{2}PRIMER LIBRO DE LOS MACABEOS{/}

Los acontecimientos narrados en 1Macabeos se desarrollan en el contexto hist\u00f3rico y cultural de ese gran movimiento que llamamos \u00abhelenismo\u00bb, iniciado en Oriente con las campa\u00f1as de Alejandro Magno, que conquista Palestina en el 332 a.C. A la muerte de Alejandro (323 a.C.), sus sucesores (los diadocos) se reparten el imperio; la franja palestina, que formar\u00e1 parte de la Celesiria, queda primero en poder de los Tolomeos de Egipto (los l\u00e1gidas), hasta que el a\u00f1o 198 a.C. pasa definitivamente a depender de los sel\u00e9ucidas de Siria. Durante todo este tiempo fue respetada la idiosincrasia religiosa y cultural de los jud\u00edos. Pero tras la derrota de Ant\u00edoco III y la paz de Apamea (188 a.C.), donde los romanos le impusieron pesadas cargas econ\u00f3micas, su nieto Ant\u00edoco IV Ep\u00edfanes inici\u00f3, principalmente por razones pol\u00edticas, el camino de la helenizaci\u00f3n total del pueblo jud\u00edo. Aqu\u00ed se crean entonces dos grupos opuestos: los partidarios de la helenizaci\u00f3n, abiertos a la nueva corriente cultural y religiosa, y los que vieron en ella, no sin raz\u00f3n, un peligro paralelo al cananeo, con las consecuencias de disoluci\u00f3n y desaparici\u00f3n de la fe jud\u00eda tradicional. 1Macabeos relata la rebeli\u00f3n de estos jud\u00edos a partir de la profanaci\u00f3n del templo por las tropas de Ant\u00edoco (167 a.C.) y del levantamiento de Matat\u00edas, que fue seguido por las acciones militares de sus hijos, los \u00abMacabeos\u00bb: Judas, Jonat\u00e1n y Sim\u00f3n.
El t\u00edtulo de \u00abPrimer libro de los Macabeos\u00bb es reciente, y pertenece a la era cristiana. En realidad privilegia la figura de Judas \u00abMacabeo\u00bb (quiz\u00e1 \u00abmartillo\u00bb en hebreo), mientras que el libro trata de las gestas de toda esta familia de los Asmoneos. No conocemos el t\u00edtulo original del libro, escrito en hebreo, aunque conservado s\u00f3lo en una aceptable traducci\u00f3n griega, que puede completarse en parte con la versi\u00f3n latina de la Vulgata, hecha sobre un texto griego algo diferente del actual. El libro no fue aceptado en el canon jud\u00edo y encontr\u00f3 algunas dificultades para entrar en el cristiano, a causa sobre todo de la oposici\u00f3n de Or\u00edgenes en Oriente y de san Jer\u00f3nimo en Occidente. Aparece ya en las listas de libros can\u00f3nicos del s. IV y su naturaleza can\u00f3nica fue confirmada por los concilios de Florencia y de Trento. Este libro deuterocan\u00f3nico no fue aceptado en la Biblia protestante, que sigue fielmente el canon hebreo.
El estilo de 1Macabeos es notablemente ret\u00f3rico, lleno de viveza en los relatos de batallas y con cierta grandilocuencia a veces. Utiliza, sin duda, varios documentos de archivo y escribe un tipo de historia que, siendo plenamente de fiar en los sucesos b\u00e1sicos, no tiene empacho en engrandecer determinados acontecimientos e integrar discursos ficticios, al estilo de la historia helenista de su \u00e9poca. Aunque casi puede considerarse como un libro de batallas, su finalidad es en \u00faltimo t\u00e9rmino religiosa. Ciertamente concentra el inter\u00e9s en narrar sucesos reales, pero siempre a la luz de una convicci\u00f3n de fe: la defensa de las tradiciones patrias, especialmente de la ley, preservar\u00e1 tanto la identidad nacional como la imprescindible identidad religiosa del juda\u00edsmo. Su autor es quiz\u00e1 un saduceo o un fariseo moderado, que escribe en tiempos posteriores a Juan Hircano (134 a.C.) y antes de la anexi\u00f3n romana del reino jud\u00edo por Pompeyo el a\u00f1o 64 a.C.; probablemente m\u00e1s cerca de la primera fecha que de la segunda.
Al lector actual el libro puede darle la impresi\u00f3n de que es pr\u00e1cticamente una obra profana, defensora de un cierto nacionalismo a ultranza. En el fondo, sin embargo, encontramos algunas motivaciones religiosas de inter\u00e9s. La fidelidad a Dios est\u00e1 en el trasfondo de cada relato, aunque a veces se presente mezclada con otras motivaciones menos puras. Esta fidelidad a Dios se traduce concretamente en fidelidad a la ley y a la tradici\u00f3n santa, y se dirigen plegarias a un Dios que es el \u00fanico que puede salvar, por m\u00e1s que a veces se presente un tanto lejano. Falta en el libro la inmediatez y cercan\u00eda de Dios a los hombres concretos, tan vivamente resaltadas en otras obras b\u00edblicas. Hoy la lectura de 1Macabeos nos ayuda a descubrir, por una parte, la grandeza que sin duda se oculta en todo movimiento que identifica al nacionalismo y la identidad del pueblo con su fe; pero a la vez nos manifiesta claramente la ambig\u00fcedad que llevan siempre consigo tales actitudes, que conducen en todos los casos, m\u00e1s pronto o m\u00e1s tarde, al fracaso de ambas, como suceder\u00e1 en gran parte tras el hundimiento del estado teocr\u00e1tico asmoneo, inaugurado por Juan Hircano, con quien el libro concluye. Esta es, sin duda, una de las dimensiones m\u00e1s perennes y actuales de nuestro libro.
1Macabeos puede dividirse, atendiendo sobre todo a las figuras claves de la historia que narra cronol\u00f3gicamente, en cuatro grandes partes:
1. Introducci\u00f3n: antecedentes de la situaci\u00f3n, profanaci\u00f3n del templo y levantamiento de Matat\u00edas [1Mac_1,1] a [1Mac_2,70].
2. Judas Macabeo, art\u00edfice de la lucha de liberaci\u00f3n hasta lograr la independencia religiosa de los jud\u00edos [1Mac_3,1] a [1Mac_9,22].
3. Acontecimientos bajo la gu\u00eda de Jonat\u00e1n [1Mac_9,23] a [1Mac_12,53].
4. Conclusi\u00f3n de las luchas de liberaci\u00f3n bajo Sim\u00f3n, hasta el establecimiento del gobierno independiente de los asmoneos con su primer rey sacerdote Juan Hircano I [1Mac_13,1] a [1Mac_16,24].

{2}SEGUNDO LIBRO DE LOS MACABEOS{/}

Contra lo que podr\u00eda esperarse, 2Macabeos no es la continuaci\u00f3n del primer libro de los Macabeos. El per\u00edodo que narra este libro abarca s\u00f3lo desde el a\u00f1o 175 a.C., momento inmediatamente anterior a la persecuci\u00f3n religiosa de los jud\u00edos por Ant\u00edoco IV Ep\u00edfanes, hasta la victoria de Judas Macabeo sobre Nicanor el a\u00f1o 160 a.C. Tampoco coincide con 1Macabeos ni en su estilo ni en su g\u00e9nero literario. La obra, que se presenta como resumen o ep\u00edtome de otra m\u00e1s larga, en cinco libros, de Jas\u00f3n de Cirene, est\u00e1 escrita directamente en griego con un lenguaje m\u00e1s rico y variado que el de su hom\u00f3nimo anterior. En seguida se percibe un estilo diferente al de aquel, con mayor \u00e9nfasis en la oratoria y una m\u00e1s rebuscada sonoridad y brillantez, no siempre del gusto del lector contempor\u00e1neo. Lo que principalmente pretende su autor es suscitar la emoci\u00f3n, el \u00abpathos\u00bb del lector. De aqu\u00ed que se haya calificado este modo narrativo como patetismo o g\u00e9nero literario pat\u00e9tico, muy com\u00fan, por otra parte, en la llamada escuela asi\u00e1nica de esta \u00e9poca. Conmover y ganar al lector para su causa, como si de una alegaci\u00f3n de abogado de tratase, es la finalidad pretendida por este cultivador de lo que tambi\u00e9n se ha calificado como \u00abhistoria pat\u00e9tica\u00bb.
Todo ello plantea, l\u00f3gicamente, el grado de veracidad hist\u00f3rica de la obra. Por supuesto que no hemos de buscar aqu\u00ed las precisiones y el orden l\u00f3gico propios de la historia actual. El autor insiste en determinados acontecimientos significativos, subraya los rasgos que m\u00e1s convienen a su finalidad de conmover y, siguiendo por lo dem\u00e1s una actitud com\u00fan entre los historiadores helenistas contempor\u00e1neos suyos, expresa la ayuda del cielo mediante apariciones y manifestaciones divinas. Se propone otras veces, como \u00e9l mismo dice en el ep\u00edlogo de la obra, no s\u00f3lo comunicar datos hist\u00f3ricos, sino sobre todo proporcionar al lector culto un libro de agradable lectura. Y, sin embargo, 2Macabeos sigue siendo un libro b\u00e1sicamente de historia, y no una simple novela de fondo hist\u00f3rico, aunque no siempre sea f\u00e1cil decidir sobre la historicidad de muchos detalles. Por lo dem\u00e1s, en la obra se usan documentos y fuentes, orales y escritos, que posiblemente se encontraban ya en la amplia obra original de Jas\u00f3n de Cirene, siendo por otro lado poco probable que el redactor final haya conocido 1Macabeos.
Poco o nada sabemos acerca del autor de 2Macabeos. De quien compuso originariamente la obra, Jas\u00f3n, sabemos que era de Cirene. De quien la resumi\u00f3 y reelabor\u00f3, hasta llegar a la forma en que nosotros la conocemos, podemos sospechar que fuese un jud\u00edo alejandrino, aunque no es imposible que fuese de Palestina. Probablemente se trataba de un fariseo, como lo manifiesta, entre otras cosas, su fe en la resurrecci\u00f3n de los muertos. La obra original de Jas\u00f3n debi\u00f3 escribirse entre el 160 y el 130 a.C., aunque todo depende de si en ella se hablaba originalmente o no de los otros hermanos Macabeos. Si no conoc\u00eda la muerte de Judas cuando escrib\u00eda, habr\u00eda que situarla hacia el 160 a.C. En cuanto al autor del resumen actual, ha debido hacer su trabajo en los a\u00f1os finales del s. II a.C., quiz\u00e1 antes de que fuese ampliamente conocido 1Macabeos.
2Macabeos, como libro deuterocan\u00f3nico, ha seguido para su recepci\u00f3n en el canon cristiano las mismas vicisitudes que 1Macabeos. Pero desde el punto de vista religioso es sin duda m\u00e1s interesante que \u00e9l. En esta obra encontramos las primeras afirmaciones veterotestamentarias sobre el Dios creador de la nada, la resurrecci\u00f3n de los muertos, la intercesi\u00f3n de los santos y el valor expiatorio de los sufragios por los difuntos. Todas estas afirmaciones han de situarse en el trasfondo teol\u00f3gico de una obra que, sobre todo, afirma la justicia y santidad de Dios, lo que lleva consigo que la ley sea santa y no deba ser transgredida, y que el creyente haya de ser fiel a la ley incluso hasta la muerte. El gran valor de la oraci\u00f3n, as\u00ed como una nueva valoraci\u00f3n de la muerte de los m\u00e1rtires, m\u00e1s positiva que en otros libros del AT, son tambi\u00e9n otras de sus aportaciones. En el NT se encuentra una probable alusi\u00f3n a [2Mac_6,1] en [Heb_11,35]. Y la liturgia de la Iglesia cat\u00f3lica ha usado desde muy pronto [2Mac_12,42] a [2Mac_12,46] como testimonio del valor de los sufragios por los difuntos.
El libro puede dividirse en tres grandes bloques:
1. Cartas de los jud\u00edos palestinos a los de Egipto, e introducci\u00f3n del compendiador (1-2).
2. Antecedentes y persecuci\u00f3n de Ant\u00edoco [2Mac_3,1] a [2Mac_7,1].
3. Purificaci\u00f3n del templo y victoria final de los jud\u00edos [2Mac_8,1] a [2Mac_15,1].

