{N}1,{/}1: Presentaci\u00f3n general del reinado de Salom\u00f3n. Como siempre, el cronista omite aquellos datos que suponen cierto desdoro del rey, en este caso todo lo relatado en 1Re 2,13-3,3. Se subraya que toda su gloria es un don de Dios, y se trata de explicar por qu\u00e9 Salom\u00f3n ofrece el sacrificio inaugural en el altar de Gaba\u00f3n y no en Jerusal\u00e9n. Sobre esto cf 1Cr\u00f3n 16,39-42 y 21,29-30.

{N}2,{/}1: Dejando aparte otros hechos de la vida de Salom\u00f3n (cf 1Re 3-5), el cronista se centra en la construcci\u00f3n del templo, presentando los medios necesarios para ello, e incluso al director de la obra como enviado por Dios, de modo que sobresalga el car\u00e1cter sagrado de esta misi\u00f3n. El cronista pone mayor inter\u00e9s en el culto que en los edificios que serv\u00edan de soporte al mismo.

{N}3,{/}1: El templo se sit\u00faa sobre el monte Moria, mientras que corrientemente se denomina a este monte \u00abSi\u00f3n\u00bb. En G\u00e9n 22,2 Abrah\u00e1n ofrece en sacrificio a su hijo Isaac sobre un monte en el pa\u00eds de Moria. Aunque el texto de Cr\u00f3nicas se podr\u00eda explicar como \u00abel monte de la visi\u00f3n\u00bb de David (1Cr\u00f3n 21,15-30), esta identificaci\u00f3n ha servido para que la tradici\u00f3n jud\u00eda conectase a Abrah\u00e1n con el templo, mientras que la tradici\u00f3n cristiana ver\u00e1 tipol\u00f3gicamente el monte Moria en el Calvario, lugar del sacrificio de Cristo. Las columnas del v. 17 llevan nombres que significan \u00abhar\u00e1 estable\u00bb (yaqu\u00edn) \u00aben \u00e9l la fuerza\u00bb (boaz). As\u00ed termina el c. 3, dedicado al templo.

{N}5,{/}1: Se describe el traslado del arca de la alianza al templo y la dedicaci\u00f3n de este en la fiesta del s\u00e9ptimo mes (v. 3), que es la fiesta de las tiendas o tabern\u00e1culos. Los vv. 11b-13a son como un par\u00e9ntesis introducido por el cronista en el documento que copia (1Re 8,1-11) para subrayar la importancia de los levitas y de la m\u00fasica en el culto, dos temas que le son particularmente queridos.

{N}6,{/}40: (40-42) Al final de la s\u00faplica de Salom\u00f3n, el cronista sustituye los cuatro \u00faltimos versos del original (1Re 8,50-53) por una serie de citas b\u00edblicas, que revelan sobrada y claramente bien su orientaci\u00f3n personal: Sal 130,2; 132,8-9.16; Is 55,3.

{N}7,{/}1: (1-6) Los vv. 1-3 los toma el cronista de otra fuente, con ellos quiere resaltar que Dios acepta la plegaria de Salom\u00f3n como acept\u00f3 la de David (1 Cr\u00f3n 21,26). Luego sigue 1Re 8,62-66, con peque\u00f1as adiciones o a\u00f1adiduras propias.

{N}8,{/}1: Las variantes m\u00e1s notables respecto del texto de 1Reyes se encuentran en el v. 2, que llega a decir lo contrario de 1Re 9,11, aunque esto puede deberse al estado del texto ya antes de que lo copiase el cronista: en el v. 4, donde la ciudad de Tamar (1Re 9,18) se confunde con Tadmor o Palmira de Siria; en el v. 11, donde se muestra la tendencia poco favorable del cronista a los matrimonios con extranjeras; y en el v. 14, en que Salom\u00f3n sanciona toda la obra proyectada y llevada a cabo por David, seg\u00fan 1 Cr\u00f3n 16,23-26.

{N}9,{/}1: Todo este cap\u00edtulo sigue fielmente 1Re, mostrando la grandeza de Salom\u00f3n, pero omitiendo a la vez todo lo que pod\u00eda ser menos honroso para Salom\u00f3n: su poligamia excesiva, sus uniones il\u00edcitas, sus debilidades idol\u00e1tricas y la revuelta de Jerobo\u00e1n. N\u00f3tese en el v. 8 c\u00f3mo se subraya que el verdadero rey de Israel es Dios, mientras que los reyes son s\u00f3lo sus vicarios. El v. 12 se refiere probablemente al equivalente de sus propios regalos. El texto de 1Re 10,13, diferente, aclara este texto suficientemente.

{N}12,{/}1: Siguiendo fielmente sus fuentes, el cronista a\u00f1ade, sin embargo, la interpretaci\u00f3n religiosa de los hechos, conforme a su principio de r\u00edgida retribuci\u00f3n: el rey no ha sido fiel al Se\u00f1or, y este se apartar\u00e1 de \u00e9l, haciendo posible la invasi\u00f3n del Fara\u00f3n Sesac; comp\u00e1rese con la narraci\u00f3n m\u00e1s neutra de 1Re 14, donde se relata la campa\u00f1a de Sesac, rey de Egipto.

{N}13,{/}3: (3-18) El discurso de Ab\u00edas, de fuente desconocida, desarrolla dos ideas predilectas del cronista: la legitimidad del culto y sacerdocio de Jud\u00e1 y la protecci\u00f3n de Dios al pueblo que le sirve fielmente. Dios es quien combate por su pueblo y quien gana la batalla. El \u00abpacto inviolable\u00bb del v. 5 es literalmente \u00abpacto de sal\u00bb; cf Lev 2,13; N\u00fam 18,19.

{N}14,{/}1: En lugar de seguir 1Re 15,9-12, el cronista nos relata ampliamente c\u00f3mo la prosperidad de As\u00e1 y su tiempo se debe a su fidelidad a Dios y a su culto. Comp\u00e1rese con 1Re 15,16, donde parece decirse otra cosa. El cronista ha exagerado el elogio de 1Re 15.

{N}16,{/}7: (7-9) Noticia propia del cronista, en la que de nuevo se insiste en la necesidad de confiar m\u00e1s en Dios que en remedios humanos (el rey de Siria y despu\u00e9s [v. 12], los m\u00e9dicos). El recurso a los m\u00e9dicos no est\u00e1 prohibido en la Biblia; lo que se condena en ese verso es el no haber aprovechado la enfermedad para convertirse de nuevo al Se\u00f1or.

{N}17,{/}1: Cap\u00edtulo que proviene de una fuente propia del cronista, con el cual trata de mostrar la fidelidad de Josafat al Se\u00f1or y a sus prescripciones y, en consecuencia, su prosperidad. N\u00f3tese el modo diferente de usar el nombre \u00abIsrael\u00bb: en el v. 1 designa a Jud\u00e1, que en la visi\u00f3n del cronista es el verdadero Israel de Dios; en el v. 4 se refiere al reino del norte, separado de Jud\u00e1 y a veces, desde la perspectiva del cronista, id\u00f3latra. El v. 11b no hace referencia a las tribus de Arabia, sino a n\u00f3madas infiltrados en las regiones de Ed\u00e1n y Moab. Las cifras de los vv. 14ss est\u00e1n exageradas sin duda, pues seg\u00fan el texto original todos estos hombres son \u00abjefes de militares\u00bb.

{N}18,{/}1: Siguiendo bastante de cerca a 1Reyes, el cronista nos cuenta detalladamente este episodio, que muestra bien a las claras la superioridad y la fidelidad de los profetas verdaderos sobre los falsos. Ese profeta Miqueas no puede ser el autor del libro prof\u00e9tico que lleva su nombre, cuya actividad se desarrollar\u00e1 m\u00e1s de cien a\u00f1os despu\u00e9s. N\u00f3tese la respuesta ir\u00f3nica del profeta, comprendida perfectamente por el rey en el v. 14. Sobre profetas falsos enviados por Dios, cf, p. ej., Ez 14,9.

{N}19,{/}1: Toda esta larga narraci\u00f3n es propia del cronista; en ella muestra de nuevo c\u00f3mo es Dios quien lucha por su pueblo fiel, que va a la guerra organizado como en procesi\u00f3n lit\u00fargica. Los israelitas no tienen m\u00e1s que rezar, pues ser\u00e1 Dios mismo quien venza a sus enemigos.

{N}21,{/}2: (2-7) Los vv. 2-4 son propios del cronista, que quiere subrayar el ambiente de crimen en que se afianza el reinado de Jor\u00e1n. En el v. 2 se hace a Josafat literalmente \u00abrey de Israel\u00bb, en el sentido propio del cronista, es decir, rey de la parte que permanece fiel a la alianza con el Se\u00f1or, de Jud\u00e1. N\u00f3tese el juego de significados de \u00abIsrael\u00bb en este mismo cap\u00edtulo, significando unas veces el reino del norte, otras el reino de Jud\u00e1.

{N}21,{/}12: (12-20) Seg\u00fan 2Re 3,11, El\u00edas ya hab\u00eda desaparecido antes de la muerte de Josafat. Quiz\u00e1 se trate de Eliseo, o de una carta escrita por la escuela prof\u00e9tica de El\u00edas bajo su nombre. En estos versos se insiste en la impiedad de Jor\u00e1n y en c\u00f3mo a ello corresponden los castigos del Se\u00f1or: la derrota militar y la enfermedad incurable, siempre en la perspectiva teol\u00f3gica del cronista sobre la tem\u00e1tica de la retribuci\u00f3n.

{N}22,{/}1: (1-9) La cr\u00f3nica de Ocoz\u00edas, siguiendo b\u00e1sicamente la fuente de 2Reyes, insiste, sin embargo, en los resultados negativos de los malos consejeros, que se identifican con la corte corrompida e idol\u00e1trica del reino del norte. El \u00fanico honor que se concede al rey Ocoz\u00edas, la sepultura, lo obtiene por los m\u00e9ritos de su padre Josafat, rey fiel. N\u00f3tese que el Jor\u00e1n del v. 5 es rey de Israel, y no se debe confundir con Jor\u00e1n de Jud\u00e1, del que se ha hablado anteriormente.

{N}23,{/}1: (1-15) Siguiendo b\u00e1sicamente la narraci\u00f3n de 2Reyes, el cronista a\u00f1ade una serie de retoques, que ponen de relieve sus principios teol\u00f3gicos: mientras en 2Reyes los auxiliares de Yehoyad\u00e1 eran sobre todo guardias extranjeros, aqu\u00ed se hace intervenir casi exclusivamente a los levitas, dando a la narraci\u00f3n del golpe de estado un tono casi lit\u00fargico. N\u00f3tese el buen cuidado del cronista para no dejar entrar en el templo m\u00e1s que a los sacerdotes y levitas (cf \u00c9x 44,9). De esta manera se consigue una perspectiva a la vez m\u00e1s nacionalista y m\u00e1s religiosa.

{N}23,{/}16: (16-21) Se resume, seg\u00fan 2Re 11,17-18, la reforma de Yehoyad\u00e1, pero a\u00f1adiendo que en el relevo de la guardia del templo, que de ahora en adelante realizar\u00e1n los sacerdotes levitas, se da cumplimiento a la ordenaci\u00f3n de David sobre las clases sacerdotales (1Cr\u00f3n 24,19).

{N}24,{/}1: (1-14) Se relata la reforma del templo, pero subrayando aspectos distintos a los encontrados en 2Reyes. Aqu\u00ed se aten\u00faa la negligencia de sacerdotes y levitas y se introduce una colecta, a la que todos contribuyen  con entusiasmo, tanto m\u00e1s sospechoso cuanto que antes los levitas no se hab\u00edan atrevido a llevar a cabo este impuesto. El v. 6 alude a \u00c9x 30,12-16, el impuesto del medio siclo, que se vuelve a encontrar en Mt 17,24-27.

{N}24,{/}15: (15-22) Se insiste por parte del cronista en la ingratitud e impiedad de Jo\u00e1s, cosa que 2Reyes pasa por alto, para justificar despu\u00e9s los castigos que le sobrevendr\u00e1n.

{N}24,{/}23: (23-27) Bastante diferente del relato de 2Reyes, aqu\u00ed insiste el cronista sobre todo en la gravedad del castigo del rey llevado acabo por los sirios. El sacerdote Zacar\u00edas de los vv. 20-21, revestido de esp\u00edritu prof\u00e9tico, asesinado por orden del rey, es probablemente el mismo al que se refiere Jes\u00fas cuando acusa a sus oyentes de haber dado muerte a los profetas (Mt 23,35).

{N}25,{/}1: De nuevo encontramos, junto al entramado fundamental de 2Reyes, toda una serie de detalles que subrayan la teolog\u00eda del cronista. As\u00ed descubrimos su satisfacci\u00f3n por el cumplimiento de la ley deuteron\u00f3mica en el v. 4, que se refiere a Dt 24,16; podemos observar c\u00f3mo es Dios el que lucha y vence en las batallas de su pueblo, no la fuerza y el poder humanos; y, finalmente, somos advertidos de los castigos que vienen sobre todo aquel que no se mantiene fiel a la alianza con el Se\u00f1or, especialmente si se entra en contacto con el reino idol\u00e1trico del norte (14-20).

{N}26,{/}1: El reinado de Oz\u00edas, narrado a base de material en gran parte propio del cronista, se convierte en sus manos en un relato ejemplar, que intenta mostrar c\u00f3mo la prosperidad del rey le conduce al orgullo, e incluso a la pretensi\u00f3n sacr\u00edlega de ofrecer incienso, derecho exclusivo de los sacerdotes (1Cr\u00f3n 23,13), con lo que queda explicada su lepra, de la que tambi\u00e9n habla 2Reyes, como castigo por su pecado. La construcciones de Oz\u00edas (v. 10) est\u00e1n confirmadas por la arqueolog\u00eda.

{N}28,{/}1: El relato de las impiedades de Acaz est\u00e1 construido sobre el entramado de 2Reyes, pero con bastantes diferencias. Sobre todo, es notable el modo distinto de relatar la guerra sirio-efraimita, mucho m\u00e1s correcto en 2Re 16 y en Is 7-9. El valle de Ben Hinn\u00f3n es la gehenna del NT, lugar en el que se hac\u00edan sacrificios idol\u00e1tricos, quedando como s\u00edmbolo de toda impiedad y horror, hasta significar el lugar de la condenaci\u00f3n; se halla al sur de la ciudad de Jerusal\u00e9n (cf p.e., Mt 5,22.29; 10,28; etc). N\u00f3tese el vocabulario semejante al de la par\u00e1bola del buen samaritano (Lc 10,30-37) en el v. 15.

{N}29,{/}1: Los cc. 29-31 no tienen paralelo en el libro de los Reyes. el cronista revela con ellos la gran importancia que da a la reforma religiosa de Ezequ\u00edas, consistente fundamentalmente en la purificaci\u00f3n del templo (c. 29), la celebraci\u00f3n de una solemn\u00edsima pascua (c. 30) y la reorganizaci\u00f3n del clero (c. 31). Sobre el macho cabr\u00edo sacrificado para el perd\u00f3n de los pecados del jefe del pueblo (v. 21) cf Lev 4,22-24. El v. 34 favorece a los levitas y refleja animosidad contra los sacerdotes.

{N}30,{/}1: La celebraci\u00f3n de la pascua se narra con toda solemnidad. se celebra un mes m\u00e1s tarde de la fecha indicada, apoy\u00e1ndose en N\u00fam 9,6-13, y se identifica con la fiesta de los panes sin levadura (v. 13), como hace Dt 16,1-8. N\u00f3tese que el cronista concede a los levitas el privilegio de bendecir (v. 27), que de hecho estaba reservado a los sacerdotes, seg\u00fan N\u00fam 6,22-27.

{N}32,{/}1: La invasi\u00f3n de Senaquerib y los dem\u00e1s acontecimientos del tiempo de Ezequ\u00edas son narrados por el cronista de modo mucho menos detallado que en 2Reyes. Insiste sobre todo en el significado religioso de los acontecimientos y todo el cap\u00edtulo nos va presentando, casi de modo ejemplar, c\u00f3mo Dios ayuda al rey y a su pueblo cuando le son fieles, mientras que le abandona a sus fuerzas y le castiga cuando peca de orgullo contra \u00e9l. Se  trata una vez m\u00e1s de la teolog\u00eda de la retribuci\u00f3n propia del autor. El v. 33 puede referirse a un puesto eminente en la necr\u00f3polis real.

{N}33,{/}1: (1-20) Los diez primeros versos son una transcripci\u00f3n fiel de 2Reyes, pues el autor no siente probablemente necesidad de a\u00f1adir nada al cuadro de impiedades que refer\u00eda su fuente; pero a partir de aqu\u00ed el cronista sigue su propio camino, relatando la conversi\u00f3n de Manas\u00e9s, de la que nada sab\u00edamos. Con ello explica la dificultad teol\u00f3gica que supon\u00eda el que un rey imp\u00edo hubiese tenido tan largo reinado, siendo as\u00ed que su proverbial impiedad ped\u00eda lo contrario (Prov 4,10). La conversi\u00f3n justifica su larga vida, que es aprobaci\u00f3n y bendici\u00f3n del se\u00f1or.

{N}34,{/}1: Los acentos que el cronista pone en este relato nos revelan de nuevo sus centros de inter\u00e9s. En efecto, Jon\u00e1s empieza inmediatamente la obra de la reforma (vv. 3-7); en ella tienen una grande importancia los levitas (vv. 12-13), y el rey se muestra fiel de modo absoluto a la alianza (vv. 32-33). Se puede creer que la reforma se realiz\u00f3 por etapas.

{N}35,{/}20: (20-25) El relato de la muerte de Jos\u00edas est\u00e1 mucho m\u00e1s ampliamente narrado aqu\u00ed que en 2Re 23,29-30. Tambi\u00e9n en este caso se le planteaba al cronista un problema teol\u00f3gico: c\u00f3mo un rey tan fiel al Se\u00f1or hab\u00eda muerto tan pronto y de este modo. La respuesta, ya preparada en el or\u00e1culo de 2Cr\u00f3n 34,24-25, es que Jos\u00edas no ha escuchado la advertencia de Dios por boca del Fara\u00f3n (v. 22). Jerem\u00edas compuso una lamentaci\u00f3n a la muerte de Jos\u00edas.

{N}36,{/}1: Este \u00faltimo cap\u00edtulo resume brevemente los \u00faltimos a\u00f1os de los reyes de Jud\u00e1, acentuando la impiedad y degeneraci\u00f3n del reino, que justificar\u00e1n su ca\u00edda ante los babilonios y el consiguiente exilio. Tambi\u00e9n esto es cumplimiento de la palabra del Se\u00f1or y de su justicia, seg\u00fan la cita del v. 21, que en realidad se compone de Lev 26,34-35 m\u00e1s Jer 25,11 o, quiz\u00e1, 29,10. El sentido de estas palabras resume en cierto modo la tesis religiosa del cronista: para compensar los s\u00e1bados mal observados, la tierra quedar\u00e1 en descanso, es decir, sin dar fruto durante setenta a\u00f1os (diez veces siete). Probablemente aqu\u00ed terminaba el libro de las Cr\u00f3nicas. Lo que sigue es una reproducci\u00f3n del comienzo del libro de Esdras, continuaci\u00f3n natural del libro que aqu\u00ed concluye.

