\u00f1o inciso\u00bb, que llega hasta 8,3. Contiene material que no est\u00e1 en Marcos, y coincide en parte con Mateo. Se abre con el serm\u00f3n del monte, en el que Lucas, mirando m\u00e1s bien a los gentiles, omite una gran parte del de Mateo, que afecta a los jud\u00edos. Lucas presenta cuatro bienaventuranzas y cuatro imprecaciones (lamentaciones), que anuncian la inversi\u00f3n de las situaciones que tendr\u00e1 lugar en la otra vida. Se advierte que el texto de Lucas, en segunda persona y sin las adiciones de Mateo, est\u00e1 m\u00e1s cercano de la predicaci\u00f3n de Jes\u00fas; en \u00e9l Cristo se dirige a unas personas concretas, que lo han dejado todo y le siguen (v. 20), gentes pobres por lo mismo y con sentido religioso. Cristo no beatifica la pobreza como tal; esta es un mal, que el Dios de la redenci\u00f3n, que es tambi\u00e9n el Dios de la t\u00e9cnica, quiere que superemos. Si bien los pobres, por el mero hecho de serlo, como todo el que sufre, ser\u00e1 objeto de especial predilecci\u00f3n por parte de Dios. Para los \u00abpobres\u00bb, cf 4,16ss. Para los que \u00abtienen hambre y sed\u00bb, advi\u00e9rtase el sentido mesi\u00e1nico de \u00abhambre y sed\u00bb en Is 49,10; 55,1; 65,13; Jn 6,35; Ap 7,16.

{N}6,{/}28: (28-36) Cf Mt 5,38-48. Lucas dice \u00abmisericordiosos\u00bb donde Mateo \u00abperfectos\u00bb. El sentido viene a ser el mismo: la perfecci\u00f3n consiste en la pr\u00e1ctica del amor. A Lucas le va mejor mencionar la misericordia, que es un tema caracter\u00edstico suyo.

{N}6,{/}37: (37-45) Nadie da lo que no tiene (v. 39). No se puede conducir a nadie por el camino de la santidad sin caminar previamente por ese camino. A las palabras de los vv. 43-46, que en Mateo est\u00e1n dirigidas a los falsos profetas (cf 7,16-21) y a los fariseos (cf 12,33-35), Lucas les da un sentido universal. Valen para todos.

{N}6,{/}46: (46-49) Para ser aut\u00e9ntico disc\u00edpulo de Jes\u00fas no bastan las palabras y santas advocaciones. Es preciso, firmemente arraigados en una fe profunda y una caridad ardiente, cumplir la voluntad de Dios (mandamientos, deberes de cada d\u00eda) y practicar las obras de caridad, particularmente con los pobres, luchado por una sociedad m\u00e1s justa, en la que estos disfruten de sus leg\u00edtimos derechos. La necesidad de las obras es resaltada con gran fuerza por el evangelista Lucas, lo cual da al texto una rabiosa actualidad. M\u00e1s a\u00fan, palabras y obras deben ir acordes.

{N}7,{/}1: (1-10) Cf Mt 8,5-13. En Lucas no acude personalmente el oficial; en este evangelio Jes\u00fas no predica inmediatamente a los gentiles; este ministerio comienza en Hechos, despu\u00e9s de pentecost\u00e9s. Lucas pone de relieve la humildad del oficial y la admiraci\u00f3n de Jes\u00fas.

{N}7,{/}12: (12-17) Relato propio de Lucas, que presenta a Jes\u00fas lleno de compasi\u00f3n y bondad ante la desgracia de aquella viuda; advierte los detalles de los vv. 13 y 15. Con frecuencia Lucas presenta a Jes\u00fas como el gran profeta, que trae la palabra definitiva de Dios.

{N}7,{/}18: (18-35) Cf Mt 11,2-15. Se advierte, como en Mateo, la preocupaci\u00f3n de la Iglesia primitiva por no supervalorar ni subestimar al Bautista. Los hijos de la sabidur\u00eda son los que han reconocido en la predicaci\u00f3n del Bautista y de Jes\u00fas el mensaje de Dios, realizando sus designios con justicia y sabidur\u00eda.

{N}7,{/}36: (36-50) No sabemos qui\u00e9n fue esta pecadora; muchos la identifican con Mar\u00eda Magdalena. Cristo se acredita como profeta al penetrar los pensamientos interiores de Sim\u00f3n. La frase de v. 47a, aislada del contexto, ha dado pie para probar que la caridad perfecta perdona los pecados. Pero la frase siguiente y el sentido de la par\u00e1bola muestran que es el perd\u00f3n el que ha provocado el amor: la pecadora se hab\u00eda convertido ante la predicaci\u00f3n de Jes\u00fas, va a casa del fariseo a manifestar a Jes\u00fas el agradecimiento por el perd\u00f3n. Al no tener la lengua semita el verbo \u00abagradecer\u00bb, lo expresa con el verbo bendecir o amar. Besar la rodilla o los pies era se\u00f1al del m\u00e1s profundo agradecimiento.

{N}8,{/}1: (1-3) Frente a los rabinos, que dudaban de la capacidad de la mujer para aprender la tor\u00e1, Cristo incluso las admite a colaborar en el ministerio apost\u00f3lico (cf 1Cor 5,9).

{N}8,{/}4: (4-18) Cf Mt 13,1-23. La par\u00e1bola pretende clarificar los misterios del reino, pero los que carecen de las debidas disposiciones permanecen en su ceguera; aquellas son la causa de esta, no la predicaci\u00f3n de Cristo. La part\u00edcula traducida por \u00abpara que\u00bb puede tener tambi\u00e9n sentido consecutivo.

{N}8,{/}19: (19-21) Cf Mt 12,46-50. Esta per\u00edcopa, que Marcos coloca antes (3,31-35), viene bien aqu\u00ed como conclusi\u00f3n de la ense\u00f1anza de las par\u00e1bolas precedentes (cf vv. 15 y 21).

{N}8,{/}22: (22-56) Lucas presenta los cuatro milagros de Marcos 4,35-5,43; Mt 8,23-34; 9,18-26. Marcos pretende poner de relieve el poder de Jes\u00fas. Lucas, para quien el misterio de Jes\u00fas mes\u00edas se desvela desde el principio, tal vez ha intentado m\u00e1s poner de relieve la bondad y misericordia de Cristo. En el v. 56 aparece por primera vez en Lucas el secreto mesi\u00e1nico tan frecuente en Marcos Cf Mt 8,1-4.

{N}9,{/}1: (1-6) Cf Mt 10,6-39.

{N}9,{/}7: (7-9) Cf Mt 14,1-12. Lucas omite el martirio del Bautista. Tal vez porque no cuadra con su exquisita sensibilidad. Con el \u00abbuscaban verle\u00bb del v. 9 probablemente intenta preparar el encuentro futuro de 23,8-12.

{N}9,{/}11: (11-17) Lucas, como Juan, s\u00f3lo refiere una multiplicaci\u00f3n de los panes; tal vez no conoci\u00f3 Mc 6,45-8,26. Los cuatro evangelistas ponen de relieve el simbolismo eucar\u00edstico (v. 16). Quiz\u00e1 m\u00e1s Lucas, que centra la atenci\u00f3n en el pan, al suprimir la menci\u00f3n de Marcos a los peces.

{N}9,{/}18: (18-21) Entre los vv. 17 y 18 tiene lugar la \u00abgran omisi\u00f3n\u00bb de Lucas, que no refiere el contenido de Mc 6,45-8,26. Como en Mateo, este episodio marca un momento culminante. Lucas consigna que este episodio trascendental fue precedido de la oraci\u00f3n. Tambi\u00e9n aqu\u00ed el \u00absecreto\u00bb se impone con todo rigor: Jes\u00fas es el mes\u00edas, pero desconocen la faceta dolorosa de su mesianismo, que a partir de este momento les va a desvelar.

{N}9,{/}22: Lucas omite la intervenci\u00f3n de Pedro y la dura actitud de Jes\u00fas (Mc 8,32s). Suele suavizar, o no referir, las escenas un tanto violentas.

{N}9,{/}23: (23-27) Los tres sin\u00f3pticos consignan, y en el mismo lugar, estas exigencias, trascendentales y aut\u00e9nticas, de Jes\u00fas. Lucas insiste en que van dirigidas a todos. El \u00abcada d\u00eda\u00bb (v. 23) indica la renuncia constante que exige el seguimiento de Jes\u00fas. Para Lucas, la parus\u00eda est\u00e1 lejos; lo que importa es la lucha de cada d\u00eda por seguir a Jes\u00fas.

{N}9,{/}28: (28-36) Lucas, a diferencia de Mateo (manifestaci\u00f3n de Jes\u00fas como nuevo Mois\u00e9s) y de Marcos (epifan\u00eda de Jes\u00fas oculto), tiene sus caracter\u00edsticas; el episodio ocurre cuando Cristo se encuentra en oraci\u00f3n (v. 28); el tema de la conversaci\u00f3n es \u00absu muerte\u00bb, que tendr\u00eda lugar en Jerusal\u00e9n. El \u00abcargados de sue\u00f1o\u00bb (v. 32) evoca 22,45. Como en Mateo y Marcos, Cristo pretende infundir \u00e1nimo a los disc\u00edpulos y hace o\u00edr la voz del Padre, que recomienda a los disc\u00edpulos escuchar las ense\u00f1anzas precedentes sobre la condici\u00f3n dolorosa del mesianismo de Jes\u00fas y el aparente contrasentido de su muerte, as\u00ed como las exigencias subsiguientes para los disc\u00edpulos.

{N}9,{/}51: (51-55) Aqu\u00ed comienza el viaje a Jerusal\u00e9n (cf {C}Introducci\u00f3n),{/} a lo largo del cual dispone el material discursivo y har\u00e1 menci\u00f3n de la ciudad santa, la ciudad de las promesas, a las que Cristo dar\u00e1 en ella cumplimiento (cf 9,51.53; 13,22; 17,11; 18,31; 19,11). Los samaritanos no se llevaban bien con los jud\u00edos; eran aborrecidos y considerados cism\u00e1ticos por estos (cf Jn 4,9ss). La actitud de Santiago y Juan no se armoniza con el amor y la amabilidad que exige a todo el hombre la ley cristiana. Cf Mc 3,17.

{N}10,{/}1: (1-16) Cf Mt 10,9-16. Lucas distingue dos misiones: la de los doce (9,1-6) (cifra de Israel) y la de los setenta y dos (cifra de las naciones paganas: cf G\u00e9n 10.LXX). El v. 4 indica la urgencia de la situaci\u00f3n; nada debe entretenerlos. Lucas asocia la paz a la salvaci\u00f3n que trae Cristo.

{N}10,{/}17: (17-20) El v. 18 expresa simb\u00f3licamente el efecto de la misi\u00f3n de los disc\u00edpulos. M\u00e1s que los carismas y el poder de hacer milagros vale la vida de la gracia, que abre las puertas del cielo.

{N}10,{/}21: (21-22)  Per\u00edcopa casi id\u00e9ntica a Mt 11,25-27. S\u00f3lo Lucas constata que Jes\u00fas se sinti\u00f3 inundado de gozo bajo la acci\u00f3n del Esp\u00edritu Santo.

{N}10,{/}25: (25-37) A la pregunta del doctor de la ley, Cristo responde con la par\u00e1bola del buen samaritano: un extranjero y hereje (cf Jn 8,48), de quien m\u00e1s bien se pod\u00eda esperar odio, es el que practica la misericordia con el necesitado; \u00e9l es el que estaba en el camino de la vida eterna. Hay que practicar el amor incluso con el enemigo. Pr\u00f3jimo es todo hombre, no s\u00f3lo los connacionales.

{N}10,{/}38: (38-42) No es el hecho de obsequiar a Jes\u00fas lo reprochable, sino el dar a esa actividad demasiada importancia. Mar\u00eda, dedicada a la oraci\u00f3n, ha pasado a ser en la literatura cristiana como el tipo del alma contemplativa; y Marta, preocupada por los quehaceres de la casa, como el tipo de ap\u00f3stol dedicado a la predicaci\u00f3n.

{N}11,{/}1: (1-4) Lucas presenta la ocasi\u00f3n en que Cristo ense\u00f1\u00f3 a sus disc\u00edpulos el padrenuestro; seguramente ya no les bastaban las oraciones habituales jud\u00edas. El \u00abcada d\u00eda\u00bb (en lugar del \u00abhoy\u00bb de Mateo) lleva la interpretaci\u00f3n escatol\u00f3gica a los problemas de cada d\u00eda. El \u00abpecado\u00bb interpreta bien el \u00abdeudas\u00bb de Mateo.

{N}11,{/}5: (5-13) La oraci\u00f3n requiere, para su eficacia, fe y perseverancia. El v. 13 dice \u00abel Esp\u00edritu Santo\u00bb en lugar de \u00abcosas buenas\u00bb de Mt 7,11. Aquel es la cosa buena por excelencia (cf Rom 8,23; 2Cor 1,22; Ef 1,13ss).

{N}11,{/}14: (14-26) Cf Mt 12,22-29.

{N}11,{/}27: (27-28) Se pone de relieve d\u00f3nde est\u00e1 la verdadera dicha: no en las dignidades externas, por grandes que sean, sino en escuchar y cumplir la palabra de Dios. Ah\u00ed radica la dicha de Mar\u00eda (1,45).

{N}11,{/}29: (32) Cf Mt 12,38-42. Lucas pone la se\u00f1al en la predicaci\u00f3n de Jon\u00e1s (v. 32) y la entiende de la predicaci\u00f3n de Jes\u00fas, camino de salvaci\u00f3n para quienes la escuchan y ponen en pr\u00e1ctica.

{N}11,{/}33: (33-36) El v. 36, propio de Lucas, se entiende a la luz del v. 34: quienes tienen un esp\u00edritu humilde, un coraz\u00f3n desprendido, una mente libre de prejuicios recibir\u00e1n y acoger\u00e1n todo el resplandor de la luz, que es la persona de Jes\u00fas y su mensaje. Son los ojos de los hombres los que est\u00e1n enfermos, sin luz.

{N}11,{/}37: (37-53) Cf Mt 23. El sentido del v. 41 podr\u00eda ser que la actitud de amor hace al hombre puro ante Dios y le libera de los preceptos de pureza exterior. Los profetas durante su vida sufrieron persecuci\u00f3n; s\u00f3lo despu\u00e9s de muertos fueron reconocidos como tales y fueron objeto de veneraci\u00f3n. Cristo parece indicar de alguna manera la necesidad pr\u00f3xima de su muerte.

{N}12,{/}1: (1-12) Sobre la blasfemia contra el Esp\u00edritu Santo, cf Mt 12,32. El hombre ha de tener una confianza absoluta en Dios: siempre (v. 7), y particularmente cuando tenga que dar testimonio de Jes\u00fas ante los tribunales.

{N}12,{/}13: (13-21) Preciosa norma sobre el uso que hay que hacer de los bienes terrenos: compartirlos con los dem\u00e1s, que es lo que enriquece ante Dios y asegura el premio en el m\u00e1s all\u00e1.

{N}12,{/}22: (22-34) Cf Mt 6,33 y Lc 12,31: este es m\u00e1s radical al suprimir el \u00abprimero\u00bb. Y exhorta a hacer de las riquezas un tesoro seguro en el cielo, utiliz\u00e1ndolas en servicio de los pobres.

{N}12,{/}35: (35-48) Exhortaci\u00f3n a la vigilancia ante el desconocimiento de la hora en que el hijo del hombre nos pedir\u00e1 cuenta de nuestras obras. A cada uno, conforme a las gracias que haya recibido. Advertencia para quienes han sido constituidos dirigentes de la comunidad cristiana. En Lucas estas ense\u00f1anzas se enmarcan en el contexto de riqueza y pobreza y constituyen una catequesis sobre la vigilancia.

{N}12,{/}49: (49-53) El \u00abfuego\u00bb del v. 49, interpretado a la luz del v. 50, expresar\u00eda el amor divino, que lleva a Cristo a la cruz y se encender\u00e1 en las almas de los hombres. Referido a los vv. 51-53 anunciar\u00eda el estado de guerra espiritual, las disensiones que provocar\u00e1n las diversas actitudes ante el mensaje de Jes\u00fas.

{N}12,{/}54: (12,54-13,5) Para los vv. 54-56, cf Mt 16,2s. Los vv. 57-59, que en Mateo tienen sentido moral, aqu\u00ed lo tienen escatol\u00f3gico: han llegado los tiempos mesi\u00e1nicos y urge la conversi\u00f3n. Cristo niega que las calamidades de 13,1ss fueran debidas a pecados de quienes las sufrieron. Pueden sobrevenir a cualquiera, por lo que urge convertirse. Y ciertamente vendr\u00e1n calamidades similares sobre los jud\u00edos si no hacen penitencia ante la predicaci\u00f3n de Cristo.

{N}13,{/}5: (5-9) La par\u00e1bola expresa la paciencia con que Dios espera la conversi\u00f3n del pecador. Algunos ven en los \u00abtres a\u00f1os\u00bb el tiempo del ministerio p\u00fablico de Cristo, durante el cual espera la conversi\u00f3n de los jud\u00edos.

{N}13,{/}10: (10-17) Cf nota a Mt 12,1-14. Relato peculiar de Lucas, en que aparece la delicada atenci\u00f3n de Jes\u00fas a los desafortunados, y en este caso a una mujer.

{N}13,{/}22: (22-30) Cristo va \u00abcamino de Jerusal\u00e9n\u00bb. A la pregunta sobre el n\u00famero de los que se salvan, Cristo contesta con una exhortaci\u00f3n a esforzarse por conseguir la vida eterna. No importa sentirse estar fuera o dentro. Lo que importa es esforzarse por entrar.

{N}13,{/}31: (31-33) Es probablemente Herodes quien quiere alejar a Jes\u00fas de su territorio, con el fin de evitar en \u00e9l todo movimiento mesi\u00e1nico. En su respuesta, Cristo declara que continuar\u00e1 todav\u00eda durante un corto espacio de tiempo (\u00abhoy y ma\u00f1ana\u00bb) su actividad. Despu\u00e9s (\u00abal tercer d\u00eda\u00bb) ir\u00e1 a Jerusal\u00e9n donde consumar\u00e1 la obra que el Padre le ha confiado por medio de su pasi\u00f3n y muerte.

{N}14,{/}1: (1-14) Cristo no trata de dar normas de comportamiento, sino que de las maneras de sentarse concluye una recomendaci\u00f3n: la humildad, condici\u00f3n insoslayable para agradar a Dios. Tenemos que hacernos peque\u00f1os para que \u00e9l no engrandezca.

{N}14,{/}15: (15-24) Cf Mt 22,2-10. Lucas orienta la par\u00e1bola hacia la vocaci\u00f3n de los gentiles; ellos son los invitados del v. 23, que se encuentran fuera de la ciudad (los de dentro son los publicanos y pecadores de Israel). La par\u00e1bola no legitima el abuso que se ha hecho a veces del \u00abcompelle intrare\u00bb, sino que ense\u00f1a el triunfo de la gracia en la vocaci\u00f3n de quienes no ten\u00edan la preparaci\u00f3n suficiente.

{N}14,{/}25: (25-35) Al llamamiento universal precedente siguen ahora las condiciones del seguimiento. Lucas presenta una renuncia m\u00e1s radical que Mateo y Marcos; el \u00abodiar\u00bb del v. 26 expresa con m\u00e1s fuerza el \u00abquiere m\u00e1s\u00bb de Mt 10,37; a la lista de personas a las que hay que renunciar por Cristo (Mt 19,29) a\u00f1ade \u00abla mujer\u00bb, conforme a su radicalismo asc\u00e9tico. El v. 27 expresa un seguimiento m\u00e1s estricto. El v. 33 contiene una adecuada advertencia: quien se decida a un seguimiento radical de Jes\u00fas debe examinar primero su capacidad de renuncia; la llamada y la gracia de Dios exigen una colaboraci\u00f3n humana. Mediante la fidelidad aut\u00e9ntica a ese seguimiento, el disc\u00edpulo de Jes\u00fas sazonar\u00e1 el mundo con el mensaje puramente evang\u00e9lico, como la sal sazona los alimentos.

{N}15,{/}1: (1-10) Los vv. 1-2 expresan la ocasi\u00f3n y finalidad de las tres par\u00e1bolas: Cristo quiere legitimar su conducta de tratar con los pecadores frente a las murmuraciones de escribas y fariseos. Ellos, los pecadores, son la oveja perdida, la moneda perdida, el hijo pr\u00f3digo. Las tres ponen de relieve la inmensa solicitud y misericordia de Dios con los pecadores.

{N}15,{/}11: (11-32) Esta par\u00e1bola es la perla de las par\u00e1bolas de Jes\u00fas. El \u00abevangelio del evangelio\u00bb. En el hijo pr\u00f3digo est\u00e1n representados los publicanos y pecadores; en el hijo mayor los escribas y fariseos, que se consideraban justos porque cumpl\u00edan todos los preceptos de la ley (v. 29) y no toleraban la actitud de Cristo, que acoge a los pecadores en el reino. En ella aparece la profunda psicolog\u00eda del alma pecadora hundida en la humillaci\u00f3n de un desastre, y la infinita bondad de Dios, que es siempre Padre.

{N}16,{/}1: (1-12) El c. 16 trata, en casi su totalidad, de la actitud del cristiano frente a los bienes terrenos. El pecado del administrador est\u00e1 en malversaciones precedentes, no en poner una cantidad superior en el recibo a la realmente prestada; esto le estaba permitido en beneficio propio, y es a lo que ahora renuncia. Lo que el se\u00f1or alaba es la sagacidad con que obr\u00f3 en aquella situaci\u00f3n dif\u00edcil. Los hombres del mundo ponen por sus negocios humanos el inter\u00e9s y la sagacidad que muchas veces no ponen los hijos de la luz por su salvaci\u00f3n (v. 8). Se llama al dinero \u00abinjusto\u00bb (v. 9) porque, si no siempre, s\u00ed muchas veces se obtiene mediante la injusticia. Los vv. 11-12 oponen el dinero \u00abinjusto\u00bb y \u00abajeno\u00bb, los bienes terrenos, exteriores y pasajeros, y el dinero \u00abverdadero\u00bb y \u00abvuestro\u00bb, los bienes espirituales que Dios conf\u00eda y entrega al hombre como medios para conseguir la salvaci\u00f3n. Para el v. 13, cf Mt 6,24.

{N}16,{/}13: (13-18) Con Juan concluye la primera etapa de la historia de la salvaci\u00f3n. Jes\u00fas constituye la etapa central, a la que sigue el tiempo de la Iglesia, como tercera etapa. Para los vv. 17-18, cf Mt 5,18 y 5,32; 19,9.

{N}16,{/}19: (19-31) Seria advertencia para aquellos que, teniendo riquezas, se muestran inmisericordes con los necesitados. No pueden salvarse, aunque cumplan con rigor otros preceptos. La par\u00e1bola va dirigida fundamentalmente a los fariseos, grandes amigos del dinero (v. 14), que pensaban justificarse b\u00e1sicamente por el meticuloso y simple cumplimiento de la ley (11,37ss).

{N}17,{/}1: (1-10) Despu\u00e9s de unas sentencias comunes con Mateo, Lucas da una par\u00e1bola exclusiva suya (vv. 5ss), en la que advierte a los dirigentes de la comunidad cristiana que, despu\u00e9s de haber cumplido fielmente con sus deberes, piensen que no han hecho m\u00e1s que lo que ten\u00edan que hacer. La recompensa que Jes\u00fas promete es un don que Dios libremente les concede.

{N}17,{/}11: (11-19) Jesucristo, que tiene un coraz\u00f3n tan sensible y m\u00e1s que cualquier mortal, manifiesta su satisfacci\u00f3n ante el agradecimiento del samaritano (precisamente el menos obligado a hacerlo) y el sentimiento que le causa la falta de gratitud por parte de los jud\u00edos curados. El agradecimiento es uno de los m\u00e1s nobles sentimientos del coraz\u00f3n humano.

{N}17,{/}20: (20-21) El reino de Dios ha llegado ya. Lo ha tra\u00eddo Cristo con su mensaje, y se ha abierto camino en el coraz\u00f3n de cuantos lo han acogido.

{N}17,{/}22: (22-37) Frente a Mateo, que une la ruina de Jerusal\u00e9n y el fin del mundo. Lucas los presenta separadamente: aqu\u00ed se refiere al fin del mundo, y en 21,5-24, a la ruina de Jerusal\u00e9n. Indica con ello claramente que la segunda venida de Cristo no vendr\u00e1 con la ca\u00edda de Jerusal\u00e9n. En medio de sus pruebas los disc\u00edpulos desear\u00e1n la parus\u00eda, pero esta se demorar\u00e1. Cristo les advierte una vez m\u00e1s que su camino no es un camino de gloria, sino de sufrimiento y repulsa, al que contrapone (v. 25) el poder y la gloria con que aparecer\u00e1 al final de los tiempos. Entonces aparecer\u00e1 con la claridad con que aparece el rel\u00e1mpago en medio del cielo. No es f\u00e1cil la interpretaci\u00f3n del v. 37; probablemente quiere decir que donde haya hombres (cuerpos) se abatir\u00e1 el juicio sobre ellos. Cf Mt 24. Este discurso es peculiar de Lucas, que ha distinguido entre la ruina de Jerusal\u00e9n y el retorno glorioso de Jes\u00fas.

{N}18,{/}1: (1-8) La oraci\u00f3n es tema peculiar lucano. El v. 8b, que conecta bien con 17,37, podr\u00eda indicar el retraso de la parus\u00eda. Cf Mt 24,12.

{N}18,{/}9: (9-14) Peculiar de Lucas. En el pensamiento de Cristo se trata de rechazar la teolog\u00eda farisea de la justificaci\u00f3n por las obras (de la ley), reflejada en la actitud del fariseo; y ense\u00f1ar la justificaci\u00f3n por la misericordia de Dios como don gratuito, expresado en la actitud del publicano, que, no teniendo obras en que confiar, pone su confianza en Dios. Dos par\u00e1bolas que inculcan la perseverancia y la humildad.

{N}18,{/}15: (15-17) Con el 18,15ss Lucas vuelve a conectar con Mc 10,13ss, del que se apart\u00f3 en 9,51. El viaje a Jerusal\u00e9n se contin\u00faa hasta 19,27.

{N}18,{/}18: (18-30) Cf Mt 19,16-26.

{N}18,{/}31: (31-34) Los disc\u00edpulos nunca llegaron a comprender lo de los sufrimientos del mes\u00edas, ni su resurrecci\u00f3n anticipada a la resurrecci\u00f3n universal. De ah\u00ed el desconcierto ante la pasi\u00f3n y resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas, a pesar del anuncio de los profetas.

{N}19,{/}1: (1-10) Relato exclusivo de Lucas, en que aparecen temas peculiares de su teolog\u00eda. Zaqueo, jefe de publicanos, d\u00f3cil a la gracia de Dios, responde no ya con la actitud que exige la justicia de devolver lo defraudado, sino que va m\u00e1s all\u00e1 (cf \u00c9x 21,37; N\u00fam 5,5-7), e incluso est\u00e1 dispuesto a dar la mitad de sus bienes a los pobres. Zaqueo, a pesar de su despreciada profesi\u00f3n, es tambi\u00e9n hijo de Abrah\u00e1n.

{N}19,{/}11: (11-27) Lucas seguramente ha mezclado dos par\u00e1bolas: una similar a la de los talentos de Mt 25,14-30, y otra (vv. 12.14.17.19.27) que alude al viaje de Arquelao a Roma el a\u00f1o 4 a.C. para obtener el t\u00edtulo de rey, al que sigui\u00f3 una delegaci\u00f3n jud\u00eda con el fin de impedirlo. El se\u00f1or rechazado por sus compatriotas, que marcha a un pa\u00eds lejano para volver como rey y pedir cuentas a sus siervos y a sus enemigos, es Jesucristo, que abandona este mundo y volver\u00e1 como juez universal. Con el v. 28 concluye el viaje a Jerusal\u00e9n.

{N}19,{/}29: (29-40) En su relato de la entrada mesi\u00e1nica en Jerusal\u00e9n Lucas constata la alegr\u00eda y alabanza a que da ocasi\u00f3n (v. 37). Recuerda el canto de los \u00e1ngeles (v. 38); es ahora cuando va a glorificar al Padre llevando a cabo la redenci\u00f3n de los hombres en la ciudad santa, acontecimiento esperado durante tantos a\u00f1os Cf Mt 21,1-11.

{N}19,{/}45: (45-48) Lucas presenta el dato escueto de la expulsi\u00f3n, evitando la acci\u00f3n violenta. Subraya el templo como lugar de oraci\u00f3n (cf Is 56,7 y Jer 7,11; cf nota a Mt 21,12-17) y prepara la ense\u00f1anza de Jes\u00fas. La omisi\u00f3n del \u00abpara todas las gentes\u00bb, como en Mateo (cf Mc 11,17), puede obedecer a que cuando escribe Lucas el templo ha desaparecido.

{N}20,{/}9: (9-19) Par\u00e1bola com\u00fan a los tres sin\u00f3pticos. Cf Mt 21,33-46. Al pensamiento original de Cristo y a la doctrina cristol\u00f3gica que insert\u00f3 en ella la comunidad primitiva, Lucas a\u00f1ade su impronta asc\u00e9tica: la intimaci\u00f3n a optar por Cristo, como \u00fanico camino de salvaci\u00f3n (v. 18).

{N}20,{/}20: (20-26) Cf Mt 22,15-22.

{N}20,{/}27: (27-40) Al texto de Marcos y Mateo (cf 22,23-33) a\u00f1ade los vv. 35-36, con los que se presenta con mayor claridad la distinci\u00f3n entre los dos mundos y evita una posible mala interpretaci\u00f3n de Mc 12,25 (\u00abser\u00e1n como \u00e1ngeles en los cielos\u00bb) desde el pensamiento helenista, para el que la resurrecci\u00f3n corporal vendr\u00eda a ser la vuelta del alma a la c\u00e1rcel del cuerpo, conforme a la filosof\u00eda plat\u00f3nica. Nada se dice de la suerte de los imp\u00edos.

{N}21,{/}8: (8-19) En 17,22-37 Lucas trat\u00f3 de la segunda venida de Cristo. Ahora mira a la ruina de Jerusal\u00e9n. Lucas suprime casi todas las alusiones escatol\u00f3gicas. La destrucci\u00f3n de Jerusal\u00e9n ha tenido ya lugar, pero el fin del mundo est\u00e1 lejano. Entretanto, los cristianos tendr\u00e1n que sufrir; los disc\u00edpulos sufrir\u00e1n amenazas, especialmente de orden doctrinal pero permaneciendo fieles en medio de las pruebas conseguir\u00e1n la salvaci\u00f3n.

{N}21,{/}20: (20-24) Con la ca\u00edda de Jerusal\u00e9n el a\u00f1o 70, el tiempo de Israel, que en realidad acab\u00f3 con el ministerio de Cristo, llega a su fin. Siguen los \u00abtiempos de los gentiles\u00bb (v. 24), la etapa de la Iglesia, a la que pasa la vi\u00f1a quitada a los jud\u00edos (cf 20,16). Concluidos estos, despu\u00e9s de un per\u00edodo de tiempo que queda sin definir, tendr\u00e1 lugar el juicio final, a que se refiere la per\u00edcopa siguiente. El v. 24 podr\u00eda insinuar la vuelta final de Israel (cf Rom 11,25; Ap 11,1s).

{N}21,{/}25: (25-28) Cf Mt 24,29-31. Para el t\u00e9rmino redenci\u00f3n, cf Rom 3,24; 8,23.

{N}21,{/}29: (29-33) El t\u00e9rmino \u00abgeneraci\u00f3n\u00bb (v. 32), que puede traducirse por \u00abhumanidad\u00bb, se refiere a todo el proceso de la historia de la salvaci\u00f3n.

{N}21,{/}34: (34-38) Oportuna advertencia; el fin del mundo puede venir para cada uno cuando menos lo espera. Lucas insiste en uno de sus temas predilectos: la oraci\u00f3n. Dado el contacto literario de los vv. 37-38 con Jn 7,53-8,1ss, se piensa que el relato de la mujer ad\u00faltera fue compuesto por Lucas; pudo estar en el proto-Lucas, del que pas\u00f3 a Juan y omiti\u00f3 Lucas.

{N}22,{/}1: (1-6) En el relato de la pasi\u00f3n, Lucas depende menos de Marcos y tiene grandes afinidades con Juan. Como historiador, presenta un relato m\u00e1s ordenado y claro. Frente al relato duro y escalofriante de Marcos, evita las escenas estridentes y trata con m\u00e1s delicadeza a los personajes. La pasi\u00f3n es el \u00faltimo ataque de Satan\u00e1s (4,13), que se oculta detr\u00e1s de Judas y los enemigos de Jes\u00fas. Este es el var\u00f3n de dolores que se humilla, sufre persecuci\u00f3n y ruega por los enemigos. El cristiano ha de seguir a Jes\u00fas como un nuevo Sim\u00f3n de Cirene.

{N}22,{/}7: (7-23) A la instituci\u00f3n de la eucarist\u00eda (vv. 19s) hace preceder la cena pascual (vv. 15-18), con el fin de establecer un paralelismo y presentar la eucarist\u00eda como la nueva pascua cristiana, y esta como el cumplimiento de aquella. Ser\u00e1 el centro del culto del nuevo reino, en el que se cumplen las figuras del antiguo. Cristo convierte el pan y el vino realmente en su cuerpo y su sangre, para ofrecerlo como sacrificio a Dios y darlo como verdadero alimento a los hombres; as\u00ed instituye el sacrificio y el sacramento de la eucarist\u00eda. El texto tiene afinidades con el de 1Cor 11,24ss. Sobre el de Mateo y Marcos a\u00f1ade el \u00abhaced esto en recuerdo m\u00edo\u00bb (v. 19); la acci\u00f3n de los disc\u00edpulos no ser\u00e1 una mera conmemoraci\u00f3n, sino una acci\u00f3n tan real y eficaz como la de Jes\u00fas, pues \u00e9l obrar\u00e1 en ellos y por medio de ellos.

{N}22,{/}31: (31-34) En el v. 32 Cristo confiere a Pedro una funci\u00f3n directiva en la fe en relaci\u00f3n con los dem\u00e1s disc\u00edpulos. Junto con Mt 16,17-19 y Jn 21,15-17 fundamentan el primado de Pedro.

{N}22,{/}35: (35-38) El lenguaje del v. 36 es simb\u00f3lico, expresa la hostilidad que encontrar\u00e1n durante la larga etapa de la Iglesia (cf 12,51). Cristo se declara a s\u00ed mismo el siervo del Se\u00f1or (Is 53,12). Con el \u00abes bastante\u00bb del v. 38, Cristo corta el di\u00e1logo y sale con sus disc\u00edpulos hacia el monte de los Olivos.

{N}22,{/}39: (39-46) Lucas omite o aten\u00faa los detalles del relato de Marcos, que pueden ser entendidos como se\u00f1ales de debilidad humana, y pone de relieve la entrega a la voluntad del Padre, y la recomendaci\u00f3n a los disc\u00edpulos de que se mantengan firmes en la oraci\u00f3n durante la etapa de prueba que les espera. Los vv. 43-44 subrayan la intensidad del sufrimiento interno de Cristo; produjeron tal extra\u00f1eza a algunos cristianos que los suprimieron en algunos manuscritos.

{N}22,{/}47: (47-53) Jes\u00fas rechaza su defensa y cura la oreja herida, gesto de delicadeza, que s\u00f3lo Lucas refiere. Al anteponer el di\u00e1logo al arresto, Lucas pone de relieve que Cristo se entrega libremente (v. 53).

{N}22,{/}54: (54-62) Lucas omite, con su delicadeza habitual, las maldiciones con juramento de Pedro. Y s\u00f3lo \u00e9l recoge el gesto memorable de Jes\u00fas \u00abel Se\u00f1or se volvi\u00f3 y mir\u00f3 a Pedro\u00bb (v. 61), que tan profundamente le conmovi\u00f3. Es la mirada de aliento del Se\u00f1or buscando siempre al hombre ca\u00eddo.

{N}23,{/}1: (1-7) Para que Cristo fuese condenado a muerte ten\u00eda que pronunciar la sentencia el poder romano, que se hab\u00eda reservado el {C}ius gladii{/} en las provincias como Judea. Por ello las acusaciones ten\u00edan que ser de orden pol\u00edtico. Lucas (tambi\u00e9n Juan) constata que Pilato por tres veces reconoci\u00f3 la inocencia de Jes\u00fas (vv. 23,4.14.21).

{N}23,{/}8: (8-12) El silencio de Jes\u00fas es la mejor condenaci\u00f3n de Herodes. El final del relato, exclusivo de Lucas, constata que Herodes y Pilato se hicieron amigos aquel d\u00eda; cada uno se sinti\u00f3 adulado por la deferencia del otro.

{N}23,{/}13: (13-25) Pilato, en su pretensi\u00f3n de liberar a Jes\u00fas, propone dos soluciones de compromiso (el v. 22 alude a la flagelaci\u00f3n, tormento cruel, que Lucas reh\u00faye mencionar), que no dieron resultado. Al fin cedi\u00f3 cobardemente, anteponiendo las conveniencias de su carrera y haciendo honor a sus instintos criminales.
Algunos manuscritos a\u00f1aden el v. 17: \u00abPor la fiesta deb\u00eda soltarles un preso\u00bb. Parece una glosa explicativa.

{N}23,{/}26: (26-32) El dato sobre Sim\u00f3n de Cirene es un eco intencionado de 9,23 y 14,27. Modelo del disc\u00edpulo que camina detr\u00e1s del maestro. S\u00f3lo Lucas contiene el episodio de las mujeres. Cristo se siente conmovido ante los sufrimientos que esperan a ellas y sus hijos en la guerra que precedi\u00f3 a la ca\u00edda de Jerusal\u00e9n. Le\u00f1o verde=Jes\u00fas; el seco=los jud\u00edos.

{N}23,{/}33: (33-38) Lucas, que ha presentado a Jes\u00fas ejerciendo continuamente el ministerio del perd\u00f3n, constata ahora su perd\u00f3n a quienes lo crucifican.

{N}23,{/}39: (39-49) El ladr\u00f3n arrepentido pide a Jes\u00fas que se acuerde de \u00e9l cuando venga a inaugurar su reino, que implicaba, en la creencia de los jud\u00edos, la resurrecci\u00f3n de la muerte. Jes\u00fas le contesta que su petici\u00f3n ser\u00e1 atendida mucho antes de lo que \u00e9l piensa. Para el simbolismo de los fen\u00f3menos c\u00f3smicos, cf Mt 27,51ss. La forma en que muere Jes\u00fas revela al centuri\u00f3n que aquel hombre no pod\u00eda haber cometido el crimen que se le imputaba. Las \u00faltimas palabras de Jes\u00fas (v. 26) tomadas del Sal 31,6, expresan la sumisi\u00f3n y la confianza que \u00e9l tiene en su Padre.

{N}24,{/}1: (1-12) Lucas sit\u00faa las apariciones en Jerusal\u00e9n, en conformidad con su teolog\u00eda de la ciudad santa. En ella tuvieron lugar los grandes acontecimientos salv\u00edficos, y de ella partir\u00e1 la predicaci\u00f3n del evangelio al mundo entero. Por ello modifica en el v. 6 a Mt 16,7. Lucas da especial importancia a las profec\u00edas (cf vv. 25.44), sobre todo a las pronunciadas por Cristo referentes a su pasi\u00f3n, muerte y resurrecci\u00f3n (9,18-22.43-45; 18,31-33). El v. 12 evoca el episodio de Jn 20,3-10, a que alude tambi\u00e9n 24,24.

{N}24,{/}13: (13-25) Relato encantador, propio de Lucas. Refleja el l\u00f3gico desconcierto de los disc\u00edpulos; si Jes\u00fas estuviera vivo, ya tendr\u00eda que hab\u00e9rseles aparecido. El peregrino les reprocha su falta de fe en los profetas, que hab\u00edan anunciado los sufrimientos del mes\u00edas. Ellos descubren a Jesucristo \u00abal partir el pan\u00bb; aunque la expresi\u00f3n no designe necesariamente la eucarist\u00eda, probablemente se trata de ella en este pasaje. Tenemos aqu\u00ed una preciosa catequesis, ambientada en un marco lit\u00fargico, en la que se ponen de relieve la liturgia de la palabra (vv. 19-27) y el encuentro con el Se\u00f1or en el banquete eucar\u00edstico (vv. 30-31).

{N}24,{/}36: (36-43) Es la misma aparici\u00f3n de Jn 20,13-23. Cristo trata de convencer a los disc\u00edpulos, que en ning\u00fan momento se mostraron cr\u00e9dulos, de que lo que ve\u00edan con sus ojos, lo que palpaban con sus manos no era un fantasma, sino una persona real, Jesucristo resucitado.

{N}24,{/}44: (44-49) Frente a la impresi\u00f3n que el v. 44 pudiera dar de que la resurrecci\u00f3n, apariciones y ascensi\u00f3n tuvieron lugar el mismo d\u00eda, cf He 1,1-8. Cristo ha cumplido su misi\u00f3n: predicar la buena nueva a los jud\u00edos y dar su vida por la redenci\u00f3n de los hombres en medio de los sufrimientos anunciados en el AT como voluntad del Padre. Ahora encomienda a sus disc\u00edpulos la evangelizaci\u00f3n de todas las naciones. Para que puedan llevarla a cabo, les promete el env\u00edo del Esp\u00edritu Santo (v. 49).

{N}24,{/}50: (50-53) Lucas concluye su evangelio con temas favoritos suyos: el templo, donde comenz\u00f3 su relato; la alegr\u00eda y la alabanza. La Iglesia fundada por Cristo es el nuevo templo, donde la humanidad entera deber\u00e1 dar culto a Dios y proclamar sus acciones salv\u00edficas.

