{2}1 Y 2 LIBRO DE SAMUEL{/}

Los dos libros actuales de Samuel, primitivamente, en hebreo, formaban una sola obra. La traducci\u00f3n griega de los Setenta los dividi\u00f3 en dos partes, aproximadamente iguales en extensi\u00f3n, y as\u00ed lo hicieron m\u00e1s tarde la traducci\u00f3n latina de la Vulgata y las versiones modernas.
Tres son los personajes principales de estos libros: Samuel, Sa\u00fal y David. Samuel es el \u00faltimo gran juez y salvador de Israel. Aparece, adem\u00e1s, investido de autoridad prof\u00e9tica y juega un papel determinante en la constituci\u00f3n de la monarqu\u00eda israelita. Quiz\u00e1 por esto se haya dado su nombre a estos dos libros. A Samuel se debe la unci\u00f3n de los dos primeros reyes de Israel: Sa\u00fal y David, los otros dos protagonistas de estos libros. Sa\u00fal es una figura noble, pero con un destino tr\u00e1gico. Su vida y actividad se hallan entrelazadas con las de David, que es presentado como el verdadero h\u00e9roe de esta obra.
Los libros de Samuel relatan una historia que abarca desde los primeros d\u00edas de Samuel hasta los \u00faltimos de David. De Samuel se narra, en primer lugar, su nacimiento y su vocaci\u00f3n prof\u00e9tica, ligada al servicio en el santuario de Silo, para ocuparse luego de sus actividades como juez y salvador de Israel ([1Sam_1,1] a [1Sam_7,1]). Siendo ya anciano Samuel, los representantes de Israel se dirigen a \u00e9l para expresarle su deseo de tener un rey como las dem\u00e1s naciones, con el fin de hacer frente m\u00e1s f\u00e1cilmente a sus enemigos. A pesar de que Samuel no est\u00e1 de acuerdo con esta proposici\u00f3n, al final cede y se inviste a Sa\u00fal como rey [1Sam_8,1] a [1Sam_12,1]. De las luchas de Sa\u00fal con los filisteos y los amalecitas ha quedado constancia en los cc. [1Sam_13,1] a [1Sam_15,1] de 1Samuel. A partir del c. 16, Sa\u00fal comienza a ceder paso a David. Uno crece y el otro mengua. Sa\u00fal camina inexorablemente hacia su ocaso, mientras que David va en continuo ascenso. Precisamente esto ha dado pie a los ex\u00e9getas a calificar la historia de [1Sam_16,1] a [2Sam_5,1] de \u00abHistoria de la ascensi\u00f3n de David\u00bb. Esta historia tiene su continuaci\u00f3n, y en cierto modo tambi\u00e9n su contrapartida, en [2Sam_9,1] a [2Sam_20,1] (+ [1Re_1,1] a [1Re_1,2]: la divisi\u00f3n entre los libros de Samuel y los de los Reyes es un tanto artificial, pues si se deja de lado [2Sam_21,1] a [2Sam_24,1], una edici\u00f3n tard\u00eda en [1Re_1,1] a [1Re_1,2] se contiene la continuaci\u00f3n y culminaci\u00f3n de [2Sam_9,1] a [2Sam_9,20]), generalmente considerada como \u00abHistoria de la sucesi\u00f3n al trono de David\u00bb, y que algunos autores proponen calificar con el nombre de \u00abHistoria de la ascesi\u00f3n de Salom\u00f3n\u00bb.
Entre ambas historias -cada una con su unidad e independencia, primitivamente- se coloca, a modo de puente, [2Sam_6,1] a [2Sam_8,1]. En [2Sam_6,1] se narra el traslado del arca desde Silo (cf [1Sam_4,1] a [1Sam_6,1]) -el tema del arca formaba tambi\u00e9n en sus or\u00edgenes una composici\u00f3n propia- a Jerusal\u00e9n, consagrando as\u00ed la ciudad conquistada por David como capital de su reino. Del imperio conseguido por David ha quedado constancia en el c. [2Sam_8,1]. La profec\u00eda de Nat\u00e1n [2Sam_7,1] establece el principio de la sucesi\u00f3n mon\u00e1rquica en favor de la casa de David.
La monarqu\u00eda israelita desaparecer\u00e1 un d\u00eda, a pesar de las esperanzas que muchos pusieron en ella. Permanecer\u00e1, sin embargo, la casa de David; y la promesa de Nat\u00e1n se ver\u00e1 plenamente cumplida en Jes\u00fas de Nazaret, a quien Mateo proclama desde la primera l\u00ednea de su Evangelio como el \u00abhijo de David\u00bb.
