{N}1,{/}1: (Cap. 1 a 17) Mateo con su genealog\u00eda, que se remonta a Abrah\u00e1n (la de Lucas hasta Ad\u00e1n), pretende presentar a Jes\u00fas, ya desde un principio, como el mes\u00edas en quien se cumplen las profec\u00edas hechas a Abrah\u00e1n y David. Comprende tres grupos de personajes que responden a las tres grandes etapas de la historia de Israel. La menci\u00f3n de las mujeres, sorprendente en genealog\u00edas semitas, al ser todas ellas extrajeras, puede indicar el universalismo mesi\u00e1nico. Cf Mt 28,19.

{N}1,{/}18: (Cap. 18 a 25) El \u00e1ngel explica a Jos\u00e9 el misterio de la concepci\u00f3n virginal y notifica el papel que le corresponde en la historia de la salvaci\u00f3n: como hijo de David y esposo de Mar\u00eda introduce a Jes\u00fas en la ascendencia dav\u00eddica y da con ello lugar al cumplimiento de las profec\u00edas conforme a las cuales el mes\u00edas ser\u00eda hijo de David. Jos\u00e9, como hombre cumplidor de la ley, no pod\u00eda recibir a Mar\u00eda en aquellas condiciones, pero como hombre bueno quiere desentenderse de la manera que le ocasionase el menor da\u00f1o; seg\u00fan la escuela de Hillel, cualquier motivo era suficiente para desentenderse de su mujer. El v. 23 descubre el sentido m\u00e1s profundo de Is 7,14. El v. 25 trata de excluir toda vida matrimonial anterior al nacimiento de Jes\u00fas. La virginidad perpetua de Mar\u00eda, que a lo largo del evangelio m\u00e1s bien se supone, es uno de los datos m\u00e1s firme y constantemente afirmados por la tradici\u00f3n.

{N}2,{/}1: (Cap. 1 a 12) Los magos eran sabios del Oriente que se dedicaban al estudio de la astrolog\u00eda. No resulta f\u00e1cil determinar el fondo hist\u00f3rico que hay bajo este relato, pero s\u00ed su profundo simbolismo: en la actitud de Herodes est\u00e1 indicada la de los jud\u00edos, que rechazan y dan muerte a Jes\u00fas, en la de los magos, la de los gentiles que lo reciben y se convierten a la fe. La tradici\u00f3n ha visto simbolizados: en el oro, la realeza de Jes\u00fas (tambi\u00e9n las buenas obras); en el incienso, su divinidad (tambi\u00e9n la oraci\u00f3n), y en la mirra, su humanidad (tambi\u00e9n el sacrificio). Los \u00abescribas\u00bb eran los int\u00e9rpretes de la ley; formaban parte del sanedr\u00edn, tribunal supremo jud\u00edo. Cf Miq 5,1.

{N}2,{/}13: (Cap. 13 a 23) La orden de Herodes responde a su car\u00e1cter sanguinario; hizo morir a numerosas personas, entre ellas tres hijos suyos. Para el llanto de Raquel, que simboliza a las madres de los deportados de Babilonia, cf Jer 31,15. Para la vuelta de los israelitas de Egipto, Os 11,1; fue, por orden de Dios, figura de estos acontecimientos del NT. El v. 16 introduce un texto paralelo en el relato, que es un precedente, en la infancia de Mois\u00e9s centrada por las tradiciones rab\u00ednicas. El v. 23 podr\u00eda aludir a 1Sam 11,1, o al car\u00e1cter humilde de Nazaret (cf Jn 1,46): se trata de una alusi\u00f3n a los anuncios del AT sobre la humillaci\u00f3n y oprobios que sufrir\u00eda el mes\u00edas.

{N}3,{/}1: (Cap. 3 a 12) La conversi\u00f3n implica no s\u00f3lo renuncia al pecado, sino un cambio radical de vida. Los \u00abfariseos\u00bb, la secta m\u00e1s rigurosa del juda\u00edsmo, predicaban una doctrina muy elevada, eran celosos en el cumplimiento de la ley y estaban apegados a las tradiciones orales, pero eran verdaderos hip\u00f3critas (cf cc. 6 y 23). Los \u00absaduceos\u00bb eran materialistas; s\u00f3lo admit\u00edan la ley escrita, y negaban la vida futura. El bautismo \u00aben Esp\u00edritu y fuego\u00bb designa, en la predicaci\u00f3n de Juan, la purificaci\u00f3n salv\u00edfica y definitiva anunciada en el AT para la era escatol\u00f3gica, que comienza con la actividad de Cristo.

{N}3,{/}13: (Cap, 13 a 17) A la actitud humilde de Cristo, que, en cumplimiento de toda \u00abjusticia\u00bb (=voluntad del Padre), se somete, como un pecador m\u00e1s, al bautismo de Juan, responde la voz del Padre y la presencia del Esp\u00edritu Santo. El Padre tiene en \u00e9l sus complacencias (y en nosotros, en la medida en que reflejemos ante \u00e9l la imagen del Hijo). El Esp\u00edritu que aleteaba al principio de la primera creaci\u00f3n aparece ahora que se inaugura la nueva humanidad. Para la significaci\u00f3n del bautismo de Jes\u00fas, cf nota a Lc 3,21s. Como advierten los padres, Cristo santifica el agua y prepara el bautismo cristiano.

{N}4,{/}1: (Cap. 1 a 11) No son tentaciones meramente humanas, sino \u00abmesi\u00e1nicas\u00bb: lo que Satan\u00e1s intenta es apartar a Jes\u00fas del camino que le tiene se\u00f1alado el Padre para llevar a cabo la tarea mesi\u00e1nica, que es el camino de la humillaci\u00f3n y del sacrificio, frente al glorioso y triunfalista que esperaban los jud\u00edos. Aluden a otras tantas tentaciones-ca\u00eddas de Israel en el desierto (cf Dt 8,3 y \u00c9x 16,22ss; Dt 6,16, \u00c9x 17,1ss; Dt 6,3 y \u00c9x 32,1ss), y la victoria de Cristo viene a ser como la contrapartida a las ca\u00eddas de Israel, cuya historia Cristo recapitula y purifica. A la luz de esos textos b\u00edblicos, Jes\u00fas aparece como el nuevo Mois\u00e9s que conduce a la salvaci\u00f3n. Con su ejemplo Cristo nos ense\u00f1a que la tentaci\u00f3n, itinerario normal de todo camino hacia Dios, no es pecado, y nos estimula a la lucha (cf Jn 16,33).

{N}4,{/}12: (Cap. 12 a 17) Cristo comienza su predicaci\u00f3n con lo que ser\u00e1 el tema fundamental de la misma: el reino de Dios y su exigencia radical: la conversi\u00f3n. Mateo clarificar\u00e1, a lo largo de su evangelio, la naturaleza de aquel y las implicaciones de esta. Los cinco nombres geogr\u00e1ficos que cita Isa\u00edas son regiones del Norte de Galilea y de Transjordania conquistadas por los asirios en el 734 antes de Cristo.

{N}5,{/}1: (Cap. 1 a 12) Las bienaventuranzas resumen el esp\u00edritu evang\u00e9lico. Mateo determina el sentido de la pobreza con el dativo \u00abde esp\u00edritu\u00bb. Este podr\u00eda considerarse como dativo agente: \u00ablos que eligen ser pobres\u00bb; o como dativo de relaci\u00f3n, que expresa una disposici\u00f3n habitual interior: el desprendimiento, bien de la propia estima, \u00ablos humildes\u00bb; o, mejor, de las riquezas (en Lucas), de todas las seguridades humanas (en Mateo). Desprendimiento que permite la apertura a la trascendencia. La \u00abjusticia\u00bb designa en Mateo la santidad de vida, que consiste no en otra cosa que en el cumplimiento de la voluntad de Dios.

{N}5,{/}17: (Cap. 17 a 20) Cristo vino a perfeccionar la ley en cuanto a su parte doctrinal y moral, declarando su m\u00e1s profundo sentido y sus m\u00e1s radicales exigencias. Lo que vino a abolir fue su parte ritual y ceremonial, que constitu\u00eda el muro de separaci\u00f3n entre jud\u00edos y gentiles (cf Ef 2,11ss).

{N}5,{/}21: (Cap. 21 a 30) Tambi\u00e9n la calumnia, el mero dejarse llevar de la ira, es ya un pecado contra el quinto precepto, contra la caridad evang\u00e9lica. Cristo va a la ra\u00edz: evitada la ira, se evita el homicidio. As\u00ed, evitado el deseo concupiscible, se est\u00e1 a salvo del adulterio.

{N}5,{/}31: (Cap. 31 a 32) Frente a Dt 24,3-1, Cristo afirma la indisolubilidad del matrimonio. El inciso aparentemente exceptivo del v. 32, que s\u00f3lo consigna Mateo, de lo que se deduce que responde a la situaci\u00f3n peculiar de la Iglesia mateana, compuesta de cristianos venidos del juda\u00edsmo y de la gentilidad, se refiere a matrimonios nulos por haber sido contra\u00eddos en grados de parentesco prohibidos por la ley (cf Lev 18) y que los jud\u00edos hab\u00edan permitido a sus pros\u00e9litos. Es el significado de {C}porneia{/} en la literatura rab\u00ednica. Cf 19,9.

{N}5,{/}38: (38 a 48) Los jud\u00edos ten\u00edan la creencia de que se pod\u00eda odiar a los enemigos (tal vez lo dedujeron de Lev 18,19 y \u00c9x 27,14; Dt 28,6). Cristo ense\u00f1a que hay que amar incluso a los enemigos. Es una radical exigencia que debe distinguir al aut\u00e9ntico disc\u00edpulo de Cristo.

{N}6,{/}1: (Cap. 1 a 18) Las obras hechas por meros motivos humanos, sin esp\u00edritu sobrenatural, no valen en orden a la vida eterna. El padrenuestro ser\u00e1 el modelo de oraci\u00f3n para todo cristiano; en \u00e9l se contiene fundamentalmente cuanto debemos pedir y esperar de Dios.

{N}6,{/}19: (Cap. 19 a 34) Una entrega sin medida a las cosas de la tierra termina apagando la vida del esp\u00edritu; la fe aut\u00e9ntica exige un coraz\u00f3n desprendido de las mismas (v. 24). El cristiano tiene que trabajar para la satisfacci\u00f3n de sus necesidades, por la construcci\u00f3n de un mundo mejor, m\u00e1s justo y equitativo socialmente; pero ha de hacerlo con la confianza puesta en Dios, que es quien dar\u00e1 el \u00e9xito a sus afanes. Jes\u00fas deja entrever la providencia particular de Dios en favor de sus criaturas.

{N}7,{/}6: La doctrina cristiana no debe ser entregada a quienes no la recibir\u00edan bien y podr\u00edan hacer mal uso de ella. Los jud\u00edos denominaban \u00abperros\u00bb a los paganos; Pablo lo aplica a los jud\u00edos de Flp 3,2. \u00abPuercos\u00bb, animales impuros, puede simbolizar a los paganos.

{N}7,{/}13: (13 a 20) La \u00abpuerta estrecha\u00bb expresa la vida cristiana, con el sacrificio y renuncia que lleva consigo. La \u00abpuerta ancha\u00bb son los instintos naturales, que llevan al ego\u00edsmo y a las satisfacciones mundanas.

{N}7,{/}21: (Cap. 21 a 27) El verdadero disc\u00edpulo de Jes\u00fas es el que realiza las buenas obras. En tantos ambientes de hoy, en que predominan el ego\u00edsmo y las injusticias sociales, es el que practica la justicia social y la supera con verdaderas y aut\u00e9nticas obras de caridad cristiana.

{N}8,{/}1: (Cap. 1 a 4) El leproso estaba excluido de la convivencia social; cuanto tocaba quedaba \u00abimpuro\u00bb. Cristo se acerca y toca al leproso. No est\u00e1 de acuerdo con la actitud de los jud\u00edos, que discriminaban tan inhumanamente al leproso. Con frecuencia Cristo (sobre todo en Marcos) impone silencio ante sus prodigios: ten\u00eda que evitar reacciones tumultuosas (cf Jn 6,15) que llevaran a proclamarlo rey y libertador, lo que provocar\u00eda la intervenci\u00f3n de los romanos.

{N}8,{/}5: (Cap. 8 a 13) La liturgia nos presenta la actitud maravillosa de fe y humildad del centuri\u00f3n, como modelo de las disposiciones con que debemos acercarnos a recibir al Se\u00f1or en la eucarist\u00eda.

{N}8,{/}18: (Cap. 18 a 22) \u00abHijo del hombre\u00bb es el t\u00edtulo con que se designa a s\u00ed mismo Jesucristo. No ten\u00eda las implicaciones terrenas que en las creencias de los jud\u00edos ten\u00edan los t\u00edtulos de mes\u00edas, hijo de David (Cf Dan 7).

{N}8,{/}28: (Cap. 28 a 38) Se trata seguramente de un relato de car\u00e1cter simb\u00f3lico, en el que se anuncia lo que Cristo realizar\u00eda por medio de sus disc\u00edpulos: la victoria del cristianismo sobre los paganos en su propio territorio. Los jud\u00edos designaban \u00abpuercos\u00bb a los paganos. Jes\u00fas comunica a sus disc\u00edpulos el poder de exorcismo al mismo tiempo que el poder de curaciones milagrosas, que est\u00e1n en \u00edntima conexi\u00f3n.

{N}9,{/}1: (Cap. 1 a 8) Primero el perd\u00f3n de los pecados, despu\u00e9s la curaci\u00f3n del cuerpo. La salvaci\u00f3n de Cristo lleva consigo la curaci\u00f3n de las enfermedades que son consecuencia, en \u00faltimo t\u00e9rmino, del pecado; lo que tendr\u00e1 lugar al final, con la resurrecci\u00f3n de los cuerpos.

{N}9,{/}9: (Cap. 9 a 13) Cf Os 6,6. El amor al pr\u00f3jimo y las buenas disposiciones interiores del esp\u00edritu agradan a Dios m\u00e1s que las pr\u00e1cticas cultuales externas que con tanto rigor cultivaban los fariseos.

{N}9,{/}14: (Cap. 14 a 17) Cristo inaugura una nueva realidad religiosa frente a las formas de religiosidad jud\u00edas. El nuevo esp\u00edritu que la informa no puede encerrarse en aquellas viejas formas de la ley.

{N}9,{/}27: (Cap. 27 a 34) Hijo de David es un t\u00edtulo mesi\u00e1nico que subraya Mateo. Cristo lo acepta con reservas por la concepci\u00f3n demasiado humana que implicaba. Cf 22,41-46. Frente al t\u00edtulo aceptado por el juda\u00edsmo, Jes\u00fas prefiere el misterioso t\u00edtulo de Hijo del hombre

{N}10,{/}6: (Cap. 6 a 39) Normas que Cristo dio a sus ap\u00f3stoles (=enviados con autoridad) al enviarlos a predicar el evangelio a los jud\u00edos. A estos hubieron de limitar su actividad durante el ministerio p\u00fablico de Cristo, hasta que, resucitado, los enviase a todas las gentes (Mt 28,9). Deber\u00e1n practicar la austeridad y confiar en la providencia (vv. 8s). Sufrir\u00e1n persecuciones, pero el Esp\u00edritu les sugerir\u00e1 lo que deben responder ante los tribunales. Predicar\u00e1n la paz (mesi\u00e1nica), pero provocar\u00e1n disensiones: unos recibir\u00e1n su mensaje, otros se opondr\u00e1n, y violentamente, a \u00e9l; los que renuncien a s\u00ed mismos por Cristo encontrar\u00e1n la vida, los que se entreguen a vivir la \u00abvida\u00bb perder\u00e1n aquella. La visita del v. 23 se refiere a Israel, y tuvo lugar con la destrucci\u00f3n del templo el a\u00f1o 70. Cf c. 24.

{N}11,{/}2: (Cap. 2 a 6) Juan, extra\u00f1ado tal vez \u00e9l mismo de la forma del mesianismo de Jes\u00fas, distinto del que \u00e9l anunciara, env\u00eda a sus disc\u00edpulos a preguntarle si \u00e9l es el mes\u00edas. La respuesta de Jes\u00fas les hacer ver que sus obras son cumplimiento de los anuncios mesi\u00e1nicos de Is 26,19; 29,18s; 35,5s; 61,1.

{N}11,{/}7: (Cap. 7 a 15) Juan supera en dignidad, como precursor, a todos los personajes del AT, pero los miembros del nuevo reino trascienden con la gracia recibida a los del antiguo. El v. 12 probablemente alude al esp\u00edritu de sacrificio y abnegaci\u00f3n que exige el nuevo reino.

{N}11,{/}16: (16 a 19) Cristo es la aut\u00e9ntica sabidur\u00eda, cuyas obras son un testimonio fehaciente de que \u00e9l es el mes\u00edas. Cf 1Cor 1,24. El NT aplica a Cristo, sabidur\u00eda encarnada, textos sapienciales sobre la sabidur\u00eda de Dios; Jn 1,3.10; Col 1,15ss; Heb 1,2s.

{N}11,{/}20: (20 a 24) Los milagros son una gracia actual con la que Dios llama a la conversi\u00f3n, la cual exige una respuesta afirmativa.

{N}11,{/}25: (Cap. 25 a 30) Este pasaje, similar a otros de Juan, y que pertenece al fondo m\u00e1s primitivo de la tradici\u00f3n sin\u00f3ptica, expresa la conciencia que Jes\u00fas ten\u00eda de su filiaci\u00f3n divina. El \u00abestas cosas\u00bb del v. 25 son los misterios del reino (13,11). Jes\u00fas libera de la multitud de prescripciones farisaicas, que hac\u00eda dura y pesada la ley. La ley de Cristo trae exigencias radicales, pero se simplifican en el amor, y la gracia de Cristo hace su cumplimiento consolador.

{N}12,{/}1: (1 a 14) El s\u00e1bado, aun siendo de instituci\u00f3n divina, no tiene un valor absoluto. Su observancia debe cesar cuando hay por medio un caso de ley natural (cf Lev 24,5-9; 1Sam 21,2-7) o un motivo de caridad. As\u00ed lo ense\u00f1a Cristo, que, como hijo del hombre, jefe del nuevo reino, tiene autoridad para interpretar la ley mosaica (cf 5,17ss).

{N}12,{/}15: (15 a 21) Cf Is 42,1-4.

{N}12,{/}22: (22 a 31) El nombre de Belceb\u00fa, divinidad cananea, significa \u00abBaal el Pr\u00edncipe\u00bb. Advierte la exigencia radical del seguimiento en v. 36. El pecado contra el Esp\u00edritu Santo es la obstinaci\u00f3n voluntaria en el mal que, al rechazar la invitaci\u00f3n de Jes\u00fas, excluye por s\u00ed misma de la salvaci\u00f3n. El v. 36 ense\u00f1a que se nos pedir\u00e1 cuenta de cuanto hayamos hecho (cf v. 34), particularmente de las calumnias, a que posiblemente se refiere el \u00abociosas\u00bb.

{N}12,{/}38: (28 a 45) Jes\u00fas da como se\u00f1al su sepultura y resurrecci\u00f3n. Esta es la carta credencial de que es el enviado del Padre. La frase de Jn 21ss se cumple de manera aproximativa; la frase hecha puede indicar tres d\u00edas incoados. La casa es Israel; Jes\u00fas arroja el demonio, pero los jud\u00edos rechazan la salvaci\u00f3n que se les ofrece, con lo cual aumentan su culpa y vienen a parar a una situaci\u00f3n peor.

{N}12,{/}46: (46 a 50) El t\u00e9rmino \u00abhermanos\u00bb puede designar los parientes pr\u00f3ximos (cf G\u00e9n 13,8; 14,16; Lev 10,4; 1Cr\u00f3n 23,22s). La verdadera familia de Jes\u00fas son quienes, siguiendo su actitud, en todo obediente al Padre, cumplen con la voluntad de Dios. La grandeza de Mar\u00eda radica en haber escuchado la palabra de Dios. Los lazos del parentesco carnal quedan aqu\u00ed claramente pospuestos a los lazos del parentesco espiritual.

{N}13,{/}1:(1 a 9) Mateo presenta siete par\u00e1bolas, cuyo tema central es el reino de Dios. Este relato refiere la par\u00e1bola misma de Jes\u00fas, cuya finalidad es poner de relieve el \u00e9xito final del reino, no obstante las dificultades que encontrar\u00e1 para su realizaci\u00f3n.

{N}13,{/}10: (10 a 17) La predicaci\u00f3n de Jes\u00fas requiere, para su aceptaci\u00f3n, buenas disposiciones. Quienes las tienen reciben y entienden el mensaje evang\u00e9lico. Quienes no las tienen lo rechazan y se obstinan en su ceguera. A aquellos se les da la nueva alianza. A estos (los dirigentes del pueblo jud\u00edo) se les quita lo que tienen, la antigua alianza, que con Cristo pierde su valor. Cf Is 6,9-10.

{N}13,{/}18: (18 a 23) Aplicaci\u00f3n, de tipo psicol\u00f3gico-moral, de la par\u00e1bola de Jes\u00fas: la respuesta a la palabra (semilla que siembra Jes\u00fas) y consiguiente fruto depende de las disposiciones y actitudes de cada uno. Para que la palabra produzca su debido fruto es preciso que el hombre la acoja con benevolencia y la abrigue en su seno con amor y profundidad, removiendo los obst\u00e1culos que asfixian o no dejan germinar la semilla, como son la excesiva solicitud por los bienes de este mundo.

{N}13,{/}24: (24 a 30) La ciza\u00f1a es una semilla muy parecida al trigo.

{N}13,{/}31: (31 a 35) Las par\u00e1bolas de la mostaza y de la levadura tienen una ense\u00f1anza com\u00fan: el reino tiene principios modestos, pero adquirir\u00e1 un gran desarrollo y transformar\u00e1 el mundo.

{N}13,{/}44: (44 a 46) El reino de Dios es algo que supera a cualquier bien de este mundo. El que lo encuentra tiene que estar dispuesto a renunciar a todo por entrar y mantenerse en \u00e9l.

{N}13,{/}47: (47 a 53) El escriba jud\u00edo que se hace disc\u00edpulo de Jes\u00fas conserva lo que de la ley antigua confirma y perfecciona Jes\u00fas y lo engarza con la revelaci\u00f3n superior que \u00e9l ha tra\u00eddo. Parece definirse a s\u00ed mismo el autor de Mateo.

{N}13,{/}53: (53 a 58) Sorprende la incomprensi\u00f3n de los habitantes de Nazaret. Se desprende de ella que Jes\u00fas no realiz\u00f3 durante su vida privada manifestaci\u00f3n alguna de su condici\u00f3n de mes\u00edas e hijo de Dios, y cuando la realiza se extra\u00f1an y escandalizan. Fue mejor recibido en Cafarna\u00fan (cf Lc 4,31) que en Nazaret, el pueblo de su infancia.

{N}14,{/}1: (1 a 12) El Bautista, que muere por denunciar con valent\u00eda la conducta indigna y escandalosa de Herodes, debe servir de est\u00edmulo a cuantos, en cumplimiento de su misi\u00f3n prof\u00e9tica, deben clamar contra tantas injusticias morales y sociales de ricos y poderosos.

{N}14,{/}13: (13 a 21) El relato recuerda episodios del AT (2Re 4,1-7.42-44; \u00c9x 16; N\u00fam 11) y est\u00e1 orientado hacia la eucarist\u00eda, de la que viene a ser figura y preparaci\u00f3n (cf v. 19). Cf 15,23-39.

{N}14,{/}22: (22 a 33) Con frecuencia Cristo se retira a orar a solas. Lucas es el que pone m\u00e1s de relieve esa actitud de Jesucristo. Mientras que Mc 6,51s refiere el hecho hist\u00f3rico, Mateo ha introducido una confesi\u00f3n cristiana, fruto de la relectura del episodio a la luz de la pascua. En esta parte central de Mateo (cc. 14-18), que podr\u00eda titularse \u00abHacia la fundaci\u00f3n de la Iglesia\u00bb, aparece tres veces la figura de Pedro: esta, 16,16-20 y 17,24-27. Pedro va a desempe\u00f1ar un papel importante en la direcci\u00f3n de esa barca, la Iglesia.

{N}15,{/}1: (1 a 20) Los fariseos daban mucha importancia a las purificaciones y ten\u00edan sobre ellas una legislaci\u00f3n meticulosa (cf Mc 7,1ss). Cristo les hace una grave acusaci\u00f3n: anteponen las tradiciones humanas al precepto de la caridad con los padres (\u00c9x 20,12); y con un voto realmente ficticio, pues mediante ciertas artima\u00f1as continuaban usufructuando esos bienes. Y declara puros todos los alimentos, frente a la tradicional distinci\u00f3n que hac\u00edan los jud\u00edos en alimentos puros e impuros, advirtiendo que lo que contamina al hombre son los malos pensamientos y acciones que proceden del interior del hombre.

{N}15,{/}21: (21 a 28) Uno de los episodios con los que Cristo manifiesta que, si bien limit\u00f3 su ministerio p\u00fablico a los jud\u00edos, \u00e9l vino tambi\u00e9n a salvar a los paganos. Premia la fe y humildad de aquella mujer. Los hijos son los israelitas y los perros los paganos (cf Flp 3,1-6).

{N}15,{/}32: (32 a 39) Un segundo relato de multiplicaci\u00f3n de los panes. Situado en ambiente gentil (cf Mc 8,1ss) y expresado en terminolog\u00eda griega, podr\u00eda tratarse de un duplicado, adaptaci\u00f3n de ambiente jud\u00edo o gentil.

{N}16,{/}1: (1 a 4) Las obras realizadas por Cristo son claras se\u00f1ales de que han llegado los tiempos mesi\u00e1nicos: 11,3-5. Cf 12,38ss.

{N}16,{/}13: (13 a 20) Para el {C}\u00abHijo de Dios\u00bb{/} (v. 16), cf 14,33. La designaci\u00f3n de Sim\u00f3n como \u00abPiedra\u00bb {C}(Kefa){/} revela su papel en la fundaci\u00f3n de la {C}\u00abEkklesia\u00bb,{/} palabra griega que significa asamblea. Con este t\u00e9rmino designa Cristo la Iglesia que \u00e9l va a \u00abfundar\u00bb, comunidad nueva e independiente del antiguo Israel. Las {C}\u00abpuertas{/} del infierno\u00bb simbolizan las fuerzas del mal, que luchan contra el reino de Cristo. \u00abAtar y desatar\u00bb, aplicados primero al campo disciplinar de la excomuni\u00f3n (condenar-absolver), lo fueron ulteriormente a las decisiones doctrinales o jur\u00eddicas con el sentido de \u00abprohibir\u00bb o \u00abpermitir\u00bb. Cristo promete a Pedro el poder supremo, el primado en el nuevo reino. \u00c9l podr\u00e1 absolver y perdonar. Poderes que evidentemente no se limitar\u00edan a Pedro, sino que se trasmitir\u00edan a sus sucesores, como requiere una instituci\u00f3n que no desaparecer\u00eda con la muerte de Pedro, sino que durar\u00eda hasta el fin de los tiempos. Para estar con Cristo y estar en su Iglesia, hay que estar en comuni\u00f3n con los sucesores de Pedro. Cf Lc 22,31s; Jn 21,15ss.

{N}16,{/}21: (21 a 23) Acto seguido a la confesi\u00f3n de fe en Jes\u00fas como mes\u00edas, este comienza a clarificar a sus disc\u00edpulos la naturaleza de su mesianismo: es el siervo del Se\u00f1or, que llevar\u00e1 a cabo la redenci\u00f3n mediante el sacrificio, conforme a la voluntad del Padre. Al intentar Pedro apartarlo de ese camino, realiza inconscientemente el papel de Satan\u00e1s en el desierto (cf 4,1ss).

{N}16,{/}24: (24 a 28) Apenas ha declarado a sus disc\u00edpulos su condici\u00f3n de mes\u00edas sufriente, les manifiesta que el que quiera seguirle deber\u00e1 tomar el camino del sacrificio y la abnegaci\u00f3n. La venida del v. 28 se refiere a la destrucci\u00f3n de Jerusal\u00e9n del a\u00f1o 70.

{N}17,{/}1: (1 a 13) Con su transfiguraci\u00f3n Cristo trata de superar el desconcierto que los precedentes anuncios debieron causar en sus disc\u00edpulos y confirmarlos en su fe: la voz del Padre confirma que Jes\u00fas es el mes\u00edas, su Hijo, cuya ense\u00f1anza ellos tienen que aceptar. Cristo aparece en el relato de Mateo como un nuevo Mois\u00e9s (cf 4,1ss) que se encuentra con Dios en un nuevo Sina\u00ed. Y junto a \u00e9l, los dos personajes que simbolizan la ley y los profetas que \u00e9l viene a cumplir (Mt 5,17). Convencidos de que Jes\u00fas es el mes\u00edas, a quien han visto en su gloria, se extra\u00f1an de que no haya venido El\u00edas (cf Mal 3,23s). El papel que se asignaba a El\u00edas: ungir al mes\u00edas e introducirlo en su ministerio p\u00fablico, lo ha realizado Juan Bautista de quien era aquel figura. Cf Lc 1,17.

{N}17,{/}17: (17 a 20) Algunos manuscritos a\u00f1aden como v. 21 el texto tomado de Mc 9,29.

{N}17,{/}24: (24 a 27) Cristo, como Hijo del Padre, y los disc\u00edpulos sus hermanos est\u00e1n en rigor exentos del tributo. Sin embargo, lo paga para no dar a nadie ocasi\u00f3n de cr\u00edtica. Dar buen ejemplo, evitar todo esc\u00e1ndalo, es exigencia de una vida aut\u00e9nticamente cristiana. El tributo es un deber que se tiene en justicia para con la sociedad. No pagar el tributo debido es un fraude evidente al Estado y a toda la sociedad.

{N}18,{/}1: (1 a 4) Para entrar en el reino de Cristo hay que tener la humildad, la sencillez, la docilidad de un ni\u00f1o. Cf 11,29.

{N}18,{/}5: (5 a 11) Jes\u00fas pone de relieve la tremenda gravedad del pecado de esc\u00e1ndalo. Por eso antes de llegar a \u00e9l hay que pasar, si es necesario, por los mayores sacrificios. Frente a la opini\u00f3n de los jud\u00edos, que pensaban que s\u00f3lo los \u00e1ngeles de rango superior ve\u00edan la faz de Dios, Cristo afirma que tambi\u00e9n los \u00e1ngeles custodios tratan continua y familiarmente con Dios.

{N}18,{/}15: (15 a 18) En la correcci\u00f3n fraterna hay que proceder con toda delicadeza y caridad. A veces la Iglesia no podr\u00e1 menos de excluir de su seno a personas cuya doctrina o actitud puedan resultar destructoras de la aut\u00e9ntica fe y costumbres cristianas. En el v. 18 se extiende a los ministros de la Iglesia uno de los poderes conferidos a Pedro.

{N}19,{/}3: (3 a 9) A la pregunta de los fariseos (basada en la discusi\u00f3n entre la escuela de Schammai, que exig\u00eda una causa grave para el libelo de repudio, y la de Hillel, para la que bastaba un motivo cualquiera), Cristo contesta afirmando que el libelo de repudio fue una excepci\u00f3n (debida al ambiente que rodeaba a Israel), y que al principio Dios instituy\u00f3 el matrimonio uno e indisoluble. Para el inciso \u00abexcepto en el caso de concubinato\u00bb, cf nota a 5,32.

{N}19,{/}10: (10 a 12) Jes\u00fas invita a la continencia perpetua a los que quieran consagrarse exclusivamente al reino. Pero no todos son capaces de la renuncia que supone una vida virginal.

{N}19,{/}16: (16 a 26) El apego a las cosas de la tierra crea una dificultad insuperable para responder a la llamada de Cristo. Como es f\u00edsicamente imposible que un camello pase por el hond\u00f3n de una aguja, lo es moralmente el que un rico apegado a las riquezas entre en el reino. S\u00f3lo una gracia especial de Dios, generosamente correspondida, podr\u00e1 desprenderlo de ellas en funci\u00f3n del bien com\u00fan. Hoy deber\u00edamos darle una proyecci\u00f3n social que tienda a evitar las irritantes desigualdades que imperan en tantos pa\u00edses.

{N}19,{/}27: (27 a 30) Las \u00abdoce tribus\u00bb designan aqu\u00ed la Iglesia que los ap\u00f3stoles han de gobernar cuando Cristo suba a los cielos, y a cuyos miembros juzgar\u00e1n al final, juntamente con Cristo. Se trata de la renovaci\u00f3n mesi\u00e1nica futura.

{N}20,{/}1: (1 a 16) Los llamados a primera hora son los jud\u00edos; los llamados despu\u00e9s, los gentiles. Al dar a todos el jornal completo, el due\u00f1o da pruebas de una bondad que sobrepasa la justicia.

{N}20,{/}20: (20 a 28) Cristo aprovecha la ambici\u00f3n de Santiago y Juan para inculcar a sus disc\u00edpulos que para el cristiano la verdadera grandeza est\u00e1 en el humilde servicio a los dem\u00e1s, a imitaci\u00f3n de Cristo, que no vino a ser servido, sino a servir a los dem\u00e1s y dar su vida por todos. La petici\u00f3n de la madre demuestra la incomprensi\u00f3n de la verdadera naturaleza del reino de Jes\u00fas que invita no a la gloria, sino a la pasi\u00f3n.

{N}21,{/}1: (1 a 11) Jes\u00fas, que ha adoptado durante su ministerio p\u00fablico una actitud de humildad, realiza ahora una entrada triunfal en Jerusal\u00e9n, proclamando claramente su dignidad mesi\u00e1nica. Pero no cabalga un brioso corcel, sino un humilde borriquillo (Zac 9,9). No es el mes\u00edas guerrero libertador que esperaban los jud\u00edos, sino el siervo del Se\u00f1or anunciado por Isa\u00edas.

{N}21,{/}12: (12 a 17) Por encima del dato hist\u00f3rico, que no hay que desorbitar, hay que ver un significado simb\u00f3lico: Cristo quiere superar el culto ritualista a que los jud\u00edos hab\u00edan reducido la religi\u00f3n, y exhorta a vivir la verdadera justicia, cumplimiento de la voluntad de Dios, que es la garant\u00eda de la complacencia divina. Cf Is 56,7 y, sobre todo, Jer 7,1-11.

{N}21,{/}18: (18 a 22) Marcos advierte que no era tiempo de higos; se trata de una acci\u00f3n simb\u00f3lica, que significa la maldici\u00f3n que pesa sobre Israel por no haber dado los frutos debidos. Cf Lc 18,1ss.

{N}21,{/}28: (28 a 32) En el hijo segundo est\u00e1n representados los fariseos; en el primero, los pecadores. Estos hicieron penitencia y entraron en el reino.

{N}21,{/}33: (33 a 46) En este relato pueden distinguirse: la par\u00e1bola de Jes\u00fas, que quiere explicar por qu\u00e9 les fue quitado el reino a los jud\u00edos (no dieron los frutos que deb\u00edan), la alegorizaci\u00f3n de la comunidad cristiana que a\u00f1adi\u00f3 la doctrina cristol\u00f3gica (Jes\u00fas, Hijo de Dios, enviado del Padre, mediante su muerte y resurrecci\u00f3n fundador y piedra angular del nuevo reino), en la que cada rasgo tiene su peculiar significaci\u00f3n, y la perspectiva peculiar eclesiol\u00f3gica de Mateo (v. 43).

{N}22,{/}15: (15 a 22) Pretenden sorprenderlo: si responde afirmativamente, lo acusar\u00e1n de colaboracionismo con el poder romano; si negativamente, de deslealtad al poder constituido. Cristo sale airoso y declara un principio b\u00e1sico: el poder humano y el poder divino (Dios) tienen sus exigencias. El cristiano tiene que ser un buen cumplidor de las leyes civiles y sociales. Y un ejemplar cumplidor de los deberes religiosos.

{N}22,{/}23: (23 a 33) Caso irreal con el que pretenden dejar en rid\u00edculo a Cristo. \u00c9l aprovecha el planteamiento para declarar, seg\u00fan el modo rab\u00ednico, que habr\u00e1 resurrecci\u00f3n, y la condici\u00f3n angelical de los resucitados respecto del matrimonio. Cf \u00c9x 3,6 y Dt 25,5.

{N}22,{/}41: (41 a 45) Jes\u00fas es el hijo de David. Pero eso no adecua su dignidad. Es el Hijo de Dios, y por lo mismo superior a David.

{N}23,{/}1: (23,12) Las acusaciones de Cristo se dirigen no contra los fariseos en cuanto tales, herederos de los profetas, ni contra su doctrina, realmente elevada, sino contra sus actitudes hip\u00f3critas y contra las formalidades externas a que hab\u00edan reducido la religi\u00f3n (cf v. 3). Cf para las filacterias: \u00c9x 13,9-16; Dt 6,8; 11,18. Para los flecos: N\u00fam 15,38s.

{N}23,{/}13: (13 a 36) Los fariseos se hacen solidarios de sus predecesores, que mataron a los profetas, pues ellos intentan matar al Hijo de Dios, del que hablaron los profetas. Por eso su culpa es a\u00fan mayor. Para el v. 35, cf G\u00e9n 4,8 y 1Cr\u00f3n 24,20-22.

{N}23,{/}37: (37 a 39) Algunos manuscritos a\u00f1aden el v. 14, interpolaci\u00f3n tomada de Mc 12,40; Lc 20,47. La profec\u00eda del v. 38 se cumple el a\u00f1o 70 con la destrucci\u00f3n de Jerusal\u00e9n y del templo. El v. 39, en el contexto actual, se refiere probablemente a la vuelta de Jes\u00fas al fin del mundo, que los jud\u00edos celebrar\u00e1n con gozo, pues antes se habr\u00e1n convertido. Cf Rom 11,25s.

{N}24,{/}1: (1 a 3) El discurso escatol\u00f3gico se refiere a la destrucci\u00f3n de Jerusal\u00e9n y al fin del mundo.
No es f\u00e1cil determinar en algunos vers\u00edculos de cu\u00e1l de los dos acontecimientos se trata. Se da una mezcla de historia y escatolog\u00eda extra\u00f1a para nosotros.

{N}24,{/}4: (4 a 14) Con lenguaje apocal\u00edptico, tomado en parte del AT, se describen las calamidades y horrores que precedieron a la conquista de Jerusal\u00e9n. A ella alude el v. 4, antes de la cual el evangelio hab\u00eda sido predicado en todos los lugares importantes del imperio romano.

{N}24,{/}15: (15 a 22) Para la \u00ababominaci\u00f3n de la desolaci\u00f3n\u00bb, cf Dan 12,11 y 1Mac 1,54. Ahora se cumple con la ocupaci\u00f3n de Jerusal\u00e9n por los ej\u00e9rcitos paganos de Roma. Los jud\u00edos no pod\u00edan caminar m\u00e1s de un kil\u00f3metro en s\u00e1bado (v. 20). Los vv. 21-22 describen hiperb\u00f3licamente las calamidades del asedio y ca\u00edda de Jerusal\u00e9n como las mayores de la historia humana; con ella lleg\u00f3 para el juda\u00edsmo palestinense el fin de su mundo.

{N}24,{/}23: (24 a 28) La revelaci\u00f3n del hijo del hombre ser\u00e1 tan manifiesta como que hay un cad\u00e1ver ante la presencia de los buitres.

{N}24,{/}29: (29 a 31) No resulta f\u00e1cil determinar qu\u00e9 pretende expresar Mateo con este lenguaje tomado de pasajes del AT (cf Is 13,10; 34,4; Zac 12,12-14; Dan 7,13-14): si se refiere a la parus\u00eda al final de los tiempos, o a Cristo resucitado y glorioso, que ha establecido el nuevo Israel una vez destruido el antiguo. En este sentido, los padres ven en la se\u00f1al del v. 30 la cruz de Cristo.

{N}24,{/}32: (32 a 36) Sorprende la afirmaci\u00f3n de que el hijo del hombre desconoce ese d\u00eda y esa hora. Cristo, que recibi\u00f3, en cuanto hombre, del Padre el conocimiento de cuanto afectaba a su misi\u00f3n, pudo desconocer cosas no relacionadas con ella. No podemos penetrar en la relaci\u00f3n de Jes\u00fas con el Padre.

{N}25,{/}31: (31 a 46) Siendo el amor al pr\u00f3jimo la exigencia radical del cristianismo, es l\u00f3gico que el juicio final verse fundamentalmente sobre el comportamiento con el pr\u00f3jimo; particularmente respecto de aquellos que m\u00e1s precisan del amor y ayuda de los dem\u00e1s. Cristo manifiesta con toda claridad que tenemos que ver a Dios en el pr\u00f3jimo, que lo que hagamos por este, Cristo lo considera como hecho a s\u00ed mismo. No se pueden sacar de este pasaje ciertas conclusiones radicales; aunque no se mencione la fe en Jesucristo, es claro que ella es la primera exigencia en orden a la salvaci\u00f3n, el primer paso del hombre hacia Dios. Los hombres son juzgados seg\u00fan sus obras.

{N}26,{/}1: (1 a 13) Jes\u00fas acepta el gesto con el esp\u00edritu con que fue realizado. Y lo legitima con la alusi\u00f3n a su muerte y sepultura, que tal vez Mar\u00eda presinti\u00f3. En Jn 12,1-3 se identifica a esta mujer con la hermana de L\u00e1zaro.

{N}26,{/}17: (17 a 29) Los sin\u00f3pticos colocan la cena de Jes\u00fas el d\u00eda 14 de nis\u00e1n (marzo-abril) (cf Mc 14,12). Juan, en cambio, el d\u00eda anterior (cf Jn 18,18). Aquellos, que habr\u00edan utilizado \u00abel primer d\u00eda\u00bb en sentido amplio, han pretendido presentar la cena como banquete pascual, en el que Cristo es comido como \u00abverdadero cordero\u00bb pascual. Juan pretende presentar a Cristo como verdadero \u00abcordero inmolado\u00bb, que muere precisamente a la hora en que el sumo sacerdote inmolaba los corderos en el templo (cf 1Cor 5,7; Jn 1,29.36; 19,31-33). La intenci\u00f3n teol\u00f3gica desplaza el inter\u00e9s cronol\u00f3gico, como tantas veces en los evangelios. Cristo se coloca real y verdaderamente bajo las especies sacramentales, e instituye la eucarist\u00eda como rito de la nueva alianza, que al modo de la antigua (cf \u00c9x 24,8), fue sellada con la sangre, pero aqu\u00ed con la del cordero inmaculado (cf Heb 9,15ss).

{N}26,{/}36: (34 a 46) Los que fueron testigos de la transfiguraci\u00f3n eran los m\u00e1s indicados para presenciar su humillante agon\u00eda. Jes\u00fas, verdadero hombre, siente todo el horror de la muerte inminente, y manifiesta al Padre su deseo de llevar a cabo su tarea sin pasar por ella, a\u00f1adiendo que no se cumpla su voluntad, sino la del Padre. Como en los momentos trascendentales, Cristo acude a la oraci\u00f3n y hace una oportuna recomendaci\u00f3n a los disc\u00edpulos: hay que velar y orar en todo momento, pero particularmente en las situaciones dif\u00edciles, para no sucumbir a la debilidad humana.

{N}26,{/}47: (47 a 56) El disc\u00edpulo que intenta defender a Jes\u00fas con la espada es Pedro (Jn 18,10). Cristo rechaza tajantemente el uso de las armas, lo que est\u00e1 de acuerdo con su doctrina y con su pr\u00e1ctica. Al rechazar Cristo su defensa, los disc\u00edpulos se desconciertan. Jes\u00fas da a entender que se entrega libremente, en cumplimiento de las Escrituras.

{N}26,{/}57: (57 a 68) Para la acusaci\u00f3n sobre el templo, cf Jn 2,19-21. A la pregunta del sumo sacerdote, Cristo contesta que \u00e9l es el mes\u00edas, pero no en el sentido humano terreno que los jud\u00edos esperaban, sino en el sentido del hijo del hombre. Tal declaraci\u00f3n de Jes\u00fas, que reivindica una dignidad de rango divino, da pie al sumo sacerdote para acusarlo de blasfemo.

{N}27,{/}3: (3 a 10) Pedro tambi\u00e9n pec\u00f3 negando a Cristo, pero se arrepinti\u00f3 y llor\u00f3 amargamente (26,75). Pero Judas se desespera en su mismo pecado y se ahorca. Si Judas se hubiese arrepentido, hubiera recibido, como Pedro, el perd\u00f3n. La cita del v. 9s es en realidad de Zac 11,12-13; la atribuci\u00f3n a Jerem\u00edas puede provenir de la semejanza con Jer 32,6-15 y 18, 2-3.

{N}27,{/}11: (11 a 26) Hab\u00eda que conseguir la condena a muerte por los romanos -Roma se hab\u00eda reservado el derecho de la pena capital en las provincias del imperio- como conspirador pol\u00edtico, y arrancar la pena de crucifixi\u00f3n, que supusiese la mayor infamia para Jes\u00fas y su causa. La muerte por lapidaci\u00f3n, que acaeci\u00f3 a tantos profetas, hubiera sido reivindicada por sus disc\u00edpulos como un honor. Y Cristo quiso humillarse hasta la muerte de cruz (Flp 2,8). Pilato cay\u00f3 en la cuenta de la inocencia de Jes\u00fas, pero sucumbi\u00f3 cobardemente ante los gritos de la multitud, instigada por los dirigentes religiosos de Israel. La flagelaci\u00f3n se aplicaba normalmente antes de la crucifixi\u00f3n.

{N}27,{/}32: (32 a 38) \u00abG\u00f3lgota\u00bb significa cr\u00e1neo o calavera (en lat\u00edn {C}Calvaria,{/} de donde \u00abCalvario\u00bb). Se llamaba as\u00ed por la forma del monte, que ten\u00eda un peque\u00f1o altozano de unos diez metros. El vino mezclado con hiel o con mirra (cf Mc 15,23; Mateo piensa en Sal 69,22) es una especie de narc\u00f3tico que sol\u00eda darse a los ajusticiados con el fin de calmarles los dolores. Jes\u00fas lo prueba como en un gesto de agradecimiento, pero no lo bebi\u00f3; quiso agotar los sufrimientos. Al mencionar como de pasada el hecho de la crucifixi\u00f3n (v. 35) y encuadrarlo entre dos textos b\u00edblicos (Sal 69,22 y 22,19), se advierte la intencionalidad de Mateo: poner de relieve que la muerte de Cristo en la cruz era voluntad expresa del Padre, que la hab\u00eda anunciado en el AT. El t\u00edtulo colocado sobre la cruz manifiesta bajo qu\u00e9 acusaci\u00f3n fue condenado Jesucristo por Pilato.

{N}27,{/}45: (45 a 56) Las se\u00f1ales c\u00f3smicas que acompa\u00f1an en el relato de Mateo a la muerte de Jes\u00fas pertenecen al lenguaje apocal\u00edptico. Con ellas Mateo quiere poner de relieve el gran crimen que los hambres acaban de cometer y la llegada del d\u00eda del Se\u00f1or anunciado por los profetas, la irrupci\u00f3n de los tiempos mesi\u00e1nicos. Las \u00abtinieblas\u00bb simbolizan el hecho de que Jes\u00fas ha sido entregado al poder de los hombres (cf Lc 22,53), a los que el Padre lo abandona (v. 46; Sal 22,1). La rotura del \u00abvelo del santuario\u00bb, que separaba el santo del sancta sanctorum, significa la supresi\u00f3n del culto jud\u00edo y la apertura del templo escatol\u00f3gico a todas las gentes. La \u00abresurrecci\u00f3n de los justos\u00bb del AT indica que los muertos han sido liberados por el descenso de Cristo a los infiernos (1Pe 3,19ss) y entran con Cristo en la Jerusal\u00e9n celestial (cf Ap 21,2.10).

{N}27,{/}62: (62 a 66) De este relato casi final puede concluirse que los jud\u00edos acusaron muy duramente a los disc\u00edpulos de haber robado el cuerpo de Jes\u00fas; y que unos y otros estaban pr\u00e1cticamente de acuerdo en que el cuerpo de Jes\u00fas ya no estaba en el sepulcro el tercer d\u00eda.

{N}28,{/}1: (1 a 7) Los cuatro evangelistas (y Pablo: 1Cor 15) refieren apariciones de Jesucristo. Hay en todas una constataci\u00f3n com\u00fan: Cristo ha resucitado y se ha mostrado vivo. Resulta imposible armonizar los diversos detalles de los relatos; pero tales divergencias abogan en favor de la historicidad de las m\u00faltiples apariciones de Cristo resucitado. Ocurre que se trata de acontecimientos metahist\u00f3ricos, para los que no tenemos un lenguaje adecuado. Lo que tenemos que preguntarnos en la diversidad de presentaciones es qu\u00e9 ha intentado cada evangelista al presentar las cosas de esa manera; el mensaje interesaba m\u00e1s que los datos hist\u00f3ricos concretos. Sorprende el que los evangelistas presenten como testigos de las primeras apariciones a las mujeres, cuyo testimonio no ten\u00eda valor jur\u00eddico (cf su ausencia en 1Cor 15): ellas fueron las que acompa\u00f1aron a Cristo hasta junto a la cruz y son el lazo de conexi\u00f3n entre la pasi\u00f3n-muerte y la resurrecci\u00f3n de Cristo.

{N}28,{/}16: (16 a 20) El \u00abmonte\u00bb es para Mateo lugar de revelaci\u00f3n (4,8; 5,1; 17,1). La consignaci\u00f3n de las dudas que aparecen en tantos relatos de la resurrecci\u00f3n es un rasgo de sinceridad. Cristo, que limit\u00f3 su actividad a la predicaci\u00f3n a los jud\u00edos, env\u00eda ahora a los disc\u00edpulos a predicar el evangelio por el mundo entero. Lo realizar\u00e1n con el poder que \u00e9l les confiere y les promete su asistencia hasta el final de los siglos. El {C}bautismo{/} se administr\u00f3 en un principio en nombre de Jes\u00fas (cf He 1,5ss; 2,38ss); la formulaci\u00f3n en el nombre de la Trinidad se introdujo cuando apareci\u00f3 clara la doctrina trinitaria. La salvaci\u00f3n que nos trae Jes\u00fas es fundamentalmente obra de las tres Personas.

