{N}LA PREHISTORIA EN PALESTINA{/}

{K}EL LARGO CAMINO DE LA PREHISTORIA{/}

Jes\u00fas ya hab\u00eda pasado los treinta a\u00f1os cuando comenz\u00f3. Para todos era el 
hijo de Jos\u00e9, hijo de Hel\u00ed, hijo de Matat,... hijo de En\u00f3s, hijo de Set, 
hijo de Ad\u00e1n, que ven\u00eda de Dios{/} [Lc_3,23].
Lucas arraiga en el espesor de la aventura humana el misterio de Cristo. 
Las 77 generaciones son evidentemente simb\u00f3licas, pero el \u00faltimo de la 
lista (que en realidad es el primero) es Ad\u00e1n. Lucas nos dice en tres 
palabras su eminente dignidad{C}: que ven\u00eda de Dios{/}. Actualmente, gracias 
a los pacientes trabajos de los paleont\u00f3logos y de los prehistoriadores 
se levanta un poco el velo sobre el hombre y sus or\u00edgenes, y la 
genealog\u00eda de Lucas no deja por ello de ser menos conmovedora: durante 
centenas de miles de a\u00f1os el hombre camin\u00f3 silencioso, por el largo 
camino de la vida, preparando de generaci\u00f3n en generaci\u00f3n a la humanidad 
en la que el Verbo se iba a hacer carne, compartiendo nuestra naturaleza 
humana, para hacernos part\u00edcipes de su naturaleza divina.
En los {N}ORIGENES{/}, hemos hablado de los antepasados del hombre, hemos 
visto que esos antepasados, aparecidos en Africa, fueron ascendiendo, 
hace m\u00e1s de un mill\u00f3n de a\u00f1os, a Asia y a Europa. Palestina formaba parte 
del Ghor, de esa depresi\u00f3n que se extiende desde Siria hasta los Grandes 
Lagos africanos y en la que se sit\u00faan nuestros or\u00edgenes. Las excavaciones 
efectuadas en Palestina, y m\u00e1s precisamente en Galilea, han llevado al 
descubrimiento de restos humanos que constituyen eslabones muy 
importantes en la g\u00e9nesis de nuestra raza.
{K}UBEIDIYEH{/}

El sitio de Ubeidiyeh, a pocos kil\u00f3metros del extremo sur del Lago 
Tiber\u00edades, ha revelado una presencia humana que dur\u00f3 desde el a\u00f1o 
1.300.000 a m\u00e1s o menos el 700.000.
Hace pues m\u00e1s o menos 850.000 a\u00f1os los hombres tallaban la piedra 
(bas\u00e1ltica, calc\u00e1rea y sil\u00edcica) para hacer con ella sus herramientas. 
Viv\u00edan a orillas del lago de agua dulce que se prolongaba en una zona de 
manglares cuyos contornos variaban seg\u00fan las fluctuaciones de la 
temperatura y de la pluviometr\u00eda. Las pendientes de la meseta que los 
rodeaba estaban cubiertas de bosques; m\u00e1s all\u00e1 reinaba la sabana. Su 
alimento estaba asegurado por la caza de los ciervos, caballos, gacelas e 
hipop\u00f3tamos. Y eso dur\u00f3 unos 600.000 a\u00f1os.
Ese descubrimiento eclips\u00f3 el del famoso "hombre de Galilea": un 
fragmento de caja craneana que fue encontrado hace alg\u00fan tiempo al norte 
del Lago Tiber\u00edades, y que vivi\u00f3 muy probablemente hace unos 200.000 
a\u00f1os.
{K}LA EPOCA MUSTERIENSE{/}

Se da ese nombre a uno de los per\u00edodos de la Prehistoria que se extiende 
desde el 95.000 al 40.000 antes de nosotros. Los numerosos 
establecimientos humanos encontrados en ese sector del Cercano Oriente 
revelan la presencia simult\u00e1nea de dos tipos humanos diferentes. En las 
laderas del Carmelo que dominan la planicie costera, una gruta entrega 
restos humanos de tipo {C}neandertal{/} poco acusado. Otra gruta cerca de la 
primera guardaba esqueletos emparentados con el hombre moderno. En las 
laderas que bajan de Nazaret a la planicie de Yizreel, la gruta de Qafzeh 
conten\u00eda otros esqueletos igualmente emparentados con el hombre moderno. 
Otros descubrimientos imponen esta conclusi\u00f3n: que los individuos de esos 
dos tipos ({C}neandertal{/} y {C}homo sapiens sapiens{/}) tuvieron un origen 
com\u00fan .
{K}NEANDERTAL Y HOMBRE MODERNO{/}

La comparaci\u00f3n hecha a partir de entonces con los esqueletos hallados en 
Europa ha hecho avanzar considerablemente el problema de las relaciones 
entre esas dos razas del homo sapiens. Parece que una parte de los 
primeros grupos neandertalenses (o preneandertalenses) descubiertos en 
Italia emigraron al Cercano Oriente, hace unos 100.000 a\u00f1os. Durante todo 
el per\u00edodo musteriense permanecieron con sus mismas caracter\u00edsticas, 
mientras que sus parientes que se quedaron en Europa fueron adquiriendo 
poco a poco esos rasgos m\u00e1s "bestiales", que le han valido a la palabra 
neandertal un valor bastante negativo. Esos neandertalenses de Palestina 
y de las regiones vecinas representaban con toda probabilidad una etapa 
hacia el hombre de Cro-Magnon, un homo sapiens sapiens que se lo 
encontrar\u00e1 m\u00e1s tarde en Francia.
{K}FIN DEL PALEOLITICO Y NEOLITICO{/}

Se sabe que la prehistoria se divide en dos per\u00edodos de duraci\u00f3n muy 
diferente, el {C}Paleol\u00edtico{/} o (o edad de la piedra antigua), la edad de 
la piedra tallada, y el {C}Neol\u00edtico{/} (o edad de la piedra nueva), la edad 
de la piedra pulida. El primer per\u00edodo comenz\u00f3 hace dos millones de a\u00f1os, 
el segundo tuvo solamente ocho a diez mil a\u00f1os. El primero es el del 
hombre depredador, que viv\u00eda de la caza y de la recolecci\u00f3n de alimentos, 
el segundo es el del hombre sedentario que empez\u00f3 a vivir de la 
agricultura y de la ganader\u00eda. Entre esos dos per\u00edodos aparece en 
Palestina la cultura Natufiana, que dur\u00f3 cerca de 2.000 a\u00f1os (de 10.500 a 
8.500). Fue entonces cuando el hombre se estableci\u00f3 en un lugar y cuando 
aparecieron las primeras casas en el curso superior del Jord\u00e1n.
{K}UNA RELIGION MATRIARCAL{/}

A veces uno se sorprende al comprobar el car\u00e1cter feminista de los 
primeros cultos rendidos a la divinidad por los hombres de la 
prehistoria. Quiz\u00e1s es porque muy a menudo nos olvidamos que el hombre a 
la espera de la Revelaci\u00f3n no tiene otra alternativa en su b\u00fasqueda 
religiosa que la de proyectar en el mundo divino las realidades que 
presencia diariamente.
En el Cercano Oriente al igual que en Europa las figuras femeninas ocupan 
el primer lugar entre las representaciones humanas. Lo que todas tienen 
en com\u00fan es que ponen de manifiesto los atributos de la maternidad. Eso 
se explica f\u00e1cilmente: en una sociedad en que el porvenir de los grupos 
humanos, poco numerosos y a menudo alejados unos de otros, depende 
esencialmente de la fecundidad de la madre y, por extensi\u00f3n, de toda 
fertilidad, el hombre expresar\u00e1 su creencia religiosa por el culto a la 
diosa madre. La famosa estatua conocida como la "venus de Brassempouy", 
como asimismo las divinidades en marfil de Berseba del cuarto milenio, o 
las estatuas de las islas C\u00edclades estilizadas como un viol\u00edn expresan, 
hasta la entrada del hombre en el per\u00edodo hist\u00f3rico, una misma visi\u00f3n del 
mundo de los dioses.
Pero cuando la expansi\u00f3n demogr\u00e1fica obligue a las poblaciones de la 
cuenca oriental del Mediterr\u00e1neo a la civilizaci\u00f3n urbana, a la 
organizaci\u00f3n social, a la conquista de nuevos territorios o a la defensa 
del patrimonio adquirido, el rostro de la divinidad cambiar\u00e1 tambi\u00e9n: la 
sobrevivencia del grupo depende ahora en gran parte de la fuerza y de la 
valent\u00eda del hombre; de golpe las divinidades masculinas ocupan los 
lugares de privilegio en el club de los dioses... mientras las ciudades 
de los hombres se protegen de murallas cuyos defensores o asaltantes 
ser\u00e1n hombres. Aun cuando se encuentren todav\u00eda aqu\u00ed y acull\u00e1, y hasta 
los d\u00edas de Alejandro, algunas divinidades femeninas en el mundo de los 
dioses, como Cibeles, la {C}Gran Madre{/} llamada tambi\u00e9n la {C}Artemisa{/} de 
Efeso [He_19,28], o la Diosa Madre de los Frigios... , Egipto, Grecia y 
Roma impondr\u00e1n en el mundo mediterr\u00e1neo a Am\u00f3n, Zeus y J\u00fapiter como 
padres de los dioses y de los hombres.
{K}ULTIMAS ETAPAS ANTES DE LA HISTORIA{/}

Entre los a\u00f1os 6.600 y 5.500 se produce un abandono casi total de los 
grandes sitios palestinos. Una nueva poblaci\u00f3n, cuyos or\u00edgenes hay que 
buscar en el norte,  ocupa luego el pa\u00eds. En el curso del cuarto milenio 
aparecen los primeros objetos de cobre. El pico de los mineros se deja 
o\u00edr en Timna al norte de Eilat y el fuego de los hornos en los que se 
separa el cobre de la escoria se enciende en la regi\u00f3n de Berseba: un 
tesoro descubierto a orillas del mar Muerto, un poco al norte de Massada, 
manifiesta la maestr\u00eda de esos artesanos.
Al mismo tiempo se trabaja el marfil, se teje el lino, se domestica al 
buey y al cerdo. Los ritos funerarios se diversifican seg\u00fan los lugares y 
as\u00ed es como en Azor cerca de Tel Aviv, los huesos, luego de una primera 
sepultura, son depositados en casitas de tierra cocida cuyo frontis es 
adornado con una nariz, acompa\u00f1ada a veces de dos ojos pintados o de dos 
senos. A fines del cuarto milenio, la vid, desconocida hasta entonces, se 
introduce en Palestina y los olivos dan a las colinas la p\u00e1tina plateada 
de su follaje; se generaliza el uso del torno de alfarero; la vida urbana 
se organiza y las ciudades se rodean de fortificaciones.
Fue entonces cuando el Egipto fara\u00f3nico naciente, y las ciudades 
independientes de Sumer inventaron la escritura: los papiros de las 
orillas del Nilo se cubren de jerogl\u00edficos, y la arcilla de Mesopotamia, 
cincelada de cuneiformes por el estilete de los escribas, entrega sus 
primeros textos. Con ese invento capital, el Cercano Oriente abre sus 
puertas a la historia.
