{2}JOEL{/}

Joel (Yav\u00e9 es Dios), hijo de Petuel, ejerci\u00f3 su ministerio prof\u00e9tico, seg\u00fan la opini\u00f3n hoy m\u00e1s corriente, despu\u00e9s del destierro, hacia el a\u00f1o 400 a.C. Lo ejerci\u00f3 en el reino de Jud\u00e1, y probablemente en Jerusal\u00e9n, dadas las alusiones que hace a la ciudad. Tal vez fue sacerdote, ya que hace referencias al templo y a las funciones sacerdotales; seg\u00fan otros, pertenecer\u00eda al movimiento prof\u00e9tico, especie de instituci\u00f3n laica que se ocupaba de cuanto se relacionaba con lo religioso. Habla con franqueza. No teme los juicios del pueblo. Hombre ben\u00e9volo, cree sinceramente en la bondad y en la misericordia de Dios.
Contexto hist\u00f3rico. Nos encontramos en la \u00e9poca posterior al destierro y a la reforma de Esdras y Nehem\u00edas, cuando Jud\u00e1 y el templo son el centro de atenci\u00f3n. Ya no se hace menci\u00f3n de Samar\u00eda ni de los enemigos tradicionales, Asiria y Babilonia. Es la \u00e9poca del particularismo, de la aversi\u00f3n a los gentiles y de la preocupaci\u00f3n por la liturgia con car\u00e1cter ritualista. Nos encontramos en los \u00faltimos tiempos del juda\u00edsmo, en el que aparece la literatura escatol\u00f3gica.
Comprende dos partes: La primera ([Jl_1,1] a [Jl_2,17]): a) descripci\u00f3n de una plaga de langosta que produce estragos ([Jl_1,1] a [Jl_1,12]); b) el d\u00eda del Se\u00f1or ([Jl_2,1] a [Jl_2,11]) y la invitaci\u00f3n a la penitencia ([Jl_2,12] a [Jl_2,17]). La segunda ([Jl_2,18] a [Jl_4,21]); a) del perd\u00f3n del Se\u00f1or y la vuelta a la prosperidad ([Jl_2,18] a [Jl_2,27]); b) los bienes mesi\u00e1nicos ([Jl_3,1] a [Jl_3,2]), el d\u00eda del Se\u00f1or [Jl_3,3] a [Jl_3,5], el juicio de los pueblos [Jl_4,1] a [Jl_4,16]b, perspectivas mesi\u00e1nicas [Jl_44,16]b a [Jl_44,21].
El d\u00eda del Se\u00f1or es el n\u00facleo principal de la profec\u00eda de Joel: la plaga de las langostas le ha servido de motivo y s\u00edmbolo para la visi\u00f3n de las calamidades que han de preceder o acompa\u00f1ar al d\u00eda del Se\u00f1or. Debido a la falta de perspectiva cronol\u00f3gica, frecuente en los profetas, este d\u00eda abarca, adem\u00e1s del dato hist\u00f3rico de la invasi\u00f3n de los enemigos contra Jud\u00e1, la era mesi\u00e1nica, que se caracterizar\u00e1 por la efusi\u00f3n del Esp\u00edritu, y la consumaci\u00f3n de los \u00faltimos tiempos antes del juicio final. Las cat\u00e1strofes c\u00f3smicas est\u00e1n descritas en lenguaje apocal\u00edptico, por lo que no pueden tomarse en sentido literal.
En la primera parte aparece una preciosa ense\u00f1anza sobre la pedagog\u00eda de Dios en la educaci\u00f3n de Israel a lo largo de la historia. A la luz de la alianza, los acontecimientos ten\u00edan valor de palabra de Dios. Las cat\u00e1strofes, de cualquier tipo, ten\u00edan la funci\u00f3n de castigo por los pecados del pueblo. Y a la luz de esa teolog\u00eda, Joel construye una maravillosa liturgia de conversi\u00f3n. La Iglesia la ha tomado como modelo para la inauguraci\u00f3n de la etapa cuaresmal.

