{2}OSEAS{/}

Oseas (Dios salva), oriundo probablemente del mundo agr\u00edcola, dadas las numerosas comparaciones que utiliza relacionadas con \u00e9l, ejerci\u00f3 su ministerio entre los a\u00f1os 750-725 a.C. Dios le manda que tome una mujer dada a la prostituci\u00f3n y que engendre hijos de ella. Tiene tres hijos, a quienes Dios manda poner nombres simb\u00f3licos de significado siniestro para Israel. Por mandato de Dios tuvo que tomar otra mujer (c. 3); seguramente se trata de la primera mujer, Gomer, que hab\u00eda sido infiel al profeta. Este, no obstante, contin\u00faa am\u00e1ndola y la toma de nuevo en matrimonio. As\u00ed ten\u00eda que simbolizar el amor de Dios a su pueblo Israel, que hab\u00eda ca\u00eddo una y otra vez en la idolatr\u00eda, apart\u00e1ndose del Se\u00f1or y dando culto a otros dioses.
En el marco internacional, Egipto ha tenido que replegarse a sus fronteras. Asiria es la potencia hegem\u00f3nica en todo el Oriente Medio. Despu\u00e9s de una \u00e9poca de decadencia en la primera mitad del s. VIII, se rehace y llega a su esplendor con los reyes. Teglatfalasar III (745-727); Salmanasar V (727-721), que puso asedio a Samar\u00eda; Sarg\u00f3n V (721-705), que la conquist\u00f3 el 721, poniendo fin al reino de Israel, y Senaquerib (705-691), que puso asedio a Jerusal\u00e9n [2Re_19,35]. En el marco nacional, Jerobo\u00e1n (ca. 786-746), aprovechando el letargo de Egipto y la \u00e9poca de decadencia de Asiria, llev\u00f3 el reino de Israel a su mayor esplendor pol\u00edtico y socioecon\u00f3mico. El per\u00edodo siguiente fue desastroso. Se sucedieron en pocos a\u00f1os una serie de reyes que ocuparon el trono asesinando a su antecesor casi siempre. Hasta que Oseas, con su conspiraci\u00f3n contra Salmanasar, dio ocasi\u00f3n al asedio de Samaria, que fue conquistada por Sarg\u00f3n V, con lo que desapareci\u00f3 el reino de Israel. En el aspecto religioso, los israelitas se hab\u00edan entregado a un culto formul\u00edstico, cism\u00e1tico e idol\u00e1trico (cf [1Re_12,1]): Jerobo\u00e1n, con el fin de evitar que los israelitas del norte subieran a Jerusal\u00e9n y se volvieran a la casa de David, hizo construir dos becerros de oro, representaci\u00f3n sensible del Se\u00f1or, prohibida en [\u00c9x_20,4], y los coloc\u00f3 uno en Betel y otro en Dan. Al venir del desierto, donde adoraban al Se\u00f1or, Dios trascendente, se dejaron seducir, en el pa\u00eds de Cana\u00e1n, por el culto naturalista a Baal, a quien los cananeos imploraban la fertilidad del campo y la fecundidad de los animales y de los seres humanos. Con ello el yavismo se contamin\u00f3 de baalismo. Los cananeos expresaban las relaciones de Baal con la tierra en t\u00e9rminos conyugales. Oseas, menos intransigente que Am\u00f3s, adoptar\u00e1 una actitud m\u00e1s ecum\u00e9nica: sin ceder en los principios, no tendr\u00e1 inconveniente en acercarse a la religi\u00f3n de los cananeos y darle la batalla en su propio terreno: se servir\u00e1 de su lenguaje y expresar\u00e1 las relaciones del Se\u00f1or con su pueblo con la imagen del esposo y la esposa.
Puede dividirse en cuatro partes: primera, el matrimonio de Oseas ([Os_1,1] a [Os_3,1]); segunda, or\u00e1culos condenatorios contra los contempor\u00e1neos de Oseas ([Os_4,1] a [Os_10,1]); tercera, amor de Dios y reproches a Israel ([Os_11,1] a [Os_14,1]); cuarta, anuncio y promesa de salvaci\u00f3n [Os_14,2] a [Os_14,10].
Recrimina la pol\u00edtica de los dirigentes de Israel. Denuncia y recrimina el gran pecado del pueblo escogido: la idolatr\u00eda (culto a Baal), que considera como una apostas\u00eda, prostituci\u00f3n, abandono y rebeli\u00f3n contra Dios, infidelidad y conculcaci\u00f3n de la alianza. El Se\u00f1or es el Dios de Israel y el \u00fanico Dios verdadero a quien hay que invocar como Se\u00f1or de la naturaleza. Es \u00e9l quien puede dar la fecundidad de las plantas y de los animales ([Os_4,13]s; [Os_8,7]; [Os_9,11]).
El Se\u00f1or ama entra\u00f1ablemente a Israel [Os_11,8]s: como el padre al hijo ([Os_11,14]; [Os_11,7] a [Os_11,9]); como el esposo a la esposa (c. 2; cf  [Os_2,21]s). Este s\u00edmil, expresiva intuici\u00f3n de Oseas ante sus experiencias (o alegor\u00eda) matrimoniales, pas\u00f3 a los otros profetas, a los sapienciales y al NT. Amor que exige la correspondencia del amor de Israel a Dios. Con ello Oseas vino a ser \u00abel profeta del amor\u00bb.
Evoca el desierto como el tiempo ideal de las relaciones de Dios e Israel. En medio de la prosperidad material y comodidades, el pueblo se ha olvidado del Se\u00f1or; la soluci\u00f3n tendr\u00e1 que ser volverle al desierto ([Os_2,15] a [Os_2,18]; [Os_2,9]). La deportaci\u00f3n tendr\u00e1 sentido medicinal. Finalmente evoca la nueva alianza y los tiempos mesi\u00e1nicos ([Os_2,19] a [Os_2,24]; [Os_2,1] a [Os_3,20] [Os_3,24]; [Os_14,5] a [Os_14,7]).

