{N}1,{/}1: (1-14) Introducci\u00f3n hist\u00f3rica. En ella se recogen los datos personales (procedentes de las listas geneal\u00f3gicas del primero de las Cr\u00f3nicas y de Esdras y Nehem\u00edas) y las reminiscencias hist\u00f3ricas del asedio de Jerusal\u00e9n (2Re 25,8). La situaci\u00f3n de los desterrados coincide con la que nos es conocida por una carta de Jerem\u00edas (29,5s): no son esclavos, sino colonos. As\u00ed lo demuestra la posibilidad de hacer una \u00abcolecta\u00bb para que pueda restablecerse el culto con sus sacrificios en Jerusal\u00e9n. Como tampoco es inveros\u00edmil que, despu\u00e9s del expolio al que fue sometida la ciudad santa, pudieran ser recuperados algunos de los objetos empleados en el culto del templo de Jerusal\u00e9n.

{N}1,{/}15: (1,15-3,8) Oraci\u00f3n penitencial. Esta larga oraci\u00f3n comprende tres partes: un reconocimiento de la culpa, que nuestro autor considera dentro del marco general de la historia del pueblo y en estrecha uni\u00f3n con el pasado y con sus dirigentes (1,16-2,10). Como consecuencia de dicho reconocimiento, tiene lugar la aceptaci\u00f3n de la desgracia como justo castigo de su Dios (2,1-10). En la segunda parte, el orante se vuelve al Dios de Israel pidiendo misericordia y perd\u00f3n, no aduciendo m\u00e9ritos propios ni recordando los de sus antepasados, sino teniendo como referencia esencial su bondad y misericordia manifestadas en su palabra y en la alianza (2,11-35). La tercera parte pide la liberaci\u00f3n, teniendo en cuenta que el castigo anunciado ha conseguido ya su principal y fundamental objetivo del reconocimiento de los muchos pecados y tambi\u00e9n de la conversi\u00f3n del coraz\u00f3n (3,1-8).

{N}3,{/}9: (3,9-4,4) El camino de la sabidur\u00eda. Estamos ante un poema de alabanza a la sabidur\u00eda. Desde el punto de vista literario no tiene nada que ver con lo anterior, pero existe una gran coincidencia atendiendo a su contenido. La sabidur\u00eda, que no debe confundirse con una especulaci\u00f3n abstracta, sino que coincide con la ley dada por Dios a Mois\u00e9s, ense\u00f1a a los desterrados la raz\u00f3n de su desgracia y el camino para su liberaci\u00f3n. La descripci\u00f3n que se hace de la sabidur\u00eda est\u00e1 influenciada por Job 28 y por Prov 1-9. El mensaje es claro: la sabidur\u00eda no es inventable por el hombre; se acent\u00faa, por tanto, la necesidad de revelaci\u00f3n; la sabidur\u00eda entra en contacto con los hombres con la \u00fanica y exclusiva pretensi\u00f3n de enriquecerlos; los sabios del mundo no pueden alcanzarla; aquellos a quienes es comunicada la aut\u00e9ntica sabidur\u00eda deben aferrarse con energ\u00eda a ella.

{N}4,{/}5: (4,5-5,9) Lamento y consuelo. Jerusal\u00e9n personificada se vuelve a sus hijos, record\u00e1ndoles sus pecados y el correspondiente castigo (4,5-9); se lamenta de la conducta de sus vecinos, que \u00abhan hecho le\u00f1a del \u00e1rbol ca\u00eddo\u00bb aprovech\u00e1ndose de sus tierras y violando sus derechos sagrados (4,10-16). Las afirmaciones del autor son impresionantes por sus profundas convicciones religiosas: s\u00f3lo Dios puede ayudar (4,17-20); s\u00f3lo \u00e9l puede liberar (4,21-24); s\u00f3lo \u00e9l puede hacer que los opresores se conviertan en oprimidos (4,25s). Esto es lo que debe provocar la confianza y la conversi\u00f3n (4,27-29). El consuelo final y definitivo es anunciado desde la ansiada esperanza de las bendiciones mesi\u00e1nicas futuras y venideras que alcanzar\u00e1n finalmente a Jerusal\u00e9n (5,1-9).

{N}6,{/}1: Carta de Jerem\u00edas. El escrito se presenta como una carta dirigida por Jerem\u00edas a los desterrados en Babilonia. Sin embargo, esta pretensi\u00f3n no responde a la verdad. Estamos ante una ficci\u00f3n literaria. As\u00ed lo demuestra la comparaci\u00f3n con las palabras aut\u00e9nticas dirigidas por Jerem\u00edas a los desterrados (Jer 29-31). Mientras que este escrito, todo \u00e9l, es una amonestaci\u00f3n contra la idolatr\u00eda, este aspecto no es mencionado para nada en el libro de Jerem\u00edas. El paralelismo m\u00e1s cercano lo tenemos en algunos pasajes de los Salmos (115,4-8; 135,15-18) y en el Deuteroisa\u00edas (Is 44,9-20; 46,5-7), as\u00ed como en los Proverbios (13-15). En consecuencia, su composici\u00f3n debe ser datada en los tiempos posteriores al exilio. La carta es una tremenda iron\u00eda contra los \u00eddolos: su lengua ha sido limada por un artesano y no pueden hablar; sus ojos est\u00e1n llenos de polvo; no tienen vida ni movimiento; son incapaces de intervenir en la vida de los hombres; son obra inerte de artesanos y orfebres; son impotentes y no pueden prestar ayuda ni defenderse; no tienen poder divino alguno y son despreciables.

