{2}JOB{/}

1. T\u00edtulo y origen. El libro lleva por t\u00edtulo el nombre de su protagonista: Job_. Natural de Hus, ciudad que hay que situar probablemente en Ed\u00f3n. Job_ no es, por tanto, israelita. Ello se debe a que la tradici\u00f3n sapiencial de Israel se encuentra enraizada en la sabidur\u00eda del antiguo Oriente, y a que la sabidur\u00eda israelita, como la sabidur\u00eda de todos los pueblos, tiene algo de internacional y tambi\u00e9n de secular. Job_ representa, pues, al hombre; pero no s\u00f3lo al israelita, sino al hombre de todos los pueblos y de todos los tiempos, que se pregunta por el sufrimiento y el dolor.
Como lugar de origen del libro se ha propuesto Egipto, Arabia y Ed\u00f3n. Sin embargo, est\u00e1 normalmente admitido, y con raz\u00f3n, que debe situarse en Palestina. El libro tiene precedentes en la literatura sapiencial del antiguo Oriente, que tambi\u00e9n trat\u00f3 el tema del sufrimiento y de la injusticia en relaci\u00f3n con el sentido de la existencia. Entre estos precedentes pueden citarse la Lamentaci\u00f3n de un hombre ante su Dios (ANET 589-91), el Di\u00e1logo de un desesperado con su alma (ANET 405-7), el poema titulado Alabar\u00e9 al Se\u00f1or de la Sabidur\u00eda (ANET 596-600) y la llamada Teodicea babil\u00f3nica o Di\u00e1logo de un sufriente con su amigo (ANET 601-4). Aunque Job_ no presenta dependencia literaria de ninguna de ellas, estas obras constituyen un mundo literario y de reflexi\u00f3n sobre el sentido de la existencia y del [Mal_ que sufre el hombre, en el que sobresale el libro de Job_.
2. Composici\u00f3n y g\u00e9nero literario. En el libro, tal como hoy lo tenemos, pueden distinguirse al menos tres estratos diferentes. En primer lugar, el texto que conservamos en prosa, y que en la actualidad constituye el marco narrativo en el que se incluye el resto del libro; es, en concreto: [Job_1,1] a [Job_2,1]; [Job_42,7] a [Job_42,17]. Luego, el gran conjunto de los discursos po\u00e9ticos en que intervienen alternativamente Job y sus amigos, y que se cierra con el gran discurso del Se\u00f1or en su hierofan\u00eda ([Job_3,1] a [Job_31,1]; [Job_38,1] a [Job_42,6]); y, por fin, el grupo de los discursos de Eli\u00fa (cc. [Job_32,1] a [Job_37,1]). El texto en prosa es una antigua narraci\u00f3n, mientras que el conjunto de los discursos en verso deben fecharse en torno al comienzo del siglo IV a.C. Constituyen un di\u00e1logo o disputa, aunque se mezclen elementos de otros g\u00e9neros literarios, como la lamentaci\u00f3n [Job_3,1] y el poema sapiencial ([Job_28,38], etc.).
3. Mensaje. Este es el problema planteado en el libro de Job: \u00bfC\u00f3mo se explica el sufrimiento del hombre justo, es decir, el sufrimiento no merecido?, o, formulado desde otra perspectiva, \u00bfpuede el hombre vivir en el dolor, realidad que pone en entredicho el sentido de su existencia? Vamos a seguir el tratamiento del problema en cada uno de los estratos del libro.
La narraci\u00f3n: [Job_1,1] a [Job_2,1]; [Job_42,7] a [Job_42,17]. Es un relato en el que aparece el justo Job_ despojado de sus bienes e hijos y, luego, herido en su propio cuerpo, sin que \u00e9l haya hecho nada para merecer ese castigo. En contra de la incitaci\u00f3n de su mujer, Job_ mantiene su fidelidad a Dios (Dios me lo dio, Dios me lo quit\u00f3; \u00a1bendito sea su nombre!, [Job_1,21]). Su fidelidad es premiada por Dios con nuevas y mayores bendiciones [Job_42,12]. Dos ense\u00f1anzas fundamentales se pueden extraer de este relato: los males que afectan al justo no necesariamente deben interpretarse como castigo divino sino que, m\u00e1s bien, deben entenderse como prueba del hombre por parte de Dios; queda as\u00ed criticada una imagen de la relaci\u00f3n del hombre con Dios demasiado \u00abcomercial\u00bb. En consecuencia, en caso de ser probado por Dios, la postura del hombre justo ha de ser la aceptaci\u00f3n de la voluntad de Dios como Job_ la acepta. Este primer estrato narrativo del libro, tanto por el mundo que refleja como por el tipo de lengua en que se expresa, parece corresponder al mundo patriarcal. Probablemente es a este Job, un personaje real de tiempos antiguos, entonces ya legendario, a quien se refiere Ezequiel, mencion\u00e1ndolo como dechado de rectitud [Ez_14,14].
Un segundo autor, el verdadero autor del libro tal como hoy lo tenemos, aprovech\u00f3 esta narraci\u00f3n antigua, la modific\u00f3 en algunos de sus puntos y suprimi\u00f3 probablemente lo que los amigos dec\u00edan a Job_ al acompa\u00f1arle en su dolor, sustituy\u00e9ndolo por los bell\u00edsimos poemas que hoy constituyen la mayor parte del libro ([Job_3,1] a [Job_31,1] [Job_38,1] a [Job_42,6]). Nos encontramos a comienzos del s. IV a.C. El esquema literario en que ahora fluye el libro de Job_ es el siguiente: en el marco de un pr\u00f3logo y un ep\u00edlogo narrativo encontramos un di\u00e1logo o disputa. En este di\u00e1logo tenemos tres ciclos de discursos, en los que alternan Job_ y sus amigos: Elifaz de Tem\u00e1n, Bildad de S\u00faaj y Sofar de Namat, ninguno de los cuales es israelita. Discuten sobre un problema que no nace propiamente de las tradiciones teol\u00f3gicas de Israel, sino sobre la pregunta de todo hombre acerca del dolor. Job_ maneja fundamentalmente tres argumentos: primero, \u00e9l se remite a su propia conciencia de inocencia y considera, en consecuencia, su dolor como inmerecido; por otro lado, aduce la experiencia diaria de que el dolor no tiene mucho que ver con la actuaci\u00f3n del hombre que lo padece, as\u00ed como que tampoco los hombres felices han hecho nada para merecer su felicidad, y, en tercer lugar, muestra la desproporci\u00f3n existente entre su pecado, en caso de que este existiera, y un castigo de Dios como el que sufre, que necesariamente llevar\u00eda aparejado una imagen de Dios como un ser vengativo, lo cual le resulta inaceptable. Los amigos, aferrados a la sabidur\u00eda tradicional, s\u00f3lo son capaces de reafirmar, aun en contra de los mismos hechos, que Job_ necesariamente ha de ser el responsable del mal que le aflige, para poder salvaguardar de esta manera la justicia de Dios y el orden de la creaci\u00f3n. El di\u00e1logo se hace imposible, pues Job_ se niega a mantener la justicia de Dios a costa de s\u00ed mismo, y tampoco desea salvaguardar el orden de la creaci\u00f3n a costa de la sabidur\u00eda. \u00abCon vosotros morir\u00e1 la sabidur\u00eda\u00bb, va a decir Job_ a sus amigos en [Job_12,2]. Job_ acude al Se\u00f1or como al \u00fanico que puede dar respuesta a su pregunta, tras quejarse reiteradamente de su silencio.
Al final, en los cc. [Job_38,1] a [Job_41,1], el Se\u00f1or acude a la llamada de Job_. Pero Dios no explica nada. Lo \u00fanico que hace es abrumar a Job_ con sus preguntas, mostr\u00e1ndole que no sabe casi nada de lo que es la creaci\u00f3n y, en consecuencia, tampoco sabe nada acerca del dolor. Este es, quiz\u00e1, el mensaje primordial del libro: la creaci\u00f3n entera es un misterio, y parte de ese misterio de la creaci\u00f3n es el misterio del dolor. Ante esto, Job_ s\u00f3lo puede balbucear: \u00abAntes te conoc\u00eda s\u00f3lo de o\u00eddas, pero ahora te han visto mis ojos\u00bb [Job_42,5]. Y esto no lo dice Job porque Dios se le haya aparecido, lo cual es, al fin y al cabo, una ficci\u00f3n literaria -y adem\u00e1s le ha hablado desde la tempestad-, sino porque, despu\u00e9s de haber sufrido, Job, el hombre, tiene un conocimiento de Dios que no ten\u00eda antes, y ese conocimiento es saberse referido al misterio.
Todav\u00eda el libro de Job nos guarda otra sorpresa. Dios, ahora ya en el ep\u00edlogo narrativo, da la raz\u00f3n a Job_ y se la quita a los amigos, \u00abporque no hab\u00e9is dicho respecto a m\u00ed la verdad, como mi servidor Job\u00bb [Job_42,7]. El autor que a\u00f1adi\u00f3 los discursos po\u00e9ticos al texto en prosa no sinti\u00f3 contradicci\u00f3n en este punto; y es que, en el fondo, no la hay. Todo lo que Job_ ha dicho sobre Dios en su rebeld\u00eda es verdad, y resulta s\u00f3lo superado por la comprensi\u00f3n de ese mismo Dios y su creaci\u00f3n como misterio. Mientras los amigos, por mantener un Dios f\u00e1cil de defender en su justicia, lo han empeque\u00f1ecido y falseado.
Inserto en el conjunto del di\u00e1logo se encuentra el c. [Job_28,1] del libro. No pertenece propiamente a la discusi\u00f3n, sino que es m\u00e1s bien un interludio antes del \u00faltimo mon\u00f3logo de Job (cc. [Job_29,1] a [Job_31,1]), que canta el misterio de la creaci\u00f3n y la imposibilidad para el hombre mismo de comprenderlo. Su comprensi\u00f3n corresponde s\u00f3lo a Dios: \u00abLa sabidur\u00eda, \u00bfde d\u00f3nde viene?, \u00bfcu\u00e1l es el lugar de la inteligencia? Oculta est\u00e1 a los ojos de todos los vivientes, escondida a los p\u00e1jaros del cielo... S\u00f3lo Dios conoce su camino, s\u00f3lo \u00e9l sabe d\u00f3nde se halla\u00bb ([Job_28,20] a [Job_21,23]).
Hemos se\u00f1alado un tercer estrato en el libro ([Job_32,1] a [Job_37,1]). Son los discursos de un cuarto amigo que se suma tarde a la discusi\u00f3n. Esta \u00faltima serie de discursos ha nacido quiz\u00e1 del esc\u00e1ndalo que el libro provoc\u00f3 ya desde antiguo. De hecho, en estos discursos no avanza mucho m\u00e1s el pensamiento; tampoco se Dan_ nuevas explicaciones, sino que se reiteran las ya conocidas, subrayando algunos aspectos que las palabras de Job_ han podido dejar oscuros, como la justicia de Dios, su comunicaci\u00f3n con el hombre frente al silencio de Dios, del que Job se ha quejado, y, finalmente, el poder y la grandeza de Dios.

