{N}1,{/}1: {N}*{/}El pr\u00f3logo, obra del traductor, no forma parte del libro y no es considerado can\u00f3nico. Nos proporciona el testimonio m\u00e1s antiguo de la divisi\u00f3n tripartita del AT, aunque la \u00faltima parte no aparezca bien definida: la ley, los profetas y \u00ablos que les siguieron\u00bb, o \u00abel resto de los libros\u00bb. El rey Evergetes que se menciona ha de ser Tolomeo VII Evergetes Fisc\u00f3n (170-117 a.C.). Por tanto, el a\u00f1o 38 de su reinado corresponde al 132 a.C. Tenemos as\u00ed fechado el momento que se realiz\u00f3 la traducci\u00f3n al griego a partir del hebreo original. La identificaci\u00f3n que hace el libro entre la sabidur\u00eda y la ley (cf c. 24) est\u00e1 tambi\u00e9n presente en el pr\u00f3logo. Para el traductor este libro ensa\u00f1ar\u00e1 a vivir de acuerdo con la ley.
{N}1,{/}1: Poema sapiencial que inicia el libro. Es una reflexi\u00f3n sobre la sabidur\u00eda y el temor de Dios, que llegan a identificarse. S\u00f3lo Dios es sabio (vv. 1-8; cf Job 28 y Bar 3,9-4,4), pero ha comunicado algo de su sabidur\u00eda a los hombres (vv. 9-10). El principio de la sabidur\u00eda es el temor a Dios (v. 14; cf Prov 1,7), pero tambi\u00e9n es su plenitud (v. 16), lo cual es un avance de Sir\u00e1cida sobre la sabidur\u00eda anterior representada en Proverbios. El temor de Dios no tiene nada que ver con el miedo, sino que significa la piedad y reverencia del hombre a Dios, que incluye el cumplimiento de la ley (v. 26). En una palabra, el temor de Dios es la virtud. El cap\u00edtulo finaliza con algunos consejos (vv. 28-30), an\u00e1logos a otros muchos que encontraremos en el libro. Las m\u00e1ximas de este libro, comparadas con las de Proverbios, presentan en general un tenor m\u00e1s religioso y una mayor preocupaci\u00f3n moral. La numeraci\u00f3n de los vers\u00edculos ha sido hecha sobre un texto latino m\u00e1s largo que el texto griego; de ah\u00ed la ausencia en nuestra versi\u00f3n de algunos vers\u00edculos que son adicionales.

{N}2,{/}1: Instrucci\u00f3n sobre los deberes del hombre para con Dios. Se subraya especialmente la confianza y la aceptaci\u00f3n de su voluntad en la prueba. Tema frecuente en el AT. El autor parece hacer un llamamiento a la resistencia en tiempo de persecuci\u00f3n.

{N}3,{/}1: (1-16) Instrucci\u00f3n sobre los deberes para con los padres. Siguen inmediatamente a los deberes para con Dios, que son los primeros del libro. Constituyen una especie de comentario sapiencial al cuarto mandamiento.

{N}3,{/}17: (17-31) Instrucci\u00f3n sobre la humildad.

{N}4,{/}1: (1-10) Instrucci\u00f3n sapiencial sobre la atenci\u00f3n a los pobres. El primer vers\u00edculo puede equivaler al precepto de la Ley que ordenaba: \u00abNo retengas el salario al jornalero\u00bb (Lev 19,13).

{N}4,{/}11: (11-19) Poema de la sabidur\u00eda personificada, al estilo de los de Prov 1,20-33; 8; 9 y Si 24. Aqu\u00ed se la exalta como educadora.

{N}4,{/}20: (20-31) Instrucci\u00f3n antol\u00f3gica a base de consejos diversos sobre la modestia y el respeto. Este pasaje alud\u00eda, tal vez, a la tentaci\u00f3n a que se ve\u00edan expuestos los jud\u00edos de disimular su fe y sus observancias frente al helenismo.

{N}5,{/}1: (1-8) Instrucci\u00f3n sobre la falsa confianza en uno mismo y en las riquezas ante Dios.

{N}5,{/}9: (5,9-6,4) Sobre la moderaci\u00f3n en el hablar (5,9-15) y el domino de uno mismo (6,1-4).

{N}6,{/}5: (5-17) Instrucci\u00f3n sobre la amistad.

{N}6,{/}18: (18-37) Exhortaci\u00f3n a alcanzar la sabidur\u00eda. Se hace hincapi\u00e9 en el esfuerzo que supone, pero tambi\u00e9n en los beneficios que reporta.

{N}7,{/}29: (29-31) Consejos sobre la reverencia que se debe a los sacerdotes. El tema del culto es importante en el libro (cf c. 50). Las acciones concretas que se aconsejan est\u00e1n mandadas en la ley (cf N\u00fam 18,11-18; Lev 5,6; \u00c9x 29,27; Lev 7,32; Dt 18,3).

{N}7,{/}32: (32-36) Consejos sobre la limosna y otras obras de misericordia. Sepultar a los difuntos es pr\u00e1ctica alabada en el AT (cf Tob 1,18 y 12,12).

{N}8,{/}1: (1-19) Serie de consejos unidos por el tema de las relaciones sociales. Hay una gran experiencia recogida en ellos, no exenta de cierto escepticismo sobre lo que la vida puede ofrecer (cf 8,12; 14; 17, etc.). Los rabinos tienen una idea elevada de la tradici\u00f3n. En consonancia con el momento hist\u00f3rico en que vive, el autor se hace eco de la conciencia de su pueblo.

{N}10,{/}19: Una {C}hidah{/} o acertijo, forma literaria t\u00edpica de la sabidur\u00eda, resuelto. Su sentido: el hombre es digno de honor o despreciable, seg\u00fan sea temeroso de Dios o no.

{N}10,{/}28: (10,28-11,9) Instrucci\u00f3n antol\u00f3gica, iniciada por el frecuente \u00abhijo m\u00edo\u00bb, que exhorta a lograr la honra mediante la humildad. Es el contrapunto a los consejos anteriores (10,6-18) sobre el orgullo.

{N}11,{/}20: (20-28) La suerte en los negocios y en la vida est\u00e1 en manos de Dios. Exhortaci\u00f3n a la confianza en \u00e9l.

{N}11,{/}29: (11,29-14,19) Serie de m\u00e1ximas totalmente independientes agrupadas seg\u00fan diversas conexiones tem\u00e1ticas.

{N}14,{/}20: (14,20-15,8) Bienaventuranza o macarismo desarrollado hasta formar un poema sapiencial cantando los dones que concede la sabidur\u00eda. Aqu\u00ed el objeto del estudio es la sabidur\u00eda que, sobre todo, se descubre en los proverbios y las m\u00e1ximas de los sabios. La gloria designa quiz\u00e1 la nube que manifestaba la presencia de Yav\u00e9. Es la \u00abpresencia\u00bb de la literatura rab\u00ednica.

{N}15,{/}11: (11-20) Instrucci\u00f3n sobre la libre determinaci\u00f3n. Es un tema presente en la Escritura desde las primeras p\u00e1ginas (cf G\u00e9n 3). A pesar de todos los condicionamientos, en el fondo del hombre hay un reducto de libertad que le permite elegir entre el bien y el mal y que le hace por ello responsable. La libertad de elecci\u00f3n se afirma claramente en el v. 15.

{N}16,{/}1: (1-23) Instrucci\u00f3n sobre la justicia de Dios. Contin\u00faa l\u00f3gicamente la instrucci\u00f3n anterior. Puesto que el hombre es libre, es tambi\u00e9n responsable y puede hacerse merecedor del castigo de Dios.

{N}16,{/}24: (16,24-17,17) Instrucci\u00f3n sobre la presencia de la sabidur\u00eda en la creaci\u00f3n. La creaci\u00f3n ha sido ordenada por la sabidur\u00eda divina (vv. 26-30); e igualmente el hombre, a quien ha dotado de inteligencia natural y luz sobrenatural para discernir entre el bien y el mal. La alianza que estableci\u00f3 con Israel exige el cumplimiento de lo que Dios quiere.

{N}17,{/}19: (19-29) Exhortaci\u00f3n a pedir el perd\u00f3n de Dios. Todas las acciones del hombre est\u00e1n ante Dios. Su misericordia toma en cuenta las buenas acciones del hombre, como la limosna o el arrepentimiento, para otorgarle el perd\u00f3n.

{N}17,{/}30: (19,30-18,14) Meditaci\u00f3n sapiencial que contrapone la peque\u00f1ez del hombre, especialmente por las deficiencias de su actuaci\u00f3n, a la grandeza de Dios, que retribuir\u00e1 generosamente a los suyos.

{N}18,{/}15: (15-18) Los beneficios y favores al pr\u00f3jimo deben hacerse con afabilidad tambi\u00e9n.

{N}18,{/}19: (19-29) Serie de m\u00e1ximas que exhortan a actuar prudentemente en diversos aspectos de la vida. El v. 21 hace patente la relaci\u00f3n entre pecado y enfermedad, propia de la mentalidad veterotestamentaria, que Jes\u00fas corrige (cf Jn 9,1-3).

{N}18,{/}30: (18,30-19,4) El hombre prudente domina su sensualidad, mientras que el necio pierde el control y atrae sobre s\u00ed mismo la ruina.

{N}19,{/}5: (5-17) Diversos consejos que exhortan a ser prudentes en el uso de la lengua (cf 5,9-15). Sin embargo, hay que ser comprensivos con quien alguna vez ha hablado imprudentemente, pues puede rectificar (vv. 13-17).

{N}20,{/}1: (20-30) Discurso que ense\u00f1a a discernir la verdadera sabidur\u00eda. No son sabidur\u00eda verdadera la habilidad ni la astucia ni la inteligencia por s\u00ed mismas. Toda sabidur\u00eda verdadera se discierne por el temor de Dios y el cumplimiento de la ley.
{N}20,{/}1: (1-31) Cap\u00edtulo que consta de un conjunto de sentencias unidas por nexos d\u00e9biles. Est\u00e1n cercanas al tenor de los proverbios de la sabidur\u00eda antigua (cf Prov 10ss) y tratan de ense\u00f1ar al hombre a acertar en la vida. Frecuentemente presentan una paradoja, pues quieren subrayar la complejidad de la vida. El sabio sale triunfante de las dificultades, mientras que el necio no acierta nunca.

{N}21,{/}1: (1-10) Exhortaci\u00f3n a huir del pecado y al arrepentimiento. Dos actitudes propias del sabio.

{N}21,{/}11: (11-18) Serie de sentencias para mostrar los contrastes que se dan entre la actuaci\u00f3n del sabio y la del necio.

{N}22,{/}1: (1-18) Conjunto de m\u00e1ximas y sentencias en torno al comportamiento del necio y a las consecuencias de su actitud. Aconseja tambi\u00e9n c\u00f3mo ha de comportarse el hombre sensato con los necios. E necio no es el loco, sino el hombre rebelde, esc\u00e9ptico o libertino.

{N}22,{/}19: (19-26) M\u00e1ximas diversas sobre la amistad.

{N}22,{/}27: (22,27-23,6) Una oraci\u00f3n sapiencial. En Sir\u00e1cida (cf 51,1-12) y Sabidur\u00eda (cf 9) encontramos oraciones influidas por la forma de ver la vida y la existencia propias de la sabidur\u00eda. En la presente, el sabio pide a Dios ayuda para evitar los vicios sobre los que va a disertar a continuaci\u00f3n. Es la primera vez que un israelita se dirige a Dios llam\u00e1ndolo Padre.

{N}23,{/}7: (7-15) Instrucci\u00f3n sobre el recto uso de la lengua (cf 5,9-15 y 19,5-17). El autor previene especialmente contra los juramentos y las palabra inconvenientes.

{N}23,{/}16: (16-27) Partiendo de un proverbio num\u00e9rico (v. 16). Ben Sir\u00e1 reflexiona sobre diversos vicios de orden sexual, especialmente la infidelidad conyugal, tanto del hombre como de la mujer.

{N}24,{/}1: (1-22) Poema de la sabidur\u00eda personificada, al estilo de Prov 8 y 9. Est\u00e1 inspirado literariamente en Prov 8, pero avanza sobre \u00e9l en contenido teol\u00f3gico. La sabidur\u00eda proviene de Dios (vv. 3-4) y ha sido derramada en la creaci\u00f3n (vv. 6-7), pero habita especialmente en Israel (vv. 8-14), y m\u00e1s en concreto a\u00fan en Jerusal\u00e9n (v. 11). En el v. 15 es comparada con los aromas utilizados en el culto del templo de Jerusal\u00e9n. La sabidur\u00eda convierte al hombre en sacrificio de olor agradable a Dios. El final del poema es una exhortaci\u00f3n a seguir la sabidur\u00eda.

{N}24,{/}23: (23-34) Comentario de Ben Sir\u00e1 al poema anterior. El conjunto sirve de pr\u00f3logo a la segunda parte del libro. La sabidur\u00eda es identificada con la ley, identificaci\u00f3n que encontramos tambi\u00e9n en Bar 4,1, y que tendr\u00e1 gran influencia en el juda\u00edsmo posterior.

{N}25,{/}1: (25,1-2 y 7) Proverbios num\u00e9ricos (cf Prov 30,15-33; Si 23,16-17; 26,5.28; 50,25 etc.).

{N}25,{/}13: (22,13-26,18) El tema: la mujer, une esta serie de proverbios. Es frecuente en la sabidur\u00eda popular una cierta misoginia, como demuestran muchos refranes en nuestra propia lengua. Ben Sir\u00e1 escribe desde el punto de vista de la mentalidad masculina predominante en la cultura del antiguo Israel, lo que le hace participar algo de esta actitud. Alaba tambi\u00e9n la bondad y las virtudes de la mujer (cf 26,1-3 y 13-18). Hay una alusi\u00f3n al primer pecado en 25,23.

{N}26,{/}28: (26,28-27,30) Serie de proverbios independientes sobre diversos temas: el comercio, la discreci\u00f3n en el hablar, la amistad y los enga\u00f1os. El v. 29 abre paso al c. 27 sobre el dinero y los negocios, mediante procedimientos asociativos que recuerdan los de la composici\u00f3n anual. El v. 30 es tambi\u00e9n de transici\u00f3n al c. 27 sobre el rencor y las disputas.

{N}28,{/}1: (1-12) Conjunto de consejos originalmente independientes, unidos por el tema. Giran en torno al perd\u00f3n, al rencor, la ira, las disputas, etc.

{N}28,{/}13: (13-23) Poema sapiencial, que contrapone el uso malo y bueno de la lengua (cf 5,9-15; 19,5-17; 23,7-15, etc). El tema aparece recogido en la carta de Santiago, que es tambi\u00e9n una exhortaci\u00f3n sapiencial (cf Sant 3,5-12). Se describe al enemigo en general, apart\u00e1ndose del tema del discurso.

{N}29,{/}1: (1-20) Serie de m\u00e1ximas sobre los pr\u00e9stamos y la limosna.

{N}29,{/}21: (21-28) Instrucci\u00f3n sobre la hospitalidad, virtud muy cultivada en el Antiguo Oriente (cf G\u00e9n 19,1-10). No obstante, es dif\u00edcil precisar a qu\u00e9 contexto se refiere el autor.

{N}30,{/}1: (1-13) Instrucci\u00f3n sobre la educaci\u00f3n de los hijos (proverbios an\u00e1logos en Prov 13,24; 23,13-14; 29,15, y Tob 9,6). La instrucci\u00f3n a los hijos ha dejado importantes obras en la sabidur\u00eda extrab\u00edblica del Antiguo Oriente. Entre ellas, el libro arameo de Ajicar {C}(Ap\u00f3crifos del AT{/} III, 177-187).

{N}30,{/}14: (14-25) Proverbios cuya tem\u00e1tica versa sobre la buena salud.

{N}31,{/}1: (1-11) La ambici\u00f3n desmedida de riquezas ataca a la salud del hombre y a su virtud.

{N}31,{/}12: (31,12-32,13) Instrucci\u00f3n sobre la manera de comportarse en la mesa. Es un consejo de higiene en el caso en que no sea posible sustraerse a una comida abundante. Para Ben Sir\u00e1, la educaci\u00f3n y los buenos modales en los banquetes han de ser expresi\u00f3n de la virtud interior.

{N}33,{/}7: (7-15) Reflexi\u00f3n sapiencial sobre la presencia del bien y del mal en la creaci\u00f3n. El tema ha producido las mejores p\u00e1ginas de la sabidur\u00eda en Israel (libros de Job y de la Sabidur\u00eda) y fuera de \u00e9l. Es un esfuerzo para descubrir a la luz de la fe la compleja realidad del mundo.

{N}33,{/}25: (25-33) Instrucci\u00f3n sobre la manera como hay que tratar a los siervos. N\u00f3tese que se aconseja tratarlos \u00abcomo a ti mismo\u00bb (v. 31) y \u00abcomo a un hermano\u00bb (v. 32). No se abandonaba a los esclavos a la arbitrariedad de los amos.

{N}34,{/}1: (1-8) Instrucci\u00f3n contra diversas supersticiones, especialmente los sue\u00f1os (vv. 1-7). Es la ley la que indica al hombre la voluntad de Dios (v. 8).

{N}34,{/}9: (9-17) Canto a la experiencia del sabio. En los viajes se obtiene esa experiencia, pero tambi\u00e9n se pasan peligros, de los que salva la confianza en Dios.

{N}34,{/}18: (24,18-35,24) Sobre las condiciones que debe reunir el culto grato a Dios. El culto externo que la ley precept\u00faa es necesario, pero lo importante son las disposiciones interiores y la sinceridad ante Dios. El autor se coloca aqu\u00ed en la tradici\u00f3n prof\u00e9tica (cf Os 6,6; Am 5,11-27; 8,4-10; Is 1,10-20; Jer 7), siendo a la vez un fervoroso ritualista adicto al culto y un observador cuidadoso de la ley.

{N}36,{/}1: (1-27) Oraci\u00f3n por la salvaci\u00f3n de Israel. No son frecuentes las oraciones en los libros sapienciales; sin embargo, las encontramos en Si 22,27-23,6 y 51,1-12, y en Sab 9. Es el salterio, el libro que nos recoge las oraciones del pueblo de Israel.

{N}36,{/}18: (36,18-37,15) El autor vuelve a sus lecciones. Comienza ahora con unas reflexiones sobre el discernimiento (vv. 18-20), y luego lo aplica a tres casos concretos: la elecci\u00f3n de mujer (vv. 21-26), la elecci\u00f3n de amigos (37,1-6) y la elecci\u00f3n de consejeros (37,7-15).

{N}37,{/}27: (37,27-38,15) Instrucci\u00f3n sobre la enfermedad. Se inicia con una exhortaci\u00f3n a la templanza, que es necesaria para conservar la salud. Pero, en caso de enfermedad, hay que acudir al m\u00e9dico. Esto, que para nosotros es obvio, no lo era para todos los contempor\u00e1neos de nuestro autor, pues pod\u00eda entenderse como una falta de confianza en Dios (cf 2Cr\u00f3n 16,12). Ben Sir\u00e1 hace ver que Dios act\u00faa a trav\u00e9s del m\u00e9dico, y que el enfermo ha de servirse de los medios humanos y pedir su salud a Dios en la oraci\u00f3n. Es un buen criterio para aplicarlo a otras situaciones.

{N}38,{/}16: (16-23) Instrucci\u00f3n sobre el duelo que hay que guardar a los difuntos. Ben Sir\u00e1 aconseja moderaci\u00f3n tambi\u00e9n en este aspecto: \u00abun d\u00eda o dos\u00bb (v. 17), pues un duelo largo, adem\u00e1s de no servir de nada al difunto, puede ser perjudicial para quien lo hace (v. 21). En el libro no encontramos esperanza de vida ultraterrena, aunque en seguida va a abrirse paso esta idea en Israel.

{N}38,{/}24: (38,24-39,11) Elogio del escriba. El autor recorre diversos oficios: agricultor, artesano, herrero, alfarero, cuya utilidad y aportaciones a la sociedad reconoce. Sin embargo, no pueden compararse con quien se dedica profesionalmente a la sabidur\u00eda: el escriba. A este se dirigen las simpat\u00edas y alabanzas de Ben Sir\u00e1. De la sabidur\u00eda egipcia hemos conservado una obra parecida: la {C}S\u00e1tira de los oficios{/} (ANET 432). El escriba es ante todo el conservador de las escrituras.

{N}39,{/}12: (12-35) Poema sapiencial sobre la creaci\u00f3n. Se inicia con una exhortaci\u00f3n del maestro reclamando la atenci\u00f3n de los disc\u00edpulos (vv. 12-15), a la que sigue el poema propiamente dicho (vv. 16-35). La idea central es que todas las criaturas tienen su sentido y su valor. Incluso aquellas realidades que son claramente negativas, como el hambre o la peste (v. 29), tienen su funci\u00f3n, que es castigar al hombre cuando este se aparta de Dios para que vuelva a \u00e9l. La reflexi\u00f3n sobre las realidades negativas de la creaci\u00f3n fue siempre tema central de la sabidur\u00eda (cf Job y Sab 11-19).

{N}40,{/}1: (1-8) Reflexi\u00f3n te\u00f1ida de pesimismo sobre la condici\u00f3n humana y sus angustias. El hecho de que Ben Sir\u00e1 no contemple la posibilidad de una vida ultraterrena explica su tono pesimista.

{N}40,{/}18: (18-27) Serie de proverbios independientes unidos por una estructura fundamentalmente semejante: en el primer hemistiquio del verso se describe una realidad halag\u00fce\u00f1a, que es superada por otra realidad con la que se le compara en la segunda parte del hemistiquio.

{N}41,{/}1: (1-4) Reflexi\u00f3n sobre la muerte. El autor reconoce su amargura, pero intenta verla de un modo realista: es ley de vida, y en algunos casos puede ser una liberaci\u00f3n. No se habla de tr\u00e1nsito a la eternidad dichosa porque estos horizontes no estaban abiertos antes de Jesucristo.

{N}41,{/}5: (5-13) Proverbios diversos: los vv. 5-10, sobre los imp\u00edos; los vv. 11-13, sobre la fama.

{N}41,{/}14: (41,14-42,8) Instrucci\u00f3n. Hay acciones de las que el hombre debe avergonzarse (vv. 14-27), y otras que el sabio debe llevar a cabo venciendo el respeto humano (42,1-8). Algunos de los motivos de verg\u00fcenza se nos escapan. La mayor\u00eda de las faltas afectan a la convivencia.

{N}42,{/}9: (9-14) Reflexi\u00f3n sobre los cuidados que una hija exige de su padre (vv. 9-11), y proverbios sobre la mujer (vv. 12-14; cf 25,13-26,18).

{N}42,{/}15: En este punto cambia el g\u00e9nero literario del libro. El autor ya no nos transmite m\u00e1ximas ni instrucciones. Comienza ahora un gran poema, que se extiende hasta 50,24, sobre la gloria de Dios, o, lo que es lo mismo, su manifestaci\u00f3n en la creaci\u00f3n (vv 42,15-43,33) y en la historia (vv. 44 1-50,24).

{N}42,{/}15: (42,15-43,35) La presencia de Dios en la creaci\u00f3n por medio de su sabidur\u00eda es, quiz\u00e1, el tema nuclear de los textos sapienciales (cf Prov 8,22-31; Job 38,41; Si 39,12-35; Sab 19,6-22, etc). Sir\u00e1cida, que ha identificado la sabidur\u00eda con la ley, que fue dictada por Dios (cf 24,3.23), la identifica ahora con la palabra de Dios (v. 15). La palabra creadora de Dios, puesta en relaci\u00f3n con sabidur\u00eda, aparece en Sal 33,6; Sab 9,1, y, finalmente, en el pr\u00f3logo del evangelio de Juan. Los vv. 42,15-25 est\u00e1n centrados en el creador y, a partir de 43,1, se pasa revista a las principales maravillas de la naturaleza que testimonian la grandeza de Dios. En el mundo del AT se consideran igualmente fen\u00f3menos celestes los astron\u00f3micos y los meteorol\u00f3gicos (cf Job 38,22-38).

{N}44,{/}1: (44,1-50,24) Considerar la actuaci\u00f3n de Dios en la naturaleza como expresi\u00f3n de su gloria es t\u00edpico de la literatura sapiencial. Sin embargo, unir a ello la actuaci\u00f3n de Dios en la historia es s\u00f3lo propio de la sabidur\u00eda m\u00e1s moderna de Israel. No lo encontramos ni en Proverbios ni en Job ni en Qoh\u00e9let, pero s\u00ed en Sir\u00e1cida y en Sabidur\u00eda (11-19). Tambi\u00e9n en algunos salmos: 33; 135; 136, etc. Ben Sir\u00e1 comienza ahora el elogio de los antepasados. En sus vidas y en sus obras virtuosas est\u00e1 la huella de la actuaci\u00f3n de Dios. El elogio se divide en cuatro secciones: introducci\u00f3n (vv. 44,1-15), los antepasados desde Henoc a Nehem\u00edas (44,16-49,13), un breve repaso desde Henoc a Ad\u00e1n (49,14-16) y un elogio de Sim\u00f3n, el sumo sacerdote recientemente muerto (50,1-24).

{N}44,{/}16: (16-23) Entre los patriarcas anteriores al diluvio se mencionan solamente Henoc (G\u00e9n 5,21-24) y No\u00e9 (G\u00e9n 6,9ss). Entre los patriarcas posteriores se recuerda a Abrah\u00e1n (G\u00e9n 12ss) e Isaac y Jacob (G\u00e9n 21ss). Curiosamente no se menciona a Jos\u00e9, a menos que originalmente 45,1 se refiera a \u00e9l. La popularidad de Henoc en el juda\u00edsmo tard\u00edo es patente.

{N}45,{/}1: (1-26) El cap\u00edtulo est\u00e1 dedicado a Mois\u00e9s (cf \u00c9x 2ss), Aar\u00f3n (\u00c9x 4ss) y Fine\u00e9s (N\u00fam 25). N\u00f3tese el gran desarrollo que se concede a la figura de Aar\u00f3n, el primer sacerdote de Israel, como luego se har\u00e1 con el sumo sacerdote Sim\u00f3n. Con toda probabilidad, Ben Sir\u00e1 perteneci\u00f3 a los c\u00edrculos sacerdotales de Jerusal\u00e9n. Se percibe la importancia que el autor da al sacerdocio.

{N}46,{/}1: (1-20) Son elogiados luego los h\u00e9roes que combatieron los combates del Se\u00f1or y le fueron fieles: Josu\u00e9 (cf Jos 10ss), Caleb (cf N\u00fam 14, y Jos 14), los jueces, a los que s\u00f3lo se recuerda gen\u00e9ricamente, y Samuel (cf 1Sam 1ss). Ellos obligaron a los otros pueblos a reconocer que Dios proteg\u00eda a Israel. Es una ense\u00f1anza importante para los contempor\u00e1neos de Ben Sir\u00e1, que se hallan fuertemente confrontados con la poderosa cultura helen\u00edstica.

{N}47,{/}1: (1-24) Tras una breve menci\u00f3n de Nat\u00e1n (cf 2Sam 7), Ben Sir\u00e1 se extiende largamente en David, guerrero y organizador del culto en Jerusal\u00e9n, pecador y arrepentido (1Sam 16ss), y en Salom\u00f3n, el rey sabio (cf 1Re 3ss). Ambos son excelentes ejemplos: David por el ejemplo de arrepentimiento tras el pecado, y Salom\u00f3n por su gran sabidur\u00eda. Cuando se apart\u00f3 del Se\u00f1or, perdi\u00f3 esta y recibi\u00f3 en la divisi\u00f3n del reino el castigo de Dios. Robo\u00e1n y Jerobo\u00e1n son considerados como los \u00fanicos iniciadores del extrav\u00edo del pueblo (cf 1Re 12-13).

{N}48,{/}1: (48,1-49,5) El pasaje se dedica principalmente a los profetas El\u00edas y Eliseo (cf 1Re 17ss) y a Isa\u00edas. S\u00f3lo dos reyes de Jud\u00e1 merecen ser alabados: Ezequ\u00edas (cf 2Re 18ss) y Jos\u00edas (cf 2Re 22ss). La ense\u00f1anza es clara: se contrapone la fidelidad de esos dos reyes a la infidelidad del pueblo, que no atendi\u00f3 los requerimientos b\u00e1sicos de los profetas.

{N}49,{/}6: (6-10) Menci\u00f3n r\u00e1pida de Jerem\u00edas, que anunci\u00f3 el exilio, Ezequiel y los doce profetas. Al referirse a los doce profetas como un conjunto nos da a entender que para la \u00e9poca de Ben Sir\u00e1 ya estaban coleccionados, formando un libro.

{N}49,{/}11: (11-13) Brevemente se recuerda a Zorobabel, Jes\u00fas, el sacerdote (cf Esd 2-5), y Nehem\u00edas (cf Neh 1ss) como los h\u00e9roes de la restauraci\u00f3n tras el exilio. Resulta sorprendente la omisi\u00f3n de Esdras.

{N}49,{/}14: (14-16) Extra\u00f1amente vuelve ahora al per\u00edodo patriarcal. Quiz\u00e1 nos encontremos ante un a\u00f1adido para recordar importantes figuras antes pasadas por alto, que ahora se recuerdan como resumen o recapitulaci\u00f3n final.

{N}50,{/}1: (1-24) El elogio de los antepasados finaliza con la figura del sumo sacerdote Sim\u00f3n II, hijo de On\u00edas II, que ejerci\u00f3 el cargo entre ca. 220 y el 195 a.C. Su muerte nos proporciona un t\u00e9rmino \u00abpost quem\u00bb para la fecha del libro. El largo elogio que se tributa a Sim\u00f3n muestra una vez m\u00e1s el inter\u00e9s de Ben Sir\u00e1 por el sacerdocio. Los vv. 5-21 son una descripci\u00f3n de la fiesta de la expiaci\u00f3n (cf Lev 16).

{N}50,{/}25: (25-29) Tras un proverbio num\u00e9rico (vv. 25-26), el libro finaliza con la firma del autor (v. 27) y una bienaventuranza o macarismo prometiendo la felicidad a quien siga sus ense\u00f1anzas. Los vv. 27-29 exhortan al temor de Dios.

{N}51,{/}1: (1-30) El texto griego de Sir\u00e1cida presenta dos ap\u00e9ndices. El primero (vv. 1-12) es un himno de acci\u00f3n de gracias a Dios. El segundo (vv. 13-30) es un poema sapiencial sobre la b\u00fasqueda de la sabidur\u00eda. Entre ambos, el texto hebreo incluye la siguiente letan\u00eda (cf Sal 136), que es secundaria y, desde luego, no es can\u00f3nica:
\u00abAlabad al Se\u00f1or porque es bueno / porque es eterno su amor.
Alabad al Se\u00f1or de las alabanzas / porque es eterno su amor.
Alabad al guardi\u00e1n de Israel / porque es eterno su amor.
Alabad al creador del universo / porque es eterno su amor.
Alabad al libertador de Israel / porque es eterno su amor.
Alabad al que re\u00fane los dispersos de Israel / porque es eterno su amor.
Alabad al que edifica su ciudad y su santuario / porque es eterno su amor.
Alabad al que hizo florecer el poder de la casa de David / porque es eterno su amor.
Alabad al que eligi\u00f3 a los hijos de Sadoc para sacerdotes / porque es eterno su amor.
Alabad al escudo de Abrah\u00e1n / porque es eterno su amor.
Alabad a la roca de Isaac / porque es eterno su amor.
Alabad al rey de reyes / porque es eterno su amor.
\u00c9l exalt\u00f3 el poder de su pueblo para gloria de todos sus fieles / de Israel, su pueblo elegido. \u00a1Aleluya!\u00bb.

