{2}ZACAR\u00cdAS{/}

Zacar\u00edas (\u00abel Se\u00f1or se acuerda\u00bb) naci\u00f3 probablemente en el seno de una familia sacerdotal (cf [Zac_1,1]; [Neh_12,4] [Neh_12,16]), y ciertamente sus vaticinios tienen un marcado sello lev\u00edtico. Comenz\u00f3 su carrera prof\u00e9tica unos dos meses despu\u00e9s que Ageo (cf [Zac_1,1] y [Ag_1,1] [Ag_1,15]), con el que coincidi\u00f3 un mes, durante el que se apoyaron mutuamente en la exhortaci\u00f3n a reconstruir el templo. \u00c9l continu\u00f3 su ministerio dos a\u00f1os m\u00e1s, entre el 520-518 a.C., durante el reinado de Dar\u00edo de Persia, sucesor de Cambises [Zac_1,1] [Zac_1,7]). Tiene, como Ageo, la preocupaci\u00f3n por la restauraci\u00f3n del templo; pero su preocupaci\u00f3n principal fueron los valores morales, la pureza y santidad de vida (cf [Zac_7,5]s, [Zac_7,9]s; [Zac_8,19]). Se considera a s\u00ed mismo como continuador de los profetas anteriores.
Los autores est\u00e1n de acuerdo en que la primera parte del libro es del profeta Zacar\u00edas [Zac_1,1] a [Zac_8,1]. Pero muchos opinan que la segunda [Zac_9,1] a [Zac_14,1] es de un autor posterior, que escribe en circunstancias distintas. En la primera parte la preocupaci\u00f3n est\u00e1 en la restauraci\u00f3n del templo, mientras que en la segunda no se alude a ella ni se hace menci\u00f3n de Zorobabel y Josu\u00e9. En la primera tenemos visiones de tipo apocal\u00edptico; en la segunda, en cambio, se utiliza el g\u00e9nero antol\u00f3gico, vali\u00e9ndose para expresar sus ideas de autores anteriores al destierro. Esta parte, ciertamente posterior a Jerem\u00edas, Ezequiel, Deutero-Isa\u00edas, bajo cuya influencia est\u00e1, debi\u00f3 ser compuesta hacia el 300, dado que en [Zac_9,13] habla de los griegos; quiz\u00e1 despu\u00e9s de Joel y ciertamente antes del Sir\u00e1cida.
El contexto hist\u00f3rico de la primera parte es el de Ageo, bajo el dominio persa y con no pocas dificultades para llevar a cabo la reconstrucci\u00f3n del templo. El de la segunda lo constituye el trasfondo hist\u00f3rico de las conquistas de Alejandro Magno a partir del 333. El entusiasmo de los tiempos del retorno se hab\u00eda tornado en amargura [Zac_11,8], idolatr\u00eda ([Zac_10,1]; [Zac_12,2] a [Zac_12,26]) y amenazas desde el exterior ([Zac_11,10]s a [Zac_12,2]s). Pero la irrupci\u00f3n del elenismo en la peque\u00f1a provincia de Jud\u00e1 crea tambi\u00e9n un clima de profunda expectaci\u00f3n mesi\u00e1nica.
La primera parte [Zac_1,1] - [Zac_8,1] contiene una introducci\u00f3n ([Zac_1,1] [Zac_1,6]), ocho visiones con sentencias prof\u00e9ticas a modo de comentario, que concluye con una coronaci\u00f3n simb\u00f3lica de Zorobabel ([Zac_1,7] a [Zac_6,15]), y un ap\u00e9ndice mesi\u00e1nico ([Zac_7,1] a [Zac_8,23]). En ella el profeta trata de llevar un mensaje de fe y esperanza a la comunidad ante las adversidades que sufre: Dios dar\u00e1 la salvaci\u00f3n, pero exige previamente la conversi\u00f3n. El contenido fundamental es el anuncio de la era mesi\u00e1nica, que vendr\u00e1 con seguridad y pronto. Se caracterizar\u00e1 por la reconstrucci\u00f3n del templo y de Jerusal\u00e9n ([Zac_1,16]; [Zac_8,3]), la vuelta de todos los dispersados ([Zac_2,8]; [Zac_4,5]; [Zac_6,15]; [Zac_7,7]s), la venida de Dios a la ciudad reconstruida [Zac_8,3], el aniquilamiento de las naciones opresoras de Jud\u00e1 ([Zac_2,1] a [Zac_2,4]), la conversi\u00f3n de las naciones ([Zac_2,15]; [Zac_8,20] a [Zac_8,23]), la destrucci\u00f3n del pecado [Zac_3,9] y el establecimiento de la paz ([Zac_3,10]; [Zac_8,12]).
La segunda [Zac_9,1] a [Zac_14,1] comprende dos secciones. La primera [Zac_9,1] a [Zac_11,1] anuncia la salvaci\u00f3n mesi\u00e1nica del pueblo escogido, en la que merece menci\u00f3n singular [Zac_9,9] - [Zac_9,10]: el rey mesi\u00e1nico, humilde y sencillo, entra solemnemente en Jerusal\u00e9n para inaugurar el reino de la paz (cf [Mt_21,4]). La segunda [Zac_12,1] a [Zac_14,1], dos extensos or\u00e1culos en que se describe la lucha escatol\u00f3gica final. Esta parte nos ofrece una s\u00edntesis casi completa de los distintos aspectos y formas en que canaliz\u00f3 y se expres\u00f3 la esperanza mesi\u00e1nica a lo largo del AT. Nos informa tambi\u00e9n sobre la creciente expectaci\u00f3n mesi\u00e1nica en que viv\u00edan los jud\u00edos a medida que se acercaba la era mesi\u00e1nica. Y previene de las vicisitudes por las que deber\u00e1 pasar el reino mesi\u00e1nico hasta la implantaci\u00f3n definitiva del dominio del Se\u00f1or, que tendr\u00e1 su sede en Jerusal\u00e9n.

