{N}1,{/}1: (Cc. 1,1-4,43) En este primer discurso de Mois\u00e9s, se trazan las principales l\u00edneas de la historia de Israel desde el Horeb hasta la tierra prometida. La historia se lee en clave religiosa. De la fidelidad o infidelidad a la voluntad de Dios, trasmitida por Mois\u00e9s, depende el \u00e9xito o el fracaso del pueblo, su victoria o su derrota.
{N}1,{/}1-18: Mois\u00e9s se dirige a un pueblo victorioso, que acaba de experimentar en la guerra la mano poderosa de Dios. El Se\u00f1or, por medio de Mois\u00e9s, ordena a Israel abandonar el Horeb y seguir el camino de la tierra prometida. Tanto ha crecido el pueblo, que Mois\u00e9s necesita alguien que le ayude a gobernarlo. Se nombran representantes de las tribus para que rijan al pueblo y administren rectamente la justicia.

{N}1,{/}19: (19-46) La desobediencia del pueblo al mandato divino provoca la ira del Se\u00f1or, que castiga a la generaci\u00f3n rebelde a no entrar en la tierra prometida. Incluso a Mois\u00e9s, por solidarizarse con el pueblo, le alcanza el castigo divino. Tan s\u00f3lo Caleb y Josu\u00e9, que permanecieron fieles al Se\u00f1or, entrar\u00e1n en la tierra, juntamente con la generaci\u00f3n futura. Los que por propia iniciativa, sin reconocer la autoridad del Se\u00f1or, emprendieron el combate, fueron derrotados.

{N}2,{/}1: (2,1-3,11) Obediente al mandato del Se\u00f1or, Israel logra \u00e9xito en sus empresas militares. Componen esta secci\u00f3n cinco pasajes, en los que alternan la orden divina y su cumplimiento por parte del pueblo.

{N}3,{/}12: (12-29) La primera parte (vv. 12-20) narra la conquista de algunas tierras de Transjordania y su reparto entre las tribus de Rub\u00e9n, Gad y la mitad de Manas\u00e9s.
La segunda parte (vv. 21-29) trata de Josu\u00e9 y de Mois\u00e9s. En cuanto sucesor de Mois\u00e9s, Josu\u00e9 tendr\u00e1 que guiar a Israel en el paso del Jord\u00e1n y en la conquista de la tierra. Mois\u00e9s suplica al Se\u00f1or que le permita completar la obra de la conquista. El Se\u00f1or le concede \u00fanicamente la gracia de subir a un monte y contemplar la tierra prometida. La suerte de entrar en ella corresponder\u00e1 a Josu\u00e9.

{N}4,{/}1: (1-40) Desde el punto de vista formal, se opera un cambio entre este cap\u00edtulo y los anteriores. De la historia se pasa a la par\u00e9nesis. La posesi\u00f3n de la tierra aparece aqu\u00ed estrechamente ligada a la observancia de los mandamientos. Adem\u00e1s de la referencia a la ley en general, se alude expresamente al dec\u00e1logo, m\u00e1s concretamente a la prohibici\u00f3n de las im\u00e1genes. Esta exhortaci\u00f3n antiidol\u00e1trica es una invitaci\u00f3n a buscar al verdadero Dios. Los mandamientos del Horeb evocan el tema de la alianza, que, con los dem\u00e1s temas mencionados, constituye el entramado de todo el cap\u00edtulo.

{N}4,{/}41: (41-43) La separaci\u00f3n de ciudades de refugio tiene por finalidad evitar el derramamiento de sangre inocente.

{N}4,{/}44: (Cc. 4,44-28,68) Tanto por el lugar que ocupa como por su importancia real, este segundo discurso de Mois\u00e9s constituye el centro del Deuteronomio. Est\u00e1 integrado por tres piezas principales: introducci\u00f3n (4,44-11,32), c\u00f3digo legal (12-25) y secciones conclusivas (26-28).
Cc. {N}4,{/}44-11,32: En esta introducci\u00f3n alternan unas secciones hist\u00f3ricas con otras paren\u00e9ticas, complement\u00e1ndose mutuamente. El centro de los textos hist\u00f3ricos lo ocupan los acontecimientos del Horeb. En las secciones paren\u00e9ticas destaca la exhortaci\u00f3n constante a ser fieles al Se\u00f1or y a su ley. Esta ser\u00e1 la norma de vida en la tierra prometida.

{N}5,{/}1: (5,1-6,3) Este pasaje tiene como escenario el Horeb y como contenido clave el dec\u00e1logo, que viene de Dios y llega al pueblo por la mediaci\u00f3n de Mois\u00e9s. El Horeb, la monta\u00f1a santa o Sina\u00ed (el nombre var\u00eda seg\u00fan las tradiciones), es el lugar del encuentro entre Dios y el pueblo. El lugar donde ambos han sellado una alianza, donde Israel recibe los diez mandamientos o dec\u00e1logo, esto es, la ley fundamental de la alianza. El dec\u00e1logo aparece en estrecha relaci\u00f3n con la salida de Egipto. Esto significa que, a la acci\u00f3n del Se\u00f1or, que salva, ha de corresponder la acci\u00f3n del hombre, que acepta libremente la voluntad de Dios, expresada en los mandamientos.

{N}6,{/}4: (4-25) En los vv. 4-9 saltan a primer plano el dogma fundamental (v. 4) y el mandamiento principal (v. 5). Puesto que el Se\u00f1or es el Dios de Israel y puesto que es uno en su mismo ser (no est\u00e1 dividido en multitud de formas), los israelitas tienen que amarle con un amor \u00fanico, sin ning\u00fan tipo de divisiones.

{N}6,{/}10: (10-19) Reclaman del israelita un servicio exclusivo al Se\u00f1or. Coinciden con la actitud requerida en los vv. 4-9, pues servir es amar.
A la pregunta del hijo sobre el significado de las leyes, el padre responde recordando la actuaci\u00f3n de Dios en la historia (vv. 20-25). La ley fue dada al pueblo en un contexto hist\u00f3rico-salv\u00edfico.

{N}7,{/}1: La elecci\u00f3n hace de Israel un pueblo singular, una naci\u00f3n santa y consagrada al Se\u00f1or. Por su misma naturaleza, Israel no debe mezclarse con las otras naciones. Antes bien, tiene que reconocer al Se\u00f1or y seguir fielmente sus mandamientos, lo que acarrear\u00e1 las bendiciones divinas sobre Israel. La peque\u00f1ez e insignificancia de Israel no tiene importancia para el Se\u00f1or. Lo que cuenta realmente es el amor de Dios, que elige y derrama sus dones, y la fidelidad de Israel, que responde a las gracias del Se\u00f1or.

{N}8,{/}1: La tierra de Cana\u00e1n contrasta con el desierto y con el pa\u00eds de Egipto. La experiencia del desierto se aduce como lecci\u00f3n para la vida en la tierra de Cana\u00e1n. De los caminos del desierto, a los caminos del Se\u00f1or. \u00c9l es su fuente \u00faltima.

{N}9,{/}1: (9,1-7a) Israel se encuentra en los umbrales de la tierra prometida. Est\u00e1 a punto de comenzar para el pueblo elegido una nueva etapa de su historia. El paso del Jord\u00e1n representa la puerta de acceso al pa\u00eds de Cana\u00e1n. Si antes se dijo que el Se\u00f1or eligi\u00f3 a Israel por puro amor, no por sus m\u00e9ritos (7,6-8), ahora se dice que el Se\u00f1or pasar\u00e1 al frente de su pueblo por fidelidad a su palabra, no por la justicia de Israel.

{N}9,{/}7: (7b-10,11) Se recuerdan las infidelidades del desierto. En el orden l\u00f3gico de las ideas, esta secci\u00f3n viene a probar la tesis central de la unidad anterior (9,1-7a): no por tu justicia te va a dar el Se\u00f1or la tierra. En efecto, el pueblo pec\u00f3 en el Horeb, haciendo un becerro de metal y postr\u00e1ndose ante \u00e9l. Este grave pecado de apostas\u00eda provoc\u00f3 la ira del Se\u00f1or. De no haber mediado la plegaria de Mois\u00e9s, el Se\u00f1or hubiera destruido a su pueblo. Pero el Se\u00f1or escuch\u00f3 la oraci\u00f3n de Mois\u00e9s, perdon\u00f3 al pueblo y renov\u00f3 la alianza, simbolizada en las nuevas tablas. Las repeticiones son frecuentes en estos vv., ya que est\u00e1n formados de adiciones.

{N}10,{/}12: (10,12-11,17) Serie de exigencias por parte del Se\u00f1or, due\u00f1o y soberano del cielo y de la tierra, de quien depende el curso de los acontecimientos y la fertilidad de la tierra. Se invita apremiantemente a amar al Se\u00f1or y a observar sus mandamientos.

{N}11,{/}18: (18-32) Se recuerda de nuevo que la posesi\u00f3n de la tierra, hacia la que Israel va a cruzar, y las bendiciones dependen del amor de Dios, expresado mediante el cumplimiento de los mandamientos.
Cc. 12-25. En el c\u00f3digo deuteron\u00f3mico se pueden distinguir tres bloques principales: en el primero (12,1-16,17) se recogen las leyes que regulan las relaciones del hombre con Dios. En el tercero (19-25), las que rigen las relaciones humanas y sociales. Entre ambos se coloca una colecci\u00f3n m\u00e1s peque\u00f1a sobre las autoridades (16,18-18,22). El orden del c\u00f3digo deuteron\u00f3mico coincide, a grandes rasgos, con el del dec\u00e1logo (5,6-21). El c\u00f3digo deuteron\u00f3mico se distingue por su tono paren\u00e9tico. Es una ley predicada.

{N}12,{/}1: Unidad de santuario. El santuario es el lugar donde el Se\u00f1or hace reposar su nombre. Del mismo modo que el nombre representa a la persona, el santuario representa a la divinidad. La concepci\u00f3n del Deuteronomio es clara a este respecto: un solo Dios, consecuentemente un solo santuario. Probablemente se trata del templo de Jerusal\u00e9n, si bien la ley de centralizaci\u00f3n no precisa el lugar. Representa, al menos en su fondo, la ley hallada en el templo bajo Jos\u00edas.

{N}13,{/}1: De la unidad de santuario y de culto se pasa a la pureza de culto. En tono paren\u00e9tico, se exponen tres casos legales con un com\u00fan denominador: la incitaci\u00f3n a la apostas\u00eda. Cualesquiera que sean los ap\u00f3statas, se les juzga reos de muerte. La fidelidad al se\u00f1or, a \u00e9l y s\u00f3lo a \u00e9l, tiene que brillar por encima de todos los casos y de todas las situaciones.

{N}14,{/}1: (1-21) Entre dos afirmaciones de la santidad de Israel (vv. 2.21) se inserta una lista de animales puros e impuros. Aunque esta regulaci\u00f3n haya perdido su vigencia, la idea teol\u00f3gica que la sostiene, la santidad y pureza del pueblo de Dios, es siempre v\u00e1lida y actualizable. La santidad implica separaci\u00f3n de lo profano. Abre a Dios y cierra a todo lo pecaminoso.

{N}14,{/}22: (22-29) El legislador distingue dos clases de diezmos: los anuales (vv. 22-27) y los trienales (vv. 28-29). De ellos se espera un doble uso: religioso-cultual, para los primeros, y humano-social, para los otros. El diezmo es una renta percibida por el due\u00f1o de la tierra y debida al Se\u00f1or, que es el due\u00f1o de la tierra de Israel. Los productos del campo son llevados al templo.

{N}15,{/}1: (1-18) La remisi\u00f3n de las deudas y de los esclavos se hallan estrechamente relacionadas. La reducci\u00f3n a esclavitud, por incumplimiento en el pago de la deuda, era frecuente. Por eso la abolici\u00f3n de las deudas, cada siete a\u00f1os, llevaba a la abolici\u00f3n de los esclavos. Destaca el perfil humano y social de estas leyes, en las que existe adem\u00e1s una nota religiosa. Se exhorta a la generosidad, de acuerdo con la bendici\u00f3n del Se\u00f1or y en recuerdo de la esclavitud de Israel en el pa\u00eds de Egipto.

{N}15,{/}19: (19-23) La fecundidad del ganado proviene de la bendici\u00f3n del Se\u00f1or (cf 7,13-14). La consagraci\u00f3n de los primog\u00e9nitos implica el reconocimiento de su pertenencia al Se\u00f1or.

{N}16,{/}1: (1-17) La pascua se combina con los panes sin levadura (vv. 1-8), formando una sola fiesta. Primitivamente eran independientes: la pascua, de origen nom\u00e1dico, y los panes sin levadura, de origen agrario. Ambas fueron historizadas por Israel, que conmemora, cuando las celebra, su salida liberadora de Egipto, el acto salv\u00edfico por excelencia para el pueblo de Dios.
La fiesta de las semanas o de pentecost\u00e9s (vv. 9-12) era la fiesta de la cosecha y de los primeros frutos. Se caracteriza por la hospitalidad.
La m\u00e1s popular era la fiesta de los tabern\u00e1culos (vv. 13-15). Se celebraba al final de la cosecha, siendo la alegr\u00eda su nota dominante.
Todas estas celebraciones, en el fondo, ten\u00edan la finalidad de conmemorar los acontecimientos salv\u00edficos obrados por el Se\u00f1or en la historia y de mover al reconocimiento del Se\u00f1or, como due\u00f1o y se\u00f1or de la naturaleza. A \u00e9l le deb\u00edan la tierra y sus frutos.

{N}16,{/}18: (16,18-17,13) Para administrar la justicia se instituyeron tribunales locales en diferentes ciudades de Israel, y el tribunal del templo en el santuario central. Los casos ordinarios se resolv\u00edan localmente (16,18-20; 17,2-7). En las causas m\u00e1s dif\u00edciles se acud\u00eda al tribunal del templo (17,8-13). La ley pide imparcialidad a los jueces; insta a los procesados a acatar la sentencia. El tribunal supremo de Jerusal\u00e9n es inapelable.

{N}17,{/}14: (14-20) Tomado de entre sus hermanos los israelitas, el rey no debe mostrarse altivo con ellos ni ha de multiplicar desmesuradamente sus bienes. Como norma de su vida tendr\u00e1 la ley del Se\u00f1or, de la que escribir\u00e1 para s\u00ed mismo una copia, tan pronto como suba al trono. Del v. 18 la versi\u00f3n griega de los setenta y la tradici\u00f3n cristina ha tomado el t\u00edtulo de este libro, Deuteronomio, seg\u00fan la ley, copia de la ley que acompa\u00f1a al rey.

{N}18,{/}1: (1-8) Esta ley regula los derechos de los diferentes sacerdotes y levitas. Les unifica, como tarea com\u00fan, el servicio al Se\u00f1or.

{N}18,{/}9: (9-22) Frente a cualquier tipo de adivino existente en los otros pueblos (vv. 10-14), el Se\u00f1or suscitar\u00e1 en Israel un profeta como Mois\u00e9s (vv. 15-19). Se traza aqu\u00ed un dise\u00f1o ideal del profeta como Mois\u00e9s y de Mois\u00e9s como profeta. El texto remite al Horeb, resaltando la funci\u00f3n mediadora de Mois\u00e9s y de los profetas. El profeta se acredita como verdadero y aut\u00e9ntico por su fidelidad a la palabra de Dios (vv. 20-22).

{N}19,{/}1: (1-14) Con el fin de evitar que se derrame sangre inocente sobre la tierra de Israel, se prescribe la creaci\u00f3n de ciudades de refugio (cf 4,41-43). En el fondo de este problema hay algo m\u00e1s que el valor sagrado de la vida. Cuenta tambi\u00e9n el valor sagrado de la tierra. La sangre inocente, derramada en tierra, supondr\u00e1 una mancha para el pa\u00eds.

{N}19,{/}15: (15-21) Tanto con la ley que intenta prevenir el falso testimonio (vv. 15-20), como con la del tali\u00f3n (v. 21), se busca establecer un castigo equivalente y salvaguardar la justicia.

{N}20,{/}1: La imagen que se puede recabar de la lectura de este pasaje es la de un ej\u00e9rcito en pie de guerra. La presencia del sacerdote, arengando a las tropas, muestra el car\u00e1cter sagrado de la guerra. El Se\u00f1or va al frente de Israel y combate en su favor para darle la victoria. La actitud exigida al israelita que tomaba parte en la guerra era de total confianza en el Se\u00f1or. La guerra santa tiene gran apogeo en esta \u00e9poca.

{N}21,{/}1: (1-9) En caso de asesinato a manos de un desconocido, hay que realizar unos ritos destinados a mantener la pureza de la tierra y de la comunidad m\u00e1s cercana al delito. El levantamiento de manos significa el descargo de la culpa de la comunidad sobre la becerra desnucada en el arroyo. De este modo se indica la expiaci\u00f3n de la falta.

{N}21,{/}10: (10-23) Se agrupan aqu\u00ed tres casos referentes a la familia: 1) el trato que ha de dar a una cautiva de guerra el israelita que desee desposarla (vv. 10-14); 2) los derechos del primog\u00e9nito (vv. 15-17), y 3) el castigo que se ha de aplicar a un hijo rebelde (vv. 18-21). Los vv. 22-23 son un ap\u00e9ndice, tem\u00e1ticamente relacionado con el tercer caso.

{N}22,{/}1: (1-12) De esta serie heterog\u00e9nea de medidas, cabe destacar el respeto a la propiedad del pr\u00f3jimo y el respeto a la vida.

{N}22,{/}13: (22,13-23,1) El legislador ha reunido en este apartado cinco casos referentes a las relaciones sexuales: virginidad f\u00edsica de la casada (vv. 13-21), adulterio (v. 22), violaci\u00f3n de una joven prometida (vv. 23-27) y de una soltera sin compromiso formal (vv. 28-29) e incesto (23,1). Algunas de estas prohibiciones parecen ser vestigio de prohibiciones primitivas.

{N}23,{/}2: (2-15) Constituye la asamblea del Se\u00f1or (vv. 2-9) el pueblo de Dios reunido para el culto. En el campamento militar (vv. 10-15) se encuentra la asamblea santa, congregada para la guerra santa. Ambas instituciones exigen, en formas diversas, la aut\u00e9ntica pureza de todos y cada uno de sus miembros.

{N}23,{/}16: (16-26) Peque\u00f1a colecci\u00f3n de leyes diversas: sobre los esclavos fugitivos (vv. 16-17), la prostituci\u00f3n sagrada (vv. 18-19), los pr\u00e9stamos a inter\u00e9s (vv. 20-21), los votos al se\u00f1or (vv. 22-24) y la propiedad del pr\u00f3jimo (vv. 25-26). Se trata de alguna manera de proteger al israelita.

{N}24,{/}1: (1-4) En el estadio de la revelaci\u00f3n divina al que pertenece el Deuteronomio, se admite el divorcio, pero se consideraba una abominaci\u00f3n que el marido de la divorciada se casara de nuevo con su ex mujer si esta hab\u00eda tenido un segundo marido.

{N}24,{/}5: (24,5-25,4) Colecci\u00f3n de leyes dispares en su contenido concreto, pero con un mismo tenor general: la actitud humana en la soluci\u00f3n de los problemas presentados y la preocupaci\u00f3n social por los derechos de los m\u00e1s necesitados, de aquellos que ni siquiera tienen lo necesario.

{N}25,{/}5: (5-10) Con el fin de perpetuar el nombre y no dividir la herencia familiar, se prescribe que el hermano del marido fallecido despose a la cu\u00f1ada. Se reconoce la delicadeza del caso y se da como un hecho el que, en m\u00e1s de una ocasi\u00f3n, no se acatar\u00e1 esta ley. Es la ley del levirato (levir=cu\u00f1ado), instituci\u00f3n cl\u00e1sica no s\u00f3lo en Israel, sino tambi\u00e9n en los pueblos vecinos.

{N}25,{/}11: (11-19) Los vv. 11-12 tienen como trasfondo el respeto al principio vital del hombre. Los vv. 13-16 denotan el respeto a la justicia. En el castigo solicitado para Amalec (vv. 17-19) late el deseo de vindicar el honor nacional.
Cc. 26-28. Tras la amplia colecci\u00f3n de leyes religiosas y sociales (19-25) viene, a modo de ap\u00e9ndice, una doble ceremonia con car\u00e1cter religioso-social (26,1-5). A continuaci\u00f3n, se propone la f\u00f3rmula central de la alianza (26,16-19), que abre paso a otras ceremonias (27), para terminar con una vasta colecci\u00f3n de bendiciones y maldiciones (28,1-68). De este modo concluye el segundo discurso de Mois\u00e9s al pueblo de Israel.

{N}26,{/}1: (1-15) La ofrenda de las primicias del suelo manifiesta el agradecimiento al Se\u00f1or por el don de la tierra. El reparto de los diezmos con los necesitados indica que los dones de la tierra, recibidos gratuitamente del Se\u00f1or, tienen que alcanzar para todos.

{N}26,{/}16: (16-19) F\u00f3rmula central de la alianza: Israel se compromete a ser el pueblo de Dios y el Se\u00f1or a ser el Dios de Israel. Es un compromiso formal, que implica mutua fidelidad.

{N}27,{/}1: Ceremonia con dos partes, que se representan en un mismo escenario. Centro de la primera parte, la escritura de la ley sobre grandes piedras (vv. 1-8); de la segunda, una lista de bendiciones y maldiciones (vv. 11-26). Entre ambas partes se interponen los vv. 9-10, que remiten al compromiso de la alianza (26,17-19), enlazando as\u00ed esta secci\u00f3n con la anterior.

{N}28,{/}1: (1-68) De la fidelidad o infidelidad al Se\u00f1or, a la alianza con \u00e9l sellada, depende la serie de bendiciones (vv. 1-14) o de maldiciones (vv. 15-68). Bendiciones y maldiciones muestran clara referencia a la ley y a la tierra. Esta p\u00e1gina es de gran intensidad religiosa y literaria. El cumplimiento de las leyes atrae las bendiciones divinas sobre la tierra, mientras que su transgresi\u00f3n acarrea las maldiciones sobre la tierra e incluso supone la p\u00e9rdida de esta, con el consiguiente destierro.
Cc. {N}28,{/}69-{N}30,{/}20. El tercer discurso de Mois\u00e9s es presentado como una nueva alianza en Moab, distinta de la concertada en el Horeb (28,69). M\u00e1s que un formulario de alianza, en sentido estricto, los cc. 29-30 contienen amonestaciones y exhortaciones orientadas a lograr la fidelidad al Se\u00f1or.

{N}28,{/}69: (28,69-29,8) Sigue al t\u00edtulo (28,69) una breve introducci\u00f3n (29,1-8), en la que se evocan los principales acontecimientos de la historia de Israel, desde el \u00e9xodo hasta la conquista de la tierra, y se exhorta a observar fielmente las palabras de la nueva alianza. Esta ser\u00e1 la garant\u00eda para el \u00e9xito de todo lo que se emprenda. El destierro como castigo por la violaci\u00f3n de la alianza y el retorno por el arrepentimiento.

{N}29,{/}9: (9-28) En primer lugar, se ratifica la alianza (vv. 9-14); todo Israel, incluso las generaciones futuras, participan de esta alianza. En segundo t\u00e9rmino (vv. 15-20), se amonesta contra la idolatr\u00eda, se\u00f1alando los castigos divinos contra los que den culto a los dioses extranjeros. La alianza con el Se\u00f1or obliga a la fidelidad exclusiva con \u00e9l. El castigo se considera como una realidad en los vv. 21-28 y se explica como la consecuencia l\u00f3gica del abandono de la alianza y del seguimiento de otros dioses. La fidelidad exige un compromiso radical a la alianza.

{N}30,{/}1: (1-14) La atenci\u00f3n de los vv. 1-10 se centra en la conversi\u00f3n, mientras que los vv. 11-14 exhortan a la observancia de la ley. El arrepentimiento lleva consigo una renovaci\u00f3n interior, que se ha de traducir en obediencia a la ley. Un cambio de este tipo en el pueblo de Dios abre las puertas a la esperanza de una nueva vida en la tierra.

{N}30,{/}15: (15-20) A Israel corresponde elegir entre la vida o la muerte, la felicidad o la desgracia. La vida entra\u00f1a cercan\u00eda al Se\u00f1or; la muerte, alejamiento de \u00e9l.
Cc. 31-34. Las \u00faltimas palabras de Mois\u00e9s son para Josu\u00e9 (31,1-8), para los sacerdotes levitas y para los ancianos (31, 9-13), para todo Israel, en fin: para la asamblea en su conjunto (32) y para cada una de las tribus (33). Las \u00faltimas palabras del libro del Deuteronomio son para Mois\u00e9s (34). Estas bendiciones presentan cierta analog\u00eda con el \u00abtestamento de Jacob\u00bb (G\u00e9n 49).

{N}31,{/}1: Al acercarse los d\u00edas de su muerte, Mois\u00e9s toma las \u00faltimas medidas para asegurar su sucesi\u00f3n en el liderazgo del pueblo y la preservaci\u00f3n de la ley. Mois\u00e9s inviste a Josu\u00e9 como jefe, para que gu\u00ede al pueblo en el paso del Jord\u00e1n y en la entrada a la tierra. Adem\u00e1s da instrucciones acerca de la ley, institucionalizando su lectura peri\u00f3dica.

{N}31,{/}30: (31,30-32,34) Las l\u00edneas teol\u00f3gicas que configuran el c\u00e1ntico de Mois\u00e9s son las siguientes: a la gracia de Dios, manifestada en sus dones, especialmente en la elecci\u00f3n del pueblo, Israel ha respondido con su propia rebeli\u00f3n. Visto lo cual, el Se\u00f1or se a\u00edra y le castiga, amenaz\u00e1ndole con la total destrucci\u00f3n. Pero luego el Se\u00f1or entra en consejo consigo mismo y decide conceder a Israel una nueva vida.

{N}32,{/}45: (45-52) Por \u00faltima vez, Mois\u00e9s exhorta al pueblo a observar las palabras de la ley (vv. 45-47). De ello depende la vida y la felicidad de Israel. A continuaci\u00f3n (vv. 48-49), se invita a Mois\u00e9s a subir al monte Nebo y se le anuncia que morir\u00e1 all\u00ed. Este monte Nebo est\u00e1 situado al noreste del mar Muerto, desde donde se domina la tierra prometida.

{N}33,{/}1: Del mismo modo que Isaac y Jacob, poco antes de morir, bendijeron a sus hijos (G\u00e9n 27; 49), Mois\u00e9s, considerado aqu\u00ed como un padre para Israel, bendice a las tribus una vez que se le anunciado su muerte. La serie de bendiciones (vv. 6-25) se inserta entre dos piezas h\u00edmnicas (vv. 2-5.26-29), que celebran al Se\u00f1or como rey victorioso del pueblo de Israel.

{N}34,{/}1: Desde la cima del monte Nebo, Mois\u00e9s contempla por \u00faltima vez la tierra prometida. Luego muere all\u00ed, en el monte, \u00abcomo hab\u00eda dicho el se\u00f1or\u00bb (v. 5). Esta expresi\u00f3n suena casi a epitafio. La vida de Mois\u00e9s, al igual que su muerte, ha estado en manos del Se\u00f1or, pendiente siempre de la palabra de Dios. Fiel a la palabra de Dios, Mois\u00e9s realiz\u00f3 signos y prodigios que le acreditan como el m\u00e1s grande l\u00edder y profeta de Israel. Una figura tan excepcional como Mois\u00e9s no pod\u00eda morir. Su esp\u00edritu pervivi\u00f3 en su sucesor. Su obra perdura eternamente, como testimonio perenne.

