{N}1,{/}1: (1-23) En este primer libro, el autor quiere presentar toda la historia b\u00edblica desde Ad\u00e1n hasta David. La primera parte, hasta que se extienda con detalle en la historia de este rey, es una larga serie de listas geneal\u00f3gicas, en las que quiere mostrar la continuidad de la historia desde los or\u00edgenes de la humanidad. Toda esta secci\u00f3n est\u00e1 tomada con peque\u00f1as adaptaciones de G\u00e9n 5 y 10.

{N}1,{/}24: (24-42) Cf G\u00e9n 11,10-26; 25,12-16,1-4; 36,1-4.9-28. La historia, mediante el uso de estas genealog\u00edas, se va concentrando en Abrah\u00e1n, padre de los pueblos vecinos de Israel. Las genealog\u00edas van describiendo los pueblos cercanos a Israel, para concentrarse m\u00e1s adelante en \u00e9l.

{N}1,{/}43: (43-54) Cf G\u00e9n 36,31-43. Este cuadro relativo a Ed\u00f3n, junto con los anteriores, describe los pueblos vecinos de Israel. De esta manera se presenta al pueblo santo como un pueblo no aislado, sino paciente y cercano a otros, mostrando que Dios cre\u00f3 a todos los pueblos, pero eligi\u00f3 como su propiedad particular a Israel, que tiene una misi\u00f3n especial entre ellos.

{N}2,{/}1: La historia se concentra ahora en Jud\u00e1, antepasado de la tribu que, para el cronista, tiene la m\u00e1xima importancia, pues de \u00e9l nacer\u00e1 David. Estas genealog\u00edas se basan en G\u00e9n 35,23-26; 38,1-30; 46,12; Rut 4,19-22 y otros documentos que nos son desconocidos.

{N}3,{/}1: Centr\u00e1ndose ahora en David, se prolonga la historia mediante genealog\u00edas que llegan hasta la \u00e9poca del destierro y de la restauraci\u00f3n, llegando quiz\u00e1 hasta la misma \u00e9poca del cronista. Las fuentes son aqu\u00ed, entre otras desconocidas, 2Sam y algunos pasajes de 1 y 2Re.

{N}4,{/}1: A partir de este cap\u00edtulo, el autor va recorriendo los clanes de cada una de las tribus. El criterio que usa parece ser el geogr\u00e1fico: tribus meridionales (c. 4), tribus de Transjordania (c. 5), tribus de Lev\u00ed (c. 6), tribus septentrionales (c. 7), Benjam\u00edn y Jerusal\u00e9n (cc. 8-9). Sus fuentes son en gran parte diversos libros b\u00edblicos anteriores: G\u00e9nesis, \u00c9xodo, N\u00fameros y Josu\u00e9.

{N}9,{/}1: (1-17) Tras mencionar a Jerusal\u00e9n se introduce una lista paralela a la de Neh 11,3-19, que corresponde veros\u00edmilmente a los habitantes de Jerusal\u00e9n tras el destierro. En ellas, como en las que siguen, se describe a los israelitas, que son los jud\u00edos vueltos del destierro y los que ya estaban y han permanecido fieles a la ley; a los sacerdotes, cuya funci\u00f3n es insustituible en el templo, a los levitas descendientes de Lev\u00ed, seg\u00fan el cronista, y de gran importancia en el culto, a los servidores del templo, cuyo servicio, sin duda como subalternos de los levitas, se presenta de forma relevante. Todo ello se\u00f1ala al lector ya desde ahora la importancia que el cronista da al culto en el templo, uno de los puntos centrales y fundamentales de toda la obra que apenas ha comenzado.

{N}10,{/}1: Este breve cap\u00edtulo, basado en 1Sam 31, narra brevemente el final de la historia de Sa\u00fal, para introducir lo que verdaderamente importa al autor, la figura de David. Presenta el contraste entre Sa\u00fal, que muere por haber sido infiel a Dios, quedando sin sucesor, y la fidelidad de David.

{N}11,{/}1: Basado en 2Sam 5, se centra la historia ahora en David como rey de todo Israel por la voluntad de Dios. Nada se dice de su reinado en Hebr\u00f3n (cf 3,1-14), pues lo que interesa es la figura universal de David. Jerusal\u00e9n es conquistada por todo Israel, no por las tropas de David (2Sam 5,6), con lo que se subraya su car\u00e1cter de capital de todo el pueblo. Se evitan todos los detalles desfavorables en relaci\u00f3n a David. El Milo es el terrapl\u00e9n que une la fortaleza de Jerusal\u00e9n (Jeb\u00fas en terminolog\u00eda cananea) con la colina en la que se edificar\u00e1 el templo.

{N}11,{/}10: (10-47) Se enumeran los diversos h\u00e9roes y guerreros de David, para subrayar la celebridad y acogida popular del gran rey, reconocido incluso por los grupos m\u00e1s lejanos.

{N}12,{/}1: Se a\u00f1aden ahora las muchas tribus que se unieron a David, se\u00f1alando incluso las que estaban con \u00e9l mientras luchaba en el desierto, antes de ser rey de todo Israel. El cronista las ha tomado de una fuente desconocida para nosotros. La clave de estas listas se encuentra en los vers\u00edculos finales del cap\u00edtulo, donde se expresa con entusiasmo que David es el verdadero rey de todo el pueblo, querido por Dios. Por eso Israel celebr\u00f3 fiesta durante tres d\u00edas.

{N}13,{/}1: El autor supone conocida la historia del arca (1Sam 4-7) y se centra en la importancia de su traslado a Jerusal\u00e9n, en el que toma parte todo Israel, subrayando el inter\u00e9s religioso de David frente al descuido c\u00f3mplice y culpable de Sa\u00fal (v. 3).

{N}14,{/}1: La noticia de la construcci\u00f3n del palacio de David y de sus victorias sobre los filisteos interrumpen la narraci\u00f3n anterior, que contin\u00faa en los cap\u00edtulos siguientes. El relato de ambos hechos, escrito sobre la falsilla de 2Sam 5, subraya siempre el aspecto religioso y teol\u00f3gico tan querido al cronista: con el palacio se pone de relieve la realeza dav\u00eddica sobre todo Israel y la predilecci\u00f3n de Dios por \u00e9l; en sus victorias Dios es el verdadero protagonista y quien le hace temible ante los pueblos. As\u00ed se muestra c\u00f3mo es Dios quien dirige al rey y al pueblo cuando estos son fieles a sus ense\u00f1anzas y mandatos.

{N}15,{/}1: (1-24) Con toda solemnidad se cuenta ahora el traslado del arca a Jerusal\u00e9n, subrayando el profundo significado religioso y el papel importante que en ello tienen los levitas, reorganizados por David. Todo el relato nos muestra el acto como una procesi\u00f3n lit\u00fargica de la m\u00e1xima solemnidad.

{N}15,{/}25: (25-29) Se inicia la procesi\u00f3n con alegr\u00eda. Los levitas y David son los protagonistas. El rey danza delante del arca, pero lleva una t\u00fanica que evita los inconvenientes narrados en 2Sam 6,20-23. Un detalle m\u00e1s, en el que se manifiesta el cuidado por evitar todo lo que parezca indigno del rey

{N}16,{/}1: El arca queda instalada en su tienda. Este acontecimiento se presenta como una ceremonia lit\u00fargica; a su cuidado est\u00e1n los levitas a quienes aqu\u00ed se les da una gran relevancia. Los cantos lit\u00fargicos, que aqu\u00ed se dicen cantados por primera vez, est\u00e1n construidos a base de los Sal 105,1-15; 96; 106,1.47-48, con peque\u00f1as variantes, para acomodarlos a la nueva situaci\u00f3n. Todos ellos cantan los beneficios de Dios, que ha hecho de Israel su pueblo, y el se\u00f1or\u00edo de Dios sobre todas las naciones. El altar de los sacrificios permanece en Gaba\u00f3n (v. 39), donde ejercen sus funciones los sacerdotes. A los vv. 1-2 se alude en Heb 9,11-12.

{N}17,{/}1: (1-15) Al deseo manifestado por David de construir una casa al Se\u00f1or, responde Dios por medio del profeta Nat\u00e1n, asegur\u00e1ndole que ser\u00e1 \u00e9l quien construir\u00e1 una casa, una descendencia a David para siempre. Con relaci\u00f3n al texto de base 2Sam 7, se subraya aqu\u00ed que esa casa y ese reino son de Dios, quien es el verdadero rey (v. 14). Aunque el texto se refiere al descendiente de David, Salom\u00f3n, la permanencia de este reino por siempre y su atribuci\u00f3n a Dios pueden dar al pasaje un tono mesi\u00e1nico, de anuncio del reino eterno de Cristo, hijo de David. A esta acci\u00f3n de Dios responde David con una bella plegaria de acci\u00f3n de gracias en los vers\u00edculos siguientes.

{N}18,{/}1: Los cc. 18-20, que relatan las victorias de David, est\u00e1n construidos sobre 2Sam 8-21, pero omitiendo todo lo que pudiera resultar poco digno del rey, especialmente su adulterio con Betsab\u00e9, el incesto de Amn\u00f3n, la revuelta de Absal\u00f3n, etc. Se subraya sobre todo c\u00f3mo las victorias de David son victorias de Dios: es \u00e9l quien gu\u00eda constantemente a su pueblo fiel.

{N}19,{/}1: Se cuenta la victoria del ej\u00e9rcito de David contra los amonitas, cuya capital era Rabbat Am\u00f3n, la actual Amm\u00e1n de Jordania. De ella se habla en el cap\u00edtulo siguiente. El c. 19 nos remite a 2Sam 10. Existen algunas diferencias peque\u00f1as entre ambos textos, especialmente en lo referente a las cifras, que presentan datos no coincidentes entre s\u00ed.

{N}20,{/}4: (4-8) Con las batallas contra los filisteos se cierra este apartado de las guerras de David. Notemos que, seg\u00fan, 2Sam 21,19, Eljan\u00e1n habr\u00eda matado a Goliat, mientras que habr\u00eda sido David seg\u00fan 1Sam 17. Para evitar esta confusi\u00f3n, el cronista habla aqu\u00ed de un hermano de Goliat, llamado Lajm\u00ed, probable corrupci\u00f3n de Bet-Lajm\u00ed, Bel\u00e9n. Es interesante subrayar que, si el cronista ha recogido todas estas guerras de David dejando de lado otros sucesos, lo ha hecho probablemente para justificar que \u00e9l no pueda construir el templo del Se\u00f1or por haber derramado tanta sangre (22,8). Encontrar\u00edamos aqu\u00ed una interesante cr\u00edtica antib\u00e9lica y una llamada a la paz: ser\u00e1 Salom\u00f3n, rey pac\u00edfico quien podr\u00e1 construir y llevar adelante la casa de Dios.

{N}21,{/}1: La narraci\u00f3n, poco favorable a David, tiene por objeto relatar c\u00f3mo fue elegido el terreno en que despu\u00e9s se edificar\u00eda el templo. La decisi\u00f3n pecaminosa de hacer el censo se debe a las sugerencias de Sat\u00e1n, que significa \u00abadversario\u00bb y reemplaza aqu\u00ed a la c\u00f3lera de Dios de 2Sam 24,1, pues esto le parece imposible al cronista. Sat\u00e1n, que aparece s\u00f3lo en Job 1-2 y Zac 3,1, aqu\u00ed es usado sin art\u00edculo, como nombre propio. El pecado de hacer el censo pod\u00eda consistir en que ten\u00eda la finalidad de sustituir por soldados obligados a las tropas voluntarias de Israel, \u00abej\u00e9rcito del Se\u00f1or\u00bb, o quiz\u00e1 en que David desconfiaba de Dios y pon\u00eda su confianza m\u00e1s en medios humanos. Las cifras del v. 5 no coinciden con las de 2Sam 24,9, sin que sepamos la raz\u00f3n. Desde un punto de vista religioso, este cap\u00edtulo subraya la necesidad de confiar en Dios y el peligro de preparar ej\u00e9rcitos poderosos, que despu\u00e9s se usar\u00e1n para la defensa y para oprimir a otros.

{N}22,{/}1: David no puede construir el templo porque es hombre de sangre (v. 8); ser\u00e1 obra de Salom\u00f3n, rey pac\u00edfico (v. 9). Pero el cronista quiere hacernos ver la importancia de David tambi\u00e9n en este campo. Los cc. 22-26 son obra totalmente de \u00e9l, y en ellos descubrimos su inter\u00e9s por el templo y su aprecio por David, que deja todo preparado a su hijo, tanto los elementos materiales como la organizaci\u00f3n cultual. Descubrimos as\u00ed, junto al inter\u00e9s por el culto, una nueva sensibilidad moral ante la guerra. La presencia de Dios ha de estar conectada con la paz. Ello se cumplir\u00e1 plenamente en Cristo, nuestra paz (Ef 2,14), inaugurador de un reino de paz y justicia (Rom 14,17).

{N}23,{/}1: David, como un nuevo Mois\u00e9s, organiza todo lo relativo a un templo futuro y a su culto. Particular importancia adquieren los levitas, a quienes el cronista adjudica funciones superiores a las que encontramos en las fuentes en que se inspira, especialmente N\u00fam 3-4; 8. El censo de los levitas, su divisi\u00f3n en clases y las atribuciones que se les confieren demuestran el inter\u00e9s y el puesto que ocupan en la \u00e9poca del cronista. Una larga adici\u00f3n interrumpe, de 23,3 a 27,34, el curso del relato que de 23,1 se continuaba correlativamente en 28,2.

{N}24,{/}1: La organizaci\u00f3n de los sacerdotes da lugar a una serie de listas sacerdotales semejantes a las de Neh 7,39-42; 10,2-8; 12,1-7.12-21. Estamos con una gran probabilidad ante las listas, que reflejan la situaci\u00f3n del sacerdocio, tal como exist\u00edan en los tiempos del cronista y como lleg\u00f3 a la era cristiana. Recordemos que Zacar\u00edas, padre del Bautista, era de la suerte de Ab\u00edas, seg\u00fan Lc 1,5.8-9.

{N}25,{/}1: La lista de cantores, con sus 24 clases, corresponde a la lista de 24 clases de levitas (c. 23) y de los sacerdotes (c. 24). El cronista pone los or\u00edgenes de los cantores del segundo templo en el mismo David, mostrando as\u00ed su inter\u00e9s por el canto lit\u00fargico.

{N}26,{/}1: (1-19)  Sigue la lista de los porteros del templo, que el cronista asimila a los levitas (c. 6), mientras que otros textos lo distinguen de ellos (Esd 2,42.70; Neh 7,45). De este modo, toda la organizaci\u00f3n del templo remonta a David, incluso antes de que este fuera construido. La palabra del v. 18 \u00abparbar\u00bb es de origen extranjero, quiz\u00e1s persa, y puede significar plaza, anexos, dependencias o algo parecido.

{N}26,{/}20: (20-32) Se se\u00f1ala ahora una serie de ocupaciones de los levitas, que son m\u00e1s bien de car\u00e1cter profano: administradores del templo, escribas y jueces, encargados de los asuntos relacionados con el Se\u00f1or y el rey a uno y otro lado del Jord\u00e1n. No conocemos bien estos servicios administrativos, pues caen fuera del servicio puramente cultual. Se trata de una serie de asuntos varios que la autoridad real conf\u00eda a los textos.

{N}27,{/}1: Se ofrecen ahora cuatro documentos distintos que se hacen remontar a los tiempos de David: comp\u00e1rense con el c. 11 y 2Sam 23,8. La primera lista es la de los jefes militares, uno por mes, al frente cada uno de una divisi\u00f3n de 24.000 hombres, lo que da un total de 288.000 hombres armados, cifra probablemente m\u00e1s te\u00f3rica que real. La segunda lista (vv. 16-24) nos da a los jefes de tribu, desconocidos por otro cap\u00edtulo; Gad y Aser son reemplazados por una tribu de Aar\u00f3n, que no debi\u00f3 existir nunca, y que puede ser un homenaje a los sacerdotes. La tercera lista (v. 25-31) se refiere a los administradores de las posesiones reales. La cuarta (v. 23-24) nos da los nombres y t\u00edtulos de los consejeros reales; es dif\u00edcil saber exactamente cu\u00e1les eran esos t\u00edtulos y qu\u00e9 misi\u00f3n ejerc\u00edan. Los vv. 23-34 han de relacionarse con el c. 21, quiz\u00e1 explicando por qu\u00e9 las cifras del c. 21 son menores que las de 2Sam 24,9, no correspondiendo a las de los altos cargos de David.

{N}28,{/}1: Se reemprende ahora la narraci\u00f3n interrumpida  en el c. 22, para insertar las listas y documentos de los cc. 23-27. David se dirige al pueblo y a su hijo Salom\u00f3n con un estilo muy cercano al Deuteronomio. Exhorta a la fidelidad a Dios y a su siervo en el templo. El cronista presenta a David como autor incluso del modelo material del templo, as\u00ed como de toda su organizaci\u00f3n, mientras que Salom\u00f3n no ser\u00e1 m\u00e1s que un simple y fiel ejecutor.

{N}29,{/}1: (1-9) David invita ahora a la comunidad a ofrecer sus dones para la construcci\u00f3n del templo, dando \u00e9l ejemplo primero. Probablemente el cronista ve aqu\u00ed a David como un nuevo Mois\u00e9s (\u00c9x 25; 35).

{N}29,{/}10: (10-20) Esta bella acci\u00f3n de gracias de David refleja, sin duda, m\u00e1s adecuadamente la piedad de los jud\u00edos tras el exilio que el tipo de religiosidad de los tiempos dav\u00eddicos. David es as\u00ed presentado como el modelo de fe y piedad que han de seguir los jud\u00edos de la \u00e9poca del cronista. N\u00f3tese en el v. 15 que todav\u00eda no existe una clara idea de otra vida tras la muerte.

{N}29,{/}21: (21-25) Relato de la unci\u00f3n de Salom\u00f3n como rey.  Comp\u00e1rese con 2Re 1-2 y obs\u00e9rvese c\u00f3mo el cronista evita todas las debilidades e intrigas demasiado humanas de la sucesi\u00f3n de David por Salom\u00f3n, presentando el hecho de manera resumida e insistiendo en lo que enaltece a David. El sacerdote Sadoc, que unge a Salom\u00f3n como rey en 1Re 1,34.39, es aqu\u00ed ungido sacerdote. Y Salom\u00f3n, que seg\u00fan 1Re s\u00f3lo rein\u00f3 a la muerte de David, aqu\u00ed se sienta en el trono estando su padre en vida. N\u00f3tese que se trata del \u00abtrono del Se\u00f1or\u00bb (v. 25), pues el verdadero rey es Dios, como requiere el ideal teocr\u00e1tico del cronista. As\u00ed se cumpl\u00eda la promesa del Se\u00f1or en el cap. 17.

{N}29,{/}26: (26-30) Concluye la cr\u00f3nica de David mencionando los documentos usados, que pueden referirse a los textos de Samuel, que hablan de estos personajes o a documentos m\u00e1s antiguos, que quiz\u00e1s sirvieran para redactar esos mismos libros.

