{2}ABD\u00cdAS{/}

Del profeta Abd\u00edas (\u00absiervo de Dios\u00bb) no tenemos dato alguno patron\u00edmico o geogr\u00e1fico. Y su peque\u00f1o escrito es el m\u00e1s breve de todos los prof\u00e9ticos. Aparece en \u00e9l como un hombre de car\u00e1cter apasionado y fogoso; y refleja, en su oposici\u00f3n a los edomitas, el nacionalismo cerrado, de tipo exclusivista, que surgi\u00f3 en amplios c\u00edrculos del juda\u00edsmo posex\u00edlico. Pero le gu\u00eda sobre todo su fe y esperanza en la justicia divina.
La rivalidad entre Israel y Ed\u00f3n, simbolizada ya en las relaciones de Jacob y Esa\u00fa (cf [G\u00e9n_25,19] a [G\u00e9n_36,43]), se mantuvo a lo largo de toda la historia ([2Sam_8,13]s; [1Re_14,1] a [1Re_14,17]; [2Re_14,22]; [2Re_16,5]s). Ed\u00f3n celebr\u00f3 con fruici\u00f3n la ca\u00edda de Jerusal\u00e9n y lleg\u00f3 a ocupar parte de su territorio. De ah\u00ed la frecuencia y dureza de los or\u00e1culos b\u00edblicos contra Ed\u00f3n ([Am_1,11]s; [Is_34,5] a [Is_34,17]; [Jer_49,7] a [Jer_49,22]). El libro fue escrito poco despu\u00e9s del 550, fecha que algunos retrasan hasta los a\u00f1os 425-400, y tiene antecedentes en una abundante literatura de tendencia antiedomita ([Is_34,1]; [Is_63,1] a [Is_63,6]; [Ez_25,12] a [Ez_25,17]; [Ez_35,1]; [Lam_4,21]; [Mal_1,2] a [Mal_1,4]).
Comprende tres partes: 1. Juicio (ca\u00edda) de Ed\u00f3n (vv. 1 v); 2. Causas de esa ca\u00edda [Abd_10,1] a [Abd_16,1]; 3. Nuevo Israel [Abd_17,1] a [Abd_21,1].
El profeta apela a la comunidad de sangre de Ed\u00f3n y Jacob para justificar la gravedad de la conducta fratricida de Ed\u00f3n. Pero este puede considerarse como tipo de todos los enemigos de Jud\u00e1. Abd\u00edas no habla s\u00f3lo de venganza, sino tambi\u00e9n de la justicia de Dios, que castiga y salva. Otro punto importante es el anuncio del d\u00eda del Se\u00f1or, en que ser\u00e1n castigados los pueblos y salvado el pueblo escogido; en realidad, mira a todos los tiempos y a todo el universo. Finalmente, la conclusi\u00f3n anuncia la restauraci\u00f3n de Israel, que si bien mira a la restauraci\u00f3n despu\u00e9s del destierro, la profec\u00eda termina con una sentencia mesi\u00e1nica sobre el imperio universal y espiritual de Dios.

