{N}1,{/}1: Este primer cap\u00edtulo recoge el dato hist\u00f3rico del decreto de Ciro en su primer a\u00f1o de reinado sobre Babilonia (539/8 a C.), que pone en marcha la repatriaci\u00f3n jud\u00eda. Esta no fue masiva ni se realiz\u00f3 de una sola vez. La primera caravana de repatriados recibe en devoluci\u00f3n el ajuar sagrado del templo, as\u00ed como ayuda econ\u00f3mica por parte de la colonia jud\u00eda, que no se decide a marchar. No sabemos con exactitud ni qui\u00e9nes ni cu\u00e1ntos se ponen en marcha, aunque no debieron ser muchos. Sobre este entramado de datos hist\u00f3ricos, que responde plenamente a la actitud y orientaci\u00f3n pol\u00edtico-religiosa de las autoridades persas, el cronista presenta una visi\u00f3n religiosa de la vuelta del desierto. Seg\u00fan ella, los protagonistas son las tribus del sur, Jud\u00e1 y Benjam\u00edn, junto con los sacerdotes y levitas. La vuelta es presentada como el cumplimiento de la profec\u00eda de Jerem\u00edas (Jer 29,10; 25,11-13); como iniciativa de Dios, que mueve a Ciro (Is 45,13), y como un nuevo \u00e9xodo, en el que Dios, Se\u00f1or de la historia, es el protagonista. Se establece la continuidad entre el Israel antes del destierro y los desterrados que vuelven, y se presenta la reconstrucci\u00f3n del templo en Jerusal\u00e9n como la gran tarea de los que regresan.

{N}2,{/}1: Esta larga lista revela una vez m\u00e1s la mano del redactor cronista, tan amante de genealog\u00edas. Es claro que se trata de una inserci\u00f3n, pues interrumpe la narraci\u00f3n del c. 1, continuada en el c. 3. Adem\u00e1s coincide, salvo peque\u00f1as variantes, con la lista de Neh 7,6-63, donde parece encajar mejor en el contexto. Literalmente aparece como el elenco de la gran peregrinaci\u00f3n o vuelta de los desterrados de Babilonia a Jud\u00e1, pero varios detalles muestran que esto es una construcci\u00f3n literaria: ha desaparecido el nombre de Sesbasar, parece ya establecida la provincia de Jud\u00e1, el n\u00famero final hace incre\u00edble una caravana de esas proporciones y la descripci\u00f3n de las ciudades y pueblos donde est\u00e1n asentados los inmigrantes es tan precisa que supone ya hecha la distribuci\u00f3n. Este documento parece ser posterior al 538 a.C. en varios a\u00f1os, y quiz\u00e1s en sus or\u00edgenes se elaborase para reorganizar la reconstrucci\u00f3n del templo y se\u00f1alar a los aut\u00e9nticos jud\u00edos, frente a las aspiraciones de los pueblos vecinos a participar en ella (cf Esd 5,10). Nada se dice de los habitantes que, sin duda resid\u00edan en Jerusal\u00e9n y las otras ciudades. Lo que verdaderamente ha interesado al cronista es el mensaje religioso: los que vuelven del destierro establecen una continuidad con las doce tribus del Israel mosaico que volvi\u00f3 de Egipto (los probables doce jefes del v. 2), con el antiguo reino dav\u00eddico (Zorobabel desciende de \u00e9l), con el sacerdocio preex\u00edlico (Josu\u00e9 v. 2, y la alusi\u00f3n a los aurim y tummin del v. 63; cf \u00c9x 28,30). Su gu\u00eda es el Se\u00f1or, que les ha dado la riqueza de los pueblos (vv. 68-70), y que congrega a la comunidad santa en torno al nuevo templo, continuador del antiguo (vv. 68-70). El nuevo \u00e9xodo glorioso, predicado por el segundo Isa\u00edas, se ha cumplido en todas y cada una de sus partes.

{N}3,{/}1:El punto de llegada de la caravana de repatriados no puede ser otro, en la mentalidad del cronista, que el templo. A esto se dedica todo el c. 3, en el cual se recogen dos datos importantes: la construcci\u00f3n del altar de los holocaustos y la primera piedra de la nueva f\u00e1brica del templo. Sobre estos dos datos, con toda probabilidad hist\u00f3ricos, el cronista construye una narraci\u00f3n seg\u00fan su estilo y teolog\u00eda propios. As\u00ed, la menci\u00f3n de Zorobabel y del sacerdote Josu\u00e9 parecen a\u00f1adidos, pues el que ten\u00eda permiso para construir el templo era Sesbasar (Esd 1,5; 5,16), si bien, ser\u00e1 m\u00e1s tarde, Zorobabel el que lleve a cabo esta tarea (5,2), pues Sesbasar fracas\u00f3 (c. 4). De este modo y con otros detalles propios, el cronista pone de relieve c\u00f3mo la vuelta del destierro se centra en la reconstrucci\u00f3n del templo y de la vida religiosa en torno a \u00e9l, y c\u00f3mo todo ello se hace en continuidad con la tradici\u00f3n mosaica y el templo dav\u00eddico-salom\u00f3nico. El templo, su reconstrucci\u00f3n y el culto protagonizan este cap\u00edtulo.

{N}4,{/}1: (1-5) El relato se centra ahora en las dificultades para construir el templo. El orden hist\u00f3rico de estos cap\u00edtulos es dif\u00edcil de establecer; el m\u00e1s probable es: 4,1-5.24; 5,1-6,22; 4,6-23. La \u00abpoblaci\u00f3n del pa\u00eds\u00bb (v. 4) es probablemente el conjunto de habitantes al norte de Jerusal\u00e9n, de religi\u00f3n sincretista, restos de colonos deportados por los asirios, a los que el cronista no puede aceptar como verdaderos israelitas. Con su oposici\u00f3n, el cronista explica el largo tiempo que se tard\u00f3 en construir el templo. V\u00e9ase otra explicaci\u00f3n en Ag 1,2-4 y Zac 8,9-10.

{N}4,{/}6: (6-24) El tema de la oposici\u00f3n de los colonos de la tierra es tan importante para el redactor, que le lleva a introducir aqu\u00ed una serie de datos que pertenecen a otra \u00e9poca. V\u00e9anse, por ejemplo, los nombres de los reyes persas: Jerjes (486-465 a C.), Artajerjes (probablemente I, 465-424 a.C). Por lo dem\u00e1s, los datos aportados se refieren a la reconstrucci\u00f3n de la muralla de Jerusal\u00e9n, no al templo. A partir del v. 8, el redactor comienza a usar un documento escrito en arameo. El v. 24 probablemente es la conclusi\u00f3n de 4,1-5.

{N}5,{/}1: Se narra ahora la nueva etapa de reconstrucci\u00f3n del templo, que ha de situarse a comienzos del rey persa Dar\u00edo (522 a.C.) y que parece coincidir con las intervenciones de los profetas Ageo y Zacar\u00edas. Quiz\u00e1 hubo una nueva caravana de repatriados al mando de Zorobabel, que es ahora, hist\u00f3ricamente, el verdadero protagonista, junto con el sacerdote Josu\u00e9 (Ag 2,2-24; Zac 1-3; 6,9-15). Tatenay es probablemente una especie de comisionado oficial para la satrap\u00eda de Transeufratina; Setar Boznay es, sin duda, su secretario. Estos redactan un informe oficial, por lo dem\u00e1s ben\u00e9volo, sobre la construcci\u00f3n de un edificio que, como el templo, deb\u00eda ser importante; mientras tanto se permite la continuaci\u00f3n de las obras, dato que el redactor interpreta teol\u00f3gicamente (v. 5).

{N}6,{/}1: (1-12) La investigaci\u00f3n llevada a cabo por las autoridades persas da como resultado el hallazgo de un memor\u00e1ndum sobre el templo de Jerusal\u00e9n, que corresponde al edificio de Ciro (1,2-4). Se encontr\u00f3 en Ecbatana, capital de verano de Ciro. Su redacci\u00f3n en estilo administrativo nos indica que el redactor est\u00e1 utilizando documentos hist\u00f3ricos aut\u00e9nticos. Las medidas del templo probablemente est\u00e9n alteradas, ya que resultan demasiado grandes comparadas con las de 1Re 6,2. Los versos siguientes narran la ejecuci\u00f3n de esta orden, que culmina con la dedicaci\u00f3n del templo el 3 del mes de adar, hacia marzo del a\u00f1o 515. Una ocasi\u00f3n para dar gracias a Dios y formar la nueva comunidad. Este ser\u00e1 el templo engrandecido por Herodes y santificado por la presencia de Jes\u00fas y sus ap\u00f3stoles.

{N}6,{/}19: (19-22) Vuelve la lengua hebrea a ser usada por el redactor. Tras la dedicaci\u00f3n del templo se a\u00f1ade ahora la celebraci\u00f3n de la pascua y del pan sin levadura, al ejemplo de lo narrado en tiempos de Ezequ\u00edas (2Cr\u00f3n 30) y Jos\u00edas (2Cr\u00f3n 35). Todo con el mejor estilo t\u00edpico, peculiar y caracter\u00edstico del cronista.

{N}7,{/}1: (1-10) Solemne presentaci\u00f3n de Esdras, a quien se conecta con los grandes sacerdotes del pasado. Se le califica como \u00abescriba experto en la ley de Mois\u00e9s\u00bb. Indicaci\u00f3n quiz\u00e1 del cargo oficial que ostentaba. N\u00f3tese c\u00f3mo su misi\u00f3n proviene hist\u00f3ricamente del rey persa; pero Dios est\u00e1 en el trasfondo, dirigiendo la historia. La fecha de su llegada a Jerusal\u00e9n depende de que se trate de Artajerjes I (entonces ser\u00eda el 458 a.C.) o Artajerjes II (lo que dar\u00eda el 398, en cuyo caso habr\u00eda llegado despu\u00e9s de Nehem\u00edas.

{N}7,{/}11: (11-28) El decreto de Artajerjes, en conjunto un documento veros\u00edmil, nos permite descubrir la doble misi\u00f3n, pol\u00edtica y religiosa, de Esdras: deb\u00eda aplicar la ley de Dios, aunque no se precisa cu\u00e1l sea, que al mismo tiempo era ley obligatoria civil para los jud\u00edos en esta provincia persa de Jud\u00e1. Los vv. 27-28, quiz\u00e1s pertenecientes a las memorias de Esdras, son la interpretaci\u00f3n religiosa de todo lo anterior: es Dios quien dirige los hechos de la historia. Dios sigue siendo siempre el aut\u00e9ntico conductor de los m\u00faltiples acontecimientos.

{N}8,{/}1: (1-14) La lista de los compa\u00f1eros de repatriaci\u00f3n de Esdras est\u00e1 escrita en primera persona, integr\u00e1ndose as\u00ed en el contexto de sus memorias. Casi todos los nombres se encuentran en Esd 2. El conjunto de un total de mil quinientas personas, sin contar mujeres, ni\u00f1os y personal del templo (vv. 18-20). Esdras, o el mismo cronista, han visto en este nuevo grupo el s\u00edmbolo de todo Israel, el nuevo pueblo que, como el antiguo, emprende un nuevo \u00e9xodo hacia la tierra prometida.

{N}8,{/}15: (15-36) El relato insiste en los aspectos religiosos del nuevo retorno. Con Esdras, como un nuevo Mois\u00e9s, bajo la protecci\u00f3n de Dios, y no de la protecci\u00f3n humana (v. 22), es el Israel nuevo y total el que se reconstruye y pone en camino (insistencia en el n\u00famero 12), llevando nuevos dones para el Dios del templo de Jerusal\u00e9n, casi en cumplimiento de la profec\u00eda de Is 60,9. El r\u00edo del v. 15 es un canal de riego. Del v. 17 no se puede deducir que hubiese lugar de culto en Casif\u00edas.

{N}9,{/}1: El problema de los matrimonios mixtos es el primero con que se enfrenta la reforma de Esdras seg\u00fan el texto, aunque quiz\u00e1s hubiese otras actividades previas. Ten\u00eda un trasfondo sociol\u00f3gico, puesto que era un medio para establecer pactos econ\u00f3micos, y la mayor\u00eda de las tierras f\u00e9rtiles estaban en manos de los colonos extranjeros. Pero supon\u00eda tambi\u00e9n un problema religioso, debido al peligro real de sincretismo religioso e idolatr\u00eda. La necesidad de mantener al nuevo Israel como naci\u00f3n santa (cf Dt 7, que parece estar en el trasfondo de este cap\u00edtulo) e incontaminada viene exigida por la fidelidad a la alianza y la misma subsistencia de la comunidad jud\u00eda.

{N}10,{/}1:Se nos presenta ahora la decisi\u00f3n, tomada en asamblea, de disolver los matrimonios mixtos, as\u00ed como su ejecuci\u00f3n. N\u00f3tese que se trata fundamentalmente de abandonar a las mujeres extranjeras, pues es la mujer la que transmite la nacionalidad, seg\u00fan la mentalidad jud\u00eda. El hecho puede extra\u00f1arnos por su radicalidad. S\u00f3lo puede comprenderse desde las exigencias de identidad, necesarias a la nueva comunidad jud\u00eda para poder subsistir en medio de un ambiente cultural y religiosamente poderoso. Se trata, pues, directamente de un problema religioso, aunque llevase consigo graves consecuencias sociales. Esdras hizo as\u00ed posible la permanencia e identificaci\u00f3n del pueblo y la fe jud\u00edos, salvando lo esencial, pero a costa de encerrarlo en s\u00ed mismo, con el peligro que se har\u00e1 real en varios momentos, de convertir a la comunidad jud\u00eda en un \u00abghetto\u00bb. Otros libros b\u00edblicos de la \u00e9poca ofrecer\u00e1n una visi\u00f3n m\u00e1s abierta y universal del juda\u00edsmo, por ejemplo, Rut y Jon\u00e1s.

