{N}1,{/}1: (Cc. 1-7) La figura de Samuel domina la primera parte de los libros que llevan su nombre. Los cc. 1-3 relatan su nacimiento, infancia y vocaci\u00f3n prof\u00e9tica en Silo. Samuel re\u00fane todos los rasgos de la persona religiosa ideal. Adem\u00e1s, es el \u00faltimo gran juez, y salvador de Israel (c. 7), en l\u00ednea con los personajes del libro de los Jueces. Por otro lado, Samuel es un gran profeta y ungir\u00e1 a los primeros reyes de Israel, iniciando as\u00ed una nueva era en la historia de este pueblo.
{N}1,{/}1: El nacimiento e infancia de Samuel est\u00e1n envueltos por esa serie de circunstancias que rodean a otros personajes b\u00edblicos, destinados por Dios para una misi\u00f3n salv\u00edfica especial. La insistencia en la esterilidad de Ana pone de relieve la libertad y el poder con que el Se\u00f1or realiza sus designios. Samuel es puro don del Se\u00f1or, que escuch\u00f3 la oraci\u00f3n de Ana. Consagrado al Se\u00f1or por su madre, Samuel aparece como un nazireo, al estilo de Sans\u00f3n (v. 11; cf Jue 13,5; 16,17).

{N}2,{/}1: (1-11) El canto de Ana prorrumpe en una alabanza al Se\u00f1or, porque con su gracia ha cambiado toda la suerte de la que era est\u00e9ril, haci\u00e9ndola fecunda. En realidad es un canto de victoria: Ana, favorecida por el Se\u00f1or, ha vencido. Este canto, con el de Mar\u00eda, que se inspira parcialmente en \u00e9l (Lc 1,46-55), resalta el poder de Dios, que con su intervenci\u00f3n derriba a los poderosos y ensalza a los humildes.

{N}2,{/}12: (12-36) Constata la conducta y la suerte de Samuel con la de los hijos de El\u00ed: el crecimiento de Samuel, sirviendo lealmente al Se\u00f1or, y el decrecer de los hijos de El\u00ed, sirvi\u00e9ndose a s\u00ed mismos. Con su comportamiento, Samuel se granjea la estima del Se\u00f1or y de los hombres, mientras que los hijos de El\u00ed reciben, por medio de un profeta an\u00f3nimo, una primera amonestaci\u00f3n, un anuncio de castigo divino. Al igual que ellos deshonran al Se\u00f1or, el Se\u00f1or degradar\u00e1 la l\u00ednea sacerdotal de El\u00ed, que ser\u00e1 suplantada por el sacerdocio sadocita (2Sam 8,17).

{N}3,{/}1: Vocaci\u00f3n prof\u00e9tica de Samuel. El Se\u00f1or le sorprende en el santuario con su palabra, de la que le har\u00e1 mediador y trasmisor. La primera palabra que llega a Samuel, de parte del Se\u00f1or, anuncia el castigo que ha de comunicar a El\u00ed. Este, con actitud ejemplar, acepta el juicio de Dios.

{N}4,{/}1: (Cc. 4-6) En estos cap\u00edtulos, el centro de atenci\u00f3n lo ocupa el arca del Se\u00f1or. Samuel no reaparece hasta 7,2. El c. 7 choca en parte con los cc. 4-6; a la derrota de los israelitas por los filisteos (4,1-11) se contrapone su victoria, bajo el liderazgo de Samuel (c. 7). A El\u00ed, que muere al enterarse de la captura del arca (4,12-22), le sucede Samuel. Ambos reciben el t\u00edtulo de jueces de Israel (4,18; 7,15). Son los \u00faltimos eslabones de la cadena iniciada en el libro de los Jueces.
{N}4,{/}1: Ante el ataque de los filisteos (vv. 1-11), enemigos peligrosos ya en los tiempos de Sans\u00f3n (Jue 13-16), Israel, con una confianza casi m\u00e1gica, busca apoyo en el arca del Se\u00f1or, que es trasladada desde Silo hasta el campamento (vv. 12-27). Pero el arca, trono del Se\u00f1or de los ej\u00e9rcitos y s\u00edmbolo de su presencia, no act\u00faa m\u00e1gicamente. Los israelitas sufren una gran derrota y los filisteos capturan el arca. En la batalla mueren los hijos de El\u00ed, portadores del arca, y luego muere el mismo El\u00ed.

{N}5,{/}1: El arca del Se\u00f1or empieza a pesar duramente sobre el territorio filisteo: primero sobre su dios Dag\u00f3n, derrib\u00e1ndole de su pedestal (vv. 1-5). El Se\u00f1or es un Dios celoso, que no admite otros dioses frente a s\u00ed (\u00c9x 20,3; Dt 5,7). En segundo lugar, sobre numerosos pueblos filisteos, que, afligidos por tumores y pestes (vv. 6-12), piden que se devuelva el arca a los israelitas.

{N}6,{/}1: La vuelta del arca a Israel, con unos dones como compensaci\u00f3n (vv. 2-13.16-18), supone una vuelta de los israelitas al verdadero culto (vv. 14-15). Cualquier menosprecio o falta, a este respecto, ser\u00e1n castigados  (vv. 19-20), de modo semejante a como fueron castigados los abusos de tipo cultual de los hijos de El\u00ed.

{N}7,{/}1: No basta con la vuelta del arca y con ofrecer un culto. Samuel pide a los israelitas que vuelvan sus corazones al Se\u00f1or. La conversi\u00f3n del pueblo y la intercesi\u00f3n de Samuel atraen el favor divino sobre Israel, que vence a los filisteos en el mismo lugar en el que \u00e9l fuera derrotado (vv. 1-14). El Se\u00f1or, por medio de Samuel, aporta la victoria y la paz a su pueblo. Samuel es confirmado como juez y salvador de Israel (vv. 15-17).

{N}8,{/}1: (Cc. 8-12) Esta secci\u00f3n re\u00fane tradiciones diferentes sobre los or\u00edgenes de la monarqu\u00eda en Israel. Relatos de cu\u00f1o antimon\u00e1rquico alternan con otros favorables a la monarqu\u00eda. De las cinco unidades que componen estos cap\u00edtulos, la primera, la del centro y la \u00faltima (8; 10,17-27; 12) se pronuncian contra la instituci\u00f3n mon\u00e1rquica, mientras que la segunda y la cuarta (9,1-10,16; 11) la defienden incondicionalmente. Esto crea una tensi\u00f3n en la secci\u00f3n. La diversidad de tradiciones, no obstante, busca su unidad en el gobierno soberano de Dios, por encima de cualquier forma de gobierno humano. Es veros\u00edmil que algunas tribus, como la de Efra\u00edn, se hayan resistido a tener como rey a Sa\u00fal.
{N}8,{/}1: La monarqu\u00eda es una instituci\u00f3n puramente humana. Surge a petici\u00f3n de los representantes del pueblo (vv. 4-9.19-22) que desean acomodarse al modo de gobierno de las otras naciones (v. 5) y librarse de ser gobernados por los hijos de Samuel (vv. 1-3). Aunque ni Samuel ni el Se\u00f1or ven con buenos ojos esta petici\u00f3n (vv. 6-9) -por tratarse de una rebeli\u00f3n contra la realeza divina-, el Se\u00f1or accede a la demanda y Samuel comunica al pueblo los derechos del rey, indicando los inconvenientes (sin mencionar ventaja alguna) de tener un rey como las otras naciones (vv. 11-17). Quien elige es el pueblo, as\u00ed que se atenga a las consecuencias; el Se\u00f1or no responder\u00e1 por ellos (v. 18).

{N}9,{/}1: (9,1-10,16) El profeta Samuel unge como rey a Sa\u00fal. En su plan providente, el Se\u00f1or dirige los acontecimientos m\u00e1s sencillos de cada d\u00eda, poniendo a Sa\u00fal en el camino de Samuel, el hombre de Dios. Samuel act\u00faa como sacerdote, ofreciendo un banquete sacrificial (9,19-25), y como profeta, ungiendo a Sa\u00fal en nombre del Se\u00f1or y comunic\u00e1ndole tres signos (9,26-10,8), que se cumplir\u00e1n puntualmente (10,9-16). En Sa\u00fal se opera una profunda transformaci\u00f3n interior; como consecuencia inmediata de la unci\u00f3n, Sa\u00fal es pose\u00eddo por el esp\u00edritu de Dios.

{N}10,{/}17: (17-27) En alternancia y contrapunto con la narraci\u00f3n precedente, la petici\u00f3n de un rey suena a rechazo de la realeza divina. Pero el mismo Se\u00f1or, que acept\u00f3 la petici\u00f3n del pueblo (8,7.9.22), elige ahora al rey (10,24). Samuel lo presenta y el pueblo lo aclama. La unci\u00f3n constitu\u00eda al rey una persona sagrada, dotada de poderes carism\u00e1ticos y en estricta dependencia del Se\u00f1or.

{N}11,{/}1: Invadido por el esp\u00edritu del Se\u00f1or, al estilo de los jefes carism\u00e1ticos, Sa\u00fal reacciona r\u00e1pidamente ante el peligro de los amonitas, convocando a Israel a la guerra y logrando la victoria. Salvado del peligro, el pueblo reacciona y proclama como rey a Sa\u00fal (v. 15). Con este acontecimiento, se cierra definitivamente el per\u00edodo de los Jueces, a la par que se abre el de la monarqu\u00eda.

{N}12,{/}1: Discurso de despedida de Samuel, en que apela a la integridad en el gobierno de la naci\u00f3n, al mismo tiempo que resalta la fidelidad del Se\u00f1or a su plan, a pesar de que falte correspondencia por parte de Israel. En esta perspectiva hist\u00f3rico-salv\u00edfica, el rey, solicitado por el pueblo, contraviene ciertamente a la realeza divina. No obstante, el Se\u00f1or establece un rey sobre Israel, mostrando as\u00ed su soberan\u00eda. Se relativiza, adem\u00e1s, el poder del monarca: ser\u00e1 un lugarteniente del Se\u00f1or.

{N}13,{/}1: (Cc. 13-15) Guerras de Sa\u00fal contra los filisteos (cc. 13-14) y contra los amalecitas (c. 15). Aunque unas y otras terminan con la victoria, Sa\u00fal tendr\u00e1 que pagar su culpa. Por haber rechazado al Se\u00f1or, el Se\u00f1or lo rechazar\u00e1 a \u00e9l y entregar\u00e1 su reino a otro. Tratan de un modo poco homog\u00e9neo y de origen diverso el reino de Sa\u00fal, la invasi\u00f3n del campo religioso y la causa de su desgracia.
{N}13,{/}1: Si la victoria de Sa\u00fal sobre los filisteos le acredita como un rey valeroso, una serie de incidentes poco afortunados (en la esfera religioso-cultual, ante el pueblo y con Jonat\u00e1n) le encaminar\u00e1n hacia el rechazo definitivo. No obstante, por el momento, se hace un balance positivo del reinado de Sa\u00fal (14,47-52). El v. 52 presenta el nacimiento de un ej\u00e9rcito profesional.

{N}15,{/}1: En la perspectiva del \u00faltimo redactor, el trono s\u00f3lo est\u00e1 firme cuando el rey tiene una conducta intachable. Por eso, la desobediencia de Sa\u00fal a la palabra de Dios, trasmitida por el profeta, le desacredita como rey. No vale para el cargo de lugarteniente del Se\u00f1or. Se prepara ya el camino a David, el fundador de la m\u00e1s grande y duradera dinast\u00eda en la monarqu\u00eda israelita.
1Sam 16-2Sam 5. Historia de la ascensi\u00f3n al trono de David, en claro contraste con la historia del ocaso de Sa\u00fal. Desde el primer momento de su elecci\u00f3n divina (1Sam 16) hasta su culminaci\u00f3n como rey de Jud\u00e1 e Israel (2Sam 5), David aparece en continuo ascenso. Por su fuerza, inteligencia y coraz\u00f3n y, sobre todo, debido al esp\u00edritu del Se\u00f1or, David reviste los rasgos de una figura ideal e idealizada. Su antagonista Sa\u00fal, por el contrario, pierde el favor divino, y un \u00abmal esp\u00edritu\u00bb le encamina hacia su propia, total y definitiva destrucci\u00f3n y aniquilamiento.

{N}16,{/}1: (1-12) Al rechazo de Sa\u00fal (c. 15), sigue la elecci\u00f3n de David (16,1-3). Como ocurri\u00f3 con Sa\u00fal, tambi\u00e9n en esta ocasi\u00f3n interviene Samuel, por orden del Se\u00f1or, para ungir a David. En el curso de una ceremonia religiosa local, David recibe el don del esp\u00edritu como un carisma permanente. Librar\u00e1 definitivamente a su pueblo del yugo filisteo y har\u00e1 de Israel una naci\u00f3n soberana.

{N}16,{/}14: (14-23) Encuadrado entre dos referencias al esp\u00edritu (vv. 14,23), este texto tiene por funci\u00f3n establecer la relaci\u00f3n entre Sa\u00fal y David: el mal esp\u00edritu que atormenta a Sa\u00fal, despu\u00e9s de que se retirara de \u00e9l el esp\u00edritu del Se\u00f1or, se pone como la causa de que David venga a la corte. En este primer momento, David no s\u00f3lo goza del favor del Se\u00f1or, sino tambi\u00e9n del de Sa\u00fal.

{N}17,{/}1: (17,1-18,5) Nueva versi\u00f3n de la entrada de David al servicio de Sa\u00fal. El desaf\u00edo de los filisteos a los israelitas y la contraposici\u00f3n del aguerrido guerrero con el joven pastor subraya tanto la dificultad de la situaci\u00f3n como el poder del Se\u00f1or, que salva a su pueblo por medio de David. El tema del Se\u00f1or que salva del poder soberbio es una constante de la Biblia.

{N}19,{/}1: Frente a los intentos de Sa\u00fal de dar muerte a David median Jonat\u00e1n (vv. 1-10), Mical (vv. 11-17) y el esp\u00edritu de Dios (vv. 18-24), que se ponen de parte de David, ayud\u00e1ndole a escapar.

{N}20,{/}1: Despu\u00e9s de diversos fracasos en sus ataques a David, Sa\u00fal manifiesta p\u00fablicamente su intenci\u00f3n de matarle. Jonat\u00e1n, por el contrario, hace un pacto amistoso con David, que seg\u00fan la costumbre, s\u00f3lo pod\u00eda ser zanjado por el nuevo soberano. Sa\u00fal intenta separar afectivamente a su hijo de David. Las circunstancias obligan a los dos amigos a separarse definitivamente.

{N}21,{/}1: (Cc. 21-31) Diversos episodios de la vida errante de David -por el territorio de Israel y por Moab-, que termina al servicio de los filisteos. En estos cap\u00edtulos se concede gran relieve a David siempre astuto, generoso, complaciente, mientras que a Sa\u00fal se le presenta sospechoso e imprudente. La muerte de Sa\u00fal y de sus hijos, entre ellos Jonat\u00e1n (c. 31), aportar\u00e1 un cambio decisivo en el destino y la suerte de David.
{N}21,{/}1: Tras la noticia escueta de la marcha (21,1), los textos presentan a David en Nob (21,2-10), Gat (21,11-15) y Moab (22,3-5) sucesivamente. En el santuario de Nob, David recibe provisiones del sacerdote Ajim\u00e9lec, acci\u00f3n que reprueba y castiga dur\u00edsimamente Sa\u00fal (22,6-23). La hu\u00edda de David se coloca bajo la gu\u00eda del Se\u00f1or, de cuya voluntad \u00e9l est\u00e1 pendiente (22,3). A Sa\u00fal, en cambio, le mueve la man\u00eda persecutoria.

{N}23,{/}1: David tiene \u00e9xito en sus empresas (vv. 1-13). Por el contrario, todos los esfuerzos de Sa\u00fal por apresar a David resultan in\u00fatiles (vv. 19-28). A la mayor habilidad de David hay que sumar el apoyo moral que le viene de parte de Jonat\u00e1n (vv. 16-18) y, sobre todo, la protecci\u00f3n del Se\u00f1or (vv. 14-15). De forma silenciosa y oculta, el Se\u00f1or va dirigiendo todos los acontecimientos.

{N}24,{/}1: La mezquindad de Sa\u00fal choca con la magnanimidad de David. Al mal que aquel le intenta hacer, David responde con el bien. David no es vengativo y, adem\u00e1s, se muestra respetuoso con Sa\u00fal, pues ve en \u00e9l al ungido del Se\u00f1or. David acoge y respeta a Sa\u00fal.

{N}25,{/}1: Gracias a la mediaci\u00f3n de Abiga\u00edl y, m\u00e1s especialmente del Se\u00f1or, David no da rienda suelta a su impulso natural y no se mancha con la sangre de Nabal y de los suyos. La bendici\u00f3n pronunciada por Abiga\u00edl sobre David (vv. 28-31) evidencia el destino singular de David. Quien ha sido elegido para pelear las batallas del Se\u00f1or tiene que estar por encima de cualquier venganza personal. David sabe responder a la elecci\u00f3n que el Se\u00f1or le ha hecho.

{N}26,{/}1: Nueva versi\u00f3n del episodio narrado en el c. 24. El \u00e9xito de la operaci\u00f3n de David se atribuye al Se\u00f1or, que hizo caer en un sue\u00f1o profundo a los acompa\u00f1antes de Sa\u00fal (v. 12). La valent\u00eda de David queda ennoblecida con su generosidad.

{N}27,{/}1: (27,1-28,2) La persecuci\u00f3n de Sa\u00fal mueve a David a dar un paso peligroso: ponerse al servicio de los filisteos, enemigos de Israel. El autor tiene buen cuidado, no obstante, de salvar la reputaci\u00f3n de David, haciendo ver que no intervino en ninguna acci\u00f3n contra Israel. Tiene que vivir la vida de la estepa al igual que las tribus n\u00f3madas que practicaban el saqueo y habitaban al sur de Palestina. Era un medio seguro de liberarse de Sa\u00fal, pero esa deserci\u00f3n aparente al enemigo colocaba a David en una situaci\u00f3n evidentemente falsa, o por lo menos de doble sentido.

{N}28,{/}3: (3-25) La muerte de Samuel (v. 3) y el silencio de Dios (v. 6) explican el recurso de Sa\u00fal a una nigromante, con el fin de conocer su futuro en una situaci\u00f3n desesperada (vv. 7ss). A petici\u00f3n de Sa\u00fal, la nigromante evoca a Samuel, que acude desde lo hondo de la tierra. Curiosamente, Samuel, que ungi\u00f3 a Sa\u00fal para combatir contra los filisteos, anuncia ahora a Sa\u00fal su pr\u00f3xima muerte a manos de los mismos filisteos.

{N}29,{/}1: Los filisteos emprenden una campa\u00f1a militar, en la que morir\u00e1n Sa\u00fal y sus hijos (c. 31). El objetivo de este cap\u00edtulo consiste en mostrar que David no particip\u00f3 en esta batalla contra Israel, a pesar de lo previsto en un principio (28,1-2). Adem\u00e1s, se nota la lealtad de David a Aqu\u00eds, que hace un paneg\u00edrico de David. Pero David no deja de jugar el papel de hombre leal.

{N}30,{/}1: Un grave rev\u00e9s pone a David en un aprieto terrible: al volver a su base, David y sus hombres se encuentran en una situaci\u00f3n desastrosa, debido a una incursi\u00f3n de los amalecitas (vv. 1-5). La tropa quiere apedrear a David, pero este es confortado por el Se\u00f1or (vv. 6-7), que le responde mediante un or\u00e1culo (vv. 8-9) y le asiste en todo momento hasta sacarle del grave problema (vv. 10-31). Este incidente sirve para subrayar una vez m\u00e1s la valent\u00eda y la generosidad de David.

{N}31,{/}1: Llegado el momento del combate, los filisteos derrotan a los israelitas, y Sa\u00fal muere tr\u00e1gicamente. En la batalla perecen tambi\u00e9n tres de sus hijos, incluido Jonat\u00e1n. Estos acontecimientos preparan el ascenso definitivo de David.

