{N}EL IMPERIO ROMANO{/}

{K}ROMA ENTRA EN ESCENA (64){/}

Desde hac\u00eda algunos a\u00f1os el imperio romano en plena expansi\u00f3n hab\u00eda 
puesto su pie en el Medio Oriente. Pero en ese momento, en Roma, se 
manifestaban rivalidades de poder que iban a llevar a la Rep\u00fablica a su 
fin. Los diferentes puntos de vista entre el partido conservador y el 
partido popular terminaron en luchas sangrientas y destierros 
innumerables durante seis a\u00f1os (88-82). Nuevas desavenencias opusieron 
Silas a Pompeyo: Silas estaba preocupado por la promoci\u00f3n muy r\u00e1pida del 
joven general que \u00e9l mismo sin embargo hab\u00eda impulsado.
De nuevo el Oriente amenazaba a Roma: los b\u00e1rbaros tracios se infiltraban 
en Macedonia; en las fronteras de Bitinia, Mitr\u00eddates se agitaba 
nuevamente con ayuda de su yerno, el rey de Armenia; por \u00faltimo los 
piratas instalados en la costa sur del Asia Menor interceptaban los 
nav\u00edos cargados de trigo de Egipto para el aprovisionamiento de la 
capital. Pompeyo era el m\u00e1s indicado para hacer frente a ese triple 
peligro, pero el Senado le tem\u00eda. Al fin tuvieron que ceder a las 
exigencias del joven general que reclamaba para cumplir su misi\u00f3n el alto 
mando de la marina y de las tropas de tierra hasta 70 kms. al interior de 
la costa: Pompeyo parti\u00f3 con 500 nav\u00edos y con 20 legiones bajo su mando.
{K}POMPEYO EN ORIENTE{/}

En menos de tres meses Pompeyo acab\u00f3 con las correr\u00edas de los piratas y 
destruy\u00f3 sus ciudades fortificadas; reorganiz\u00f3 luego esa regi\u00f3n de la 
cual hizo la Provincia de Cilicia (67). Luego venci\u00f3 a Mitr\u00eddates y 
transform\u00f3 su reino en Provincia romana del Ponto. Despu\u00e9s se volvi\u00f3 
hacia Siria. El imperio sel\u00e9ucida en decadencia era una presa f\u00e1cil para 
los partos; si lograban adue\u00f1arse del corredor Sirio-Palestino, esos 
enemigos tradicionales de Roma tendr\u00edan una puerta abierta al 
Mediterr\u00e1neo y cortar\u00edan con el mismo golpe la ruta terrestre que un\u00eda el 
Egipto con las provincias romanas de Asia Menor. El riesgo era muy 
grande; Pompeyo envi\u00f3 entonces a Emilio Escauro para que se informara de 
la situaci\u00f3n. Cuando el legado lleg\u00f3 a Palestina, se pronunci\u00f3 por 
Arist\u00f3bulo en el conflico que manten\u00eda con su hermano.
Bien informado por su emisario, el general romano se dirigi\u00f3 a Siria y se 
estableci\u00f3 all\u00ed sin un solo golpe; la convirti\u00f3 en una provincia romana. 
Prosigui\u00f3 luego su camino a Jerusal\u00e9n: Antipater, Hircano II y Aretas de 
Nabatea por un lado, y Arist\u00f3bulo por otro, llegaron a pedirle su 
arbitraje. Como Pompeyo tardase en pronunciarse, Arist\u00f3bulo se le 
adelant\u00f3 y se apoder\u00f3 de Jerusal\u00e9n, en donde se encerr\u00f3. Inmediatamente 
Pompeyo le orden\u00f3 a Aretas que regresara a su Nabatea, luego march\u00f3 a 
Jerusal\u00e9n donde estaban atrincherados Arist\u00f3bulo y sus hombres. Al cabo 
de tres meses de sitio se apoder\u00f3 de la ciudad; eso fue una carnicer\u00eda. 
Como si fuera indiferente a ese drama, Pompeyo se pase\u00f3 por el templo 
como un turista y hasta se permiti\u00f3 entrar en el Santo de los Santos. Al 
igual que en los d\u00edas de Nabucodonosor en que la destrucci\u00f3n del 
santuario fue vista como el castigo por las infidelidades de Israel, ese 
sacrilegio era para los hombres piadosos de Jerusal\u00e9n un castigo divino, 
que sancionaba el comportamiento escandaloso de los sumos sacerdotes 
asmoneos.
{K}UNA REDISTRIBUCI\u00d3N DE LAS CARTAS{/}

Pompeyo reorganiz\u00f3 la regi\u00f3n: confirm\u00f3 a Hircano en su cargo de sumo 
sacerdote, pero limit\u00f3 su autoridad a {N}Judea{/}, Galilea, y Perea en la 
Transjordania. Le quit\u00f3 las ciudades de la llanura costera que fueron 
puestas en adelante bajo la autoridad directa del poder provincial, le 
concedi\u00f3 la autonom\u00eda jur\u00eddica a Samar\u00eda, y reuni\u00f3 en una misma 
confederaci\u00f3n a las ciudades de Abila, Kanata, Hipos, Gadara, Di\u00f3n, 
Pella, Amatonte, Gerasa, Filadelfia y Escit\u00f3polis (la \u00fanica situada en 
Cisjordania): esa confederaci\u00f3n de diez ciudades libres tom\u00f3 el nombre de 
{N}Dec\u00e1polis{/} [Mc_5,20]. Pompeyo confi\u00f3 a Emilio Escauro el gobierno de 
todo el territorio sirio-palestino y regres\u00f3 a Roma el a\u00f1o 61, precedido 
por Arist\u00f3bulo y sus dos hijos a los que hab\u00eda enviado como rehenes.
Cuatro a\u00f1os m\u00e1s tarde, Gabinio, procurador de Siria, dividi\u00f3 los 
territorios confiados a Hircano en cinco distritos que puso bajo la 
autoridad directa de la provincia. Seforis fue entonces erigida como la 
ciudad principal del distrito de Galilea.
{K}ENTRE POMPEYO Y C\u00c9SAR, ANTONIO Y OCTAVIO{/}

De regreso del Oriente en Roma, Pompeyo celebr\u00f3 su {C}triunfo{/} con un 
esplendor nunca visto. Fue entonces cuando C\u00e9sar regres\u00f3 de Espa\u00f1a. Como 
los conflictos no cesaban y la ciudad estaba al borde de una guerra 
civil, los dos hombres se aliaron a Creso, un hombre muy rico para formar 
el primer {C}triunvirato{/} y tratar as\u00ed de salvar a la Rep\u00fablica. Mientras 
Pompeyo restablec\u00eda el orden en la capital, C\u00e9sar fue llamado a la Galia; 
permaneci\u00f3 all\u00ed ocho a\u00f1os. Cuando regres\u00f3 a Roma, el triunvirato salt\u00f3 
hecho pedazos y la guerra civil se reinici\u00f3, esta vez entre \u00e9l y Pompeyo. 
Este \u00faltimo trat\u00f3 de buscar refugio en Oriente donde ten\u00eda sus 
partidarios. Durante todo ese tiempo Hircano y su fiel Antipater se 
mantuvieron de parte de Pompeyo, pero al d\u00eda siguiente de la batalla de 
Farsalia (48), cuando Pompeyo vencido huy\u00f3 a Egipto donde por \u00faltimo fue 
asesinado, supieron cambiarse de campo y entregaron su apoyo a C\u00e9sar en 
su campa\u00f1a de Egipto. C\u00e9sar se mostr\u00f3 reconocido; le concedi\u00f3 importantes 
privilegios a la comunidad jud\u00eda, le dio a Hircano el t\u00edtulo de etnarca y 
aliado de los romanos, y nombr\u00f3 a Antipater procurador de Judea. Este 
dej\u00f3 el gobierno a su hijo Fasael, mientras que a su otro hijo, el futuro 
Herodes Magno se le confi\u00f3 la Galilea.
El asesinato de C\u00e9sar el a\u00f1o 44 se prest\u00f3 para una recomposici\u00f3n de las 
fuerzas a cambiar la coyuntura. En un primer momento Antonio y Octavio se 
unieron para quitarle el Oriente a los asesinos de C\u00e9sar.
{K}UN NUEVO CAMBIO DE FRENTE{/}

Antipater y sus hijos se ingeniaban por guiar su barca en medio de las 
tempestades que sacud\u00edan la Rep\u00fablica romana. Luego de la batalla de 
Filipos en donde Antonio y Octavio hab\u00edan derrotado a los asesinos de 
C\u00e9sar, los dos vencedores se hab\u00edan repartido el mundo romano: Octavio 
hab\u00eda tomado Italia y Espa\u00f1a; Antonio hab\u00eda recibido toda la Galia y se 
hab\u00eda adjudicado el Oriente donde deb\u00eda preparar una nueva expedici\u00f3n 
contra los Partos. Les conven\u00eda entonces a Hircano y a sus seguidores no 
descuidar sus relaciones con Antonio que resid\u00eda habitualmente en Egipto. 
Pero entonces los Partos invadieron la provincia de Siria (40); Ant\u00edgono, 
hijo de Arist\u00f3bulo II, abraz\u00f3 su causa, pues pensaba que le hab\u00eda llegado 
el momento para vengar a su padre y tomarse su revancha de Hircano II. 
Los partos hicieron prisionero a Hircano y se lo entregaron a Ant\u00edgono 
quien le cort\u00f3 las orejas; esa mutilaci\u00f3n le hizo perder su cargo de su 
sumo sacerdote. Ant\u00edgono se lo atribuy\u00f3 inmediatamente y lo conserv\u00f3 
hasta el a\u00f1o 37.
Ante la invasi\u00f3n parta, Herodes busc\u00f3 refugio en Roma. Pronto se gan\u00f3 
all\u00ed la estima de Antonio y de Octavio, y maniobr\u00f3 con tal habilidad que 
fue nombrado por el senado rey de los jud\u00edos; pero por ese entonces tal 
reino estaba en manos de los partos y era el objeto de querellas 
fratricidas entre los descendientes de Salom\u00e9 Alejandra. Con el apoyo de 
Antonio, cuyo partido abraz\u00f3, Herodes se propuso reconquistar su reino. 
Pero en el intertanto Octavio y Antonio se hab\u00edan convertido en enemigos. 
Octavio obtuvo del Senado una declaraci\u00f3n de guerra contra Antonio y 
Cleopatra, y la derrota de estos \u00faltimos en la batalla de Actium (31) 
dej\u00f3 a Octavio due\u00f1o de la situaci\u00f3n.
Deseoso de restablecer el orden y la paz, Octavio acept\u00f3 la sumisi\u00f3n de 
los partidarios de Antonio que volvieron donde \u00e9l: Herodes fue uno de 
ellos y en una escena grandilocuente que Flavio Josefo describe 
admirablemente, el nuevo rey de los jud\u00edos fue a pedir perd\u00f3n 
p\u00fablicamente, tirando al suelo una corona que, seg\u00fan \u00e9l, ya no era digno 
de llevar. Al final regres\u00f3 coronado por el mismo Octavio. Herodes 
recibi\u00f3 adem\u00e1s Jeric\u00f3 y las ciudades de la llanura costera, que Antonio 
hab\u00eda cedido a la reina de Egipto.
{K}ROMA: HACIA EL PODER ABSOLUTO{/} 
La crisis pol\u00edtica y social que minaba a Roma desde comienzos del siglo, 
las guerras civiles, el descalabro de las instituciones, hab\u00edan agotado a 
la sociedad romana y la mayor\u00eda aguardaba que surgiera por fin el hombre 
providencial que pusiera t\u00e9rmino al caos. Convencido de que era el que 
todos anhelaban, Octavio no descuidaba nada para asumir tal 
responsabilidad. Roma imperio ten\u00eda sus tradiciones y sus fobias; por eso 
era necesario que el paso al poder absoluto no pudiera dejar la impresi\u00f3n 
de que se estaba volviendo al tiempo de los reyes: el asesinato de C\u00e9sar 
era una severa advertencia para cualquiera que pretendiera aventurarse en 
este camino. Octavio avanz\u00f3 pues con pasos felinos por el camino al poder 
absoluto, con el m\u00e1s estricto respeto, aunque aparente, de las 
instituciones republicanas, casi haci\u00e9ndose de rogar para aceptar honores 
y poderes que se le confer\u00edan.
El a\u00f1o 43 Octavio es proclamado {C}Imperator{/} por sus legiones despu\u00e9s de 
su primera victoria sobre Antonio, y el a\u00f1o 40 agrega ese t\u00edtulo a su 
nombre de manera definitiva; el 29 es proclamado {C}Salvador del estado{/} y 
en su honor se levanta un arco de triunfo en el foro; el 28 se le concede 
el t\u00edtulo de {C}Princeps senatus{/} lo que le otorga el derecho de ser el 
primero en tomar la palabra en los debates del Senado; el 16 de enero del 
27 un decreto le confiere el t\u00edtulo de {N}Augusto{/} (es decir, Divino), que 
llevar\u00e1 en adelante como apellido.
Augusto no descuid\u00f3 el tema religioso: si bien los dioses no son extra\u00f1os 
a las desgracias de los hombres, no lo son menos a su salvaci\u00f3n. Siempre 
Octavio se sinti\u00f3 predestinado: era sobrino del {C}Divino Julio{/} (Julio 
C\u00e9sar) y su madre, seg\u00fan algunos, descend\u00eda de la diosa Venus por el lado 
de su padre. Estaba pues todo dise\u00f1ado para que recibiera un n\u00famero 
determinado de dignidades sacerdotales: fue elegido {C}Pontifex Maximus{/} el 
12 a.C.
{K}LA REFORMA DE AUGUSTO{/} 
Augusto renunci\u00f3 a efectuar nuevas conquistas; le interesaba m\u00e1s 
fortalecer las fronteras y pacificar las provincias que se hab\u00edan 
rebelado. En el marco de una amplia reforma, retira de la autoridad del 
Senado un n\u00famero determinado de provincias, en general eran las 
provincias peligrosas o de anexi\u00f3n m\u00e1s reciente; \u00e9stas ser\u00edan gobernadas 
por un {N}legado{/} que depender\u00eda exclusivamente del emperador. Ese ser\u00e1 un 
d\u00eda el caso de Siria-Judea. El legado era asistido por un procurador para 
los asuntos financieros y fiscales.
Junto con las provincias, Roma controla una cierta cantidad de "reinos 
aliados", en los cuales el emperador pone y depone a los reyes seg\u00fan su 
talante y se reserva el derecho de intervenir cuando los intereses o la 
seguridad del imperio se ven amenazadas. El reino de Herodes Magno gozaba 
de este \u00faltimo status.
{K}HERODES MAGNO{/}

Aunque educado en la corte de Hircano II del cual su padre era el m\u00e1s 
fiel apoyo, Herodes era un extra\u00f1o a la dinast\u00eda asmonea. Para remediar 
esa falla tom\u00f3 su segunda esposa de ese linaje real; era Mariamne, nieta 
tanto de Hircano como de Arist\u00f3bulo. Como no pertenec\u00eda a la descendencia 
de Aar\u00f3n, no pod\u00eda pretender el soberano pontificado. Confi\u00f3 pues ese 
cargo a un tal Ananel, pero luego, cediendo a las presiones de la familia 
de su esposa, se lo quit\u00f3 y se lo entreg\u00f3 a su joven cu\u00f1ado Arist\u00f3bulo 
III. V\u00edctima de celos enfermizos, suspicaz hasta el crimen, Herodes 
diezm\u00f3 la descendencia asmonea; a un a\u00f1o tan s\u00f3lo de haber nombrado al 
sumo sacerdote, lo hizo ahogar en la piscina del palacio de {N}Jeric\u00f3{/}; 
seis a\u00f1os despu\u00e9s elimin\u00f3 a su esposa Mariamne y a su suegra Alejandra, 
era el a\u00f1o 29. Cuando ya estaba viejo, mand\u00f3 matar a los dos hijos que 
hab\u00eda tenido con Mariamne, y poco antes de su muerte suprimi\u00f3 adem\u00e1s a 
otro hijo que hab\u00eda tenido de su primera esposa Doris.
{K}EL MODELO GRECORROMANO{/}

A diferencia de los asmoneos el rey Herodes no oblig\u00f3 a circuncidarse a 
la importante poblaci\u00f3n no jud\u00eda de su reino. Sus preferencias iban m\u00e1s 
bien por la cultura helen\u00edstica a la que admiraba y a cuyos 
representantes m\u00e1s eminentes acog\u00eda con gusto.
Esa admiraci\u00f3n le inspir\u00f3 todo un programa de construcciones que 
sorprenden a\u00fan hoy por su grandeza y por su calidad. En menos de treinta 
a\u00f1os hizo surgir de las dunas a {N}cesarea{/} mar\u00edtima, su puerto y su ciudad 
principesca; reconstruy\u00f3 Samar\u00eda a la que rebautiz\u00f3 con el nombre de 
Sebasta (en honor a augusto) y reforz\u00f3 la ciudadela asmonea de Jerusal\u00e9n; 
reconstruy\u00f3 totalmente el edificio y las dependencias del {N}templo{/}, en 
cuyo lado norte implant\u00f3 la fortaleza antonia; construy\u00f3 o restaur\u00f3 seis 
fortalezas cerca del Mar Muerto (entre las cuales hay que mencionar el 
herodium, {N}Massada{/} y el maqueronte) sin contar los palacios de {N}Jeric\u00f3{/} 
y muchos otros edificios tanto dentro como fuera de su reino.
Esas obras le suscitaron la estima de la poblaci\u00f3n griega de su reino, 
pero escandalizaban a los jud\u00edos piadosos. Al igual que en tiempos de 
Ant\u00edoco IV, esos teatros, gimnasios, hip\u00f3dromos y otros edificios 
p\u00fablicos, eran, a sus ojos, otros tantos trampolines para el ascenso de 
un paganismo al que hac\u00edan cada vez m\u00e1s patente los diversos templos 
construidos aqu\u00ed y acull\u00e1 por Herodes.
Es durante el reinado de Herodes Magno donde se ubica, dos a\u00f1os antes m\u00e1s 
o menos de su muerte, un acontecimiento del cual ciertamente no habl\u00f3 
ning\u00fan medio publicitario de la \u00e9poca, tan insignificante era a los ojos 
de los hombres, porque lo que es Sabidur\u00eda de Dios es locura para los 
hombres: en un humilde pueblecito de Judea, la Virgen Mar\u00eda dio a luz al 
que ella hab\u00eda concebido del Esp\u00edritu Santo, Jes\u00fas, Hijo de Dios, 
Salvador. As\u00ed se cumpl\u00eda plenamente la promesa hecha a Abrah\u00e1n, recordada 
por los Profetas y conservada por los humildes de Israel a lo largo de 
toda una historia a la vez tan rica y tan dram\u00e1tica.
