{N}1,{/}1: Es el t\u00edtulo del libro. Hay que notar la atribuci\u00f3n a Salom\u00f3n, el rey sabio de Israel (cf 1Re 5,9-14 y 10,1-9).

{N}1,{/}2: (2-11) Sumario antepuesto al libro propiamente dicho, donde se resumen sus temas fundamentales: la vida es, en el fondo, algo ef\u00edmero, vano y enga\u00f1oso para el hombre (v. 2); no existe relaci\u00f3n coherente contra el esfuerzo humano y sus resultados y, por tanto, aquel es tambi\u00e9n falaz (v. 3); la estabilidad de la creaci\u00f3n (cf con Job 38-40 y Sal 104) contrasta con la inestabilidad y fugacidad de la existencia humana (vv. 4-10), y, en fin, todas las acciones del pasado han desaparecido definitivamente, pues ni siquiera queda de ellas el recuerdo (v. 11), lo que muestra una vez m\u00e1s la futilidad de la existencia humana.

{N}1,{/}12: (12-18) Aqu\u00ed se inicia propiamente el libro. El autor escribe en primera persona del singular, dando a su obra un tono de confesi\u00f3n personal. Qoh\u00e9let, que en la ficci\u00f3n literaria se identifica con Salom\u00f3n, reconoce que todos sus trabajos y esfuerzos, incluida la misma sabidur\u00eda, le han decepcionado.

{N}2,{/}1: (1-11) Qoh\u00e9let (Salom\u00f3n), que dispuso de todos los bienes materiales deseables y que obtuvo todo lo que a primera vista puede dar la felicidad, confiesa su m\u00e1s \u00edntima decepci\u00f3n (v. 11).

{N}2,{/}12: (12-17) Es evidente, piensa Qoh\u00e9let, que la sabidur\u00eda ofrece al hombre ventajas sobre la necedad. Sin embargo, tampoco esas ventajas son algo total y definitivo, pues el fin del hombre sabio y el del necio son lo mismo: la muerte. La idea de una vida ultraterrena se abre paso en el AT tras un largo y lento per\u00edodo de evoluci\u00f3n. Podemos encontrarla en los textos a partir del s. II a.C. En Qoh\u00e9let aparece ya la preocupaci\u00f3n (cf 3,21), pero a\u00fan no la creencia.

{N}2,{/}18: (18-26) El hombre no controla el resultado de su esfuerzo y su trabajo, lo cual ti\u00f1e de sinsentido la actuaci\u00f3n humana.

{N}3,{/}1: (1-15) El pasaje se inicia con un bello poema (vv. 1-8), acorde con la tradici\u00f3n sapiencial anterior a Qoh\u00e9let y propia del libro de Proverbios. El poema presenta un mundo ordenado, en el que cada acci\u00f3n tiene su tiempo oportuno; pero la objeci\u00f3n que Qoh\u00e9let hace a ese \u00abdato\u00bb de la sabidur\u00eda es: \u00bfc\u00f3mo puede el hombre modificar con su actuaci\u00f3n lo que ya est\u00e1 predeterminado por el creador? (vv. 9-15).

{N}3,{/}16: (16-17) La injusticia pone en duda el sentido de la creaci\u00f3n, pero exige el juicio de Dios.

{N}3,{/}18: (18-22) Aqu\u00ed el autor se formula la pregunta m\u00e1s radical: \u00bftodo acaba con la muerte o no? El libro no responde; la respuesta s\u00f3lo llegar\u00e1 en un momento posterior de la revelaci\u00f3n.

{N}4,{/}1: (1-8) Varias son las realidades que plantean un interrogante al sentido de la existencia. Aqu\u00ed Qoh\u00e9let reflexiona sobre la injusticia (vv. 1-3), la envidia (vv. 4-6) y la ambici\u00f3n (vv. 7-8).

{N}4,{/}17: (4,17-5,6) Exhortaciones diversas sobre la seriedad con que el hombre debe tomarse sus relaciones con Dios. Dios pide fidelidad y correspondencia aut\u00e9ntica y sincera.

{N}5,{/}12: (5,12-6,12) Qoh\u00e9let reflexiona sobre aquellas realidades de la vida que convierten la existencia humana en algo inseguro; por ejemplo: la posibilidad de perder los bienes conseguidos con esfuerzo, las dificultades para disfrutarlos, la posibilidad de una vida insegura e infeliz, etc.

{N}7,{/}1: (7,1-8,8) Se inicia una serie de proverbios independientes con reflexiones intercaladas, cuyo tenor es an\u00e1logo al de la sabidur\u00eda tradicional, pero que aparecen coloreados de un cierto escepticismo. El primer pr\u00f3logo versaba sobre el hast\u00edo, el segundo sobre la risa.

{N}8,{/}9: (9-15) Reflexi\u00f3n sobre uno de los m\u00e1s t\u00edpicos problemas de la sabidur\u00eda: \u00bfc\u00f3mo es posible que no haya retribuci\u00f3n adecuada para las obras buenas y malas de los hombres en este mundo? Ya hemos dicho que la perspectiva de Qoh\u00e9let es intramundana. Por eso no logra establecer una respuesta satisfactoria, que el israelita s\u00f3lo obtendr\u00e1 al final del per\u00edodo veterotestamentario (v\u00e9ase el libro de la Sabidur\u00eda). As\u00ed pues, exhorta en este, como en otros pasajes (cf 2,24; 3,22; 5,17-19, etc), a gozar de los bienes peque\u00f1os pero sabrosos, que son regalo y don de Dios.

{N}8,{/}16: (8,16-9,12) Qoh\u00e9let no logra hacer luz con sus reflexiones sobre la falta de adecuaci\u00f3n que existe entre la diversa actuaci\u00f3n de unos hombres y otros y el saldo com\u00fan, que es para todos el mismo: la muerte (cf 9,3). En consecuencia, la existencia humana y la misma creaci\u00f3n, por tanto, son algo incomprensible y sumamente misterioso para el hombre (cf 8,17).

{N}11,{/}7: (11,7-12,7) Poema unitario sobre la juventud y la vejez. La juventud es apreciada, pues se la entiende sobre todo como el tiempo de la felicidad. La vejez, por el contrario, es la \u00e9poca del sufrimiento. Pero ambas, juventud y vejez, constituyen la vida humana. El v. 11,9c se a\u00f1adi\u00f3 posteriormente al poema original (cf 12,14), pues se trata claramente de un refr\u00e1n.

{N}12,{/}8: Conclusi\u00f3n del libro, que resume su mensaje (cf 1,2).

{N}12,{/}9: (9,14) Doble ep\u00edlogo (vv. 9-13 y v. 14), que no pertenece ya a la mano del autor del libro. El v. 14 es, en el fondo, una reinterpretaci\u00f3n del conjunto: todas las acciones ser\u00e1n juzgadas por Dios, y de ah\u00ed les viene, en definitiva, su valor aut\u00e9ntico y b\u00e1sicamente sincero.

