{N}1,{/}4: (4-12) Describen una terrible plaga de langostas que arras\u00f3 los productos de la tierra, de tal modo que no qued\u00f3 ni para ofrecer la oblaci\u00f3n prescrita (Lev 2). Fen\u00f3meno no raro en Palestina; las langostas provienen del desierto siroar\u00e1bigo, empujadas por el viento solano {C}(jamshim).{/} De ah\u00ed la aflicci\u00f3n de los sacerdotes (v. 9). El v. 4 transcribe los t\u00e9rminos hebreos que pueden designar cuatro especies de langostas (\u00abel consumidor\u00bb, \u00abel destructor\u00bb, \u00abel salteador\u00bb, \u00abel trasquilador\u00bb), que hacen m\u00e1s terrible la plaga.

{N}1,{/}13: (13-20) El profeta invita a los sacerdotes a proclamar el ayuno y la penitencia para que el Se\u00f1or ponga t\u00e9rmino a tanta destrucci\u00f3n; eran actitudes altamente valoradas en la \u00e9poca posterior al destierro. La plaga es el anuncio del d\u00eda del Se\u00f1or, d\u00eda terrible; si tal es el anuncio, qu\u00e9 ser\u00e1 su llegada. El \u00abfuego\u00bb y la \u00abllama\u00bb del v. 19 pueden ser im\u00e1genes de la sequ\u00eda (Am 7,4), de la esterilidad producida por la invasi\u00f3n o expresiones simb\u00f3licas para indicar la intervenci\u00f3n punitiva de Dios (Jer 5,14; Miq 1,7).

{N}2,{/}1: (1-11) Se trata de la misma plaga anterior, que se presenta ahora como algo inminente que preludia el d\u00eda del Se\u00f1or, el furioso ataque de las naciones contra Jud\u00e1 (\u00abej\u00e9rcito invasor\u00bb). El ej\u00e9rcito de langostas llega con su densidad a oscurecer el sol; las tinieblas producidas son figura de las del d\u00eda del Se\u00f1or (cf 8,9).

{N}2,{/}12: (12-17) Apremiante invitaci\u00f3n a la conversi\u00f3n sincera. El coraz\u00f3n es la sede de la raz\u00f3n y del pensamiento; denota todo el hombre. Tambi\u00e9n los reci\u00e9n casados, normalmente dispensados de ciertas obligaciones (Dt 24,5), deben incorporarse al ayuno y penitencia. Pero los vaticinios conminatorios dejan siempre abierta la puerta al perd\u00f3n de Dios.

{N}2,{/}18: (18-27) La actitud penitente del pueblo obtiene una respuesta favorable. Dios lo librar\u00e1 de la langosta y la sequ\u00eda. Le otorgar\u00e1 en abundancia lo que hab\u00eda perdido y no vendr\u00e1n a ser ludibrio de las gentes. As\u00ed el d\u00eda del Se\u00f1or, que comenz\u00f3 como d\u00eda de juicio, se convierte en d\u00eda de bendici\u00f3n. El ej\u00e9rcito de langostas viene del sur o del sudeste; aqu\u00ed se le presenta viniendo del norte, como s\u00edmbolo del enemigo invasor, que viene del norte (cf Jer 1,13-15).

{N}3,{/}1: (1-2) A la abundancia de bienes materiales seguir\u00e1 la abundancia de bienes espirituales. El profeta anuncia para el d\u00eda del Se\u00f1or una gran y universal efusi\u00f3n del Esp\u00edritu (cf N\u00fam 11,29). El \u00abdespu\u00e9s de esto\u00bb (v. 1) tiene proyecci\u00f3n mesi\u00e1nica; es entonces cuando Dios comunicar\u00e1 su Esp\u00edritu en proporciones no imaginadas (\u00absue\u00f1os y visiones\u00bb son dos formas principales de las revelaciones prof\u00e9ticas). San Pedro ve el cumplimiento de esta profec\u00eda a partir del d\u00eda de pentecost\u00e9s (He 2,16).

{N}3,{/}3: (3-5) Son las se\u00f1ales c\u00f3smicas que, en el lenguaje apocal\u00edptico, acompa\u00f1an al Se\u00f1or el d\u00eda del juicio, en que Dios castigar\u00e1 a las naciones paganas haciendo justicia al pueblo de Israel perseguido por ellas; revelan el terror y transformaci\u00f3n universal que producir\u00e1 la intervenci\u00f3n de Dios. En el v. 5 la perspectiva del profeta se refiere a Jud\u00e1 y, quiz\u00e1, a los jud\u00edos de la di\u00e1spora. San Pablo da a este texto un alcance universal: el d\u00eda del Se\u00f1or traer\u00e1 la salvaci\u00f3n a los jud\u00edos y a los gentiles (Rom 10,12s). Del mismo modo lo interpreta tambi\u00e9n el texto de He 2,17-31.

{N}4,{/}1: (1-3) La restauraci\u00f3n de Israel implica el castigo de los pueblos que le han inferido da\u00f1o. En el v. 12 no es segura la alusi\u00f3n al juicio universal, como se ha cre\u00eddo popularmente, ni tampoco la interpretaci\u00f3n del \u00abvalle de Josafat\u00bb como el Cedr\u00f3n, al este de Jerusal\u00e9n. Josafat significa \u00abYav\u00e9 juzga\u00bb; m\u00e1s que nombre del lugar, probablemente designa el mismo juicio. Joel manifiesta el exclusivismo de la \u00e9poca posex\u00edlica: s\u00f3lo Jud\u00e1 se beneficiar\u00e1 de todo ello. Los amargos recuerdos del destierro y los largos a\u00f1os de opresi\u00f3n por los pueblos vecinos dejaron en Jud\u00e1 profundos sentimientos de antipat\u00eda hacia ellos. No obstante, puede verse en este juicio un tipo de juicio universal.

{N}4,{/}4: (4-8) Tiro y Sid\u00f3n sufrir\u00e1n un castigo id\u00e9ntico al que ellas cometieron con los israelitas. Los sabeos eran un pueblo de comerciantes situados en el extremo sur de Arabia (Jer 6,20; Job 6,19). Ley del tali\u00f3n.

{N}4,{/}9: (9-17) Vuelve la idea del juicio. Aunque los pueblos declaren una guerra sin cuartel contra Dios y su pueblo, sufrir\u00e1n la derrota y el juicio en el valle de Josafat, llamado ahora de la Decisi\u00f3n porque tal juicio ser\u00e1 inapelable.

{N}4,{/}18: (18-21) Despu\u00e9s de tantos sufrimientos, el pueblo de Dios disfrutar\u00e1 de una gran felicidad y abundancia de bienes materiales y espirituales. Sus enemigos tradicionales, como Egipto y Sid\u00f3n, sufrir\u00e1n los rigores de la justicia divina. Es la deseada inauguraci\u00f3n de la era mesi\u00e1nica, con cuyo anuncio el profeta pretende ahora fortalecer de una manera clara la fe del pueblo.

