{2}JEREM\u00cdAS{/}

Elegido y consagrado por Dios como profeta, Jerem\u00edas fue un modelo de fidelidad y de entrega a la misi\u00f3n recibida, lo que ha hecho que pasara a la tradici\u00f3n cristiana como figura del profeta Jes\u00fas.
Jerem\u00edas es hijo de Jelc\u00edas, de los sacerdotes de Anatot. Naci\u00f3 hacia el a\u00f1o 650 a.C. y recibi\u00f3 su vocaci\u00f3n prof\u00e9tica el a\u00f1o decimotercero del reinado de Jos\u00edas, es decir, en el a\u00f1o 627 a.C.
Su actividad prof\u00e9tica se desarroll\u00f3 a lo largo de unos cuarenta a\u00f1os, durante cuatro per\u00edodos distintos: el primero, del 627-609, coincide con la restauraci\u00f3n nacional y religiosa en tiempos de Jos\u00edas, favorecida por la coyuntura pol\u00edtica internacional: decadencia de Asiria, estado incipiente de Babilonia e intenciones pac\u00edficas de Egipto. El segundo, del 609-598, bajo el reinado de Joaqu\u00edn, fue un per\u00edodo dif\u00edcil para el reino de Jud\u00e1, pues tuvo que aguantar el peso de las grandes potencias del entorno: Egipto y Babilonia. A esta \u00e9poca pertenece el famoso discurso del templo [Jer_7,1] a [Jer_7,15]; [Jer_7,26]. El tercer per\u00edodo (597-586), en tiempos de Sedec\u00edas, comenz\u00f3 con relativa normalidad y calma, que duraron mientras se mantuvo el pacto jurado con Nabucodonosor, pero termin\u00f3 tr\u00e1gicamente con la conquista de Jerusal\u00e9n. En el cuarto per\u00edodo, a partir de la conquista de Jerusal\u00e9n, Jud\u00e1 era una provincia del imperio babilonio. Nabucodonosor hab\u00eda nombrado a Godol\u00edas como gobernador de Jud\u00e1; pero tres meses despu\u00e9s de su nombramiento Godol\u00edas fue asesinado y la comunidad jud\u00eda huy\u00f3 a Egipto arrastrando con ella al profeta Jerem\u00edas.
Jerem\u00edas muri\u00f3 en Egipto, lejos de su patria, completamente destruida. Su mensaje, sin embargo, perdur\u00f3 despu\u00e9s de su muerte. El tiempo se encarg\u00f3 de dar raz\u00f3n a sus palabras y a sus acciones, por insensatas que hubieran podido parecer a muchos connacionales suyos cuando las profiri\u00f3. No pocos de ellos tuvieron ocasi\u00f3n de contemplar aterrados la destrucci\u00f3n del templo y de la ciudad, tal como lo hab\u00eda predicho el profeta, y de reflexionar, en consecuencia, sobre sus palabras y sobre los hechos acaecidos. Ciertamente, el mensaje del profeta ejerci\u00f3 gran influjo en los jud\u00edos durante los a\u00f1os del exilio, como lo prueba la elaboraci\u00f3n de su mensaje realizada en esta \u00e9poca.
El libro de Jerem\u00edas contiene materiales diversos, tanto en poes\u00eda como en prosa. Los ex\u00e9getas suelen distinguir tres niveles de tradici\u00f3n: 1. Los pasajes aut\u00e9nticos del profeta, en su mayor\u00eda en poes\u00eda; 2. La prosa biogr\u00e1fica acerca de Jerem\u00edas, atribuida generalmente a la pluma de su disc\u00edpulo y secretario Baruc; 3. Un suplemento ex\u00edlico, de la escuela deuteronomista o af\u00edn, al menos, a esta corriente.
En el libro de Jerem\u00edas predominan los or\u00e1culos de condena: primero, contra Jud\u00e1 y Jerusal\u00e9n [Jer_1,4] a [Jer_25,14]; y, segundo, contra las naciones [Jer_25,15] a [Jer_25,38]; [Jer_46,1] a [Jer_51,1]. Los or\u00e1culos contra Jud\u00e1 y Jerusal\u00e9n suscitaron reacciones violentas del rey, de los ministros y del pueblo contra Jerem\u00edas, que incluso llegaron a poner en peligro su vida. Acerca de estos acontecimientos ha quedado constancia en los cc. [Jer_26,1] a [Jer_29,1] y [Jer_36,1] a [Jer_45,1]. Algunos autores califican estos textos de \u00abhistorias de la pasi\u00f3n de Jerem\u00edas\u00bb. En ellos no s\u00f3lo se muestran los sufrimientos del profeta, sino tambi\u00e9n el rechazo de la palabra de Dios por \u00e9l predicada. Pero no todo fueron or\u00e1culos de condena o lamentos del profeta. Llamado para \u00abextirpar y destruir\u00bb, lo fue tambi\u00e9n para \u00abplantar y reconstruir\u00bb [Jer_1,10]. En el centro de su libro (cc. [Jer_30,1] a [Jer_35,1]) nos ha dejado una colecci\u00f3n de or\u00e1culos de salvaci\u00f3n sobre Jud\u00e1 y Jerusal\u00e9n, entre los que destaca el anuncio de la nueva alianza de Dios con su pueblo [Jer_31,31] a [Jer_31,34].
Profundamente enraizado en la historia de su pueblo (cf [Jer_1,1] a [Jer_1,13]; [Jer_1,52]), Jerem\u00edas contribuy\u00f3 al nacimiento y formaci\u00f3n de un nuevo pueblo, el pueblo de la nueva alianza por \u00e9l anunciada. Por eso, su testimonio y su mensaje siguen vivos entre nosotros, el nuevo pueblo de Dios.

