{N}1,{/}1: Por consideraci\u00f3n a Jos\u00e9, el Fara\u00f3n de Egipto concedi\u00f3 a los hebreos las mejores tierras para sus ganados (G\u00e9n 46,31-47,12). Pero subi\u00f3 al trono un Fara\u00f3n que no conoc\u00eda a Jos\u00e9 (v. 8) y oblig\u00f3 a los hebreos a trabajar en la construcci\u00f3n de sus ciudades. Adem\u00e1s, el nuevo Fara\u00f3n mand\u00f3 suprimir a todos los neonatos de los hebreos. La actitud humanitaria de las comadronas, basada en un motivo religioso: su temor a Dios, choca con la crueldad del Fara\u00f3n. Mientras que el tema de la fecundidad enlaza con las historias patriarcales, el de los neonatos prepara la historia de Mois\u00e9s. Este asume su misi\u00f3n no sin grandes dificultades. \u00ab\u00c9l prefiri\u00f3 compartir los sufrimientos del pueblo de Dios, antes que gozar de los placeres ef\u00edmeros del pecado, y se mantuvo firme como si estuviera viendo al invisible\u00bb (He 11,25-27).

{N}2,{/}1: El nacimiento e infancia de Mois\u00e9s (vv. 1-10) preanuncian su futuro. Este ni\u00f1o, salvado en circunstancias extraordinarias, ha sido destinado por Dios para una misi\u00f3n importante en su pueblo.
En el relato de la juventud de Mois\u00e9s (vv. 11-22) despunta ya su oficio de mediador. Habiendo sido formado en la corte y habiendo gustado la libertad, Mois\u00e9s se rebela ante la opresi\u00f3n y la vejaci\u00f3n a que son sometidos sus hermanos. Guiado por su impulso juvenil, Mois\u00e9s interviene en los litigios entre los hebreos y los egipcios. Pero su mediaci\u00f3n fracasa, hasta el punto de verse obligado a huir de egipto. Las circunstancias de la huida y de su llegada a Madi\u00e1n recuerdan la huida de Jacob de Palestina y su llegada a Jar\u00e1n (G\u00e9n 29,1-14). En el exilio, lejos de su pueblo, se fraguar\u00e1 la futura misi\u00f3n mediadora de Mois\u00e9s.

{N}2,{/}22: (22-25) Ponen en guardia ante los acontecimientos que se avecinan, muerte del Fara\u00f3n, primeras reacciones de los israelitas ante su esclavitud y respuesta de Dios, que considera tan justo el clamor de los israelitas como injusta su opresi\u00f3n frente a los egipcios.

{N}3,{/}1: Cc. 3-4. Estos dos cap\u00edtulos est\u00e1n consagrados a la vocaci\u00f3n y misi\u00f3n de Mois\u00e9s. Utilizan un esquema literario com\u00fan a los relatos de vocaciones b\u00edblicas: aparici\u00f3n de Dios o teofan\u00eda, misi\u00f3n y confirmaci\u00f3n de la misi\u00f3n.
La teofan\u00eda (vv. 1-15) tiene por escenario el Horeb, la monta\u00f1a santa, que en otras tradiciones se denomina Sina\u00ed. Elemento central en esta teofan\u00eda es la revelaci\u00f3n del nombre de Dios. El Dios de Abrah\u00e1n, Isaac y Jacob -un Dios sin nombre propio, raz\u00f3n por la que es designado con el nombre de sus primeros adoradores-, el Dios que no ha querido comunicar su nombre a Jacob (G\u00e9n 32,26-31), se revela a Mois\u00e9s como Y H W H (generalmente vocalizado y pronunciado con {C}Yav\u00e9).{/} Israel viv\u00eda en la opresi\u00f3n y Dios ha decidido remediarlo. En este contexto Yav\u00e9 designa al Dios vivo y existente, que da el ser y la vida; al Dios que redime y salva a los hombres que le son fieles.
La misi\u00f3n de Mois\u00e9s (vv. 16-22) consiste en trasmitir a los israelitas y a los egipcios el plan salv\u00edfico de Yav\u00e9, el se\u00f1or: liberaci\u00f3n de la esclavitud y conducci\u00f3n a la tierra prometida.

{N}4,{/}1: A pesar de que el plan del Se\u00f1or est\u00e1 perfectamente definido, Mois\u00e9s se resiste y plantea sus objeciones a la misi\u00f3n que le ha confiado. La respuesta del Se\u00f1or no se hace esperar: \u00abYo estoy contigo\u00bb (vv. 12.15). Mois\u00e9s no debe temer el fracaso; basta con que coopere al plan de Dios.
Confirmada su misi\u00f3n, Mois\u00e9s obedece y emprende viaje a Egipto (vv. 18-31). En el camino ocurre un incidente misterioso, de dif\u00edcil explicaci\u00f3n: el Se\u00f1or sale al encuentro de Mois\u00e9s para darle muerte. Este incidente evoca la lucha de Jacob con Dios a su retorno de Jar\u00e1n a Palestina (G\u00e9n 32,26-32).

{N}5,{/}1: (1-6) Primer encuentro de Mois\u00e9s y Aar\u00f3n con el Fara\u00f3n con vistas a sacar a Israel de Egipto. Mois\u00e9s y Aar\u00f3n dan una raz\u00f3n: el Se\u00f1or Dios quiere que su pueblo vaya a ofrecerle sacrificios en el desierto (vv. 1.3.17). Pero el Fara\u00f3n no conoce al Se\u00f1or y no entiende por qu\u00e9 ha de obedecerle. Lejos de ceder a sus peticiones, el Fara\u00f3n recrudece los trabajos de los hebreos en la construcci\u00f3n. Este primer careo hace barruntar ya las dificultades de la liberaci\u00f3n. El opresor no reconoce los derechos del oprimido, ni se resigna a renunciar a los beneficios de la explotaci\u00f3n. Ante las dificultades, Mois\u00e9s ora al Se\u00f1or (vv. 22-23), quien responde confirmando su plan y asegurando la victoria (6,1).

{N}6,{/}2: (2-30) Nueva versi\u00f3n de la vocaci\u00f3n de Mois\u00e9s (cf 3-4). Los vv. 28-30 reanudan el hilo de los vv. 10-12. \u00bfPor qu\u00e9 un nuevo relato de la vocaci\u00f3n de Mois\u00e9s? Tal vez para mostrar c\u00f3mo, despu\u00e9s del primer choque frontal con el Fara\u00f3n y con el pueblo, Mois\u00e9s necesitaba una nueva revelaci\u00f3n del Se\u00f1or y una reafirmaci\u00f3n de su vocaci\u00f3n y misi\u00f3n para conducir al pueblo de Israel.

{N}7,{/}1: Cc. 7-10. Relato de las nueve primeras plagas o signos. Su funci\u00f3n consiste en preparar la plaga \u00faltima y definitiva, la muerte de los primog\u00e9nitos expresamente preanunciada en 4,23.
{N}7,{/}1-13: Preparaci\u00f3n de las plagas. El endurecimiento del Fara\u00f3n (v. 3), tema com\u00fan de las nueve primeras plagas, contribuir\u00e1 a resaltar el poder de Dios. Las plagas servir\u00e1n tambi\u00e9n para acreditar a Mois\u00e9s y Aar\u00f3n, hasta tal punto que Mois\u00e9s ser\u00e1 un dios para el Fara\u00f3n, y Aar\u00f3n ser\u00e1 su profeta (v. 1). Al igual que los magos y sabios de Egipto, en tiempos de Jos\u00e9, no pudieron descifrar los sue\u00f1os del Fara\u00f3n (G\u00e9n 41,8.15), los del tiempo de Mois\u00e9s no siempre ser\u00e1n capaces  de realizar los mismos prodigios que obrar\u00e1 el Se\u00f1or por medio de Mois\u00e9s y Aar\u00f3n (vv. 8-12).

{N}7,{/}14: (14-25) El cambio del agua en sangre puede tener su base en el fen\u00f3meno que se observa en el Nilo cuando arrastra gran cantidad de barro. Pero, dado el car\u00e1cter \u00f3ptico con que son expuestos estos signos, todo intento de explicaci\u00f3n natural puede representar una mala interpretaci\u00f3n de los textos.

{N}7,{/}26: (26-8.11) De esta segunda plaga, cabe destacar la petici\u00f3n del Fara\u00f3n a Mois\u00e9s y Aar\u00f3n para que recen al Se\u00f1or y aleje las ranas. Si lo hacen as\u00ed, el Fara\u00f3n les permitir\u00e1 partir.

{N}8,{/}12: (12-15) Como dato nuevo, en la tercera plaga, llama la atenci\u00f3n la incapacidad de los magos para repetir el prodigio. Los mosquitos proceden de las zonas paludosas del Nilo al mermar.

{N}8,{/}16: (16-26) En la cuarta plaga, no se llama a los magos de Egipto. El Fara\u00f3n, convencido, cede a las peticiones de Mois\u00e9s, pero este no acepta cuanto el Fara\u00f3n exige. El v. 22 \u00absacrificios que los egipcios detestan\u00bb, algunos animales, como el carnero, el chivo y el toro, eran considerados sagrados para los egipcios y ofrecerlos en sacrificio significaba cometer una acci\u00f3n sacr\u00edlega.

{N}9,{/}8: (8-12) La sexta plaga afecta tambi\u00e9n a los magos, que tienen que retirarse. Mientras que, a prop\u00f3sito de las otras  plagas, se notaba la obstinaci\u00f3n del Fara\u00f3n como un acto personal suyo, ahora se puntualiza que \u00abel Se\u00f1or hizo que el Fara\u00f3n se obstinase\u00bb, dando a entender que todo cuanto ocurre -incluso en el interior de las personas- depende del Se\u00f1or.

{N}9,{/}13: (13-35) La s\u00e9ptima plaga, la m\u00e1s larga de todas, reviste las caracter\u00edsticas propias de la teofan\u00eda. Dios se manifiesta como \u00abse\u00f1or de la tierra\u00bb (v. 14) y el Fara\u00f3n reconoce la inocencia del Se\u00f1or y su propia culpabilidad (v. 27). El Se\u00f1or perdona una vez m\u00e1s a su pueblo; pero el Fara\u00f3n, al cesar las lluvias, se olvida nuevamente del Se\u00f1or y vuelve a pecar.

{N}10,{/}1: Tras la s\u00e9ptima plaga, el coraz\u00f3n del Fara\u00f3n ha experimentado un profundo cambio. Las plagas octava y novena obligan al Fara\u00f3n a hacer nuevas concesiones. Se nota claramente el orden ascendente de estas tres plagas. Se prepara as\u00ed la \u00faltima plaga, la definitiva. Inesperadamente, al final de la novena plaga, el Fara\u00f3n rompe las negociaciones con Mois\u00e9s.

{N}11,{/}1: Este c. anuncia la d\u00e9cima plaga, la muerte de los primog\u00e9nitos, que no suceder\u00e1 hasta despu\u00e9s de la pascua (12,29-39), con la que aparece estrechamente asociada. Se advierte un cambio de clima en los textos. Todo hace presentir que se acerca la liberaci\u00f3n. Los vv. 9-10 concluyen la narraci\u00f3n de las plagas en t\u00e9rminos semejantes a los empleados en la introducci\u00f3n (7,1-13).

{N}12,{/}1: Cc. 12-14. Tres acontecimientos excepcionales para la historia del pueblo de Dios se dan cita en estos cap\u00edtulos: la celebraci\u00f3n de la pascua, la d\u00e9cima plaga y la salida de Egipto.
{N}12,{/}1-13.16: Bisagra entre el relato de las plagas y el de la salida de Egipto. Esta secci\u00f3n contiene una colecci\u00f3n de textos lit\u00fargicos (pascua, pan sin levadura, primog\u00e9nitos), que se alternan con textos hist\u00f3ricos (muerte de los primog\u00e9nitos, huida apresurada) y se complementan con otros datos. La historia conserva el recuerdo de lo sucedido, dando sentido a la celebraci\u00f3n lit\u00fargica. Esta, a su vez, conmemora y actualiza los hechos hist\u00f3ricos.
{N}12,{/}1-14: La pascua era una fiesta de pastores. Se celebraba con ocasi\u00f3n de la primera luna llena de primavera, coincidiendo con la fecundidad del ganado y con el cambio de lugar en busca de los pastos del verano. En estas trashumancias se corr\u00edan muchos peligros, y los pastores ofrec\u00edan sacrificios para la protecci\u00f3n de sus ganados. Los hebreos, como los dem\u00e1s pastores, seguramente habr\u00edan celebrado otras veces la fiesta de la pascua, pero la que se conmemora en este pasaje tiene un valor y un significado diferente: se convierte en el memorial (v. 14) de un acontecimiento hist\u00f3rico, en el que Israel ha reconocido la fuerza salvadora del Se\u00f1or que le ha sacado de Egipto, haci\u00e9ndole pasar de la esclavitud a la libertad.

{N}12,{/}15: (15-20) La celebraci\u00f3n de los panes sin levadura, que en los antiguos calendarios lit\u00fargicos (\u00c9x 23,15; 34,18) aparece como fiesta independiente, se halla unida aqu\u00ed a la pascua. De origen agrario, los panes sin levadura seguramente se celebraban en primavera, cuando se recog\u00edan las primeras espigas de la cebada. Esta circunstancia temporal favorec\u00eda la uni\u00f3n con la pascua, una vez asentados los israelitas en la tierra prometida.

{N}12,{/}21: (21-28) Instrucciones de Mois\u00e9s sobre la pascua. La catequesis de los vv. 24-27 sirve para ense\u00f1ar a las futuras generaciones el significado del rito de la pascua. El autor sagrado la explica como un \u00abpaso\u00bb protector del Se\u00f1or, es decir, como una acci\u00f3n salvadora de Dios.

{N}12,{/}29: (29-42) Relato de la d\u00e9cima plaga y de otros hechos hist\u00f3ricos, que justifican y dan sentido a la celebraci\u00f3n de la pascua. Los panes sin levadura adquieren una nueva dimensi\u00f3n en este contexto. No se basan tanto en la naturaleza cuanto en la historia. Recuerdan la salida apresurada de Egipto (vv. 34.39).

{N}12,{/}43: (43-51) La pascua, en cuanto memorial del \u00e9xodo, se convierte en una fiesta exclusivamente israelita. Eso explica las estipulaciones especiales para su celebraci\u00f3n y la determinaci\u00f3n de los participantes. Estas disposiciones completan el ritual sacerdotal de los vv. 3-11.

{N}13,{/}1: (1-16) La consagraci\u00f3n de los primog\u00e9nitos (vv. 1-2.11-16) interrumpida por una catequesis sobre los panes sin levadura (vv. 3-10), era una costumbre muy difundida. Se ofrec\u00eda el primog\u00e9nito al Se\u00f1or, reconociendo as\u00ed su derecho sobre todas las vidas. Por su misma naturaleza, resultaba f\u00e1cil la uni\u00f3n de esta celebraci\u00f3n con la de la muerte de los primog\u00e9nitos. Tal uni\u00f3n colocaba la celebraci\u00f3n bajo una luz nueva, pues as\u00ed ciertamente se concretaba la d\u00e9cima plaga con la salida de Egipto.

{N}13,{/}17: (13,17.14,4) Tras la muerte de los primog\u00e9nitos, el Fara\u00f3n deja salir a los israelitas. Desde el primer momento, el Se\u00f1or dirige los acontecimientos. Mois\u00e9s ejecuta las \u00f3rdenes del Se\u00f1or.

{N}14,{/}5: (5-31) La marcha de los acontecimientos se desarrolla en dos actos: persecuci\u00f3n de los israelitas por los egipcios (vv. 5-18) y milagro del mar (vv. 21-31), con un entreacto (vv. 19-20). La persecuci\u00f3n se colorea de cierto dramatismo a medida que se ven atrapados entre el ej\u00e9rcito del Fara\u00f3n y el mar. Cunde el p\u00e1nico y protestan contra Mois\u00e9s, a\u00f1orando la seguridad de Egipto, aunque esta se lograra a costa de su propia libertad. Pero Mois\u00e9s les exhorta a no temer y les anuncia que el Se\u00f1or combatir\u00e1 por ellos. Si tienen confianza, pronto contemplar\u00e1n la victoria del Se\u00f1or y su propia salvaci\u00f3n. En el entreacto (vv. 19-20), la nube y el \u00e1ngel de Dios que guiaban a los israelitas se interponen entre estos y los egipcios. La noche se echa encima, retardando el desenlace de los acontecimientos. A medianoche el Se\u00f1or hiere de muerte a los primog\u00e9nitos (12,29). La noche de la pascua y de la salida fue una noche de vela (12,42). Esta es la gran noche de la liberaci\u00f3n, del cumplimiento definitivo de la salvaci\u00f3n.
El milagro del mar representa el desenlace del drama. A la noche tenebrosa, oscurecida por la presencia de la nube, sigue el d\u00eda claro, iluminado por el fuego. Es el gran d\u00eda de la liberaci\u00f3n. Entre el opresor y el redimido media ahora el mar. Un pueblo nace a la libertad. Surge una nueva criatura. Como en el momento de la creaci\u00f3n (G\u00e9n 1,9), las aguas se retiran para que aparezca la tierra seca. El milagro del mar significa una nueva creaci\u00f3n. Es el milagro por excelencia, que viene a confirmar la fe de los israelitas en el Se\u00f1or y Mois\u00e9s, su siervo.

{N}15,{/}1: (1-21) Apenas experimentada la victoria, del coraz\u00f3n de Mar\u00eda, la hermana de Mois\u00e9s y de Aar\u00f3n, brota un himno al Se\u00f1or. Es el canto de la victoria de los redimidos (v. 21). M\u00e1s tarde, se desarrolla en un gran himno (vv. 2-18), de tipo hist\u00f3rico, al Dios todopoderoso y salvador. Dios de Israel y de sus padres, Dios guerrero y rey eterno. Celebra la derrota del Fara\u00f3n y el paso de los israelitas. Un paso que apunta, en realidad, a otro momento decisivo de la historia del pueblo de la promesa: el paso del Jord\u00e1n y la conquista (vv. 14-17). Hacia esta meta se encaminar\u00e1n desde ahora todos los pasos de los israelitas, aunque antes han de probar la traves\u00eda dolorosa del desierto.

{N}15,{/}22: (Cc. 15,22.18,27) Aunque el principal enemigo ya ha sido derrotado, en su caminar por el desierto Israel tendr\u00e1 que enfrentarse con otros enemigos: naturales (hambre y sed), externos (los amalecitas) e internos (pleitos entre los miembros de la comunidad). El mismo Se\u00f1or que les libr\u00f3 de Egipto les ayudar\u00e1 ahora en esta nueva etapa de su historia.
{N}15,{/}22-27: Despu\u00e9s de tres d\u00edas de marcha por el desierto, el pueblo, sediento, encuentra un poco de agua, pero es amarga. Este incidente provoca la murmuraci\u00f3n contra Mois\u00e9s. Entonces Mois\u00e9s clama al Se\u00f1or, que viene en su ayuda. La gracia de Dios contrasta con la falta de fe del pueblo. En el desierto, Israel aprender\u00e1 a conocer al Se\u00f1or como fuente de vida.

{N}16,{/}1: Otro enemigo capital del hombre en el desierto es el hambre. En el aprieto, el Se\u00f1or saciar\u00e1 a su pueblo con el man\u00e1 y las codornices. El texto presenta el man\u00e1 como \u00abpolvo fino, parecido a la escarcha\u00bb (v. 15). En realidad, era una substancia blanquecina segregada por unos insectos que viv\u00edan en el tamarisco. En la perspectiva salv\u00edfica era \u00abpan del cielo\u00bb (v. 4), un don del Se\u00f1or (v. 15). Con el motivo del man\u00e1 se entrelaza el de las codornices, fen\u00f3meno natural tambi\u00e9n, pero que sirve para ilustrar tambi\u00e9n el tipo de providencia divina en el desierto. El problema del hambre no es tan s\u00f3lo una cuesti\u00f3n material, sino tambi\u00e9n de fe (vv. 7-8). Por eso, su soluci\u00f3n fortalecer\u00e1 la creencia en el Se\u00f1or (v. 12). El man\u00e1 ser\u00e1 para la tradici\u00f3n cristiana la figura de la eucarist\u00eda, alimento espiritual de la Iglesia en su peregrinaci\u00f3n terrena (Jn 6,26-58).

{N}17,{/}1: (1-7) Este nuevo episodio sobre la sed (cf. 15,22-27) se sit\u00faa en Mas\u00e1 y Merib\u00e1, que significan \u00abprueba\u00bb y \u00abri\u00f1a\u00bb respectivamente (N\u00fam 20,1-13 conserva una versi\u00f3n paralela). Una vez m\u00e1s se muestra c\u00f3mo las necesidades materiales suscitan problemas de fe y c\u00f3mo Dios responde con los dones de su amor. Su plan no es de muerte (v. 3), sino de salvaci\u00f3n y de vida.

{N}17,{/}8: (8-16) Lucha contra los amalecitas, enemigos tradicionales de Israel. Es la primera batalla de Israel liberado, presagio de tantas otras que tendr\u00e1 que librar a lo largo de su historia. Resalta el valor de la oraci\u00f3n intercesora de Mois\u00e9s.

{N}18,{/}1: Nada m\u00e1s natural que Mois\u00e9s, despu\u00e9s de la salida de Egipto, vaya a saludar a sus parientes de Madi\u00e1n. El encuentro con su suegro Jetr\u00f3 tiene dos partes, bien diferenciadas por los temas y por la circunstancia temporal. En un primer momento, Mois\u00e9s cont\u00f3 a Jetr\u00f3 todo lo ocurrido con el Fara\u00f3n; puede entreverse, por la reacci\u00f3n de Jetr\u00f3, la repercusi\u00f3n del suceso en una persona de otra raza y otro pueblo. Al d\u00eda siguiente, Jetr\u00f3, observando c\u00f3mo resuelve Mois\u00e9s los litigios de la gente, aconseja elegir un grupo de personas responsables, que ayuden a Mois\u00e9s en el gobierno del pueblo. Esto da una idea de c\u00f3mo Israel ha asimilado elementos de otras culturas.

{N}19,{/}1: (Cc. 19-24) Si parec\u00eda l\u00f3gico que Mois\u00e9s volviera a Madi\u00e1n dados sus lazos familiares (c. 18), mucho m\u00e1s l\u00f3gica y esperada era su vuelta a esta regi\u00f3n por la presencia en ella del monte Sina\u00ed, donde se le apareci\u00f3 el Se\u00f1or y le confi\u00f3 su misi\u00f3n. La salida de Egipto aparec\u00eda motivada desde el principio por el mandato divino de ir al desierto para celebrar una fiesta y ofrecer sacrificios al Se\u00f1or (\u00c9x 5,1.3.17). Por eso, la marcha a trav\u00e9s del desierto ten\u00eda como primera meta la monta\u00f1a sagrada. El Sina\u00ed ser\u00e1 ahora el escenario de un nuevo encuentro de Dios con Mois\u00e9s y con todo el pueblo. Entre dos relatos de tipo hist\u00f3rico (teofan\u00eda: c. 19 y alianza: c. 24) se interpone la ley (dec\u00e1logo c. 20 y c\u00f3digo de alianza: cc. 21-23). La alianza del Sina\u00ed y sus leyes son objeto de estos cap\u00edtulos.
{N}19,{/}1-7: Introducci\u00f3n para preparar la alianza (vv. 5-6) y la teofan\u00eda (v. 9). La teofan\u00eda precede y confirma el pacto; las leyes manifiestan los compromisos del pacto. Las alianzas entre los reyes eran frecuentes en el Antiguo Oriente, en especial las que establec\u00edan los reyes soberanos.

{N}19,{/}10: (10-25) La teofan\u00eda, como su mismo nombre indica, es ante todo revelaci\u00f3n de Dios. En la teofan\u00eda del Sina\u00ed, el Se\u00f1or se hace presente por medio de fen\u00f3menos naturales: la tormenta (v. 16) y el volc\u00e1n (v. 18). Visto en su conjunto, este pasaje contiene los elementos propios de una celebraci\u00f3n lit\u00fargica: purificaci\u00f3n ritual, delimitaci\u00f3n de un recinto sacro y utilizaci\u00f3n de instrumentos lit\u00fargicos. El Se\u00f1or se presenta al pueblo en toda su majestad, para manifestarle su voluntad.

{N}20,{/}1: (1-17) El dec\u00e1logo contiene la quintaesencia de la ley. Se coloca en boca del Se\u00f1or: es la ley de Dios. Una autopresentaci\u00f3n del Se\u00f1or (v. 2) sirve para concretar la ley del dec\u00e1logo con los acontecimientos del \u00e9xodo. La historia fundamenta la ley. Porque el Se\u00f1or sac\u00f3 a Israel de Egipto, por eso le manda cumplir sus mandamientos. Los primeros mandamientos (vv. 3-11) regulan las relaciones del hombre con Dios, y los restantes (vv. 12-17) ata\u00f1en a las relaciones con el pr\u00f3jimo. En el amor a Dios y al pr\u00f3jimo, dir\u00e1 Jes\u00fas, se sintetiza toda la ley y los profetas (Mt 22,37-40).

{N}20,{/}22: (22-23) El c\u00f3digo de la alianza (el nombre arranca de \u00c9x 24,7) comienza y termina con leyes religiosas (21,22-26; 23,12-19). Entre estas se insertan las leyes humanitarias y sociales. Este dato viene a significar c\u00f3mo las relaciones con Dios deben orientar las relaciones con los hombres.

{N}20,{/}24: (24-25) Esta ley, que presupone la existencia de numerosos altares, prescribe construir uno de los tipos de altar m\u00e1s primitivo. Probablemente se quiera afirmar de este modo la identidad israelita, marcando las diferencias con los pueblos de su entorno (el v. 25 alude a un tipo de altar utilizado por los cananeos). El Se\u00f1or es un Dios celoso que no tolera la rivalidad de otros dioses.

{N}21,{/}2: (2-11) Antiguamente la esclavitud formaba parte del orden social establecido. Era una instituci\u00f3n social reconocida y, en cuanto tal, ten\u00eda que proteger los derechos de los esclavos y esclavas: mirar por su buen trato y evitar la vejaci\u00f3n. Esta ley contempla s\u00f3lo el tipo de esclavitud originado por la venta de personas con el fin de pagar las deudas.

{N}21,{/}12: (12-17) Leyes penales sobre algunos casos graves. El castigo previsto es la pena capital. Se except\u00faan los casos de lesiones involuntarias (cf N\u00fam 35; Dt 19).

{N}21,{/}18: (18-36) Lista de leyes sobre aquellas injurias corporales que generalmente no causan la muerte de la v\u00edctima. Destaca la ley del tali\u00f3n, que condena a penas proporcionales a la ofensa. Estas leyes, imperfectas, est\u00e1n superadas en la moral neotestamentaria (Mt 5,38-42); pero suponen, a su vez, un progreso respecto de la ley del m\u00e1s fuerte, imperante al principio de la humanidad (G\u00e9n 4,23). Cristo subrayar\u00e1 a\u00fan m\u00e1s el perd\u00f3n.

{N}21,{/}37: (21,37.22,16) Leyes relativas a da\u00f1os en la propiedad. Se refieren casi exclusivamente a los animales y al campo. La ley referente a la joven (22,15-16) se coloca aqu\u00ed porque las hijas solteras eran propiedad del padre.

{N}22,{/}17: (17-19) Ofensas capitales, equiparables en la pena a las leyes de 21,12-17.

{N}22,{/}20: (20-30) Diferentes leyes humanitarias y religiosas. Las primeras (vv. 20-26) tienden a defender los derechos de las clases m\u00e1s pobres: los forasteros, las viudas y los hu\u00e9rfanos, que no pose\u00edan la herencia. El Se\u00f1or mismo es su valedor. Las otras leyes (vv. 27-30) comienzan y terminan con un imperativo religioso. Aparecen contribuciones para el culto sobre los productos de la tierra (v. 28).

{N}23,{/}1: (1-9) Comportamiento en casos judiciales. M\u00e1s que de leyes se trata de amonestaciones sobre la conducta a seguir por los que son convocados como testigos en las causas judiciales. Se defienden los derechos de los m\u00e1s pobres frente a los m\u00e1s ricos, dotados de mayores recursos para desviar la justicia y falsear la causa del inocente. Lo que fundamenta esta actuaci\u00f3n es que el Se\u00f1or es justo juez (v. 7).

{N}23,{/}10: (10-11) Una raz\u00f3n de tipo humanitario y social avala las prescripciones sobre el a\u00f1o sab\u00e1tico y sobre el s\u00e1bado.

{N}23,{/}14: (14-19) Los vv. 14-16 contienen un calendario festivo, limitado a las tres grandes fiestas del a\u00f1o: 1) la de los panes sin levadura o panes \u00e1zimos, que se celebra en la primavera, al cortarse las primeras espigas de la cebada; 2) la fiesta de la siega, llamada tambi\u00e9n de las semanas o pentecost\u00e9s, que ten\u00eda lugar al recogerse el trigo; 3) la fiesta de la recolecci\u00f3n, en oto\u00f1o, el tiempo de la vendimia. No se indican las fechas exactas de su celebraci\u00f3n, como se har\u00e1 m\u00e1s tarde (Lev 23). La fecha depende de la cosecha, que puede variar cada a\u00f1o. La marcha de los acontecimientos determina la celebraci\u00f3n. Son fiestas que arrancan de la vida.

{N}23,{/}20: (20-33) Promesas de bendici\u00f3n y amenazas de castigo, mezcladas con leyes varias. No se ve una clara conexi\u00f3n con el c\u00f3digo de la alianza. Parece un ap\u00e9ndice, compuesto con la mirada fija en la tierra prometida.

{N}24,{/}1: La ceremonia de la alianza (vv. 1-11) combina dos ritos. El primero (vv. 3-8) consiste en \u00absacrificios de comuni\u00f3n\u00bb. Elemento esencial es el rito de la sangre, pues en ella est\u00e1 la vida (Lev 17,10-14). Al derramar la mitad sobre el altar, s\u00edmbolo de la presencia de Dios, y la otra mitad sobre el pueblo, se indica que Dios y el pueblo participan de la misma vida (com\u00fan-uni\u00f3n). Se significa as\u00ed la alianza. La nueva alianza (Mt 26,27-28) se basa parcialmente en este rito. El segundo rito, el del banquete (vv. 9-11), sirve tambi\u00e9n para sellar las relaciones de los participantes con Dios. Sentarse a comer a la misma mesa denota familiaridad o amistad. El pueblo necesitaba este gesto. En el milagro del mar, Israel hab\u00eda conocido a un Dios terrible y guerrero; en la teofan\u00eda, a un Dios majestuoso. Ahora experimenta a un Dios cercano y amigo.

{N}24,{/}15: (15-18) Remiten a \u00c9x 19-20, cerrando toda la secci\u00f3n del Sina\u00ed, a la par que preparan la secci\u00f3n siguiente (cc. 25-31).

{N}25,{/}1: (Cc. 25-31) La experiencia del Sina\u00ed fue determinante para el pueblo de Dios. Los autores sagrados tienen gran inter\u00e9s en mostrar que todas las leyes israelitas arrancan del Sina\u00ed. Esto explica la enorme colecci\u00f3n de \u00c9x 25-N\u00fam 10, colocada inmediatamente despu\u00e9s de la secci\u00f3n del Sina\u00ed, aun a costa de interrumpir considerablemente la marcha por el desierto. Esta gran secci\u00f3n legal se diferencia notablemente de la de \u00c9x 20-23, pues versa casi s\u00f3lo sobre aspectos cultuales. \u00c9x 25-31 trata de la construcci\u00f3n del santuario, la ordenaci\u00f3n del sacerdocio y las ofrendas cultuales. Se presentan como leyes dadas directamente por el Se\u00f1or Dios de Israel a Mois\u00e9s.
{N}25,{/}1-9: Mois\u00e9s, por orden del Se\u00f1or, invita al pueblo a ofrecer voluntariamente sus tributos para la construcci\u00f3n del tabern\u00e1culo. El tabern\u00e1culo es el lugar de la presencia de Dios en medio de su pueblo.

{N}25,{/}10: (10-22) El arca sirve para guardar el documento de la alianza. Se colocar\u00e1 en el lugar m\u00e1s alto del tabern\u00e1culo. Su importancia estriba en que Dios hablaba a Mois\u00e9s desde encima del arca.

{N}25,{/}23: (23-30) Mesa para los panes de la presencia. Eran unos panes que se pon\u00edan como ofrenda permanente ante el "rostro" del Se\u00f1or seg\u00fan Lev 24,5-9. Cada s\u00e1bado los sacerdotes colocaban unos panes sobre esta mesa, en presencia del Se\u00f1or.

{N}26,{/}1: El tabern\u00e1culo, en sentido estricto, era el lugar donde el pueblo adoraba al Se\u00f1or. Los vv. 7-11 hacen pensar en la \u00abtienda del encuentro\u00bb, donde Mois\u00e9s se comunicaba con el Se\u00f1or. Los otros elementos se corresponden m\u00e1s bien con los del templo de Salom\u00f3n (cf 1Re 5-7), con el que el tabern\u00e1culo guarda proporci\u00f3n. El tabern\u00e1culo se dise\u00f1a de acuerdo con este doble modelo (la tienda y el templo), y luego se intenta mostrar c\u00f3mo se ajusta exactamente al modelo mostrado por el Se\u00f1or a Mois\u00e9s en el Sina\u00ed (25,9.40; 26,30). Datos hist\u00f3ricos se combinan con otros ficticios.

{N}27,{/}1: (1-8) El altar de los holocaustos, distinto del altar del incienso (30,1-10), se coloca en el atrio del tabern\u00e1culo (40,29). A juzgar por 2Cr\u00f3n 4,1, tiene sus correspondencias con el templo de Salom\u00f3n.

{N}27,{/}9: (9-19) La construcci\u00f3n de un atrio se debe a la pr\u00e1ctica de delimitar un \u00e1rea sagrada para el culto (cf \u00c9x 19,12). Los santuarios com\u00fanmente se rodean con un atrio, que separa el recinto sacro del mundo profano.

{N}28,{/}1: Los cc. 28-29 tratan de los sacerdotes. Seg\u00fan esta tradici\u00f3n, deb\u00edan pertenecer a la familia de Aar\u00f3n. La m\u00e1xima dignidad sacerdotal la ostentaba Aar\u00f3n, lo que explica el espacio dedicado a sus ornamentos. Estos serv\u00edan para realzar su dignidad (v. 2). Hab\u00eda algunos, no obstante, que eran funcionales, como el pectoral de las suertes, con los \u00aburim\u00bb y los \u00abtummim\u00bb, especie de dados para echar la suerte y decidir en determinados casos (cf 1Sam 14,36-42).

{N}29,{/}1: La consagraci\u00f3n de Aar\u00f3n y de sus hijos para el oficio sacerdotal tiene como objetivo purificarle de todo pecado, puesto que estar\u00e1n en contacto directo con el sant\u00edsimo y oficiar\u00e1n en el altar. A trav\u00e9s de los sacrificios en el tabern\u00e1culo, consagrado al Se\u00f1or al igual que los sacerdotes, el Se\u00f1or se har\u00e1 presente en medio de su pueblo, y este le reconocer\u00e1 como su Dios (vv. 44-46).

{N}30,{/}1: Comienzo y final  de este cap\u00edtulo versan sobre el incienso (vv. 1-10) y un tipo especial de incienso (vv. 34-38), que probablemente ser\u00eda quemado en honor del Se\u00f1or en el altar del incienso. Los vers\u00edculos centrales (vv. 11-33) recogen otras instrucciones, orientadas fundamentalmente a la regulaci\u00f3n y ordenamiento del culto.

{N}31,{/}1: (1-11) El Se\u00f1or mismo elige a los artesanos que se encargar\u00e1n de la construcci\u00f3n del tabern\u00e1culo, y les dota de un esp\u00edritu especial para que puedan ajustarse exactamente al modelo mostrado por el Se\u00f1or.

{N}31,{/}12: (12-18) El s\u00e1bado, lo mismo que el arco iris y la circuncisi\u00f3n, representa para los israelitas un signo de la especial relaci\u00f3n entre Dios y el pueblo. Por eso, lo guardar\u00e1n como alianza perpetua (vv. 13.16.17; G\u00e9n 9,16; 17,7.13.19).

{N}32,{/}1: (Cc. 32-34) Tema central de estos cap\u00edtulos es la ruptura y renovaci\u00f3n de la alianza. Se interrumpe bruscamente la serie de leyes cultuales de los cc. 25-31. La raz\u00f3n es clara: Israel ha roto el pacto (c. 32) y, hasta que no sea renovado (c. 34), no pueden ponerse en pr\u00e1ctica las leyes cultuales dadas por el Se\u00f1or a Mois\u00e9s. Se trata, por tanto, de restablecer lo que se ha roto, de buscar las condiciones posibles para el perd\u00f3n de Dios y de renovar la alianza truncada.
{N}32,{/}1: El incidente del becerro de oro supone la violaci\u00f3n  de uno de los mandamientos del dec\u00e1logo (\u00c9x 20,4), esto es, la ruptura de la alianza. El Se\u00f1or quiere destruir a su pueblo, pero ante la intercesi\u00f3n de Mois\u00e9s y la reacci\u00f3n r\u00e1pida y leal de los levitas se arrepiente y se muestra dispuesto a perdonar. Castiga a su pueblo, s\u00ed, pero no lo aniquila y manda proseguir la marcha a la tierra. El relato tiene en vista los terneros de oro que Jerobo\u00e1n I erigi\u00f3 en el santuario de Betel y Dan (1Re 12,26-33). Pero tambi\u00e9n denuncia las idolatr\u00edas de todos los tiempos.

{N}33,{/}1: En la marcha del pueblo hacia la tierra, el Se\u00f1or se niega a acompa\u00f1arlos, a causa de su pecado (v. 3). Es otra forma de simbolizar la ruptura de la alianza: la separaci\u00f3n de la monta\u00f1a santa, el alejamiento de la santa alianza, lleva consigo un alejamiento y separaci\u00f3n del Se\u00f1or. No obstante, el pueblo se arrepiente (vv. 4-6) y el Se\u00f1or se hace presente de nuevo al pueblo, en la forma habitual, por medio de la nube, y de un modo especial a Mois\u00e9s: en la tienda del encuentro (vv. 7-11) y, antes de marchar (vv. 12-17), en la monta\u00f1a santa (vv. 18-23). Mois\u00e9s pide al Se\u00f1or la gracia excepcional de contemplar su gloria, es decir, su naturaleza \u00edntima (v. 18), a lo que el Se\u00f1or responde mostr\u00e1ndole los efectos de la misma: su bondad y su compasi\u00f3n o ternura (v. 19). En la tierra es imposible ver la gloria misma de Dios; a lo sumo, se puede percibir su reflejo (vv. 20-23).

{N}34,{/}1: La renovaci\u00f3n de la alianza comporta varias medidas: orden del Se\u00f1or a Mois\u00e9s de tallar dos tablas como la primera (vv. 1-4), una nueva ceremonia de alianza (vv. 5-11) y un nuevo dec\u00e1logo (vv. 12-26). Ni la ceremonia ni el dec\u00e1logo coinciden exactamente con los de la primera alianza, aunque tienen muchos elementos en com\u00fan. El dec\u00e1logo de \u00c9x 20 es m\u00e1s \u00ab\u00e9tico\u00bb; el del c. 34, m\u00e1s \u00abcultual\u00bb. Ambos constituyen la moral de la alianza: la respuesta del hombre a una iniciativa totalmente gratuita de Dios.
El rostro radiante de Mois\u00e9s (vv. 29-35) es un signo de la cercan\u00eda de Dios y del origen divino de los mandamientos.

{N}35,{/}1: (Cc. 35-40) Una vez renovada la alianza, se ponen en pr\u00e1ctica las instrucciones dadas por el Se\u00f1or a Mois\u00e9s para la construcci\u00f3n del tabern\u00e1culo. Los cc. 35-40 son la contrapartida de los cc. 25-31, y no aportan apenas novedad alguna. Al final de la secci\u00f3n se subraya repetidas veces que todo se ejecut\u00f3 seg\u00fan las \u00f3rdenes del Se\u00f1or (40,16-33). Se legitima, de este modo, la instituci\u00f3n del tabern\u00e1culo, haci\u00e9ndola remontar a la voluntad del Se\u00f1or. La gloria de Dios en el tabern\u00e1culo, visiblemente manifestada en la nube y el fuego (40,34-38), confirma claramente el origen divino de esta instituci\u00f3n. El tabern\u00e1culo queda, pues, totalmente legitimado y fundamentado.

