{2}DANIEL{/}

1. El libro narra, en la primera parte, seis hechos [Dan_1,1] a [Dan_6,28], y en la segunda, cuatro visiones de un israelita, llamado Daniel, deportado a Babilonia por Nabucodonosor.
El libro lleva dos ap\u00e9ndices deuterocan\u00f3nicos: la historia de Susana y la destrucci\u00f3n de Bel y del drag\u00f3n [Dan_13,1] a [Dan_14,1], y tambi\u00e9n el c\u00e1ntico de los tres j\u00f3venes en el horno de Babilonia [Dan_3,24] a [Dan_3,90].
Los cap\u00edtulos deuterocan\u00f3nicos est\u00e1n escritos en griego]; los protocan\u00f3nicos, en hebreo [Dan_1,1] a [Dan_2,4]a; [Dan_8,1] a [Dan_12,13] y en arameo [Dan_2,4]b a [Dan_7,28].
2. El marco hist\u00f3rico comprende los hechos m\u00e1s salientes de la historia en la que se encuadra la vida de Daniel (que es, en general, la que se refiere al destierro babil\u00f3nico), y los hechos posteriores m\u00e1s destacados con los que se relacionan las visiones, que son, adem\u00e1s del imperio babil\u00f3nico, el imperio persa (o medo-persa), el griego de Alejandro Magno y de sus sucesores (tolomeos y sel\u00e9ucidas); entre los sel\u00e9ucidas, muy particularmente, el reino de Ant\u00edoco IV Ep\u00edfanes y su persecuci\u00f3n religiosa del juda\u00edsmo, que es el hecho central del libro de Daniel, y durante la cual fue compuesto con el fin de confortar a los jud\u00edos en la prueba. Por esa centralidad de la persecuci\u00f3n religiosa, es conveniente exponerla con un poco m\u00e1s de amplitud. Los datos nos los proporcionan los dos libros de los Macabeos. La aspiraci\u00f3n de Alejandro Magno (336-323) hab\u00eda sido extender la cultura hel\u00e9nica por todo el mundo conquistado. Los sucesores de Alejandro Magno en el Oriente (tolomeos y sel\u00e9ucidas) prosiguieron la campa\u00f1a de helenizaci\u00f3n. Los jud\u00edos recibieron el impacto y se abrieron a la cultura hel\u00e9nica, adoptando muchos las costumbres paganas (cf v.g., [2Mac_4,7]ss). Entretanto, los \u00abhasidim\u00bb (el partido de los piadosos) sufr\u00edan profundamente.
El a\u00f1o 167 a.C., o poco despu\u00e9s, Ant\u00edoco, d\u00e1ndose cuenta de que, en \u00faltimo t\u00e9rmino, la oposici\u00f3n jud\u00eda respecto a \u00e9l y a sus proyectos de helenizaci\u00f3n part\u00eda de la religi\u00f3n, decidi\u00f3 proscribir el juda\u00edsmo, y da el edicto de abolici\u00f3n [1Mac_1,43] a [1Mac_1,53]. La ejecuci\u00f3n del decreto de Judea se describe en [1Mac_1,54] a [1Mac_1,64]. El templo de Jerusal\u00e9n se convirti\u00f3 en un santuario de J\u00fapiter Ol\u00edmpico [2Mac_6,1] a [2Mac_6,2]. El culto jud\u00edo ces\u00f3. Todas las prescripciones religiosas de la ley de Mois\u00e9s fueron prohibidas en Palestina bajo pena de muerte.
La reacci\u00f3n de los jud\u00edos ante esas medidas persecutorias fue de tres formas. Algunos, o por inclinaci\u00f3n o por miedo, cumplieron el edicto real [1Mac_1,46] a [1Mac_1,52]. Los \u00abhasidim\u00bb, o piadosos, prefirieron morir antes que violar las m\u00e1s m\u00ednimas de las prescripciones dietarias (cf [1Mac_1,62] a [1Mac_1,63]). De hecho, hubo muchos m\u00e1rtires de su fe [1Mac_1,60] a [1Mac_1,61]; [1Mac_2,29] a [1Mac_2,38]; [Dan_11,32]b [Dan_11,33] [Dan_11,35]. El autor del libro de Daniel era, sin duda, un \u00abhasid\u00bb. Finalmente, un tercer grupo, principalmente del campo, decidi\u00f3 desafiar abiertamente el edicto real y luchar por su fe con las armas. Fue la insurrecci\u00f3n macabea, capitaneada sucesivamente por Judas, Jonat\u00e1n y Sim\u00f3n, hijos de Matat\u00edas.
El a\u00f1o 164 muri\u00f3 Ant\u00edoco Ep\u00edfanes (cf [1Mac_6,1] a [1Mac_6,17]), y el 142 Sim\u00f3n consegu\u00eda la independencia, que durar\u00eda hasta el 64 a.C., en que Pompeyo estableci\u00f3 el dominio romano en Palestina. Dentro de la persecuci\u00f3n religiosa y la insurrecci\u00f3n macabea surge el libro de Daniel.
3. El libro de Daniel hoy d\u00eda ya no se considera prof\u00e9tico, sino como apocal\u00edptico. El g\u00e9nero apocal\u00edptico es un g\u00e9nero literario en que se presentan \u00abrevelaciones\u00bb (fingidas) bajo el nombre de un presunto profeta del pasado. La interpretaci\u00f3n del libro de Daniel tiene su historia.
Casi hasta la \u00e9poca moderna no hab\u00eda ninguna dificultad en admitir que un personaje por nombre Daniel, profeta, llevado cautivo a Babilonia en tiempo de Nabucodonosor, hubiese relatado los hechos y visiones que constituyen el contenido de este libro b\u00edblico, y que en gran parte se refieren a los tiempos macabaicos. Pero en la \u00e9poca moderna, desde el final del s. XVIII y en el XIX, se niega sistem\u00e1ticamente la tesis tradicional proponiendo como \u00e9poca de la composici\u00f3n del libro el tiempo de la persecuci\u00f3n de Ant\u00edoco Ep\u00edfanes. Los argumentos de los cr\u00edticos a favor del origen macabaico del libro de Daniel fueron extr\u00ednsecos e intr\u00ednsecos. Sustancialmente llegaron a imponerse, aun en el campo cat\u00f3lico, despu\u00e9s de cierta controversia. Fueron estos:
Extr\u00ednsecos. a) El canon jud\u00edo no coloca a Daniel entre los profetas, sino entre los otros escritos. Esto indica que cuando se form\u00f3 el canon jud\u00edo referente a los profetas, todav\u00eda no exist\u00eda el libro de Daniel. S\u00ed exist\u00eda en cambio, cuando se form\u00f3 el canon alejandrino. En los LXX y en la Vulgata, Daniel figura como el \u00faltimo de los cuatro grandes profetas.
b) El autor del Sir\u00e1cida (por el a\u00f1o 180) no menciona a Daniel en el elogio dedicado a los padres. De Ezequiel se pasa a los profetas menores (cf [Dan_49,8] a [Dan_49,19]). Esto parece indicar que la figura de Daniel, y, por tanto, el libro, no era conocido para entonces, pues no se ve raz\u00f3n para silenciar la alabanza de un personaje de tanto relieve en la historia de Israel seg\u00fan aparece en el libro de su nombre, si es que este libro era conocido del Sir\u00e1cida. Hay que tener en cuenta que en el elogio de los padres tambi\u00e9n se omite el nombre de Esdras.
Se a\u00f1ade tambi\u00e9n que si el autor del Sir\u00e1cida hubiera conocido a Daniel, no hubiera dicho [Dan_49,15] que ninguno hab\u00eda nacido nunca como Jos\u00e9, sost\u00e9n de sus hermanos en tierra extra\u00f1a. Matat\u00edas, el padre de Judas Macabeo, s\u00ed nombra a Daniel con otros personajes ejemplares [1Mac_2,49] a [1Mac_2,64].
Intr\u00ednsecos. a) Argumento general. El autor da la impresi\u00f3n de que escribe en tiempo de Ant\u00edoco Ep\u00edfanes, a juzgar por el grado de conocimiento o desconocimiento que muestra de los diversos per\u00edodos hist\u00f3ricos que van desde la destrucci\u00f3n de Jerusal\u00e9n hasta los tiempos macabaicos.
Si_ un personaje escribe por el tiempo del destierro, esperar\u00edamos una referencia exacta de los sucesos de entonces, sobre todo trat\u00e1ndose de un personaje como Daniel, que aparece ocupando un alto puesto y en primer plano. Esperar\u00edamos en lo que aparece como predicci\u00f3n del futuro las vaguedades propias de las predicciones. Sin embargo, no es as\u00ed. El autor muestra tener conocimientos vagos o inexactos del imperio babil\u00f3nico o persa. Conoce algo m\u00e1s del imperio griego, y sobre todo de los sel\u00e9ucidas y tolomeos (cf c. [Dan_11,1]). Conoce perfectamente lo que se refiere a Ant\u00edoco Ep\u00edfanes, aunque lo presente como profec\u00eda. Lo que ha de venir despu\u00e9s de Ant\u00edoco Ep\u00edfanes reviste las vaguedades de las predicciones.
Todo concurre a pensar que el autor es un contempor\u00e1neo de Ant\u00edoco Ep\u00edfanes, que vive en medio de la persecuci\u00f3n desencadenada contra los jud\u00edos por este rey.
b) Puntos en particular:
a) En cuanto al per\u00edodo babil\u00f3nico.
1\u00ba El libro de Daniel dice que \u00abel a\u00f1o tercero del reinado de Joaqu\u00edn lleg\u00f3 Nabucodonosor a Jerusal\u00e9n y la siti\u00f3\u00bb. Esto parece ser inexacto, pues Nabucodonosor se volvi\u00f3 r\u00e1pidamente a Babilonia despu\u00e9s de la batalla de C\u00e1rquemis para ser coronado rey por muerte de su padre, Nabopalasar. Se dan algunas explicaciones, pero la cosa queda oscura.
2\u00ba El libro de Daniel s\u00f3lo nombra dos reyes de Babilonia, Nabucodonosor y Baltasar, siendo as\u00ed que hubo otros reyes. El \u00faltimo de la dinast\u00eda fue Nab\u00ednides. La misma biblia nombra a Evil Merodac, hijo y sucesor de Nabucodonosor [2Re_25,27]; [Jer_52,31].
3\u00ba Baltasar no es rey de Babilonia, pero tampoco un personaje fingido. Inscripciones cuneiformes lo presentan como hijo de Nab\u00ednides. Nunca ocup\u00f3 el trono, pero particip\u00f3 algo durante el reinado de su padre. El libro de Daniel parece que habla con poca precisi\u00f3n, impropia de un presunto contempor\u00e1neo de los hechos, presentando a Baltasar como rey, como hijo y como sucesor de Nabucodonosor (cf [Dan_5,2]). Padre, no precisamente antepasado (cf Bover-Cantera [Dan_5,2]), aunque a veces \u00abab\u00bb pueda tener ese significado.
4\u00ba Que Nabucodonosor estuviese loco durante siete a\u00f1os [Dan_4,22] y despose\u00eddo del reino, no es confirmado por ning\u00fan documento. S\u00ed consta que Nab\u00f3nides estuvo alejado del trono por alg\u00fan tiempo, impedido por alguna enfermedad]; pero nada se dice de enajenaci\u00f3n mental ni de siete a\u00f1os de duraci\u00f3n. La confusi\u00f3n entre Nabucodonosor y Nab\u00f3nides bastar\u00eda para excluir la posibilidad de un testimonio contempor\u00e1neo.
b) En cuanto al per\u00edodo persa.
1\u00ba El libro de Daniel presenta a Dar\u00edo el medo tomando posesi\u00f3n de Babilonia a la muerte del \u00faltimo rey, Baltasar [Dan_5,30] a [Dan_5,31]. Ese rey Dar\u00edo figura tambi\u00e9n en el c. 6, cuando Daniel es arrojado al lago de los leones (cf etiam c. [Dan_9,1]). Ahora bien, la historia ignora este Dar\u00edo, y los documentos se\u00f1alan a Ciro persa como conquistador de Babilonia
2\u00ba El autor manifiesta conocer poco del per\u00edodo persa, que transcurre casi sin ninguna indicaci\u00f3n (cc. [Dan_2,1] [Dan_7,1] [Dan_8,1]). En [Dan_11,2] se dice que despu\u00e9s de Ciro existir\u00e1n cuatro reyes, y que el \u00faltimo, el cuarto, muy rico, reunir\u00eda a todos contra el reino de Grecia. Parece estar designando aqu\u00ed a Jerjes y su gran expedici\u00f3n contra Grecia, que termin\u00f3 en la derrota despu\u00e9s de Salamina. Pero al decir que se trata del \u00faltimo rey persa y venir despu\u00e9s Alejandro, lo m\u00e1s probable es que se trata de Dar\u00edo III Codomano. Pero todo aparece muy confuso y lleno de inexactitudes.
c) En cuanto al per\u00edodo griego.
Conoce bien los hechos salientes de Alejandro Magno [Dan_8,8]. Y son referidas muy a menudo las incidencias entre sel\u00e9ucidas y tolomeos (c. [Dan_11,5] a [Dan_11,20]).
d) En cuanto al reino de Ant\u00edoco Ep\u00edfanes.
1\u00ba Est\u00e1 representado por un cuerno peque\u00f1o en [Dan_8,9] a [Dan_8,14] y [Dan_8,23] a [Dan_8,25]. Muy probablemente tambi\u00e9n en [Dan_7,8] [Dan_7,20] a [Dan_7,21] [Dan_7,24] a [Dan_7,26].
2\u00ba En [Dan_11,21] a [Dan_11,39] hay una verdadera cr\u00f3nica del reinado de Ant\u00edoco Ep\u00edfanes (cf supresi\u00f3n del sacrificio diario y construcci\u00f3n de un altar consagrado a una divinidad pagana (J\u00fapiter Ol\u00edmpico) en el mismo santuario de Jerusal\u00e9n. A esto se refiere la expresi\u00f3n la \u00ababominaci\u00f3n de la desolaci\u00f3n\u00bb (o del Devastador). [Dan_11,1] - [Dan_12,11]. V\u00e9ase la cita en [1Mac_1,54], donde aparece, como en los LXX, \u00ababominaci\u00f3n de la desolaci\u00f3n\u00bb).
e) En cuanto al per\u00edodo posterior a Ant\u00edoco Ep\u00edfanes.
El autor renuncia ahora a toda descripci\u00f3n circunstanciada, y traza a grandes rasgos la perspectiva mesi\u00e1nica (cf [Dan_2,44] [Dan_2,45] y [Dan_7,27]).
4. El autor real del libro de Daniel, que debi\u00f3 ser un \u00abhasid\u00bb del tiempo de Ant\u00edoco Ep\u00edfanes, compuso su libro con intenci\u00f3n de confortar a los fieles jud\u00edos en la persecuci\u00f3n. No procedi\u00f3 como los profetas escritores, escribiendo un libro de consolaci\u00f3n y de aliento (como el Deutero-Isa\u00edas). El profetismo desde hac\u00eda tiempo, por ciertas razones hist\u00f3ricas, estaba en descr\u00e9dito, y ya nadie se presentaba directamente como profeta para dar un mensaje. El autor de Daniel recurri\u00f3 al g\u00e9nero apocal\u00edptico, que estaba en el ambiente (cf libros de Henoc, de los Jubileos, Testamento de los Doce Patriarcas, etc.). Tom\u00f3 artificiosamente el nombre de un presunto profeta del pasado, por nombre Daniel, que habr\u00eda tenido visiones y predicciones (revelaciones=apocalipsis) referentes a la persecuci\u00f3n de Ant\u00edoco Ep\u00edfanes. Estas predicciones eran confortadoras. Los poderes sat\u00e1nicos perseguidores de Israel hab\u00edan de ser destruidos por la intervenci\u00f3n de Dios, y ser\u00eda entregado el reino a los \u00absantos del alt\u00edsimo\u00bb (Israel). La cuesti\u00f3n de la moralidad del procedimiento, emplear la ficci\u00f3n con el fin bueno de sostener la fe y la confianza en los momentos dif\u00edciles (propio de todos los apocalipsis), es de creer que ni siquiera se la plante\u00f3.
En cuanto a la fecha de composici\u00f3n, el libro conoce la persecuci\u00f3n del 167, pero no conoce la muerte de Ant\u00edoco Ep\u00edfanes en abril del 163, ni alude a la rededicaci\u00f3n del templo en diciembre del 164. El libro debi\u00f3 de ser compuesto entre el comienzo de la insurrecci\u00f3n de Matat\u00edas, aludida en 11,34 (el a\u00f1o 167), y la rededicaci\u00f3n del templo en 164 [1Mac_4,36]ss.

